Película. Harry Potter y las Reliquias de la Muerte – David Yates, 2010

Después de que David Yates dirigiera “Harry Potter y la Orden del Fénix”, esperaba que ya no le permitieran dirigir otra cinta en la franquicia del mago inglés. Sin embargo, de sus manos nos llegó “Harry Potter y el Príncipe Mestizo”, filme que me hizo no sólo odiar al director y al guionista por el pedazo de patraña que nos entregaron (tanto película como adaptación), sino tener aún una mayor esperanza de que le quitaran de una vez por todas la silla de director. No sucedió así y lo contrataron para la adaptación de la séptima y última novela, que fui a ver al cine con pocas expectativas y ya listo para decepcionarme una y otra vez. Aquí mis impresiones al respecto.

El séptimo libro no es el más largo de la serie, pero creo que Yates la partió en dos porque no quería comerse cosas importantes, como supo hacerlo de manera harto eficiente en las dos anteriores. Y ojo, no lo digo desde el punto de vista de un fanático de las novelas que quería ver en pantalla todas y cada una de sus secuencias favoritas, o que salió lloriqueando del cine porque en tal escena no salía la telaraña que Rowling describe en la columna derecha. No. Lo digo como un espectador que se dio cuenta, sencillamente, que la sexta película no tiene argumento ni línea narrativa. Aun sin haber leído los libros, el filme se siente incompleto, mocho, mal hecho.

Aquí, al parecer, no quería lo mismo. Así que, repito, partió la película en dos. La que está exhibiéndose actualmente en los cines es la primera mitad del libro siete: “Harry Potter y las Reliquias de la Muerte”.

La película comienza con una reunión de mortífagos (magos oscuros). Ahora sí vemos de manera más clara el poderío de Voldemort, rodeado de compañeros oscuros listos para que Inglaterra y el mundo terminen a sus pies. En esa mesa hay de todo: desde el temeroso Lucius, preocupado por haber fallado al señor oscuro, hasta Snape, que ahora, ya sin tener que ocultar sus intenciones malévolas, se sienta en un lugar privilegiado. Pero además hay brujas sanguinarias, políticos corruptos, hombres lobo, todo un puñado de desgraciados que ya rondan a sus anchas sin que nadie se les imponga. Es en esta reunión donde nos dicen que el último tropiezo para que Voldemort reine con libertad es Harry Potter, pero toda una red de corrupción ministerial lo tiene localizado y listo para atacarlo.

Para evitar dicho ataque, la Orden del Fénix (el único grupo de magos que, ajenos al gobierno oficial, aun lucha por vencer a Voldemort) busca una manera de llevar a Harry a un lugar seguro. El plan de la orden nos entrega un momento de gravedad que, además, logra pintarnos en la cara un par de sonrisas. Ello se agradece, porque después de ese detalle la película se torna completamente seria y oscura. Aquí ya no hay espacio para los niños. De hecho, sin importar las clasificaciones, esta película es para adolescentes de quince en adelante y los hijos pequeños deben mantenerse alejados. Que sea de magos no significa que sea para niños, es importante subrayar eso.

De aquí en adelante voy a hablar directamente de puntos clave en la película, el desarrollo y sus personajes, así que si no has visto Harry Potter, detente, que te puedo echar a perder la experiencia.

Luego de escapar del ataque mortífago y llegar a un lugar seguro, Harry y sus amigos (Ron y Hermione) tienen unos días de esparcimiento y diversión. Pero todo termina cuando un mensaje urgente llega de boca de unos miembros de la orden: Voldemort ha tomado el ministerio de magia, el primer ministro está muerto y ya no hay lugar seguro. Los mortífagos se han adueñado de Inglaterra. En cuanto termina el mensaje los malvados magos llegan al lugar y Harry y sus amigos se ven obligados a desaparecer e irse a donde sea, cualquier lado que esté lejos de ese ataque.

A partir de este momento, la historia se centra en el camino de Harry, Ron y Hermione huyendo de ataques constantes en su búsqueda de los Horcruxes que guardan el alma de Voldemort. La película tiene sus momentos movidos y sus momentos de descanso, que son muchos y pueden llegar a ser lentos y aburridos para quienes están acostumbrados a películas de acción trepidante. Sin embargo, estas escenas están muy bien logradas. Se puede sentir el poder de los magos malvados, la desesperanza de los héroes, la soledad de tres adolescentes que ya no tienen a nadie que los guíe y los aconseje. En esta película, Yates logra comunicar los sentimientos de los protagonistas como en las anteriores no pudo… y los tres actores, que ya viven a sus personajes más que representarlos, entregan actuaciones que son de aplauso.

Los efectos especiales son muy buenos. Dobby (que no aparecía desde la segunda película) se ve extraordinario, parece totalmente real y es una enorme mejora sobre su previa encarnación de hace casi diez años. El mundo mágico está representado con una calidad que olvidamos estar viendo un mundo que no existe.

Pero creo que en esta entrega lo más sobresaliente es la fortaleza de las actuaciones, la capacidad actoral no sólo de todos esos grandes actores ingleses que han llenado la pantalla desde la primera película, sino también de los tres jóvenes que, dejan muy claro, son ya buenos actores y están dispuestos a que Harry Potter sea tomada en serio, no como un vil truco mercadológico, sino como una historia profunda, llena de afectos y que merece un lugar en la historia del cine de fantasía. La seis necesitaba de esto, necesitaba sentimientos a flor de piel, necesitaba comunicarle a la audiencia la desesperanza, la amistad, el amor, la impotencia que este filme nos hace llegar de una manera que a mí me pareció extraordinaria.

Sin embargo, sí es necesario hacer un par de señalamientos negativos. El primero es que la película depende demasiado del fanatismo de sus espectadores. Muchos de los que me rodeaban en la sala no entendieron algunos detalles. Claro, quienes hemos leído los libros sabemos qué es un Horcrux, de dónde los sacó el villano, por qué son esos y no otros, etcétera. Pero la audiencia general seguía esta parte de la historia con una especie de fe ciega. Si no se han leído los libros sencillamente hay pedazos que no se entienden.

Mi segunda queja es que no dejan lo suficientemente claros algunos misterios. Para quienes leímos el libro los misterios son claros, pero descubrí con tristeza que la mayoría de los espectadores que me acompañaron salieron sin sentir el menor deseo de saber qué va a pasar, qué era tal cosa o tal otra. Y esto se debe a que faltó que los personajes le comunicaran al espectador: “esto es un misterio”. Por ejemplo, ni Ron, ni Hermione, ni Harry se preguntan cómo apareció la espada bajo el hielo, o por qué demonios apareció un “Patronus” en medio del bosque, mucho menos se preguntan de quién era y quién lo puso allí. De la misma manera, pasó desapercibido el hecho de que la varita de Harry atacó por sí misma a Voldemort en la persecución inicial del filme. Nadie se dio cuenta de que la varita actuó por voluntad propia y esto pone en grave riesgo la línea argumental que lleva a la batalla final.

Hay que aplaudir algunas secuencias que me parecieron muy bien logradas. El final de la película nos regala un nudo en la garganta, quizá uno de los mejores momentos de toda la saga hasta el momento. La persecución inicial se aleja (por fortuna) de aquella narrada en la novela, mucho más simple, menos vistosa y, por ende, menos emocionante. La reunión de los mortífagos es extraordinaria pues sin diálogos obvios o exposición cínica nos pone los pelos de punta; estos mortífagos ya no se andan con necedades y vienen con todo.

Finalmente un comentario sobre la música: creo que ninguna de las películas ha superado la banda sonora de la cuarta entrega (Harry Potter y el Cáliz de Fuego). La séptima entrega tiene, desde mi parecer, una banda sonora polarizada, con temas extraordinarios y temas completamente olvidables. Lamentablemente, los segundos se presentan con mayor insistencia. Aun así, la experiencia cinematográfica no deja de ser excitante y ampliamente recomendable.

Corran a verla pero bajo advertencia: si no tienen presentes las seis anteriores van a perder muchísimos detalles de “Las Reliquias de la Muerte”. Mi consejo es que se echen las seis anteriores antes de ver ésta. Aun así, es una película muy entretenida y de lo mejor que he visto este año.

¡Mucha suerte!

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