Libro. El Juego del Ángel – Zafón, 2008

Muchos amigos me recomendaron no leer el libro más nuevo de Carlos Ruiz Zafón, al que juzgaron como una versión pobre de “La Sombra del Viento”, un intento futil del autor por lograr una historia con un impacto similar. Lo único que sabía de esta segunda novela era que se desarrolla en la misma Barcelona del “cementerio de los libros olvidados”. Decidí hacer a un lado los comentarios y echarle un ojo. Aquí les dejo mi postura ante “El Juego del Ángel”.

El libro inicia con un joven escritor que, a petición del director de un periódico, empieza a escribir cuentos de misterio. Los cuentos son un éxito y el joven, David Martín, recibe cada día más y más responsabilidades.

En apenas unos párrafos Zafón nos deja la claro el enorme sufrimiento que David ha vivido desde su infancia, con una madre que lo abandonó y un padre analfabeta y golpeador que termina muerto con un tiro en la cabeza. David está acostumbrado a la soledad y los malos tratos.

Las cosas empiezan a ponerse interesantes cuando un hombre misterioso invita a David a trabajar con él. Lo llamativo es cómo lo invita: le pide que vaya a un prostíbulo y lo recibe con una prostituta idéntica a uno de sus personajes de entregas semanales en el periódico. El problema es que el muchacho regresa al prostíbulo al día siguiente y se entera que se quemó en un incendio varios años atrás.

La vida de David comienza a caer en el caos: lo despiden de un trabajo, en otro lo explotan y le piden usar un seudónimo y la mujer a la que ama lo rechaza por “venderse”. Mientras tanto, el hombre misterioso lo sigue buscando para que le haga un trabajo, trabajo del que David huye a cada oportunidad.

Un buen día el dueño de una librería, el Señor Sempere, lleva a David Martín al “Cementerio de los Libros Olvidados”. Aquí, el escritor se encuentra un texto de naturaleza religiosa de la autoría de un tal D.M. Poco a poco, descubre que este misterioso hombre vivió en la casa en la que él vive y que hay muchos hechos en las vidas de ambos que son análogas.

No quiero seguir contando a detalle más de los misterios que se desarrollan en el libro, porque son demasiados y terminaría contando toda la trama. Ésta es una novela en donde el personaje no se ve rodeado por un solo misterio sino por varios que no necesariamente están conectados entre sí, aunque así lo parezcan.

Antes de seguir, quiero dejar claro que mi postura se alejará de “La Sombra del Viento”. Lo digo porque la mayoría de las críticas que he encontrado se construyen por medio de la comparación entre ambas novelas. Me queda claro que son una historia seriada, que hay personajes, lugares y situaciones que se repiten o son similares y que los dos libros tienen la misma estructura. Pero también pienso que uno no es secuela del otro necesariamente y que cada uno, por separado, vale como una historia individual e independiente. Por ello creo que calificar “El Juego del Ángel” con base en qué tal queda parado junto a “La Sombra del Viento” sería injusto.

Primero que nada, creo que el personaje de David Martín es muy interesante, un antihéroe maravilloso. Es odioso, es insufrible, es un tipo infeliz y orgulloso de ello; cínico y sin deseos de cambiar; solitario, rencoroso y punitivo como el que más. Y, sin embargo, nos conectamos con él, lo seguimos en sus infortunios, deseamos a cada paso que pueda mejorar, recuperar la vida, volverse un hombre de bien (porque las oportunidades las tiene, y muchas). Pero también podemos comprender su infelicidad, su tristeza y la profunda ira que guía constantemente sus pasos.

David Martín es un personaje real, un tipo como muchos de nosotros conocemos, un hombre que, como antítesis del Rey Midas, convierte en basura todo lo que toca, que se asocia con gente malvada y que desoye a aquellos buenos elementos de su existencia, pasando por encima de los buenos consejos y la compañía desinteresada para buscar caminos más tortuosos que una y otra vez le confirmen las enseñanzas de su padre: que es una persona que no vale la pena y que su destino en esta vida es el sufrimiento.

Esta novela no es romántica, no nos enseña un mundo de esperanza, ni amores que rescatan un corazón que se ha convertido en piedra. Aquí es el corazón de piedra el que tritura las buenas intenciones y el deseo de destrucción el que acaba contaminando lo poco de bueno que existe en el mundo. Carlos Ruiz Zafón utiliza la narración en primera persona como la mejor herramienta de su misterio, pues llega un punto en que el corazón duro de Davíd Martín termina por invadirnos a nosotros también, hasta el punto en que no sabemos qué creer y a quién de los personajes creerle. Empezamos a sentir que Davíd no es del todo confiable. Pero su narración es tan pulcra y suena tan honesta, que terminamos atrapados en un laberinto de confusiones.

Muchos me han dicho “la novela está confusa, el misterio está confuso”. Yo no creo que la novela sea equivocadamente confusa, sino todo lo contrario. Me parece que Ruiz Zafón nos comunica lo perdida que está la mente de David Martín, lo poco que él sabe de sí mismo y los hechos que rodean su existencia. No es el trabajo de un novelista poco hábil que construyó la historia sin un plano arquitectónico; más bien es el novelista que construye ante nosotros una obra de Gaudí, en donde la lógica no manda y lo que se espera está ausente. Por ello, creo, hay tantas referencias a la obra de este artista, porque Davíd Martín se siente como la gran “Sagrada Familia” que siempre estará en ruinas, sin importar cuánto tiempo pase. Hermosa, pero en ruinas. Nuestro personaje es hábil, es capaz, tiene todo para salir adelante, pero su corazón también está destruido.

Todo el libro vamos de la mano de este personaje. Vemos lo que ve y nos comparte sus conclusiones y ataduras de cabos. Sin embargo, como él, estamos siempre perdidos. Aun al final hay cosas que no nos quedan del todo claras, como a él tampoco le quedan del todo claras. Al menos nosotros, como lectores, alcanzamos a comprender que los hechos en la vida de David Martín hasta 1945 fueron mucho más caóticos y oscuros de lo que él mismo es capaz de aceptar o, siquiera, darse cuenta.

Son estos elementos los que me hicieron disfrutar la novela, los que me hicieron leer y leer sin poder parar. Aquí hay un misterio cuya resolución no se alcanza del todo, aquí los cabos quedan algo sueltos, algo atados. Lo importante es vivir en el corazón y la mente del personaje y, como él, penetrar en la parte más oscura del hombre, de la muerte y de una Barcelona que, además de romántica, puede ser tétrica y con olor a podredumbre. Esta novela no nos premia con la resolución, sino con el viaje, el valor está en el proceso, no en el fin.

Además de ello, creo que tiene un personaje interesantísimo: Isabella. La asistente de Davíd Martín que desea ser escritora es una adolescente sabia y torpe a la vez, con una boca que en momentos expresa la mayor razón y verdad para al segundo siguiente decir mentiras, necedades y quedarse atorada en nimiedades. Isabella es representante de la mejor clase de adolescentes, en donde la confusión reina sentada a la derecha de una nueva sabiduría que emerge a cuentagotas. Su relación con el protagonista (al menos como él la percibe) es también de naturaleza caótica, con un constante movimiento en oleadas que van de la ternura a la pasión y del odio a la comprensión.

Cristina es otro personaje interesante, aunque no llegamos a conocerla tanto como a Isabella. Ella representa el gran amor de Davíd Martín (que yo en lo personal creo que es una obsesión más que un amor verdadero) y, a la vez, su gran tragedia. Cristina es el personaje que viene a gritarnos una gran realidad que la literatura de Zafón no tiene pesar en afirmar: la melancolía destruye. La melancolía y la culpa son capaces de sembrar la oscuridad y la muerte aun en el espíritu más hermoso y más completo. Pocas personas son capaces de mirarse honestamente al espejo cuando en su mente hay sólo rencor y sentimientos funestos. El reflejo que se verá será el de la muerte y la desesperanza, a pesar de que unos ojos más claros no verían sino luz y fuerza.

¿Recomiendo “El Juego del Ángel”? Sin duda que sí, un rotundo sí. Es una novela que nos habla de nuestro lado oscuro y su fuerza; de cómo una persona convencida de su propio destino maldito puede, sin querer, construir su propio camino hacia la desesperanza. Pero es, sobre todas las cosas, una novela que atrapa, que no nos deja ir hasta sus últimos párrafos.

¡Buena Suerte!

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3 pensamientos en “Libro. El Juego del Ángel – Zafón, 2008

  1. pedro

    Por fin leo una crítica inteligente y certera de esta gran novela que el 90% de la gente parece no entender, incluso muchos de aquellos que la disfrutan tan sólo por la belleza de su escritura. Felicidades por este análisis y a seguir. Un saludo.

    Responder
  2. Enrique Lores

    Pedro:

    Gracias por tu lectura y por dejar un comentario. En este blog hay más críticas de libros y películas, deberías echarles un ojo. Te invito a seguirnos visitando y leyendo.

    Enrique L.

    Responder
  3. Pingback: Libro. El Laberinto de los Espíritus – Carlos Ruiz Zafón, 2017. – AQUÍ VA EL NOMBRE

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