Película. El Artista – Michel Hazanavicius, 2011.

Después de la entrega de los Óscares, ir al cine a ver “El Artista” era necesario. Pero, además, todo lo que había escuchado de ella fue más convincente: una película muda, en blanco y negro en pleno 2011 cuando los efectos especiales y las  pantallas azules son la norma. Corrí al cine más cercano a verla y perderme en una experiencia cinematográfica como no podía vivirse desde hace muchas décadas. Aquí mi opinión sobre el filme.

“El Artista” inicia con el éxito de George Valentin (Jean Dujardin), un actor exitoso que tiene a Hollywood completamente conquistado; sus películas son populares, él es adorado por el público y su casa productora piensa que es un ser divino. El presidente de la casa productora (John Goodman) le da todo el apoyo necesario porque sabe que traerá fuertes dividendos.

Un buen día, el productor le muestra a Valentin la prueba de una nueva tecnología: el cine sonoro. Valentin se muere de la risa, pues el cine sonoro jamás se volverá exitoso. Se niega a integrarse a la nueva tecnología y sufre las consecuencias. De golpe, el cine sonoro se convierte en un éxito mientras que el cine mudo pasa al olvido. Valentin deja de ser el galán de Hollywood y desaparece mientras que una de sus protegidas, Peppy Miller (Bérénice Bejo) triunfa a lo grande.

¿Qué sucederá ahora con Valentin? ¿Podrá adaptarse al nuevo cine y volver a sus días de gloria? ¿O será más bien consumido por el fracaso y la nostalgia? La película lo responde con música constante sobre imágenes blanco y negro y una historia completamente muda, acompañada solamente (y cuando es extremadamente necesario) con los cartones de diálogos que se hicieron famosos en el cine de antaño. Hasta aquí el argumento de la película para quienes no tienen idea de qué se trata.

Personalmente tengo una opinión mixta sobre “El Artista”. Por un lado, me pareció un experimento valiente. No es fácil poner en las salas cinematográficas modernas una película que tiene tres características que no hemos visto en décadas: la película es en blanco y negro, la película es muda y la película es cuadrada (no widescreen). Hay que ser valiente para lanzarse a un proyecto semejante.

Sin embargo, es una película que vuelve a la simpleza de aquellos filmes de antaño y se nota. La historia es predecible, sabemos paso a paso qué es lo que sucederá. Y este problema no se basa solamente en el hecho de que su guión es sencillo, sino porque la película usa y vuelve a usar todos los elementos del cine mudo de los años veinte. Para quienes han visto filmes de aquél entonces, no hay nada nuevo en “El Artista” e incluso podría pensarse que la línea entre el homenaje y la copia es muy delgada; hasta las escenas más entrañables pueden ser halladas en otras películas que inspiraron ésta.

Un detalle sobre esto último: yo soy un gran fanático de la música para cine y no me encanta cuando una película utiliza temas que ya son característicos de otro filme previo. Este es un problema con “El Artista”, que además de la música original utiliza otra que ya es famosa por su presencia en filmes de renombre. Por ejemplo, la música que acompaña el clímax es el tema de amor de “Vértigo”. Durante toda la secuencia estuve pensando en aquella obra de arte de Hitchcock, lo que mermó, para mí, la fuerza de esa secuencia.

Michel Hazanavicius, el director

¿Por qué entonces “El Artista” ha creado tanto escándalo entre espectadores y críticos por igual? Supongo que porque es un fuerte abrazo al primer cine de Hollywood. Es una película que enmarca la nostalgia y la historia, una película que nos recuerda todo el camino que el cine ha avanzado en apenas poco más de cien años.

Pero algo terrible es justamente esto. Nadie recomienda este filme por su maravillosa historia, lo recomiendan por ser en blanco y negro, o por ser muda o cuadrada. Los actores no son honorados por su propia capacidad y creatividad, sino por lo mucho que se parecen a aquellos a los que buscan hacer tributo. La actuación de Dujardin (premiada con un Óscar al mejor actor) resulta no memorable en sí misma, sino por lo bien que rememora y emula a los actores mudos de los años veinte.

¿Pero acaso la película aprovecha el hecho de ser un filme mudo en una época sonora? Sí. En una de las secuencias mejor logradas de la película, el director mezcla el cine mudo con el cine sonoro de una manera espectacular. Para mí esa secuencia vale toda la película, pues no sólo es una secuencia creativa y con un trasfondo psicológico espectacular, sino que es de lo poco que no podemos rastrear a otras doscientos filmes anteriores.

¿Merecía el Óscar? Yo no lo creo. Me parece que se lo dieron por atrevida, por nostálgica y por dar tributo al pasado de Hollywood. Pero desde mi punto de vista, “Hugo” (de Martin Scorsese) logra unir  estos elementos (el tributo y la nostalgia) sin dejar de lado personajes entrañables, una historia mejor construida y el buscar atraer sin necesidad de hacer uso de filmes, personajes y situaciones del pasado.

Corran al cine, es una experiencia magnífica y no será pronto cuando podamos ver de nuevo una película muda en blanco y negro en las modernas salas con asientos de piel y aire acondicionado. Pero es importante entender que, una vez que las luces se apaguen, no verán la mejor historia del año, ni serán sorprendidos con una historia profunda o novedosa. “El Artista” me parece un filme que tiene su valor en su forma, no en su fondo.

¡Buena suerte!

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