Película. Ellas – Malgorzata Szumowska, 2011

Después de echarle una ojeada a la cartelera de los cines comerciales, me di cuenta que no había nada que llamara mi atención, así que desvié mi vista hacia el cine que no llega a los grandes conjuntos cinematográficos. Buscando qué ver, me encontré el trailer de una película francesa llamada “Ellas”. Prometía, según una cita del Festival de Cine de Toronto, ser un profundo análisis sobre la sexualidad femenina. Me pareció una afirmación interesantísima, rodeada de un argumento bastante llamativo. ¿Cuál fue la experiencia de ver la película completa?

La película gira alrededor de Anne, una periodista que está escribiendo un artículo sobre prostitución estudiantil para la revista “Elle”. Con la intención de darle el mayor realismo a su nota, se entrevista con dos estudiantes adolescentes que se ganan la vida como prostitutas. A lo largo de toda una mañana, acompañamos a Anne en sus actividades como ama de casa y la escritura del artículo. Cada vez que se sienta al teclado de su computadora, nos transporta hacia sus entrevistas con Lola y Alicia, que la insertan en el mundo del sexo, el hedonismo y las ganancias económicas.

Una de las promesas de la película, según sus realizadores, es que el encuentro con Lola y Alicia resultan muy influyentes para Anne, que cambia su vida y sus percepciones a través de estas experiencias.  Me esperaba, por ello, una película profundamente psicológica sobre la sexualidad femenina, sus símbolos y sus significados. Lo que me encontré, en realidad, es un montón de situaciones muy interesantes a las que no se les da seguimiento y personajes actuales con psicología de mediados del siglo pasado.

Si no has visto la película, deja de leer en este momento, porque te puedo echar a perder la experiencia. 

Primero: las influencias de las prostitutas en Anne. La película se desarrolla a lo largo de una mañana, luego saltamos a una comida/cena y finalizamos al otro día durante el desayuno. ¿Podemos ver la influencia de las prostitutas en Anne? Podría decirse que sí, pero no como los realizadores lo prometen. Lo único que hace Anne es desear hacerle a su esposo sexo oral después de salirse intempestivamente de una fiesta que, al lado de las experiencias de las prostitutas, le resulta una pérdida de tiempo y alma.

¿Esa es la influencia de las prostitutas? ¿Que una mujer desee hacerle sexo oral a su esposo? Entendería esa clase de argumento en una película de los años cincuenta, pero actualmente me parece extraño que un esposo no acepte sexo oral de su mujer o que a ambos pueda parecerles un acto de prostitución. Ahora, si toda la primera hora de película nos hubiera convencido de que la familia de Anne es profundamente tradicionalista, pues todavía quizá valía el final… pero no, en realidad Anne es una mujer trabajadora y no hay nada en esa familia que nos indique conservadurismo. De hecho, hay una secuencia en la que, durante la cena, el esposo de Anne la besa y la acaricia, ofreciéndole que tengan sexo en la cocina mientra sus invitados se quedan en el comedor. ¿Y ese es el mismo esposo que rechaza el sexo oral? ¿Y esa es la esposa que le intenta hacer sexo oral únicamente por la fuerte influencia de dos prostitutas?

Segundo: Los hechos interesantes que se abren y a los que no se les da continuidad. Hay un ejemplo específico que me parece el más notable. Durante la larga entrevista con la prostituta Alice, Anne se emborracha con vodka. A pesar de estar borracha continúa con la entrevista, sintiéndose cada vez más y más vinculada con la joven. Al final de su noche, las dos se besan. La  manera de filmar este momento es muy hermosa, pero al hecho no se le da continuidad alguna. ¿Qué sucedió después de ese beso lésbico? No lo sabemos. ¿Qué influencia tuvo en Anne durante su mañana como ama de casa? Al parecer, ninguna. ¿Hace Anne alguna mención de ello, aunque sea un comportamiento con el que la audiencia pueda vincularse? Ni uno solo, como si el hecho nunca hubiera sucedido, como si esa secuencia no estuviera en el corte final de la película.

Otro ejemplo es lo que le sucede a Lola con uno de sus clientes. En una escena de la película, la prostituta Lola deja claro que no le gusta la penetración anal y que la rechaza. Más adelante, narra la experiencia que tuvo con un cliente en el que éste,  sin su permiso, la penetró con una botella de vino. Ni Anne le pregunta nada al respecto, ni Lola dice absolutamente nada sobre el hecho. La directora nos pone el reflector sobre un hecho, luego nos presenta el hecho y luego se lava las manos, como si no hubiera pasado nada. Esperaba reacciones muy interesantes de Lola o de Anne, el estrechamiento de su relación a través de esa narración pero nada de nada.

Al final, la película no es otra cosa que un montón de escenas seguidas una de otra. Anne cocinando, escribiendo, llorando o escuchando música clásica seguida de Anne en una sala o un parque platicando con las prostitutas, seguida de escenas de sexo entre las prostitutas y sus clientes. ¿Es la película el análisis sobre la sexualidad femenina que se prometía? Para nada, al contrario, me pareció profundamente superficial y repetitiva. No es novedosa, no ofrece nada que no hayamos visto antes, no es atrevida… vaya, no nos atrapa ni siquiera a través del morbo, como otros filmes cuyo mayor ofrecimiento son las escenas de sexo y perversión.

Ni siquiera resulta una afirmación respecto a la prostitución como tal. La película en ocasiones nos presenta la prostitución adolescente como una profesión deseable que es bien gozada por chicas que, a diferencia de lo que dice el convencionalismo, no la sufren ni se sienten humilladas. Lo que estas chicas sufren es la pobreza, la dificultad para vivir sin dinero, la sensación de ser parias sociales… pero recibir clientes que pudieran ser sus padres no les afecta en lo mínimo y con orgullo se convierten no sólo en objetos sexuales, sino que aprenden a escuchar las necesidades afectivas de sus clientes.

Y cuando estamos felices de ver una película que ataca los clichés de la prostitución, de golpe se convierte en lo contrario y nos empieza a presentar los clichés sobre las prostitutas maltratadas por sus clientes, humilladas y ultrajadas, la necesidad económica que las lleva a las lágrimas y los infortunios de la prostitución. Y entre una cosa y otra, yo me perdí, sin saber con certeza qué historia me estaba contando la directora y qué mensaje quería transmitirme, que “realidad” sobre la sexualidad femenina estaba susurrándome a través de la pantalla.

Al final, uno sale de la sala con conclusiones simplistas, personajes que parecen complejos de lejos pero son planos cuando se les analiza más de cerca y el sentimiento de haber visto una historia incompleta, con escenas necesarias perdidas en algún lugar de la oficina del editor, vínculos incomprensibles y, sobre todo, la necesidad de que el espectador ate cabos que no están cerca ni parecen pertenecer uno a otro. Las actuaciones, especialmente la de Juliette Binoche, son muy buenas, pero eso no salva a una película que no tiene  nada más que ofrecer.

¡Buena Suerte!

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