Libro. Una Tormenta de Espadas – George R. R. Martin, 2000.

George R.R. Martin empezó a escribir su colección de novelas llamada “Canción de Hielo y Fuego” a finales de los años noventa. Sin embargo, esta historia fue catapultada al conocimiento popular cuando fue adaptada a la televisión con la serie de HBO “Juego de Tronos”. Después de terminar el segundo libro, llamado “Un Choque de Reyes” no pude esperar para leer el tercer tomo de la “Canción de Hielo y Fuego”. Aquí mi punto de vista sobre “Una Tormenta de Espadas”.

La historia comienza poco antes del final del libro anterior. En una nota previa a la novela, el autor pide la comprensión del lector, afirmando que el mundo que retrata en su libro es tan vasto que requiere de la narración de hechos traslapados. No hay problema en ello, como lectores es muy fácil entender que la historia comienza al mismo tiempo que el final del libro anterior, y que mientras en el sur se están sucediendo los hechos que terminan la novela pasada (la batalla de la Bahía de Blackwater), en ésta seguimos los destinos de Jaime Lannister, Robb Stark, Brandon Stark y otros cuantos personajes ya estimados que regresan en esta entrega.

Las cosas se ponen cada vez más complicadas con alianzas que se hacen y se deshacen, traiciones sorpresivas y vueltas de tuerca que el autor nos esconde con maestría. Al inicio de esta historia, Jaime Lannister ya no es cautivo de los Stark, sino que fue liberado para ser intercambiado por las hermanas de Robb que, se piensa, están sanas y salvas en la capital. Por su parte, Robb Stark ha perdido parte de la guerra no en el campo de batalla, sino en su cama matrimonial, pues decide casarse con una mujer con la que no estaba comprometido, perdiendo así el apoyo de su aliado más poderoso.

Stannis, el rey vencido, vuelve a la Isla de Dragonstone para intentar reponerse de la terrible derrota, que lo ha sacado de la competencia por la corona del reino. Melissande, la sacerdotiza roja que siempre lo acompaña, le asegura que en un futuro se hará con el trono, pero nadie sabe cómo esta profecía puede realizarse si sus fuerzas están tan mermadas. Mientras todo esto pasa, las hermanas Stark (Sansa y Arya) siguen intentando sobrevivir a toda cosa, una de ellas dentro de las paredes de la capital al cruel cuidado del rey Jeoffrey y la otra caminando por medio reino, uniéndose a grupos de malechores y cazarecompensas.

Finalmente Danny Targaryen, acompañada por sus tres dragones, visita una ruta de ciudades costeras que se dedican a vender esclavos. Su idea es hacerse con el ejército más grande que sus tesoros puedan comprar. Sus ojos están puestos en el trono de Westeros y, mientras los reyes del continente luchan para destruirse entre ellos, Danny compra esclavos asesinos y se hace de mercenarios sanguinarios, esperando pacientemente que sus dragones estén lo suficientemente grandes para poder reclamar el trono en el que durante muchísimos años se sentaron sus ancestros.

George R. R. Martin, el Autor

Algo que debe aplaudírsele al autor es que logra convertir a antagonistas en personajes de punto de vista de manera convincente. Durante los primeros dos libros, nos acostumbramos a que los personajes que guían cada capítulo son justos, éticos, buscadores de la paz y el bien común. Sin embargo, Martin decidió convertir a Jaime Lannister en uno de los guías de la novela. Y se sale con la suya de manera extraordinaria, porque logra que los lectores se conecten con un personaje que, hasta hoy, era de los principales antagonistas. A través de su punto de vista lo entendemos, nos vinculamos con él y comprendemos (si no justificamos) sus terribles comportamientos previos.

Como en los libros anteriores, el realismo es lo que sobresale en esta novela de fantasía, lo que demuestra con creces que ambos mundos no están peleados y que, como decía Ende, la fantasía es una manera mucho más interesante de acercarnos a la realidad. En este caso, a la realidad de la naturaleza humana, los personajes tienen sus objetivos, deseos y rasgos bien delimitados, el autor nunca le falta el respeto ni a su mundo ni a sus personajes. Todo lo que sucede, aun cuando pudiera ser sorpresivo para el lector, no es de ninguna manera una forzada licencia por parte del escritor, que se mantiene siempre dentro de los límites de la coherencia interna. Claro, hay fantasía y el mundo tiene reglas que no son las mismas que nuestro mundo real, pero una vez que el funcionamiento de Westeros ha sido puesto sobre la mesa, la historia es respetuosa y el autor no mete las manos al fuego por ninguno de los personajes, aunque sea el más amado de los fans o del autor mismo.

Siguiendo lo dicho en el párrafo anterior, en este volumen  nos topamos con la muerte de muchos de los personajes más importantes de la saga completa. Esto es muy bueno por un lado y muy malo por el otro. Por el lado bueno el autor nos sorprende, nos lleva a que las manos nos tiemblen, a que los ojos se nos llenen de lágrimas y el corazón se nos acelere ante la muerte inevitable de los personajes más entrañables. Es sin duda alguna el libro más poderoso de la “Canción de Hielo y Fuego” hasta el momento.

Por el lado malo, siento que Martin se está quedando sin personajes. No me imagino de qué se va a tratar el cuarto volumen de la serie o cuáles serán las fuerzas en conflicto, si ya un puñado de los más importantes engranes de la historia están fuera. De hecho, de los cinco reyes que estaban en conflicto durante la segunda entrega, ya cuatro están muertos. De aquellos hombres y mujeres poderosos detrás de tronos y coronas, la mayoría terminan muertos antes de llegar al epílogo. De los simples soldados de a pie que fueron la delicia (o la ira) de los lectores en los primeros dos libros, ya más de la mitad están muertos. ¿Qué pasa? ¿Por qué terminar con las vidas de personajes básicos en el tercer libro de una historia que consta de siete?

Jaime Lannister, dibujo de un fan

Espero que el autor, en los cuatro volúmenes que quedan pueda mantener el mismo nivel de interés y pasión que ha construido hasta ahora. Incluso al final de esta tercera parte nos informan de algunas cosas que nos cambian toda la historia. No quiero revelar qué, pero antes de que todo termine, nos enteramos que el hecho que inició toda esta colección de novelas durante los primeros capítulos de “Un Juego de Tronos” es un engaño confeccionado por personajes muy diferentes a los que el autor nos venía manejando durante las cientos y cientos de páginas anteriores. ¿Una vuelta de tuerca que terminará de manera inteligente o una estrategia del autor para empezar a darle más vida a una historia que, aun cuando parece que va a terminar, tiene que llenar todavía cuatro novelas más? Espero que sea la primera opción.

Después de leer “Un Choque de Reyes” y “Una Tormenta de Espadas” uno después del otro sin descanso, quiero detenerme y dejar Westeros de lado durante algún tiempo, así que no abriré “Un Festín de Cuervos” todavía. Quisiera enfrascarme en, al menos, una novela más antes de volver sobre los pasos de Catheryn Stark, Tyrion Lannister y los demás maravillosos personajes de Martin. Pero no puedo despedirme sin recomendar este tercer capítulo ampliamente. Es un libro intenso, realista, el mayor nivel que ha alcanzado, a mi parecer, la fantasía para adultos. Es un deleite, una novela que nos hace sonreír tanto como nos hace llorar. Por favor, no dejen de leer toda la “Canción de Hielo y Fuego”, una sola novela dividida en capítulos cada vez más profundos, más intensos y más entretenidos (al menos hasta su tercera parte).

¡Buena Suerte!

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