Libro. Un Festín Para Cuervos – George R. R. Martin, 2005.

George R.R. Martin empezó a escribir su colección de novelas llamada “Canción de Hielo y Fuego” a finales de los años noventa. Sin embargo, esta historia fue catapultada al conocimiento popular cuando fue adaptada a la televisión con la serie de HBO “Juego de Tronos”. Después de terminar “Una Tormenta de Espadas”, me quedé con un extraño sabor de boca, pues apenas finalizaba la tercera de siete partes y ya varios protagonistas estaban muertos, con los hechos que daban forma a la historia llegando buena parte de ellos a su fin. Abrí el cuarto libro de la saga con desconfianza, preguntándome qué historia me iba a contar el autor y hacia dónde iba a llevar el argumento luego de varias vueltas de tuerca en donde las motivaciones  de los villanos de los primeros tres libros no lo eran tanto, ni eran tan culpables de sus fechorías como los creíamos. Aquí mi visión de lo que fue “Un Festín Para Cuervos”.

Crows - Portada

Quizá tres de los personajes más populares de la serie son Danny Targaryen, Tyrion Lannister y Jon Snow, que han sido personajes-puntos de vista desde el primer libro. Pues en este volumen no aparecen. Al inicio vemos unos cuantos párrafos de Jon y listo, nada más. Durante los cientos de páginas se les menciona e incluso hay varias vueltas de tuerca sobre Danny, pero nada más, los personajes como tal no asoman la nariz en ningún momento. ¿Entonces qué personajes sí las asoman? Muchos personajes nuevos.

En mi comentario a “Una Tormenta de Espadas” mencioné que el autor estaba deshaciéndose de muchos de los protagonistas que llegamos a amar o a odiar durante tantas páginas y que esto me preocupaba porque no se me ocurría por dónde seguir la historia. Pues el autor decidió llevarnos por senderos nuevos que se internan en naciones que sólo habíamos escuchado mencionar pero que no conocíamos en lo absoluto. De ese modo, nuestros personajes-puntos de vista ahora son una princesa y un capitán de una desértica nación al sur, el capitán y el sacerdote de Las Islas de Acero (apenas visitadas en tomos anteriores) y un par de personajes que ya conocíamos.

¿Quiénes son estos ya conocidos? Cersei Lannister, Jaime Lannister, Arya Stark, Sansa Stark y Brienne la guerrera. ¿Y sus historias son atrayentes? Tengo que decir que la de Cersei es muy interesante y ocupa buena parte del libro. Las demás están llenas de problemas. Por un lado la historia de Arya es muy interesante pero harto breve, ocupa apenas dos o tres capítulos de todo el libro. La historia de Sansa es aburrida hasta la pared de enfrente y también se nos presenta dos o tres veces. La historia de Brienne es insoportable, es pura paja, diálogos con personajes nuevos que van y vienen capítulo a capítulo, un encuentro a espadazos aquí, otro encuentro a espadazos allá, visita a un pueblo, a otro pueblo, a una comunidad encerrada en una caverna, a otro pueblo… camina, camina, camina… ¡no pasa nada! Es lamentable que se puedan resumir en un párrafo los cientos de páginas de la historia de Brienne.

Crows - Cuervo

Puedo decir sin temor a equivocarme que este libro tiene muchísima paja. Entiendo que parte de esa paja logra comunicarnos con realismo el mundo medieval fantástico en el que se desarrolla la historia, pero los volúmenes anteriores habían logrado lo mismo sin la necesidad de cincuenta páginas de un personaje caminando entre los troncos de un bosque viejo, hablando sobre la vida, la muerte y la guerra. Algo que Martin logra muy convincentemente en los libros anteriores es mostrarnos toda la majestuosidad de su mundo sin la necesidad de llenar la historia de paja, porque podemos decir lo que nos venga en gana, pero Westeros es maravillosa por sus personajes, y nos interesa el lugar porque nos interesan esas vidas que, aquí, encontramos muchas veces en pausa.

Los personajes nuevos son interesantes, pero hacen su entrada demasiado tarde. ¿Debe interesarnos el sufrimiento del príncipe de Dorne al que apenas conocemos y del que no sabíamos nada hasta este momento? ¿Debe provocarnos fuertes reacciones su plan de hacerse con Danny y sus dragones? Y lo mismo sucede con las Islas de Acero. Durante tres libros fue un reino al que no se le dio gran predominio en la historia y, de golpe, nos narran sus conflictos internos, sus procesos de gobierno y sus planes para, ellos también, hacerse de los dragones de Danny, todo ello con capítulos que se extienden durante decenas y decenas de páginas con una historia que podría contarse en doce.

La saga “Canción de Hielo y Fuego” ya es complicada así como está, hay que seguir mentalmente los nombres, características, nacionalidades, rangos y personalidades de muchísimos personajes al mismo tiempo. Pues George R. R. Martin se avienta la puntada de cambiar los nombres de los personajes cada episodio si es que la historia lo necesita. De manera que la princesa Ariadne de Dorne, por ejemplo, es llamada en un cabezal “La Creadora de Reinas” y en otro capítulo “La Princesa Encerrada”. Sansa deja de ser llamada por su nombre en los cabezales, que son cambiados por Alayne. Arya deja de ser llamada así para llamarse “Cat”.

Estos cambios podrían tener sentido si fuera así el sistema al que el autor nos acostumbró, pero es todo lo contrario. Durante el segundo y el tercer libro Arya cambió de nombre infinidad de veces y no por ello el autor nos cambiaba los cabezales. Los personajes-punto de vista iniciaban sus capítulos a través de sus nombres, no de una descripción generalizada. Eddard siempre fue Eddard, Jon siempre fue Jon y Tyrion siempre fue Tyrion. Aquí en lugar de los nombres nos ponen “El Capitán de la Guardia”, “La Creadora de Reinas”, “El Profeta” (por cierto, el “Profeta” es llamado con otro título varios capítulos más adelante). ¿Cuál es la intención de ello? ¿Por qué hacer más complicado un sistema que no es fácil ya de entrada?

George R. R. Martin, el autor

George R. R. Martin, el autor

Al final de la novela (no sé porque no al inicio) el autor nos informa que este capítulo de la saga en realidad sí iba a incluir a todos los personajes, pero hubiera quedado demasiado grande, de modo que partió la historia en dos. Los mismos hechos que leímos en “Un Festín de Cuervos” contados desde el punto de vista de ciertos personajes, van a sucederse contados desde el punto de vista de todos los demás personajes (entre ellos los más populares) en la siguiente entrega: “Un Baile Con Dragones” (A Dance With Dragons). El mismo autor en un texto final en donde explica esto, dice que no encontró sentido en contar la mitad de la historia con todos los personajes y luego la otra mitad en otro libro. El argumento no me convence, porque no sé qué entiende él por “completa” dado que este libro no tiene un final como tal y deja abiertas doscientas lineas de desarrollo.

“Un Festín de Cuervos” es sin duda el libro que menos me ha gustado de la saga, pero no por eso no puedo dejar de celebrar sus logros. Quizá el personaje más interesante es Cersei Lannister. A través de sus ojos vemos cómo va destruyendo el reino poco a poco y cómo va acabando consigo misma. Lo mejor es que está tan bien escrito que podemos darnos cuenta de las razones por las que ella cree que está haciendo un maravilloso trabajo. A través de su mirada todo le está saliendo de manera maravillosa y el autor logra que como lectores seamos testigos, al mismo tiempo, de cómo es que está equivocándose mientras ella misma cree que está acertando.

Además de esto, también vemos un poco de predestinación griega en la que Cersei, al intentar a través de todos los medios defender a su hijo, lo está dejando completamente desprotegido. A través de los medios está logrando el fin que quiere evitar. Mientras tanto su hijo, un niño inocente que no sabe sino sellar cualquier documento real que le pongan frente a los ojos, está completamente vulnerable a todos los enemigos que lo rodean, ni sospecha lo que se le viene encima y lo triste es que, de caer, morirá víctima de los malos manejos de su madre. Extraordinaria situación en la que el autor nos pone como lectores, odiando el gobierno de ese niño manipulado por su madre pero deseando que el niño, inocente como el que más, no se vea afectado por ello.

Otro gran logro del escritor es la manera en la que sigue convenciéndonos del cambio interno de Jaime Lannister. No necesita de epifanías ni de monólogos obvios para demostrar que ha cambiado su modo de ver la vida y de comportarse, ni largas descripciones sobre sus procesos mentales. Sencillamente el personaje va cambiando poco a poco y vamos viendo este proceso de una manera sutil y escrita con maestría.

El Escudo de la Familia Lannister

El Escudo de la Familia Lannister

Otra cosa que agradezco mucho a Martin es la manera en la que hace paralelismos entre su mundo fantástico de Westeros y la Edad Media real. Específicamente la manera en la que trabaja sobre las órdenes católicas militares y la Inquisición. En esta historia, Cersei Lannister le da poder a los religiosos para volver a establecer los “ejércitos de la fe”, un obvio paralelismo con grupos reales como los Templarios o los Hospitalarios. Del mismo modo, ya con el poder militar, el nuevo líder de la jerarquía de los Siete Dioses (un mismo Dios con siete naturalezas) empieza a arrestar a varios nobles para hacerles “juicio sagrado”, no antes de sacar declaraciones a través de procesos de tortura, como lo hicieran las diversas inquisiciones renacentistas.

Al final, no puedo sino recomendar este libro. No es el mejor de la “Canción de Hielo y Fuego”, de hecho es el más débil de los primeros cuatro, el que más paja contiene y el que nos cuenta con muchas más páginas lo que nos podría contar en menos de la mitad, pero no deja de ser una novela muy bien escrita y la continuación de lo que es uno de los pilares de la literatura fantástica de todos los tiempos. En estos días en que las novelas más populares son las porquerías de E.L. James y sus “Cincuenta Sombras”, la literatura inteligente de la pluma de un escritor capaz es una bocanada de aire muy fresco.

¡Buena Suerte!

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Un pensamiento en “Libro. Un Festín Para Cuervos – George R. R. Martin, 2005.

  1. Mía Jaramillo

    Me gusta tu forma de escribir, la manera juiciosa de criticar apegado a las realidades historicas y tu forma no-compormetida ni reverenciosa al honesto juzgar de tus lectura.

    Sigue así.

    Un abrazo
    Mía Jaramillo

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