Película. Los Miserables – Tom Hooper, 2012

Hace 33 años se estrenó en París el musical “Los Miserables”, una adaptación de la famosa obra cumbre de Victor Hugo. El musical, escrito por Alain Boublil y Claude Michel Schönberg (y más tarde adaptado al inglés por Trevor Nunn, John Caird y Herbert Kretzmer) se convirtió en un éxito y hay quienes lo consideran uno de los mejores musicales de todos los tiempos. Desde su estreno ha visitado más de 120 países y se ha vuelta acreedor de diversos premios al teatro musical en Estados Unidos e Inglaterra. Sin embargo, nunca se había traducido al cine. La novela de Victor Hugo sí, y tiene muchísimas adaptaciones cinematográficas y televisivas (unas muy buenas y otras verdaderamente desafortunadas) pero la película del director Tom Hooper marca la primera vez que este extraordinario musical visita el celuloide.

Los Miserables - Poster

Jean Valjean lleva sufriendo veinte años en los trabajos forzados de las prisiones de la Francia del siglo XIX a causa de haber robado un pan para el hijo de su hermana, que estaba a punto de morir de hambre. Después de todos esos años uno de los capitanes de la prisión, el oficial Javert, lo deja salir pero no sin antes entregarle su documento de libertad condicional. La sociedad francesa no perdonaba a los criminales (aun a aquellos que habían pugnado su condena), así que Valjean es rechazado en cada sitio en el que se detiene. Como veinte años antes, muere de hambre ante los ojos poco misericordiosos de un pueblo que no da un centavo por él.

Esto es hasta que el Obispo de Digne le abre las puertas de su casa, lo alimenta y le ofrece una cama caliente donde pasar la noche. Valjean, acostumbrado al rechazo, intenta convencer al obispo de que es un ex-convicto en libertad condicional, pero al sacerdote esto no le importa y lo acoge bajo su techo de todos modos. Esa noche, Valjean se roba toda la plata que encuentra en la casa del obispo y sale huyendo. Pero poco le dura el gusto, pues un par de soldados franceses lo apresan y lo llevan de vuelta con el obispo. Para sorpresa de Valjean el obispo le dice a los soldados que el hombre no le robó nada, pues fue él quien le regaló la plata. “Con esta plata estoy comprando tu alma”, le dice el obispo. De ahora en adelante, Valjean tendrá que ser un buen hombre.

El argumento de “Los Miserables” atrapa a cualquier espectador sin mucho trabajo. Una sociedad injusta y poco igualitaria deja a cierto grupo muriendo de hambre. Cuando uno de estos hambrientos se roba un pedazo de pan lo meten a la cruel prisión por veinte años y, cuando lo dejan salir, la misma sociedad que causó su crimen lo rechaza por ladrón. Sin embargo un hombre le brinda una oportunidad de seguir adelante: le regala plata suficiente para que pueda abrirse un nuevo camino.

Valjean decide seguir el camino trazado por el Obispo, vende la plata y se hace de una nueva vida. Ocho años después ha creado una fábrica exitosa y por su buen corazón y riqueza es nombrado alcalde del pueblo de Montreuil, aunque bajo una identidad falsa. Y todo va bien hasta que Javert, ahora convertido en un inspector de policía, llega al pueblo y comienza a sospechar del alcalde, muy parecido a un ex-convicto llamado Valjean que rompió su libertad condicional y es buscado para ser de nuevo encarcelado. Las piezas están colocadas, la batalla comienza y es la vida, la libertad y el orgullo lo que está en juego.

Los Miserables - Valjean

Primero que nada hay que dejar algo bien en claro: “Los Miserables” es una película musical, la adaptación de una obra musical. ¿Qué significa esto? No sólo que cantan, sino que absolutamente toda la película es cantada… y con una duración de casi tres horas, es muchísimo tiempo de música. Para los espectadores que no sean fanáticos de las películas cantadas, esta adaptación puede resultar una pesadilla. Yo siempre he tenido una regla para los musicales (sean en cine o en teatro): si te gusta la música, la obra te gustará, pero si no, podrás pasarte los peores minutos de tu vida. Esta película no es la excepción, entrar a la sala de cine ya conociendo la obra y las canciones es, desde mi punto de vista, casi una necesidad. O bien, si no conoces la música en lo absoluto, puedes echarte el volado… quizá te enamores de las canciones, quizá la odies de por vida.

Pero los problemas no terminan aquí. Como toda obra que ya es un clásico en otro medio, “Los Mierables” sufre de enfrentarse con  las expectativas de millones de fans del musical a lo largo y ancho del mundo. Desde que se anunció su reparto los seguidores del musical empezaron a preguntarse amargamente por qué el director, Tom Hooper, seleccionó actores que no cantan nada en lugar de inclinarse por actores que, aunque desconocidos,  tuvieran la voz que las canciones exigen. Rusell Crowe (quien representa el papel del Inspector Javert) es quizá el actor más señalado del año pasado, pues aunque es un maravilloso actor el pobre no canta nada y, al pensar de los fanáticos, destruye por completo las canciones que corresponden al antagonista principal de la historia.

Y no puedo seguir adelante sin dejar mi comentario al respecto, pues yo puedo sin duda alguna sumarme a estos fanáticos (“Los Mierables” es mi musical favorito desde hace quince años, mismos años que llevo esperando la producción cinematográfica). ¿Qué pienso yo al respecto? La verdad es que me gustó, yo salí muy contento del cine, aunque tengo que aceptar que me preparé para que la experiencia no me resultara traumática. ¿Cómo? Me hice del soundtrack de la película mucho antes de verla para saber qué cambios se le hicieron a las canciones y qué tan mal cantadas estaban. De ese modo, llegué al cine sabiendo qué esperar.

Los Miserables - Javert

Ahora  bien, en pro de la objetividad, tengo que exponer aquí mi punto de vista real más allá de haberme preparado para gozar el filme en su semana de  estreno. Rusell Crowe destruye las canciones que le corresponden. Está tan ocupado intentando cantar que no le pone absolutamente ningún sentimiento a su personaje. Los únicos momentos en donde se transforma verdaderamente en Javert es en aquellos en los que no canta, pero las canciones, repito, están vacías de afecto, de intención y, lo que es peor, de actuación. Para acabarla de fastidiar, quizá la canción más importante de este personaje está cortada a la mitad (con lo que se rompe el arco afectivo de la misma melodía cantada por Valjean al inicio de la película). Además, Tom Hooper decidió hacer un cambio que no puedo comprender: la caída de Javert es un grito que se extiende hasta la oscuridad, mientras que en el filme termina el grito y luego da el fatídico paso… el momento se siente forzado y sintético, una falla absoluta de secuencia.

La segunda queja tiene que ver de nuevo con Crowe, pero no con él completamente. La canción de “Estrellas”, quizá una de las más famosas de todo el  musical tiene en la película una secuencia maravillosa en el papel que resulta un poco fallida en su resultado final. El inspector canta a las estrellas frente a la Catedral de Nuestra Señora de París, maravilloso… excepto porque la plaza de la Isla de Francia se ve falsa, se nota el uso de la pantalla verde a un kilómetro de distancia. ¿De verdad “Los Miserables” no tuvo el presupuesto suficiente para lograr una secuencia más decente? En una época en la que el cine puede convencernos de automóviles que se convierten en automóviles gigantes y en donde a través de las imágenes generadas por computadora un tigre falso convive con un ser humano real, este tipo de metidas de pata son sencillamente inaceptables.

Finalmente, la tercera queja es la eliminación de varias canciones que le correspondían al personaje llamado Thenardier. En la obra musical original estos fatídicos personajes son graciosos y tienen escenas que buscan aliviar el constante drama, pero también tienen su lado serio y, para demostrarlo, hay un par de canciones en donde Thenardier nos comunica su pérdida de fe en Dios y en la humanidad entera. La canción fue eliminada y a Thenardier se le robó por completo su lado serio para convertirlo en un payaso cinematográfico, incluyendo el pelo pintado de un anaranjado que da pena ajena. Completamente innecesario.

Tom Hooper, el director

Tom Hooper, el director

Fuera de estas quejas no me queda sino aplaudir al resto del elenco. No todos son maravillosos, no todos son la elección perfecta (como en el concierto del diez aniversario de la puesta en escena original), pero la gran mayoría logran lo que se exige de ellos. Me quito el sombrero ante Hugh Jackman que carga casi toda la película en sus hombros. De acuerdo, no canta como otros grandes cantantes que han representado el rol de Jean Valjean en los escenarios teatrales, pero está muy por encima de Rusell Crowe y le pone todo el corazón al personaje. Jackman ríe, llora, se angustia… su mirada dice todo y no deja de actuar de manera muy convincente mientras canta de manera satisfactoria. Aplausos de igual manera para Anne Hathaway, que sorprendió al mundo entero con su interpretación desgarradora de Fantine. 

La dirección de arte es maravillosa, el director supo transportarnos a la Francia del siglo XIX de manera casi perfecta (quitando aquél detalle de la Catedral de Nuestra Señora). De la mano de Hooper visitamos pequeños pueblos, ciudades en guerra, la antigua París, monasterios olvidados, húmedos puertos  y barricadas ensangrentadas. Cada personaje tiene un vestuario impecable, desde los grandes trajes de levita de los ricos hasta los harapos de los pobres franceses lanzados a la calle por la crueldad del destino. Además, el director supo complementar la obra teatral (que se desarrolla mayormente en un escenario vacío) con elementos que se narran en la novela, como el Elefante hueco de Gavroche, la tienda de muñecas de Cossette y los rápidos mortales del río Sena.

No puedo cerrar sin afirmar que creo que “Los Miserables” se ganó con creces su nominación al Óscar, es un musical con una historia, un contenido y una música que merecían eso y más. Se pudo haber hecho la adaptación mejor de lo que se logró, sin duda. Pero aún así es una maravillosa película, de esas que quedan en la historia y en el corazón. Me siento un poco triste de que “El Fantasma de la Ópera”, de las poco hábiles manos de Schumagger, no haya sido un éxito por sus muchos y evidentes errores; al igual que me molesta sobremanera que sea “Chicago” y no “Los Miserables” el musical moderno que se hizo con un premio de la Academia a la mejor película. Del mismo modo, creo que Jackman merecía el Óscar al mejor actor por sobre Daniel Day-Lewis, pero de eso hablaré más adelante en mi reseña de “Lincoln”.

¡Buena suerte!

Los Miserables - Fantine

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Un pensamiento en “Película. Los Miserables – Tom Hooper, 2012

  1. Mike Larro

    Coincido que Hugh Jackman era quién debió llevarse el Oscar como mejor actor. Creo que Rusell Crowe, aunque le falta esa emotividad al cantar, su interpretación en el papel de Javert no revienta el personaje; como sea es un actor que muestra fuerza en los papeles que ha interpretado y en esta ocasión no es la excepción. A mi me logró captar y hasta envolver en esa obstinación de Javert, que en mi punto de vista se convierte en necedad y obsesión por atrapar y acabar con Valjean, que me llegó a desesperar. En fin que fue una excelente película que me dejó con un muy buen sabor de boca.

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