Psicología. El problema de la psicoterapia en novatos.

Recientemente me encontré en un congreso a un grupo de alumnos de psicología que consistía en un par de muchachos y el doble de chicas. Estaban hablando de las diversas teorías psicoanalíticas y burlándose de otras terapias psicológicas de líneas alejadas de las ideas de Sigmund Freud. Además, se molestaban los unos a los otros con interpretaciones psicoterapéuticas como si los unos fueran pacientes de los otros en pleno tratamiento. Este fenómeno no es nuevo y fue tratado por el mismo Freud, quien lo llamaba “Psicoanálisis Silvestre”, es decir, aquél que se hace fuera de la situación terapéutica y que, dependiendo de la situación, puede ser desde una enorme falta de ética hasta la clara evidencia de novatos con ganas de parecer importantes, expertos, profundos y únicos.

Psicoanalisis Silvestre - Diván

El fenómeno del “Psicoanálisis Silvestre” es muy común entre los alumnos de las diversas escuelas de psicoterapia y, aún peor, en los alumnos de las escuelas de psicología, quienes aún no pueden siquiera ingresar en una formación para ser psicoterapeutas pero ya intentan utilizar lo poco que saben sobre psicoanálisis o sobre psicoterapia para dar consejos, juzgar a los demás y/o presumir que conocen del mundo como la palma de su mano. Y las cosas se agravan porque estos jóvenes creen que lo poco que saben es el conocimiento completo de la mente humana. Emocionados con sus nuevos descubrimientos académicos y/o profesionales, se consideran a sí mismos expertos en el ámbito de la mente humana.

Y esto no sería problema si no tuvieran a un otro del cual asirse. Lamentablemente, México es un país en donde no existe una verdadera cultura de la psicoterapia, de modo que las personas rechazan abocarse a un tratamiento de salud mental. Pero esto no significa que no crean en la psicología como herramienta de autoconocimiento, simplemente significa que no quieren pagar para usar esa herramienta. ¿Y entonces qué sucede? Pues que un montón de personas ve la psicología como un tema interesante, un asunto para pasar el rato o una herramienta que, siempre y cuando sea gratuita, es práctica para intentar resolver nuestros problemas.

El problema empieza cuando creo en la psicología como medio para conocer el origen de mis padecimientos afectivos pero no quiero pagar una psicoterapia, ¿qué hago? Pues basta mencionar uno solo de mis problemas frente a uno de estos nuevos psicoterapeutas para que ellos se coloquen en el centro de la plaza y comiencen con las preguntas, las interpretaciones y los consejos. “Lo que te pasa es esto, lo que te pasa es aquello y te recomendaría hacer lo de más allá”. Quienes los escuchan, al percibirlos tan expertos y duchos en el tema, creen ciegamente lo que estos estudiantes poco experimentados les dicen, cuando que en realidad para hacer este tipo de intervenciones sobre los contenidos mentales de otros no sólo son necesarios muchos más años de estudio y de práctica, sino que ese intercambio se dé en el espacio privado del consultorio, con un vínculo profesional entre las dos personas, sin que medie entre ellos una relación previa.

Paying attention

Algo idéntico pasa en el campo de los sueños. Los seres humanos desde tiempos inmemorables nos hemos interesado por nuestros sueños, es sencillamente un fenómeno que nos tiene atentos desde que alcanzamos uso de razón. Hasta la fecha no conozco a nadie que no se interese por saber qué significan sus sueños. Y en la búsqueda de este significado, se acercan a libros de interpretación onírica, lectores del tarot y, por qué no, estudiantes de psicología. Estos estudiantes, con la interpretación freudiana de los sueños fresca y a flor de piel, se ponen a escuchar e interpretar sueños a la mitad de las fiestas, en los automóviles camino a una reunión, en las comidas familiares, etcétera. Aquellos que cuentan el sueño no tienen la menor idea de lo importantes que son los sueños para descubrir las partes más importantes de nuestra vida afectiva, no saben que descubrir sus sueños ante un psicoterapeuta es abrir una puerta directa a deseos secretos, dolorosos sentimientos o actos vergonzosos. 

Y los estudiantes, ávidos de práctica, de atención y de ojos curiosos, se ponen a hacer las interpretaciones que en realidad deberían ser privadas y existentes sólo dentro del ámbito de una psicoterapia y dentro de un consultorio psicoterapéutico. Un psicoterapeuta o psicoanalista más experimentado sencillamente le pediría al familiar que deje de preguntar qué significan sus sueños y lo enviaría con un colega. No puede interpretar sus sueños porque no es ni el momento, ni el lugar ni tiene la relación adecuada con la persona que está pidiendo el “favor”.

Y digo “favor” entre comillas porque es lamentable que la gente crea que la interpretación de los sueños no es un trabajo, sino una práctica graciosa, un momento divertido en donde nos enteramos que los conejitos, los árboles y las flores de nuestros sueños tienen un significado mucho más profundo, más ligado a nuestra vida mental. ¿Y qué pasa cuando estos psicoterapeutas novatos sueltan una interpretación atinada? Pues la persona que al principio pidió la interpretación llena de sonrisas y curiosidad dará un paso atrás y rechazará por completo lo que se le ha dicho, poniendo muchas veces de pretexto la poca experiencia del psicólogo que tiene enfrente. ¡Pues claro! No es que la interpretación haya sido errada, sino que este tipo de interpretaciones se realizan únicamente dentro de un proceso psicoterapéutico en el que medie una relación profesional entre el paciente y el terapeuta. Los sueños son una herramienta mucho más real e importante de lo que se piensa.

Psicoanalisis Silvestre - Alumno supervisado

Por eso es importante subrayar que los psicólogos de carrera no son psicoterapeutas. La carrera de psicología les da conocimientos muy generales sobre el área de psicología clínica. Un psicoterapeuta con permiso y licencia para dar terapia es una persona que, además de una licenciatura, ha cursado una maestría que lo forma en una línea específica de psicoterapia. Estas maestrías y cursos de especialización no son de juguete, pues suelen tener una duración mucho mayor que las especializaciones y/o postgrados de otras disciplinas. Un licenciado en psicología que tiene un consultorio cae en una enorme falta profesional. Tal es así, que incluso los alumnos que ya están dentro de una formación psicoterapéutica específica están obligados a supervisiones privadas, esto es, la ayuda de un psicoterapeuta previamente formado como supervisor durante el desarrollo de sus primeros casos.

Este problema es, sin duda alguna, casi una ley dentro de las escuelas de psicología y psicoterapia, no he conocido hasta la fecha a un solo psicoterapeuta en formación o recién graduado que no caiga en estos agujeros, y con ello me incluyo. Es muy importante que los profesores de estas disciplinas enseñen a sus alumnos la importancia de evitar la psicoterapia silvestre, que insistan en ello. Pero los profesores y supervisores no pueden lograrlo solos, necesitan de las personas que no se dedican a la salud mental, pues en ellos está buena parte de la responsabilidad para evitar este tipo de problemáticas.

“Oiga”, podrían decirme, “¿y por qué parte del problema es cosa nuestra?” La respuesta es sencilla: estos alumnos no encontrarían ni público ni pseudo-pacientes si no hubiera afuera de las aulas un montón de personas que no están dispuestas a tomar un tratamiento psicológico y pagar por él, personas que prefieren cinco minutos con un alumno sin experiencia a todo un tratamiento profundo, comprometido y no-gratuito con un profesional. La psicología y la psicoterapia son subestimadas en países como México y se espera que la escucha terapéutica, la interpretación de los sueños y los “consejos” psicológicos sean gratuitos.

En realidad un profesional de la salud mental no buscará empujar su profesión en cada reunión familiar o fiesta, como tampoco aceptará entregarle a una persona su trabajo de manera gratuita. Para las personas alejadas de este campo de trabajo, la escucha terapéutica podrá parecer poca cosa y la interpretación onírica será una gracia para pasar el rato; a sus ojos, los psicoterapeutas somos personas que, desde nuestro sillón, escuchamos y cobramos, sin saber que, en el fondo, hay todo un proceso mental que no se detiene, un proceso mental que requirió de muchísimos años de formación y entrega.

Me despido, pero no sin antes desearles que esta noche tengan un sueño reparador y constructivo.

Psicoanalisis Silvestre - Sillon

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2 pensamientos en “Psicología. El problema de la psicoterapia en novatos.

  1. Anónimo

    De leerle, recuerdo que en cada fiesta de mis años de infancia, era común que las abuelas sacaran libros de “imprenta comercial” para leerse entre ellas el significado de los sueños y uno crece creyendo que ahí esta la respuesta. En mi experiencia, nunca encontrarás salud mental si no es en terapia, así como no encontrarás un mal del corazón curado por un vendedor de puerta en puerta.
    Divertido su artículo, gracias, como siempre un placer leerle.
    Mía Jaramillo.

    Responder
  2. Anónimo

    Cuando sea dentro de un sistema unificado avanzaría más la psicoterapia, apoyemos ese proyecto y si no lo hay, habría que construirlo, si eso pasa me vuelvo un adepto. Saludos

    Responder

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