Libro. Un Baile Con Dragones – George R. R. Martin, 2011.

George R.R. Martin publicó en 2006 el cuarto volumen de su saga llamada “Canción de Hielo y Fuego”. Este libro se llamó “Un Festín para Cuervos” y el público coincidió en que era el más débil de toda la serie hasta el momento. En ese libro, el autor presentó personajes nuevos y se olvidó de algunos de los personajes más entrañables de su saga, prometiendo que en su siguiente volumen “Un Baile con Dragones” volvería sobre sus historias. Lo que siguió fue caos, pues el autor prometió tener listo el quinto libro de la saga en 2008. Sin embargo, terminó publicándose en 2011, cinco años después de la novela anterior. Los fans corrieron a las librerías a comprarlo, a ver dónde continuaba la historia que se quedó pausada muchos años antes, cuando el tercer volumen, “Una Tormenta de Espadas” llegó a su fin. ¿Valió la pena la espera?

Baile con Dragones - Portada

Antes de que la historia siquiera comience, el autor nos recuerda que los hechos de esta novela se dan exactamente al mismo tiempo que los narrados en la novela anterior, “Un Festin Para Cuervos”. De modo que esta vez podemos ver qué estaba pasando con Danny, Jon, Tyrion y otros tantos mientras se desarrollaban las historias de Sansa, Arya, Cersei, los nobles de las islas de acero, etcétera. Esto es, hasta que la línea temporal de este libro alcanza la línea del libro pasado, y entonces el autor nos vuelve a hablar de todos los personajes juntos. ¿Suena complicado? Creo que lo es y sigo preguntándome por qué no escribió “Un Festín para Cuervos” con todas las líneas y luego “Un Baile Con Dragones” con todas las líneas narrativas también, contando en uno la mitad de la historia y en el otro la otra mitad de la historia.

Pero bueno. Comúnmente en esta parte de mis textos resumo más o menos el argumento de la novela o película, pero con este libro me parece un poco complicado. Primero, porque son tantas historias juntas, tantas líneas argumentales y tan entrelazadas las unas con las otras que me llevaría muchísimos párrafos intentando tan sólo puntualizar cada una de ellas. En segunda, porque en este libro pasan muy pocas cosas. Así es, están leyendo bien, es una novela de 1050 páginas en las que no pasa mucho. Colocar aquí el argumento de las líneas narrativas sería casi como contar todo lo que sucede en la novela.

Lo dicho en el párrafo anterior es un problema mayúsculo. Quizá no había tenido entre mis manos un libro con tanta paja como éste. Se le podrían reducir capítulos y capítulos completos. Entiendo que su autor, George R. R. Martin, busca comunicarnos el realismo de la época y de los personajes que la habitan, pero hay capítulos que en pro de esto se convierten en literatura repetitiva y aburrida. Sólo por poner un ejemplo: en un capítulo Tyrion Lannister viaja con Illyrio en una especie de litera cargada por soldados. Y Tyrion se duerme, despierta, toma vino, come algo dulce (descrito hasta el cansancio), charla con su acompañante y se duerme de nuevo. Cuando despierta, su acompañante está dormido, así que él se sirve un poco de vino y prueba un poco de un platillo (descrito también hasta el cansancio). El capítulo se extiende por páginas y páginas en las que no pasa nada y que pudieron resumirse con un simple: “viajaron por X y Y camino hasta que dos semanas después llegaron a su destino”.

Y el libro sufre mucho de esto capítulo tras capítulo. Hay personajes que empiezan el libro caminando hacia un destino y no han alcanzado su destino para cuando el libro termina. Caminan, caminan, caminan y caminan. Y digo “caminan” en sentido figurado, pues en ocasiones van cargados, en ocasiones a caballo, en ocasiones en barco, pero siempre en movimiento sin mucho mayor objetivo que llegar a su destino, destino que no alcanzan durante toda la novela.

Baile con Dragones - El Foso de Lucha

Otro enorme problema que encontré con el libro es que cambia la historia de lugar casi en su completud. La mayoría de los personajes que aparecen en este volumen no están en Westeros, el mundo principal en donde se desarrolla la historia, el continente en donde estaban casi todos los personajes durante los libros anteriores… están en otros continentes, en ciudades lejanas con tradiciones, historias y geografías muy diferentes a las que estamos acostumbrados. El problema es que lo que nos enamoró a muchos de la “Canción de Hielo y Fuego” fue la manera en que revive el mundo medieval y la mitología anglo-sajona y escandinava de esos tiempos. Pero ahora, todos nuestros personajes están en ciudades y reinos que se asemejan más a culturas orientales, como China o la India, con costumbres que se inclinan más hacia los tiempos de gladiadores romanos y ágoras de la antigua Grecia. A cada paso del libro extrañaba Westeros y esperaba que el autor regresara allá.

Y los nombres… entiendo que una saga de esta magnitud esté llena de personajes, eso no me molesta. Lo que en ocasiones saca de quicio es que el autor sobre-complicó su historia y a las líneas narrativas que se desarrollaron hasta la tercera novela se han sumado muchas otras que llegaron para quedarse en este tomo y en el anterior. De modo que no sólo aumenta la cantidad de personajes, con la cantidad de nombres, motivaciones, traiciones y objetivos que esto trae consigo, sino que en pro del realismo geográfico Martin nos presenta nombres muy parecidos, que suenan muy parecidos y que se leen casi idénticos. De ese modo, si no queremos perdernos, tenemos que sabernos la diferencia entre Reznak Mo Reznak, Skahaz Mo Kandaq, Hizdahr Zo Loraq y otro puñado de nombres similares.

En los primeros tres capítulos de la saga “Un Juego de Tronos”, “Un Choque de Reyes” y “Una Tormenta de Espadas”, Martin nos sorprendió con sus vueltas de tuerca, nos mostraba algo que no veíamos venir pero que si volvíamos sobre el camino, podíamos vislumbrar. En cambio “Un Baile con Dragones” está lleno de sorpresas sacadas de la manga, vueltas de tuerca que no podíamos ver venir porque sencillamente no estaban ahí, como si se le hubieran ocurrido al autor al momento de escribir esta novela y lo metiera con calzador. Y entonces lo que nos venía contando desde hace más de diez años se trasforma porque ahora resulta que se sacó de una manga X situación, de la otra manga Y personaje y “sorpresa”, ahora resulta que todo cambia hacia otros lados. ¿Y lo que veníamos siguiendo desde hace cuatro libros? Bah, ya no es importante.

Baile con Dragones - Bran

Yo lo mencioné en mi texto sobre “Una Tormenta de Espadas”, escribí que me preocupaba de qué se iba a tratar el resto de la saga si ya para el final del tercer libro la mayoría de los personajes más importantes, aquellos que causaban un verdadero enfrentamiento de intereses y pasiones con los lectores, estaban muertos. ¿Hacia dónde va a llevar el autor su historia?, me pregunté. Y la respuesta no me está gustando: “pues hacia un montón de personajes nuevos por los que no pedí que dieras un centavo durante los tres primeros capítulos”. Como si fueran en realidad dos historias diferentes y cuando uno ya está enamorado de cinco personajes tiene que esperarse a que Martin nos cuente la historia de otros diez nuevos. Me sorprendí pensando: “ya, vayámonos a la historia de Jaime, de Bran, de Arya, los personajes que he seguido desde el principio”. Pero no, sus capítulos están enterrados entre páginas y páginas de otros personajes nuevos por los que repentinamente tengo que sentir aprecio.

Cuando la historia de la “Canción de Hielo y Fuego” empezó a escribirse, Martin afirmó que sería sólo una trilogía. Ahora resulta que son siete libros, de los cuales los últimos no sé si llegue a leerlos o ya me habré quedado ciego para entonces (considerando que tardó aproximadamente cinco años en escribir éste). No es que quisiera una trilogía, a mí no me importa que una saga literaria tenga dos, ocho o doce libros, me importa poco. Lo que me molesta es que una historia que se pudo contar en 600 páginas se cuente en 1050, que un camino que puede narrarse en una página se narre en treinta, que el libro en ocasiones parezca un manual de cocina, utilizando párrafos y párrafos enlistando platillos con sus ingredientes y su preparación… o un manual de modas, describiendo durante páginas y páginas cómo estaban vestidos los personajes presentes en un concilio, de qué telas eran sus ropas, con qué hilos estaban cosidas, etcétera, etcétera.

Si Martin hubiera seguido contando la historia que nos estaba contando en “Una Tormenta de Espadas” otra cosa sería. Ahora, no sé si vaya a poder cerrar su saga en otros dos libros o necesite ocho más para no dejar cabos sueltos. Y espero que no agregue más y más personajes y líneas de acción en su próxima novela, “Los Vientos de Invierno”. Ah, y claro, no podía faltar esa técnica confusa e incomprensible que empezó a aplicar en la cuarta novela, eso de cambiarle el nombre al mismo personaje a cada capítulo, de modo que uno tiene que estar a las vivas para saber quién es “La Mano de la Reina” y preguntarse por qué carambas dos capítulos antes se le llamó “El Rompereyes”, ocho capítulos antes “El Caballero Descartado” y cuatro capítulos antes “El Guardián de la Reina” en lugar de llamarlo simplemente “Sir Barristan” todos esos capítulos.

George R. R. Martin, El Autor

George R. R. Martin, El Autor

Aun con todos estos comentarios, sería hipócrita decir que la novela no tiene nada bueno. Tiene muchas cosas buenas. Junto a las vueltas de tuerca forzadas y sacadas de la manga hay un par de vueltas de tuerca maravillosas. De nuevo, como en toda la saga, Martin sabe meternos buenos sustos a la hora de lidiar con nuestros personajes favoritos y nos enseña, de manera algo cruel que en la literatura honesta, como en la vida, que amemos a alguien no garantiza que esté a salvo y que el filo de sus enemigos no le hará daño. Hay momentos de enrome crueldad en estas páginas que nos hacen llorar de tristeza, de anhelo, de nostalgia. Sin embargo, no encontré momentos divertidos como en los otros libros, ni momentos profundamente inspiradores. La novela está demasiado perdida entre sus demasiados datos, el autor tan preocupado por poner sobre la mesa toda la información que tiene en sus cajones que ya poco parecen importarte los diálogos sabios, las frases cínicas y las verdades dolorosas.

Creo que “Un Baile con Dragones” es mucho mejor que “Un Festín Para Cuervos”, pero sigue estando muy por debajo de los primeros tres libros de la saga. Espero de todo corazón que con “Los Vientos de Invierno” Martin regrese al estilo que tenía cuando inició, que esté más preocupado por contarnos una buena historia que por contarnos una historia complicada, que se contente construyendo bien dos o tres caminos en lugar de dejar ocho caminos mal trazados y llenos de agujeros. Claro que recomiendo esta novela como parte de una buena historia que es mucho mayor que cada una de sus partes, pero otro tropiezo como los dos últimos podría llevarnos a muchos seguidores de esta saga a abandonarla definitivamente.

¡Buena Suerte!

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