Película. Noé – Darren Aronofsky, 2014.

Cuando vi por toda la Ciudad de México los pósters de la película “Noé” me llamó la atención, pues no es ni por mucho la historia bíblica que uno espera ver en su versión cinematográfica. Mi interés aumentó cuando me enteré que el filme estaba dirigido por Darren Arronofsky, a quien considero uno de los nuevos directores norteamericanos con mejor carrera. ¿Pero Arronofsky haciendo una película con tema religioso a pesar de ser un ateo declarado? La cosa me parecía interesante por todos lados.

Noé Poster

La historia de Noé es importante en el mundo entero, parte importante de las tradiciones judía, cristiana y musulmana. Al menos que el lector de este texto haya tenido la cabeza metida debajo de una piedra durante toda su vida, bien enterado estará de la historia de Noe, que se resume más o menos así: Un buen día Dios se dio cuenta que el ser humano se había corrompido hasta el extremo de lo incorregible, así que decidió exterminarlo y empezar de nuevo.

Sin embargo, se dio cuenta que quedaba un hombre que todavía era justo: Noé. Por ende, Dios le pidió a Noé que construyera un arca para meter en ella a dos animales de cada especie para luego abordar con su familia. Luego, inundaría la tierra para matar a todos los seres vivos que en ella habitaran. Finalmente, le correspondería a Noé y a su familia el repoblar la tierra.

La versión de Arronofsky cambia un poco la historia. Luego de que Caín matara a Abel, la descendencia de Adán y Eva se dividió en dos: por un lado están los herederos de Caín y por otro los herederos del tercer hermano, Seth. Cuando la historia comienza, Noé ve que su padre es asesinado por Tubal-Caín, el líder de los descendientes de Caín. Años más tarde Noé, ya convertido en un hombre, empieza a tener sueños en los que “El Creador” se comunica con él y le pide construir un arca para guardar una pareja de todos los animales de la tierra.

A diferencia de la historia bíblica, en donde Noé era la esperanza de la humanidad, en la versión de Aronofsky Noé y su familia son sólo aquellos que deben encargarse de salvar a los animales, pues ellos también deben perecer una vez terminado su trabajo. Noé únicamente tiene hijos y sólo uno de ellos tiene una esposa, una joven que es incapaz de concebir, por lo que la extinción de los hombres está asegurada.

Noah: Tubal-Cain (Ray Winstone, right) confronts Noah (Russell Crowe)

Pero hay dos cosas que se cruzan en el plan de Noé y de “El Creador”. Primero: los descendientes de Caín no se van a quedar con los brazos cruzados. Ellos conocen el plan de Dios para destruir a la humanidad y no se van a quedar de brazos cruzados, buscarán subirse al arca para salvar sus vidas. Segundo: la esposa de Noé, inconforme con el plan de “El Creador”, logra que a través de un milagro su nuera sea capaz de concebir.

Las piezas del conflicto están colocadas y Noé tendrá que lidiar con estos dos problemas que, a su ver, no le permitirán realizar el trabajo que le fue encomendado. “El Creador”, mientras tanto, se mantiene en silencio. Le dio a Noé una sola instrucción y el resto del tiempo no tiene nada que decir. Noé se sentirá solo y abandonado, tendrá que decidir según su propio criterio sin saber si éste está o no vinculado con los deseos de Dios.

No puedo dejar de comentar lo que escuché de esta película antes de poder verla. Definitivamente las opiniones estuvieron divididas, o la odiaban o la aplaudían. No puedo dejar de decir que principalmente la odiaban. Desde aquellos que la odiaban por ser una historia bíblica nada más, por un lado, hasta los que la odiaban por no respetar la historia original de la Biblia, por el otro. Yo tenía una postura un poco más neutra. Definitivamente sabía que no podían respetar la historia de la Biblia como tal primero porque es demasiado corta y segundo porque no le caería bien a las audiencias modernas, que están más inclinados a las historias con personajes en conflicto, alejados de los héroes legendarios sin conflicto y con un camino claro y bien iluminado. Empero, por el otro lado, tampoco quería que fuera una adaptación totalmente libre que ignorara por completo la historia original.

Finalmente lo que vi en pantalla me generó sentimientos encontrados, aunque mucho más inclinados hacia el lado positivo. En cuanto a lo que no me gustó definitivamente están en primer lugar algunos de los efectos especiales. La película se ve maravillosamente real en momentos, pero hay ocasiones, sobre todo en el primer cuarto de película, que tienen momentos visuales lamentables en lo que se refiere a los gigantes de piedra y los fondos de una obvia y mal trabajada pantalla verde. Y ya que estamos en los gigantes de piedra, me gustó su historia, pero no cómo fueron puestos en pantalla. No se ven reales. Y ojo, antes de que me digan: “¿realismo en gigantes de piedra?” déjenme explicarme. Al mismo tiempo que vimos en el cine “La Comunidad del Anillo” vimos “Harry Potter y la Piedra Filosofal”. El Troll de la primera se veía real, el Troll de la segunda se veía como de caricatura. Misma animación, diferente intención. Los gigantes de piedra de Aronofsky me parecieron más graciosos que reales, más Transformers que ángeles caídos.

Darren Aronofsky, el director

Darren Aronofsky, el director

Sí, ángeles caídos, quizá uno de los elementos de la historia que más me gustó. Para ayudar a los humanos, los ángeles, seres de pura luz, bajaron a la tierra, pero al caer quedaron atrapados en cuerpos de tierra. Las imágenes son poéticas y muy bien logradas, la secuencia en la que los ángeles caen del cielo y su luz se clava en la tierra es extraordinaria. Además, con ellos el director responde a uno de los elementos más inverosímiles de la historia de Noé: la manera en la que un hombre y tres de sus hijos pudieron construir semejante artefacto. Ya sé, cambiar un elemento que no es lógico (la construcción por un solo hombre)  por otro que tampoco lo es (gigantes de piedra le ayudaron) no nos lleva muy lejos en cuanto a convertir el relato bíblico en una posible realidad histórica, pero sí a explicar los hechos relatados desde la óptica de una mejor explicación que no deja de lado los elementos legendarios.

Del mismo modo, la película intenta unir las dos ideas de la creación. Cuando Noé empieza a narrar cómo fue que surgió todo lo que existe, lo escuchamos relatar el Génesis, pero las imágenes nos hablan de evolución biológica. Quizá en Latinoamérica eso no es la gran cosa, pero en Estados Unidos existe un debate constante en las escuelas sobre si debe enseñarse la teoría de la evolución o debe  enseñarse la creación divina tal como aparece en el primer libro de la Biblia. Aronofsky intenta conciliar ambos puntos de vista: Dios creó todo lo que existe a través de procesos evolutivos.

Y la película está llena de esto. Como si el director hubiera tomado el relato bíblico de Noé y se hubiera preguntado: ¿cómo pudo suceder de haber sido realidad? Y responde, por un lado, con las afirmaciones de la ciencia y, por el otro, con elementos legendarios que no dejan de tener profundidad mitológica y responden a algunas de las preguntas que deja sueltas el relato original sin alejarse demasiado de su fuente. ¿Que hay gigantes? Sí los hay, pero la Biblia menciona gigantes y otros seres similares en historias también dentro del Antiguo Testamento, de modo que Aronofsky, pudiéndose salir por completo del marco judeocristiano, no lo hizo.

Las actuaciones me gustaron mucho. Rusell Crowe nos demuestra de nuevo que no ha olvidado cómo actuar. Al inicio su personaje parece simple y sin problemática más allá de “tengo que darle gusto a Dios”. Pero poco a poco las cosas se le ponen complicadas. No es lo mismo hacerle caso a Dios cuando los muertos son “los otros” que cuando las instrucciones de Dios dejan explícito que quienes tienen que morir son los miembros de tu propia familia. Por un lado Noé quiere cumplir la promesa que le hizo a Dios, por el otro, el amor a su familia se lo impide. Nunca ha sido fácil servir a dos amos y la actuación de Crowe es extraordinaria en este sentido, podemos ver el dolor, el conflicto y la débil resolución en su mirada.

Emma Watson and Douglas Booth

Sin embargo, tengo que decir que, a pesar de todas estas cosas muy buenas, el filme no parece de Aronofsky. Este director nos entregó antes películas sobre los conflictos psicológicos de personajes acabados por la locura, el deseo o la falta de amor. “Pí”, “Requiem por un Sueño”, “El árbol de la vida”, “El luchador” y “Cisne Negro” son todas películas que lidian con personas comunes y corrientes que enfrentan obsesiones, traumas, incapacidades y dificultades. Las drogas, la castración, el conocimiento, el amor, todos son elementos que están presentes, pero como éstas afectan de manera interna a los seres humanos son el jugo del cine de Aronofsky.

“Noé”, en cambio, no se centra tanto en el viaje interno del personaje principal, sino en la aventura que está más allá de él. Su culpa, su  resolución, su dolor y su amor se presentan en el último cuarto de película. Antes de ésto, todo es la construcción, la rebeldía de los humanos de Caín, la llegada de los animales, las técnicas para mantenerlos dormidos, la lucha de uno de los hijos de Noé por tener una esposa (y que no es diferente a la rebeldía odiosa de cualquier otro adolescente en cualquier otra película con rebeldes adolescentes). La película se parece en ocasiones a muchas otras películas de aventuras. En ocasiones a muchas películas de problemáticas familiares. Pero el realismo cruel de Arnofsky mirando sin idealizaciones la mente humana ¿dónde se ha quedado? Incluso el final está muy lejos de los acostumbrados por el director, que se aleja de las resoluciones felices en pro de las resoluciones reales.

Cuando investigué sobre la opinión que hay de este filme, me encontré conque la crítica y el público la amaron, contra toda apuesta. Le fue muy bien en taquilla y muchos críticos la adularon como una versión profunda y realista del mito bíblico. Aquí en México fue muy criticada por meter elementos “demasiado fantasiosos” dentro de la historia de Noé (como si meter a todos los animales del mundo en un barco de tiempos anteriores a Cristo no lo fuera).  Empero, yo la encuentro en un buen balance: no es el filme de un ateo que busca burlarse o ser sarcástico con la narración bíblica pero tampoco es el documento de un creyente fundamentalista que exige que cada elemento de la historia se mantenga tal y como está en el Génesis.

A mí en lo personal me gustó, aunque claramente nunca será parte de mi colección. Me parece que respeta el significado profundo de la historia original con elementos que la hacen más entretenida y que responden a la exigencia de un cambio en pro de un mayor interés dramático. También creo que es una película de aventuras inteligente; no es puramente psicológica pero tampoco es una bobada que nos avienta batallas y efectos especiales superficiales para mantener al ojo entretenido. No puedo cerrar sin afirmar que no parece una película de Aronofsky.

¡Un abrazo!

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