Libro. En Llamas – Suzanne Collins, 2009.

En mi texto anterior comencé a comentar la trilogía de “Los Juegos del Hambre” y abarque mayormente el primer libro, que me parece el mejor logrado de los tres. La segunda entrega. “En Llamas”, me parece una versión resumida de la primera. Hay otros Juegos del Hambre, pero se sienten apresurados, resumidos, sin mucha pasión de parte de la escritora. Pero vale, sigamos adelante con la trilogía de Katniss Everdeen.

Llamas - Portada

Uno de los grandes problemas de las dos primeras novelas, desde mi punto de vista, son los otros tributos. No conocemos mucho a ninguno. En la primera parte sabemos quién es Katniss, obviamente, sabemos quién es Petta, su eterno enamorado, y sabemos quién es Rue, la pequeña inocente obligada a participar en unos juegos que le quedan demasiado grandes. ¿Quiénes son los demás? No importa. Sólo sabemos que se van muriendo uno a uno. Entiendo, la primera novela se trata de Katniss y de su lucha y los demás personajes no son nada para ella y, por ende, no son nada para el lector, que ve la historia a través de los ojos de la protagonista.

Sin embargo… hubiera sido muy bueno que la autora también nos pusiera a nosotros, los lectores, no sólo en los ojos de Katniss, sino en los ojos de los distritos. Esos otros tributos que en ocasiones ni por nombre aparecen en los párrafos de Collins son tan inocentes como los que llevan nombre, son tan víctimas de la capital como cualquier otro. Matan porque se ven forzados a ello por un gobierno cruel y totalitario. ¿No deberíamos, como lectores, sufrir también por ellos? Sin embargo no tenemos la oportunidad porque la autora nos deja siempre en los ojos de Katniss.

“En llamas” sufre un poco menos de eso dado que nos presenta de manera más clara y detallada a varios de los tributos de los siguientes juegos del hambre, aquellos que son llamados “El Vasallaje de los Veinticinco”, o por decirlo de otro modo, otro veinticinco aniversario, festejo que requiere unos Juegos del Hambre especiales. En esta ocasión (me parece que son los 75 años de festejo del dominio del Capitolio), el festejo especial es meter en la arena a los ganadores de años pasados, de modo que campeones se enfrenten a campeones… como siempre, dos de cada distrito.

Que nuestros personajes sean campeones del pasado lleva a la autora a describirlos mejor… pero no a todos, buena parte de los personajes siguen siendo sólo nombres o números que irán cayendo como costales de papas poco a poco. Además, ya son pocos los que caen ante las armas de sus enemigos, pues la arena de “En Llamas” es una máquina mortal llena de trampas que se van activando según un mecanismo de reloj. Trampas psicológicas, simios asesinos, mareas marítimas devastadoras… el Capitolio está matando a los tribunos aunque ellos no se esfuercen mucho por hacer lo propio.

Llamas - Katniss

Y así se va el libro hasta que llega el clímax, del que no voy a hablar aquí pero que me parece, al igual que todo el libro, resumido y anticlimático.

Pero dejen volver sobre mis pasos, porque no todo “En Llamas” es la arena, los tributos y la competencia. La primera parte del libro no va de esto, sino que la autora nos lleva de la mano a acompañar a Katniss en su victoria. Luego de su triunfo en los primeros juegos del hambre, le han ddo una casa bonita en la “Villa de los Vencedores”, una zona especial de su distrito con todas las comodidades y sin penurias económicas. A pesar de ello, Katniss sigue yendo a su antigua casa, donde se siente más cómoda, y aún se salta los límites del distrito para cazar, aunque poca falta le hace.

Un detalle que me pareció totalmente fuera de la realidad fue la visita del presidente. El malvado presidente del Capitolio (no sólo es un político corrupto y totalitario, no, la autora nos insiste en que su aliento huele a sangre, como si la bebiera día con día) va personalmente hasta el distrito doce para amenazar a Katniss: los distritos como que andan queriendo levantarse en armas por su culpa, por su rebelde comportamiento en la arena, así que tiene que portarse bien y revertir el descontento social si no quiere que toda su familia y sus seres queridos sufran las consecuencias.

¡El presidente! Recuerdo que ese momento me pareció tan inverosímil. Durante toda la primera novela la autora nos convence de que el presidente es esta figura intocable, distante, ajena, pero que mueve los hilos del control y la crueldad. ¿Por qué no llegó un representante del presidente a hablar con Katniss? No me imagino al presidente en persona viajando hasta el distrito doce sólo para amenazarla, menos cuando pudo hacerlo a través de un mensajero que pudo ser tan cruel y terrorífico como lo fue él mismo. Lo único que hizo con su visita personal fue demostrarle a Katniss su poder ante la gente revoltosa de los distritos.

Llamas - Arena

Pero más allá de eso, sencillamente no es realista y Collins en su primera entrega nos vendió una trilogía poco romántica, una trilogía que no se iba a tentar el corazón para alejarse de una realidad como la que se vive hoy, como la que se viviría en una sociedad como es la de Panem. Sólo busquemos una analogía. Imaginemos a Stalin yendo a visitar personalmente a un grupo de campesinos rebeldes para amenazarlos. No tiene sentido. Un presidente como Snow, en una sociedad amenazada y castrada como la de los distritos de Panem sería un peligro.

Luego de eso, la autora nos resume la gira que katniss y Peeta, vencedores de los últimos juegos del hambre, hacen por todo el país. En cada parada, intentan hacerse los muy enamorados para que la sociedad de los distritos sea inspirada y se les bajen los deseos de revuelta social. Kantiss y Peeta no se han pelado desde que volvieron de los juegos, pero tienen que hacerse como si fueran la pareja más enamorada. Él lo está en realidad, la ama desde su infancia. Ella no tanto, o quién sabe, no está del todo segura… aquí es donde, como exigencia de toda obra juvenil, la protagonista segura, valiente y obstinada se vuelve un amasijo de sentimientos, deseos y confusiones.

Pero vuelvo a mi queja. También la primera parte se siente resumida. La visita de Katniss a cada uno de los distritos, su selección para otros juegos del hambre, su vestimenta, su proceso de entrenamiento y examen de habilidades. De acuerdo, ya lo habíamos visto y la autora no quería volvernos a contar lo mismo otra vez. ¡Entonces para que nos cuenta otros juegos del hambre! Si no quería repetirse, ¿Por qué se repitió?

“En Llamas” me resultó una novela intermedia en el peor de los sentidos. A cada página, sentí que era un trámite de la autora, que necesitaba terminar con ella para poder seguir adelante. Como si “Los Juegos del Hambre” y los hechos narrados en ésta hubieran sido una buena idea que requería de una revolución social pero en medio hacía falta otra cosa… ¿Qué escribo? Ah, ¡pues otros juegos del hambre! Pero como la gente ya se sabe todas las minucias, vamos a resumirlas. Y entonces nos queda una historia deslavada que nunca se siente aterrizada, que no tiene ni la pasión ni la crítica social de la primera entrega, vaya, que ni siquiera se enfoca en el realismo y la crudeza a la que nos había acostumbrado.

Y con esto termino “En Llamas”. Mañana la última entrega, “Sinsajo”, el cierre de la trilogía de Panem, Katniss Everdeen y los juegos del hambre.

¡Buena suerte!

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