Libro. Sinsajo – Suzanne Collins, 2010.

“Los Juegos del Hambre” me entusiasmó bastante. Me pareció un libro mejor a lo que nos está acostumbrados la literatura juvenil, se me antojó crítico, honesto y sin salidas fáciles. “En Llamas”, sin embargo, me parece una repetición de las situaciones y las fórmulas que funcionaron de la primera historia, pero desapasionadas, resumidas. Me acerqué a “Sinsajo” con desconfianza, por un lado, pero con la esperanza de que, finalmente, Katniss y sus aliados salieran de la arena y se desarrollara una verdadera historia de rebelión contra el gobierno opresor. ¿Cumplió mis expectativas?

Sinsajo - Portada

Luego de los hechos con los que termina “En Llamas”, Katniss termina en el supuestamente desaparecido distrito trece. En realidad no fue destruido por el Capitolio en aquella guerra de hace tantos años, sino que alcanzó un tratado con la capital y ésta los dejó en paz. Ahora el trece es una ciudad subterránea que inicia esta última rebelión contra la opresión del gobierno central. Poco a poco otros distritos se empiezan a unir a la causa rebelde. Sin embargo, hay distritos que no se unen con tanta facilidad, por un lado, o que tienen sus calles atascadas de soldados del gobierno capital, por el otro.

La rebelión requiere que los distritos se unan si quieren ser un verdadero problema ante el poder del Capitolio, pero para ello requieren un símbolo, una persona bajo la cual unirse todos, una señal de esperanza. Alma Coin, la presidente del distrito trece y líder de facto de la rebelión, asegura que sólo bajo la imagen de Katniss, el Sinsajo, todos lucharán. Katniss, a su vez, ha sido profundamente lastimada por el poder de la capital (todo su distrito doce ha sido destruido hasta los cimientos y Petta, en poder del enemigo, está siendo torturado con crueldad), pero no sabe si quiere ser el símbolo de la lucha o no… ni siquiera cree poder.

Y mientras ella se la pasa confundida, asustada y sin poder decidirse, la presidente Coin y un montón de grupos dentro de la rebelión la presionan para que se decida. La lucha no sólo se da en las ciudades, sino en los medios de comunicación de masas, y la imagen de Katniss en la televisión seguramente levantará la moral de los rebeldes, asustará a los capitalinos e inspirará a los distritos para que crezca el fuego de la guerra.

Sinsajo - dorao

Ahora sí esperaba que iniciara la historia que quería desde la segunda novela, entrar de lleno a la revolución, al levantamiento, a las batallas, a las dificultades de la guerra. Lo que me encontré fue con una historia en donde no sé si la escritora no supo qué contarnos o no quiso contarnos. Entiendo la crítica a la guerra como medio de entretenimiento en la televisión; entiendo la crítica al crecimiento del poder mediático y cómo la televisión manipula la opinión pública. Pero Collins se la pasa páginas y páginas mostrándonos a sus personajes haciendo planes de propaganda, planeando videos, grabando y editando mensajes sobre Katniss y el fuego de la rebelión.

De ese modo, buena parte del libro es detrás de las cámaras sobre cómo maquillan a Katniss para verse bien en televisión, como la visten para que se vea impactante en las pantallas, como editan sus imágenes rodeadas de fuego, cómo los rebeldes insertan su propaganda en el contenido mediático del Capitolio, incluso tenemos que seguir durante toda la novela a los camarógrafos que la siguen en una novela que prefiere tener su centro de gravedad no en la guerra, sino en el reality show que están haciendo de la guerra.

¿Y Katniss dónde está en todo esto? Perdida. ¿Recuerdan a la chica rebelde y convencida de la primera novela? Aquí es un puñado de locura y confusiones. Entiendo que quizá Collins quiso hacer demasiado realista su novela, pero cada golpe que Katniss recibe o cada explosión que sucede cerca de ella nos lleva a páginas y páginas en el hospital del distrito trece con nuestra protagonista confundida, mareada, usando morfina para calmar dolores… la protagonista de esta novela no es la de la primera entrega, es una sombra de aquella.

Sinsajo - Batalla

La novela pudo llenarnos de emoción, pero en realidad tiene solamente dos secuencias que yo creo que valen la pena, una de ellas en un hospital y la otra durante el “climax”. ¿Y por qué digo “climax” entre comillas? Porque Collins cae en el mismo terrible y desagradable error de Stephanie Meyer: corta la narración en su momento más atractivo y más emocionante.

¿Recuerdan aquél momento de “Crepúsculo” cuando la protagonista se desmaya justo cuando se va a dar el enfrentamiento final? Me pareció un momento lamentable en que la autora, no sé si por cobardía, por inseguridad o por qué diablos, prefirió que la protagonista se enterara de lo que pasó después de su desmayo en lugar de ser un testigo presencial de los hechos (y llevándonos de la mano).

Aquí sucede lo mismo. Katniss y un ejército de rebeldes llegan a la casa del presidente Snow, con el Capitolio totalmente tomado ya por las fuerzas de los distritos levantados. Katniss observa a su hermana a la distancia, ve que está entre los enfermeros rebeldes, ayudando a niños heridos. Repentinamente cae una bomba que hace pedazos a su hermana y hace estallar las líneas rebeldes que estaban a punto de entrar en la casa del presidente. Es un momento doloroso para Katniss pero también de ira, de lucha, el momento en que tiene que enfrentar el dolor, la tragedia de no haber podido evitar lo que quiso evitar desde el primer momento del primer libro: la muerte de su hermana.

¿Y cómo lidia con ello? Después de la explosión se desmaya y despierta en un hospital (otra vez). Entre visiones, inseguridades e ideas de locura, otros personajes le cuentan lo que pasó. Es decir, nos perdemos el clímax de la historia, nos perdemos la crisis de Katniss, sucumbe a un desmayo en el momento en que un protagonista demuestra porque es el protagonista: era el momento de Katniss para demostrar su fuerza, su empuje, para perder la mucha sobrada inseguridad y lanzarse hacia adelante. Pero no, la escena se corta en seco y la emoción se va a la basura para dar paso a más escenas de hospital, de charla y de confusión.

Sinsajo - Flores

Quizá me digan: “pero eso es realista”. Es posible, los héroes de la historia no siempre son los primeros en penetrar la fortaleza del enemigo. Pero la literatura no es como la vida real. Debe parecerse a ella. Y no puedes prometer durante dos novelas completas que “El Sinsajo, la chica en llamas” va a derrocar al Capitolio y, cuando llega el momento, ponerla como una persona más de un grupo de gente que no es sino espectadora del clímax y que, en el momento más álgido, se desmaya para no ser nadie ni lograr mucho.

Luego de eso, viene el cierre, se atan un par de cabos y nos intentan sorprender con una vuelta de tuerca que vimos venir desde las primeras páginas y que, aunque no la hubiéramos visto venir, es mucho menos interesante que haber vivido a través de los ojos de Katniss una secuencia final emocionante y bien construida, con una heroína entregada y que lucha contra sí misma para alcanzar sus ideales.

Al final, Collins no nos da un cierre de telenovela perfecta. Las cosas no son mucho más diferentes, sólo que ahora el Capitolio ya no gobierna. Ya no hay Juegos del Hambre, pero la vida de Katniss ha sido destruida. El final me gustó, porque nos deja claro que iniciar una guerra cambia nuestra existencia. No podemos vivir esta clase de cosas y seguir como si nada. Participar en “Los Juegos del Hambre” te cambia para siempre. Y, a pesar de su heroísmo y de haber sido el símbolo de la revuelta que acabó con el poder tiránico, Katniss termina siendo uno más de los engranajes del sistema.

Sussane Collins, la autora

Sussane Collins, la autora

Y, para terminar con la trilogía tengo que dejar una última nota sobre su adaptación cinematográfica. No quisiera sonar como un anciano, pero en mis tiempos las trilogías tardaban seis años en llegar a las salas cinematográficas de principio a fin. Salía la primera película, tres años después la segunda y tres años después la tercera. Ahora ya somos más impacientes, queremos nuestras trilogías en tres años seguidos.

¿Dije trilogías? No, eso ya no funciona. Ahora hacen cuatro películas de tres libros, cinco películas de cuatro libros o, en el más lamentable de los casos, tres películas de tres horas cada una como adaptación de un solo libro de 350 páginas. Pareciera que los fans no tienen llenadera y que las compañías productoras han encontrado bastante amoroso hacerse un filme más ricos.

Ahora lo vemos con “Los Juegos del Hambre”, en donde tres libros han sido adaptados a cuatro películas. Lo entendí perfectamente con “Harry Potter”, pues no mucha gente hubiera resistido una película con duración de casi cinco horas. ¿Pero “Sinsajo”? Aún no la he visto, pero no sé de qué los cineastas van a rellenar ese espacio cuando que el material original no tiene mucho. Demasiado tiempo en el hospital, demasiadas vistas de locura y confusión mental. Espero que el guionista del filme halla llenado esos espacios con una Katniss más aguerrida, más entregada, una protagonista como la que se nos prometió desde “Los Juegos del Hambre”.

¡Buena Suerte!

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