Película. Cantinflas – Sebastían del Amo, 2014.

Cuando “Cantinflas” apareció en las salas cinematográficas mi trabajo me evitó verla, pero el trailer me pareció una cosa genial que me llenó de entusiasmo hacia la película. La manera en que el actor principal se convirtió en Mario Moreno “Cantintflas”, en todos los sentidos, me pareció maravillosa. Además técnicamente la película se veía maravillosa. Había muchas razones para esperar un filme maravilloso. Ahora que finalmente pude verla, ¿qué opinión me queda al respecto?

Cantinflas - Poster

“Cantinflas” nos cuenta una historia en dos tiempos: comienza cuando Mike Todd, un productor norteamericano, está buscando el apoyo de los grandes estudios cinematográficos de Hollywood para hacer “La Vuelta al Mundo en 80 días”. Presume que su película tendrá un elenco internacional y está buscando a Mario Moreno “Cantinflas” para que sea la estrella mexicana en su película. Por el otro lado, la historia de Todd es interrumpida de vez en vez para narrarnos la vida de “Cantinflas”,  sus humildes inicios en las carpas y la forma en que su carrera fue ascendiendo hasta convertirse en quien todos sabemos que llegó a ser.

Mario Moreno “Cantinflas” primero trabajó en una carpa como ayudante general, intentó boxear, ser presentador y terminó como cómico sin mucho éxito. Hasta que es encontrado por Shilinsky, quien lo invita a trabajar en una carpa del Distrito Federal. Poco a poco “Cantinflas” y sus amigos de la carpa van encontrando mejores teatros para trabajar hasta que “Cantinflas” es descubierto por gente del cine. Poco a poco va creciendo en la industria del cine, hasta convertirse en el mandamás de las películas en que participaba, brincándose los guiones para poder trabajar a su estilo improvisado.

Además de ser actor, se convierte en dirigente de la ANDA (Asociación Nacional de Actores) con todos los problemas que esto le representa (lucha por derechos de los actores, enfrentamiento con al corrupción sindical, etcétera). Actor, activista y líder sindical de gran fama y renombre, tiene tanto trabajo que empieza a descuidar su vida personal. Su esposa se siente sola, deprimida, harta de no ver nunca a su esposo pero escuchar en las noticias chismes sobre los amoríos de Mario Moreno con las actrices más populares del momento.

Y, una vez en la cima de la fama y el amor del pueblo mexicano, llega Mike Todd a ofrecerle un pequeño papel en “La Vuelta al Mundo en 80 Días”. “Cantinflas” odia seguir guiones, siente que lo limitan. Pero, además, no le gusta trabajar para el rígido sistemas de estudios que domina en Estados Unidos la industria cinematográfica. Todd no está, sin embargo, dispuesto a perder al astro mexicano y, con la ayuda de Charles Chaplin, intentará convencer a “Cantinflas” para que participe en lo que Todd llama “la película más entretenida de la historia del cine”.

Cantinflas - Amigos

Primero empecemos por lo que considero los grandes logros de esta película. En primer lugar pondría a Oscar Jaenada, quien interpreta a “Cantinflas”. El actor es español, lo que causó muchos enojos en los medios mexicanos, que lloriquearon por no tener a un actor mexicano representando a Mario Moreno. Sin embargo, basta ver los primeros minutos de la película para saber porque el director, Sebastián del Amo, siguió adelante con Jaenada como su protagonista a pesar de las protestas. El tipo es extraordinario como “Cantinflas”. Habla igual, se ve igual, hace los mismos gestos… vaya, es una transformación íntegra lo que vemos en pantalla. Dejamos de ver a Jaenada para ver a Mario Moreno y la ilusión no nos abandona durante ningún momento, lo que no sucede con otros personajes (como Shilinsky, Jorge Negrete, “el Indio” Fernández o incluso María Felix).

Otro elemento que me pareció muy bueno fue el de cuidar los acentos. Que los personajes norteamericanos sean representados por actores norteamericanos o, si no, que no hablen inglés con un pesado acento mexicano. Eso ayuda a que la película tenga credibilidad, nos mantiene dentro de la historia y muestra que los realizadores de esta película querían construir un buen producto, nada echo al aventón sino un filme de la mejor calidad posible.

En tercer lugar pongo justamente eso: la producción. Técnicamente la película está increíble. Se ve maravillosamente bien, tiene un sonido impecable y reconstruye el mundo en tiempos de “Cantinflas” tan bien como cualquier súper producción  hollywoodense. Las secuencias que se desarrollan en México están muy bien logradas pero también las que se llevan a cabo en los grandes estudios de Los Ángeles. El uso de los sets y las locaciones es sencillamente maravilloso. “Cantinflas” es un ejemplo de que en México se pueden hacer, sin mayor problema, películas que en el aspecto técnico tengan toda la calidad que se alcanza en la cinematografía de otros países.

Sebastián del Amo, director

Sebastián del Amo, director

Mi gran problema con “Cantinflas” es en el guion. La película está dividida en dos no entiendo bien como para qué. Todas las secuencias de Mike Todd podrían resumirse en una o dos, no es una historia que sea verdaderamente llamativa, le dan mucho desarrollo y la cierran muy rápido… no sé, ¿por qué no sencillamente contarnos la historia lineal de “Cantinflas”? ¿Querían los realizadores mostrarnos que se ganó el Globo de Oro como mejor actor por su participación en “La Vuelta al Mundo en 80 Días”? Perfecto, cuenten la historia lineal de Mario Moreno desde sus humildes inicios hasta el momento en que se gana el Globo de Oro. Pero se gastan tiempo de pantalla valioso en la historia de Mike Todd que no es ni muy variada, ni muy interesante, ni muy atractiva.

¿Y por qué digo “tiempo valioso”? Porque la película se siente constantemente apresurada. Pasan muchas cosas rápido, como si el director, al editarla, estuviera pensando “la gente quiere ver a “Cantinflas” haciendo esto, haciendo lo otro”. Y entonces vemos a “Cantinflas” boxear en dos minutos, lo vemos toreando otros dos minutos, en diez ya pasó de barrendero de carpa a actuar en ella. En una escena su jefe le aplaude su estilo y en la siguiente ya lo está echando a la calle. Y en ese momento llega Shilinsky. La película se siente muy apresurada.

Además, nos cuenta hechos de la vida de “Cantinflas” que no entendemos del todo si no sabemos la historia real, pero eso no debería suceder, la película debería explicar sus contenidos para cualquier espectador. Vemos la lucha de “Cantinflas” a la cabeza de la ANDA pero no tenemos muy claro qué es aquello por lo que está peleando y el filme nunca lo deja del todo claro. Pero eso sí, nos pone a actores conocidos del cine mexicano actual a cuadro y nos dice, por medio de la voz de un noticiario, a quiénes están representando. Adál Ramones como “Mantequilla”, Joaquín Cosío como “El Indio Fernández”, etcétera. ¿Y nos sirve de algo? Nada más para saber quién le está haciendo de quién, porque “El Indio Fernández” sólo tiene dos líneas en la película, “Mantequilla” tiene una escena y María Felix ni habla ni hace nada en toda la historia, pero Del Amo la hace la protagonista de todos los encuadres en los que aparece.

En ocasiones sentí como si Del Amo quisiera tener a todas las caras famosas del cine mexicano metidas en la película a fuerza. Algunos aparecen segundos, muchos ni diálogos tienen, pero ahí están. Hay escenas (como la defensa de las puertas de los Estudios Churubusco) que parecen escritas solamente para que un montón de caras conocidas del presente le hagan de caras conocidas del pasado. Y a los que estamos viendo la película sólo nos cruza por la cabeza: ¿”Cantinflas” cerró los Estudios Churubusco con pistolas y escopetas como si fuera una película de vaqueros? ¿Por qué? ¿Quién me explica? Pero no tenemos explicaciones, tenemos a Joaquín Cosío llegando a caballo y a “Cantinflas” sentenciando que es “El Indio Fernández” para que sepamos quien es dado que Cosío actúa… Como Cosío. Adal Ramones actúa como Adál Ramones (no hace el menor intento a parecerse a “Mantqueilla”) y Julio Bracho es un Jorge Negrete tan parecido al verdadero como lo pudo haber sido cualquier otro actor con un bigote postizo.

Cantinflas - Cantinflas

¿Y Mario Moreno “Cantinflas” el ser humano? Comúnmente estas películas son de un gran valor como documento de ficción histórica porque nos hablan de la persona real que habitaba detrás del personaje que estamos acostumbrados a conocer del cine, la televisión o los libros. Esta película no es el caso. Vemos a Mario Moreno siendo “Cantinflas” una muy buena parte de la película, con solamente algunos chispazos de su vida personal. La película idealiza a Mario Moreno y nos oculta todas sus partes oscuras. Vemos momentos personales sólo en escenas de algunos minutos que son resueltas con breves plumazos. El director nos mete a un fuerte problema de “Cantinflas” con Shilinsky… se esfuma el problema, no se resuelve. Problemas graves de Mario con su esposa, una escena de dos minutos de una cena romántica y se resuelve. En una escena Mario arroja un vaso contra el retrato de “Cantinflas” que tiene en su sala y le dice que lo odia… ¿A dónde llega ese odio contra el personaje que es, en el fondo, él mismo? A ningún lado, lee una pequeña carta de Chaplin y se resuelve.  Incluso su esposa le reclama en algún momento de la película que está rodeado de corruptos y superficiales; “Cantinflas” hace un gesto y la película, de nuevo, se deshace del problema.

Entonces nunca entendí cuál era la intención de la película. Si era hablarnos del proceso de creación de “La Vuelta al Mundo en 80 Días” falla porque no es una historia tan interesante para contar y resulta sólo una constante interrupción a la historia que queremos ver, la vida de “Cantinflas”. Pero ésta, a su vez, está resumida y sobresimplificada, entregándonos a un Mario Moreno que en ocasiones se siente unidimensional, sin todos los claroscuros, repito, que debió tener este hombre en realidad. La película nos muestra a este Mario Moreno amado por todos sin enseñarnos a aquel que sus coestrellas odiaban por prepotente y agresivo.

Es una película que no funciona como biografía, sino como homenaje. Quizá esta es una queja muy personal pues no me encontré con la película que quería ver, sino con aquella que el director quería contar. Pero detrás de la que yo quería ver o la que él quería contar, está una película con un guion que pudo ser mucho mejor de lo que resultó, una película con un material para hacerla profunda, reflexiva y divertida, un filme que tenía absolutamente todo para convertirse en uno de los mejores ejemplos del cine mexicano y que, empero, parece que no quiere contar una historia, sino que se siente obligada a contener momentos.

No cabe duda que todo el presupuesto del mundo no es garantía de una buena película y que los grandes logros técnicos nunca van a sobrepasar la pasión por contar una historia con el corazón.

¡Buena Suerte!

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