Película. Ex Machina – Alex Garland, 2015

Después de muchas recomendaciones de gente confiable, decidí ver “Ex Machina”, primera película de Alex Garland, guionista de “28 Días Después” o “Dredd”. En realidad es que después de ver “Chappie” estaba buscando un filme que tocara el tema de la consciencia en los robots y la inteligencia artificial de un modo más profundo y en conversaciones “Ex Machina” era el nombre que siempre saltaba sobre la mesa. Aquí les dejo mis impresiones.

Ex Machina - Poster

Caleb es un joven y brillante programador que trabaja en una empresa de tecnología llamada Bluebook, base del buscador de Internet más popular del mundo, responsable del 95% de los resultados de búsqueda arrojados en la red. Un buen día Caleb se gana en una rifa al interior de la empresa un viaje para pasar una semana en compañía del presidente de Bluebook en su lejana casa de Alaska. El presidente de la empresa, Nathan, es un excéntrico que se ha recluido en su mansión de las montañas, así que el viaje de Caleb es en buena parte un misterio.

El misterio parece resolverse muy rápido. Nathan le dice a Caleb que en realidad el viaje no es de placer, sino que lo trajo a su laboratorio secreto para que forme parte de su investigación. Resulta que el presidente de Bluebook está creando un sistema de Inteligencia Artificial y necesita que Caleb lo pruebe; quiere saber si el robot que creó realmente tiene consciencia (y no sólo que finja tenerla).

Finalmente Caleb se encuentra con un robot creado con apariencia de mujer que le atrae físicamente y que, al parecer, es bondadosa y se interesa al instante en conocerlo a él (y no sólo participar como el objeto de su investigación). Mientras los días pasan, Caleb empieza a darse cuenta que Nathan no es quien dice ser; Ava (el robot) empieza a meterle dudas sobre su verdadero rol en la investigación y las dudas lo abruman: nada parece ser lo que pensaba.

Ex Machina - Caleb y Nathan

Soy fanático de las historias que nos hablan de los peligros de la ciencia en las manos equivocadas, pero mucho más fan de que estas historias nos hagan pensar más allá de la posición moralista de bueno o malo. No siempre las “manos equivocadas” son, como nos han acostumbrado las películas comerciales, los malvados terroristas o los militares con deseos de guerras forzadas. Hay ocasiones en que el uso desafortunado de la tecnología parte de mentes bondadosas llenas de buenas intenciones… o incluso, como en esta película, ni siquiera eso, sino el simple deseo de un científico antisocial por hacer “lo que sigue” en la evolución tecnológica. ¿Por qué? Porque puede y sabe cómo.

La película se mueve despacio, muy despacio, pero nunca me sentí aburrido por una sencilla razón: no sabía en donde estaba parado. Uno sabe que la película va más allá de lo que se ve a simple vista. Todo el tiempo mi mente buscaba lo que estaba fuera de lugar. ¿Qué está pasando en realidad? ¿Es Nathan honesto, es Ava honesta? Lidiando con un antisocial sin brújula moral más allá de su propio ego y un robot que, en teoría, no tiene razón para seguir el camino del “bien”, ¿cómo saber qué está pasando en realidad? Y eso sin contar a Caleb, que es presentado con una inocencia tal que me llevó a dudar de su propio rol en todo este embrollo.

La película pudo tenerme atrapado usando sólo esta herramienta de misterio e intenciones poco claras. Pero no, me atrapó con dilemas morales, críticas profundas al mundo de la tecnología y análisis filosóficos sobre la naturaleza de la consciencia, los afectos y el deseo humano (y no humano, irónicamente).

Alex Garland - El director

Alex Garland – El director

En mi texto sobre “Chappie” mencioné que la película tiene algunos chispazos de este tipo de preguntas filosóficas, como cuando el robot se pregunta por qué su creador le dio vida sólo para luego dejarlo morir, una pregunta que las religiones llevan mucho tiempo intentando contestar (de forma ineficiente, desde mi punto de vista). Sin embargo, la película corta a la mitad estas cuestiones para pasar a los efectos visuales y las secuencias de lucha que no tienen mayor pretensión que verse bien y entretener a las audiencias. En cambio, “Ex Machina” nos coloca en un escenario limitado (una cocina, dos recámaras, una sala y un pasillo de cristal) con sólo cuatro personajes porque no quiere que lo visual nos distraiga del fondo.

Y ojo, no estoy diciendo que la película no es visual. Las locaciones están hermosas, los paisajes de Noruega me dejaron con la boca abierta y los efectos visuales de los robots (especialmente de Ava) no tienen desperdicio. Pero Alex Garland, afortunadamente, es de esos directores que sabe para qué sirven los efectos visuales, pues los usa para contar una historia y no usa una historia para ver qué efectos visuales puede echarnos encima. No puedo decir si esta película tuvo o no presupuesto porque, por un lado, la falta de efectos puede deberse a la ausencia de dinero pero, por otro (y me inclino más a este lado), porque el cineasta no quería distraernos de las fundaciones de su narración.

¿Qué es la humanidad? ¿Qué nos hace humanos? Algunos dicen que el intelecto avanzado, pero ya las computadores son capaces de lograr resultados similares. Algunos dicen que la imaginación y la creatividad, pero también las máquinas cada vez están más cerca de eso. Es por ello que películas y narraciones desde hace mucho tiempo están tan atentos a los afectos. ¿Puede Ava querer a Caleb? ¿Puede interesarse en él de forma honesta y real? ¿Puede crear un vínculo con él que tenga la suficiente humanidad como para que él responda, obviando que es una máquina?

Ex Machina - Ava

Por otro lado… si Caleb está interesado en ella, ¿ella realmente está interesada en él o podría estarlo usando para lograr sus propios objetivos? Por un lado, lastimar y usar a otra persona de manera deliberada es un acto cruel pero, ¿no es a la vez prueba definitiva de “humanidad”? ¿Podríamos seguirlo llamando humanidad? Por eso el libro de Isaac Asimov “Yo, Robot” tiene uno de los mejores títulos de la historia de la ciencia ficción, porque un robot que es capaz de tener consciencia, de hablar de sí mismo, es algo que no hemos visto y que, según las implicaciones de “Ex Machina” no sé si querríamos ver. Un robot que conoce sus objetivos porque tiene consciencia de sus propios deseos pero no conciencia que guíe sus actos… ¿por qué hallaría mal alguno en la manipulación o destrucción de otros? Si un robot como Ava hace el “mal”, ¿qué hay en sí misma que le diga que ese acto debe evitarse?

Cuando el filme apenas comienza, Ava misma dice que habla desde siempre, habla desde que fue creada. Es raro, pues el habla es algo que uno va aprendiendo y usando a medida que crece y se vincula con el medio ambiente que lo rodea. Lo mismo sucede con la conciencia moral que los robots de Nathan nunca aprendieron, así como tampoco aprendieron el proceso simbólico del lenguaje y por ello les resulta una herramienta más sin la consideración de sus implicaciones. Si eso no nos parece un posible peligro del futuro de la Inteligencia Arificial, entonces no sé qué podría asustarnos (sin meternos en el uso que se puede hacer de estos elementos para el control tiránico de la humanidad).

Y podría seguir desarrollando las temáticas en las que se mete este filme, pero ya el texto es muy largo y no se trata de vaciar en este espacio todas mis consideraciones filosóficas sobre los puntos que se tocan en “Ex Machina”, basta con decir que son muchos y que es necesario estar vacío de la cabeza para que esta película no te ponga a cuestionarte el presente y el futuro, la naturaleza de la humanidad, el origen de los contenidos mentales, la importancia de la neurociencia y sus recientes descubrimientos… vaya, es que si está película no te tiene la ardilla trabajando en más de un sentido es que eres un espectador que merece “Los Transformers”… todas… desde la uno a la cuatro.

Ex Machina - Ava con rostros

De las actuaciones ya no hablo: los tres actores están muy bien. Alicia Vikander como Ava logra la perfecta mezcla de frialdad robótica y cálida humanidad. Su actuación me tuvo preguntándome durante horas si era una tierna robot inocente o una astuta manipuladora. Algo similar sucede con el Nathan de Oscar Isaac, que te tiene en una gris nube de duda todo el tiempo. A veces es odioso y en ocasiones resulta la persona más clara y atinada del planeta. Bien por todos ellos, su actuación es de esas en donde el personaje está claro pero nunca es obvio.

Si te gusta el cine de ciencia ficción inteligente, entonces tienes que ver “Ex Machina”. Igual si te gusta el tema de la psicología, las neurociencias o que un filme se detenga sobre cuestiones filosóficas y preguntas profundas sobre la naturaleza de la vida, el afecto, el pensamiento, y los otros puntos que mencioné en estas líneas. Esta película, a pesar de que su argumento gira alrededor de un robot con inteligencia artificial, hace un análisis muy humano. Evítala completamente si para ti el cine de ciencia ficción es de androides chistosos, disparos, láseres interminables y un montón de cosas pasando a cuadro todas al mismo tiempo.

¡Buena Suerte!

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Un pensamiento en “Película. Ex Machina – Alex Garland, 2015

  1. Mia M Jaramillo

    Acertado como siempre, me he reído honesta y largamente con “Transformers, de la uno a la cuatro.

    Un gusto leerle, genial y divertido.

    Atte.

    Responder

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