Película. Tomorrowland – Brad Bird, 2015

Soy fanático de los parques de diversiones de Walt Disney. Por ende, me entusiasmé mucho cuando la compañía productora de Disney comenzó a convertir los juegos de sus parques de diversiones en películas. Esta empresa ha tenido, desde mi punto de vista, grandes aciertos (Los Piratas del Caribe) y unas metidas de pata como para llorar (La Mansión Embrujada). Sin embargo, cuando supe que una de las zonas del Reino Mágico (Magic Kingdom) de Walt Disney World iba a ser transformada en película, la verdad es que me entusiasmé mucho. ¿Cómo quedó? ¿En el grupo de los aciertos o en el de las metidas de pata?

Tomorrowland - poster

Cassey es la hija de un científico de la NASA que está encantada con la ciencia espacial. Sin embargo, los Estados Unidos no comparten su entusiasmo, por lo que empiezan a destruir la plataforma de lanzamiento de cohetes espaciales de Cabo Cañaveral. Cassey sabotea la destrucción de la plataforma de lanzamiento, la necia cree que puede detener lo que es imparable. Sin embargo la atrapan y la meten a la cárcel. Cuando sale, hay un pin de Tomorrowland entre sus cosas, un pin que fue plantado ahí por una misteriosa niña, un pin que sólo responde a su tacto. ¿Y qué hace el pin? La transporta inmediatamente a la Tierra del Mañana, Tomorrowland.

Cassey se entusiasma al instante, quiere saber más de este lugar. Así que se pone a investigar el origen del pin para ver si puede ir al verdadero Tomorrowland, no sólo a la visión con la que tuvo contacto. En su búsqueda se encuentra con robots asesinos y una tecnología futurista de la que ella no tenía ni idea. Pero afortunadamente la niña que le dio el pin está ahí para rescatarla… una niña con fuerza sobrehumana que en realidad es también una robot llamada Athena. Juntos Athena y Cassey buscan a Frank, un hombre que vivió en la verdadera Tomorrowland durante su infancia y juventud y que puede ayudar a Cassey a lograr “algo”.

¿Qué es ese “algo”? Evitar la destrucción de la humanidad. Al parecer, a pesar de que todos los involucrados con esta historia saben que el mundo está por llegar irremediablemente a su fin, algo parece indicar que Cassey tiene en sus manos la salvación del mundo. Pero para poder hacer algo debe llegar a Tomorrowland… y para poder llegar ahí, ella y Frank deberán enfrentar a robots asesinos y científicos desalmados.

Tomorrowland - protagonista

La película es un dulce para los fanáticos de los parques de diversiones de Walt Disney, a quienes nos pega de manera salvaje a través de la nostalgia. La película abre con la feria en la que Walter Disney presentó la primera versión de lo que luego serían sus famosas atracciones: “Los Piratas del Caribe” y “Es un Pequeño Mundo”. La película inicia diciéndonos que una de esas dos atracciones era, en realidad, una de las pocas vías de entrada a “Tomorrowland”, una tierra en donde los científicos e inventores pueden dedicarse a trabajar sin limitaciones políticas. Un lugar en donde reinan la tecnología y el bienestar. Ver atracciones que se han quedado con nuestro corazón y escuchar la música de juegos ya desaparecidos me provocaron una sonrisa inesperada. Incluso la simple imagen de la “Montaña Espacial” en el fondo, descansando por delante del horizonte de “Tomorrowland” me llenó de alegría.

Luego está la ciudad como tal. Amé Tomorrowland. Como fanático de las películas que me llevan a lugares fantásticos, me la pasé increíble viendo la arquitectura y la tecnología de este lugar. Y de nuevo el amor por los parques de diversiones: muchos elementos de la verdadera Tierra del Mañana están presentes, podemos reconocer perfecto la arquitectura y los colores. Además, el director Brad Bird nos pone aquí y allá varios regalos que sólo aparecen durante uno o dos segundos y que tienen que ver con otros proyectos de Disney de los que también ha sido director.

Pero cuando a Cassey se le acaba el poder del pin, cuando ya no puede tener la visión de Tomorrowland, es cuando empieza la verdadera película como tal, el viaje. Athena y Cassey llegan con Frank y de ahí para adelante es una carrera contra los robots asesinos que vienen persiguiéndolos. ¿Por orden de quién? De Nix, un inventor y, al parecer, el gobernante de Tomorrowland. Por alguna razón no quiere que Cassey y Frank lleguen a la misteriosa ciudad, aunque no nos dejan del todo claro las razones.

Tomorrowland - Hugh Laurie

Pero como toda buena película de aventuras, nuestros héroes logran superar todos los obstáculos y terminan en Tomorrowland. Lo que encuentran es desolador: ya no es la ciudad del mañana que era cuando Frank era joven, sino que está vacía, sin vida, como si Nix gobernada con puño de hierro, pero no hay nada que nos lo confirme… ¡Por qué la ciudad está vacía! Entiendo que el argumento de la película es que la humanidad se va a terminar, ¡pero en la tierra normal, en la de siempre, no en Tomorrowland! ¿Por qué diablos Tomorrowland está desolada? ¿No debería ser el único lugar de la existencia (porque al parecer no está físicamente en nuestro mundo) en donde todo funcione correctamente?

La película inicia maravillosamente bien, nos presenta un lugar maravilloso, nos entretiene la vista con efectos visuales increíbles, nos lleva por un viaje que, aunque reconocemos de otras películas, estamos dispuestos a hacer una vez más. Cassey es un personaje lindo, nos gusta ir de su mano. Athena es un personaje interesante, también queremos saber más de ella. Frank es el George Clooney que nos brinda una gran actuación antes que la gran sonrisa de galán con la que acostumbraba resolver todo en el pasado. Los robots son amenazantes, los escapes espectaculares… Pero llegamos finalmente a Tomorrowland…

Cuando los personajes llegan finalmente a su destino, la película se cae estrepitosamente. Lo que durante todo el filme se mantuvo en misterio (la importancia de Cassey y aquello que ella podía resolver) resulta al final una amenaza políticamente correcta sobre cómo los seres humanos estamos terminando con el planeta; el filme pasa de ser una aventura divertida a ser un discurso obvio y simplista sobre el cuidado del medio ambiente. Nix, que al inicio de la película es un inventor apasionado, al final resulta una especie de malvado dictador, ¿por qué? No sé… es un misterio.

Brad Bird, el director

Brad Bird, el director

Y lo peor es la forma en que se resuelve el conflicto. El mundo tenía 100% de probabilidad de destruirse, pero el problema era una necedad. ¿Y sólo Cassey dio con la solución? Tenemos una maldita ciudad atascada de científicos e inventores geniales e inteligentísimos pero nadie dio con la respuesta, sólo una chamaca que aún no es ni siquiera mayor de edad y que todo lo que tiene de científica son su pasión y sus buenas intenciones. Pero aún así, cuando ella da con la respuesta, Nix no la escucha y sigue con su plan para devolverla a ella y a Frank al mundo real otra vez… y de nuevo, ¿por qué Nix no escucha a Cassey? Necedades detrás de las cuales se oculta la necesidad del guion de tener un villano.

¿Cuál es el clímax de la película? Una golpiza a puño limpio entre Frank y Nix en una playa común y corriente mientras Cassey está por ahí haciendo no mucho y Athea está deshaciendo robots “peligrosísimos” como si fueran piñatas. Luego, un momento triste al final que, en realidad, se alarga demasiado para lograr su efecto de nudo en la garganta; y, finalmente, un cierre feliz tan forzado que ni con calzador entra, pero eso sí, nos revienta en la cara la unión internacional y el vínculo entre razas, sexos y naciones a favor del cuidado del planeta con la sutileza de una bailarina de Can Can.

Y ojo, me pueden decir: “Oye, pero es Disney”, “oye, pero empezó con “es un pequeño mundo”, que nos habla justamente de la unión de las razas y las naciones bajo un mismo sol”. Sí, sí, no lo dudo, todo eso está de lo más bonito. Pero no me prometes durante dos horas de viaje un destino increíble para que luego resulte que el destino sea una simplonada; no me dices que Cassey tiene en sí la salvación de la humanidad cuando que, para lo que termina siendo, hasta un chango la hubiera tenido. No me muestras un mundo con una tecnología impactante para que el enfrentamiento final se desarrolle entre el protagonista y un villano sin razón del que no sabemos nada, ¡a puñetazos! ¡En una playa!

Tomorrowland - montaña espacial

El gran problema con “Tomorrowland” es que nos promete mucho y cumple muy poco. Pero además, tiene todo el peso de Disney en sus espaldas y, como si fuera poco, todo el peso de uno de los parques de diversiones más amados de la historia. Se construye el pastel más complejo y hermoso de la historia para coronarlo con una cereza sin sabor que, además, hemos probado en otros mil pasteles con mucho menos chiste. Y entonces la inocente y apasionada Britt Robertson como Cassey, los esfuerzos de Clooney, la misteriosa mirada de Raffey Cassidy como Althea y hasta la maldad forzada de Hugh Laurie terminan perdiéndose en una historia que tenía un camino pero no supo qué hacer con el destino… más que rellenarlo de convencionalismo tras convencionalismo. Una lástima, porque una vez que sabemos a dónde vamos, sabemos con exactitud qué va a pasar y perdemos por completo el interés.

Una película para los fans de Disney y sus parques de diversiones. Una película para los que gustan de viajes a lugares mágicos y misteriosos. Una película que pudo ser uno de esos productos de ciencia ficción que le dan la espalda a todo aquello a lo que ya nos acostumbró el cine de efectos visuales, de esas que pasan a la historia por haber caminado por un camino diferente pero que decidió, justo al final, volver al mismo camino de siempre.

¡Buena Suerte!

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