Libro. Inferno – Dan Brown, 2013.

En 2003 Dan Brown vendió copias de su novela “El Código DaVinci” como si fueran pan caliente. Al éxito le siguieron libros de análisis, críticas mortales y una adaptación al cine que resultó igual de exitosa. Debido a que viene al cine la adaptación cinematográfica de la sexta novela de Brown y que me fue recomendada como divertida y emocionante, he aquí mi punto de vista sobre “Infierno”.

Inferno - Portada

El famoso profesor de Harvard que ha sido protagonista de cuatro novelas de Dan Brown, Robert Langdon, despierta en un hospital con una herida en la cabeza, sin tener absolutamente ningún recuerdo de lo que pasó. Repentinamente una extraña mujer viene a asesinarlo y la doctora que lo estaba tratando, Sienna Brooks, le ayuda a escapar e intenta ponerlo al día de lo que ha pasado.

Con sorpresa, Langdon se da cuenta que está en Florencia y que trae en el saco un proyector miniatura que reproduce la obra “El Mapa del Infierno” de Boticcelli. La obra ha sido modificada y, al parecer, un mensaje en clave lo puede llevar a descubrir por qué tanta gente está intentando matarlo. Mientras tanto, tiene que seguir huyendo sin saber siquiera qué hizo para que tantos quieran acabar con su vida.

Poco a poco, vamos descubriendo que un científico fanático de “La Divina Comedia” de Dante quiere deshacerse de la mitad de la humanidad al liberar un virus mortal. Sólo Langdon tiene en su mente la clave para detener la liberación del virus, pero no la recuerda, así que se ve obligado a lanzarse a una gesta contrareloj en donde tiene, por un lado, la muerte de millones de seres humanos en sus manos y, por el otro, a un grupo de hombres poderosos que desea acabar con su vida.

Inferno - Dan Brown

Dan Brown, el autor

Primero voy a comentar las cosas que me gustaron, empezando por el viaje. En algo en lo que Brown es bueno es el llevarnos de la mano a través de lugares históricos de una hermosura tremenda. Sus aventuras podrían desarrollarse en callejuelas sin chiste de los Estados Unidos pero, en lugar de eso, nos metemos en palacios de Florencia, catedrales venecianas y hermosos edificios del medioevo y el Renacimiento. Además describe lo suficiente para sentirte ahí. No te mete por los ojos páginas y páginas y páginas de descripción pero tampoco menciona dónde estamos sin comunicarnos un poco de su amor por el arte y los edificios antiguos (pasión que obviamente tiene, si bien más adelante mencionaré un par de quejas al respecto).

Lo segundo que me gusta mucho es que el tipo sabe qué está escribiendo. A pesar de que nos lleva por lugares históricos y nos presenta siempre obras artísticas importantes para la historia de la humanidad, nunca deja de lado el misterio y la aventura. De ese modo, su texto funciona como una serie de televisión emocionante o una película de suspenso y acción (por eso sus obras se traducen tan fácil al cine). Los capítulos son cortos, las descripciones tan breves como es necesario y los diálogos bastante escuetos. El texto se pasa como agua… antes de que nos demos cuenta ya vamos a la mitad del libro. Quizá algunos digan que es literatura para las masas… Sí, lo es, el tipo conoce su público y sabe qué escribe: quiere divertirnos y, de paso, comunicarnos un par de cosas bonitas sobre arte e historia.

Al final del día la novela es muy divertida y te atrapa. ¿Es literatura profunda? No lo es ni busca serlo. ¿Es escandalosa como “El Código DaVinci”? No, tampoco lo es ni busca serlo. Quiere entretenerte, emocionarte y listo, que te pases un buen rato aunque luego dejes el libro a un lado y lo olvides para siempre. Sin embargo, sí encontré un par de cosas que me cayeron algo mal y que las otras dos novelas que he leído de él (“El Código DaVinci” y “Ángeles y Demonios”) resolvieron mucho mejor.

Inferno - Palacio Vecchio

Lo primero es, justamente, el arte. Brown dice que sus descripciones de obras de arte son precisas. Sin embargo, desde que leí “El Código DaVinci” y encontré innumerables errores en las descripciones (como decir que “La Virgen de las Rocas” de DaVinci estaba pintada en lienzo), o en éste hablar de “EL David” sin considerar la enorme cantidad de obras de David que existen… me pongo nervioso, porque quizá me está describiendo cosas que yo desconozco, me lo trago todo y resulta que está mal.

Podrían decirme “pero tú mismo acabas de decir que el chiste de la obra no es enseñarte arte, si quieres aprender arte no leas una novela de suspenso, ¡lee un libro de arte!”. Y tienen toda la razón, pero muchas personas toman lo ÚNICO que saben de arte de estas novelas. Eso por un lado. Por el otro, si vas a escribir un libro que esté relacionado estrechamente con el arte, ¿por qué no investigas y describes bien el arte? Si no quieres acercar a la gente al arte, ¡desarrolla tu novela en callejuelas sin chiste!

Luego un gran hueco que encontré en la novela (y puedes dejar un comentario si no lo entendí o me lo perdí) es el lugar de la SDS, el grupo de paramilitares que persiguen a Langdon por toda Italia. Primero la SDS parece trabajar para el villano de la novela (El Provoste). Hay evidencia clara de que trabajan para él. Luego, en un punto cercano al climax, resulta que no, que trabajan para la Organización Mundial de la Salud. Aunque intentan parchar con todo un argumento de que la persecusión de Langdon fue un teatro, eso no termina de explicar: primero, por qué un teatro tan caro y sin sentido y, segundo, por qué una organización que objetivamente trabajaba para un personaje, luego resulta trabajar para otro. Este asunto hace surgir muchas más preguntas de las que responde y son preguntas que, tristemente, tiran todo el argumento al suelo.

En el “Código DaVinci” las claves que fueron dejadas en el camino para que Langdon las descifrara tenían la intención de ser descifradas para salvar al Grial. En “Ángeles y Demonios” el villano deja en el camino claves que tenían la intención de ser descifradas (de otro modo su plan secreto no funcionaría y jamás llegaría al poder). En esta historia, el villano deja claves que, de haber sido descifradas a tiempo, habrían tirado a la basura su plan en el mejor de los casos o lo habrían dejado exactamente igual, en el peor de los mismos. ¿Para qué dejar claves entonces? Las claves y los acertijos de este libro son tan buenos como en los anteriores, sólo que en éste no tienen el menor sentido.

Finalmente, y esto sí es un berrinche muy personal que cualquiera podría tomarme a mal: me cansa saber que nuestros protagonistas NUNCA están en peligro real. Aunque estén entre una pistola de alto calibre y la pared, sé que algo va a suceder que va a dejarlos vivitos y coleando. Ya sé, me van a decir “las novelas de Langdon no son para que temas su muerte, sino para que veas cómo resuelve el misterio”. Pero entonces ¿para qué tanta persecusión y para qué tantos disparos si sé que de todos modos siempre va a sobrevivir y siempre va a resolver el misterio? Si lo que quiero es ver cómo resuelve el misterio, pues ya, que resuelva el misterio, quítale de encima a los grupos paramilitares y los asesinos a sueldo que lo persiguen.

Finalemente no puedo dejar de decir que la novela me entretuvo bastante y que es un buen viaje por Florencia, Venecia y Estanbul. El libro está genial para hacerlo cine, por eso no puedo esperar a que salga la versión fílmica dirigida por Ron Howard en un par de meses. Howard hizo un buen trabajo con las dos historias anteriores de Langdon y de paso, corrigió muchos de los errores del autor en más de un sentido. Ya les tendré mi punto de vista de la película en cuanto ésta caiga en salas.

¡Buena Suerte!

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