Libro. Harry Potter y el Legado Maldito (Harry Potter and the Cursed Child) – Rowling, Tiffany y Thorne, 2016.

Tanto tiempo después de que la saga literaria terminara con gran éxito (que fue luego emulado en los cines), Harry Potter llega al teatro. “Harry Potter y el Legado Maldito” es en realidad el guion de una obra teatral que narra lo sucedido en la tierra mágica de J.K. Rowling diecinueve años después de “Las Reliquias de la Muerte”. Aquí mi punto de vista sobre la obra.

Harry Potter 8 - Portada

La historia gira alrededor de Albus Severus Potter, el hijo pequeño de Harry. Cuando llega a la escuela es colocado en la casa Slytherin, que toda su familia odia. Además de eso, la magia no se le da muy bien y, por ende, empieza a odiar los estudios. Encuentra solaz en su único amigo: Scorpius Malfoy, hijo del archienemigo de Harry durante tantos años, Draco Malfoy.

Juntos, son víctimas de acoso escolar. Aunque Scorpius es un gran estudiante, sufre porque se dice que es hijo de Voldemort. Albus, por otro lado, siempre está enojado porque no puede vivir bajo la sombra de su famoso padre. Todos esperan más de él y nada más no puede dar el ancho de su apellido .

Ambos se hacen con un Giratiempo ilegal y deciden viajar al pasado, a los hechos de “El Cáliz de Fuego” para cambiar la historia y que Cedric Diggory no muera a manos de Voldemort. Sin embargo, algo sale mal y, cuando regresan al presente, todo ha empeorado, la realidad es otra y no es agradable. Sus intentos de corregir lo que hicieron lo descompone mucho peor y, detrás de todo esto, está un poder oscuro que resurge.

Harry Potter 8 - Rowling, Tiffany and Thorne

Rowling, Tiffany y Thorne, los autores

¿A quién diablos se le ocurrió esto? No sabía si estaba leyendo una nueva historia en la saga de Harry Potter, una apología, la explicación de quejas sobre la saga original, un documento para que los fans más emotivos lloriquearan o qué demonios.

Primero que nada, destruyeron a Ron Weasley. En el libro Ron es muy diferente a la versión fílmica y creo que esta historia pareciera estar basada en la saga de películas y no en la saga de libros. Y digo “pareciera” porque en realidad es obvio que no, pues aparece un personaje que es importante en el libro cuatro pero que fue totalmente desaparecido para la película. Ron en esta obra pierde todas las virtudes que tiene en la novela para convertirse en un pedazo de bufón que sólo aparece en escena porque tiene que estar (es Ron, no podía faltar) y para hacer chistes obvios y de pastelazo.

Los personajes son reciclados hasta el vómito. Albus Potter es Harry Potter y Scorpius Malfoy es una mezcla entre Ron y Hermione. Entonces tenemos a los tres de siempre en dos. Hay escenas que se sienten completamente copiadas de las historias anteriores hasta el punto de haber leído esto en el primer libro, aquello en el quinto, esto de más acá en el segundo. Se siente constantemente el reciclaje, el “los fans amarán lo mismo como si fuera nuevo”. Pero hasta la aventura del viaje en el tiempo ya la vimos en “Harry Potter y El Prisionero de Azkaban”.

Harry Potter 8 - Familia Potter

Harry, Albus y Ginny en la versión teatral

Porque eso es otra cosa. Desde que la saga de Harry Potter se terminó, muchos fans se preguntaban por qué no viajaba Harry en el tiempo, mataba a Voldemort de niño y listo. Y esta obra de teatro hace toda una apología al respecto. Nos cuenta cómo funcionan los Giratiempo, nos argumenta que los hicieron ilegales y los destruyeron TODOS. Como para que no nos preguntemos aquello de regresar a matar a Voldemort. Empero, todavía quedan los suficientes para esta aventura, es decir, dos. Uno para que los niños puedan echar a perder las cosas y otro que llega conveniente y forzadamente para que sus padres puedan salvar el día.

La obra no se cansa de repetir escenas que ya vimos y que son innecesarias. Volvemos a ver la muerte de los padres de Harry (sólo que ahora Harry ve la escena a la distancia porque… supongo que es algo que algún fan querría ver), volvemos a ver cuando Hagrid le lleva pastel a Harry junto con su carta de ingreso a la esucela (¡para qué repetir esa!). Volvemos a ver a Snape, a Voldemort, y a otros personajes que están ahí sólo para que los fans entre el público puedan emocionarse. Claro, si iban a hacer una secuela no podían resistir en traer de vuelta a todos los favoritos. En un momento que me parece tristísimo, nos enteramos lo bonito que siente Snape cuando se entera que Harry nombró a su segundo hijo en su honor. ¡No lo necesitábamos! Un diálogo de Rowling en el Epílogo del libro siete era suficiente.

Algo que siempre le he aplaudido a Rowling es la forma tan eficiente que tiene de enseñarnos cómo funciona su mundo mágico sin caer en diálogos explicativos. Sin embargo, esta obra está plagada de ellos. Hermione explicándole a los magos (al público) cosas que ellos ya saben. Draco diciéndole a Harry (al público) cosas de las que él está bien enterado. Esto está atascado de diálogos que bien podrían decir: “para que puedan entender el argumento, audiencia”. Lo peor de todo es que si esta obra está hecha para fans (que así parece a kilómetros) eso sería innecesario de explicar porque los fans lo saben. Y los que no son fans no van a entender la maldita mitad de la obra a cabalidad de todos modos.

Harry Potter 8 - Escena

En resumen, “Harry Potter y el Legado Maldito” es una obra de teatro forzada, con personajes reciclados, una historia facilista de resolución simplona con una villana metida con calzador y que tiene como verdadero único objetivo el atraer a las masas. Podría pensar que Rowling quiere más dinero pero no, la mujer regala dinero cuando siente que ganó de más, no puede ser eso. ¿Entonces qué diablos es? ¿Cómo ella, que es tan celosa de su historia, aceptó este pedazo de bodrio como la “octava” parte “oficial” de la saga del niño mago?

Todo esto, insisto, sin considerar que es teatro, en donde las escenas atascadas de personajes, las persecusiones, las luchas con varitas, los personajes que vuelan en escobas… todo ello en el espacio tan limitado que brinda el formato italiano. Una cosa es que las varitas disparen, rompan y destruyan en cine o en la imaginación del lector pero… ¿en teatro? La obra tiene muchos escenarios diferentes, efectos especiales, etcétera. Quizá ese es todo el chiste, ir a ver una puesta en escena atascada de efectos especiales impactantes que se llama “Harry Potter”.

Y como este texto ya fue demasiado amargado, me despido y, como siempre, les deseo ¡Buena Suerte!

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