Película. El Nuevo Nuevo Testamento (Le Tout Nouveau Testament) – Jaco Van Dormael, 2015.

Recientemente tuve la opotunidad de ver una película producida por Francia, Bélgica y Luxmeburgo, escrita y dirigida por el director belga Jaco Van Dormael. Todo lo que sabía de ella me llegó de una conversación en la que el tema base era: Dios existe, vive en Bruselas y es un macho maltratador y alcohólico. La premisa me pareció bastante llamativa, así que la conseguí y aquí dejo mi postura al respecto.

Testamento - Portada

Ciertamente Dios es un macho agresivo, maltratador y perezoso que vive en un departamento en Bruselas. Tiene un cuarto especial en donde tiene archivos de todos los seres humanos del planeta y una computadora desde la cual controla todo el universo. Su mayor placer es ver sufrir a los humanos y su actividad del día a día crear reglas crueles y horribles bajo las cuales funciona la vida humana.

Dios tiene dos hijos y una esposa. Su primer hijo, Jesucristo, se fue de casa hace mucho tiempo para reunir a sus doce apóstoles y entregar su mensaje de amor y salvación. Su segunda hijo es una chica de diez años llamada Ea que, a pesar de su corta edad, se da cuenta de lo que su padre hace con la humanidad y le parece deleznable. Así que, para fastidiar a Dios, le envía a toda la humanidad el dato exacto de cuánto tiempo les queda de vida.

Luego de que su padre la golpea y la humilla por haber entrado a jugar con su computadora,  ella decide seguir el camino de su hermano y buscar más apóstoles, al menos otros seis. Sale del departamento de Dios y llega al mundo real por medio de la lavadora de su casa. Ya en Bruselas, va buscando a sus nuevos apóstoles, seres humanos comunes y corrientes que han reaccionado de muy diversas formas al conocimiento del día exacto de su muerte.

Le tout nouveau testament

¿Ea sale del departamento de Dios por medio de la lavadora? Es correcto. Si les brincó esto, entonces pueden empezar a comprender el tono de la película. Es un filme que es en ocasiones bastante sencillo, en ocasiones analítico, poético; pasa de la metáfora obvia al diálogo rico y produndo; en un momento es comedia y, al siguiente, es un drama recalcitrante; mientras que unas veces permite el pensamiento libre del espectador, muchas otras lo sermonea sin vergüenza. Sin embargo, todo esto fluye delicioso, nunca hay nada que nos parezca fuera de lugar (¿cómo algo podría estar fuera de lugar en una película que en la que Dios es un tipo mal rasurado, en bata, sentado frente a la computadora tomándose una cerveza?).

El desarrollo del filme está dividido en dos. Por un lado, tenemos a Ea encontrándose con cada uno de sus seis apóstoles: una chica hermosa que perdió un brazo; un hombre de edad media que detesta su trabajo; una mujer harta de los lujos y la vida matrimonial sin afecto; un tipo agresivo que se llama a sí mismo “el asesino”; un hombre que, obsesionado con un amor infantil, se ha hecho adicto a las desnudistas; y un niño enfermizo sobreprotegido por su madre que, secretamente, prefiere ser niña. Por el otro lado tenemos a Dios, que también baja a la tierra para detener a su hija y obligarla a destrabar su computadora.

Las historias de los apóstoles son muy interesantes. Aquí Dormael nos presenta no a seres increíbles y fuera de lo común, sino todo lo contrario: esos personajes representan las frustraciones e infelicidad de todos nosotros, de nuestro día a día. Creer que no encontraremos el amor, intentar buscar una mejor vida aunque la que tenemos, pareciera, es lo suficientemente buena, darnos cuenta que somos libres y que lo único que nos atan son nuestros propios procesos de pensamiento, que constuimos como si fueran prisiones alrededorde nuestra felicidad.

Testamento - Jaco Van Dormael

Jaco Van Dormael, el director

Cuando los personajes en esta película se enteran del tiempo que les queda de vida, entonces dejan lo que están haciendo y buscan la felicidad. La mujer sin brazo acepta el amor de un hombre que, a su vez, deja un matrimonio infeliz para buscar el amor; la mujer madura engaña a su esposo poco afectivo con un gorila; el niño enfermizo se convierte en niña; el hombre adicto a las desnudistas se atreve a acercarse a una mujer y tener la primera relación real de su vida; finalmente, el hombre que odiaba su trabajo se atreve a dejarlo y viajar por el mundo siguiendo una parvada.

Cada una de estas personas es representada por una obra de música clásica que Ea escucha colocando su oído cerca del corazón. Ayudado de ello, el director logra momentos en que las imágenes del cine nos hablan con un lenguaje poético que le es propio. Vemos la danza entre dos manos en la oscuridad, la bandada de aves haciendo figuras en el cielo, las nubes moviéndose como en una danza, la piel de los amantes unida en abrazos eternos. Y todo ello por una simple razón: todos tienen certeza del día en que morirán. A unos les quedan días, a otros años, pero el conocimiento es suficiente para cambiar su vida.

Testamento - Niña

La queja del director es muy válida. Estamos muy poco tiempo en este munndo. Aún cien años son pocos para saborear todo lo que la vida ofrece. Y, sin embargo, perdemos el tiempo de forma tan vana, burda y sin sentido que asquea. Estos personajes van por la vida aceptando la infelicidad, el desamor, el dolor, la infamia, la esclavitud a las obligaciones sociales y culturales. En cuanto saben que van a morir, cambian su vida. Lo sé, todos sabemos que vamos a morir, pero como no sabemos cuándo, nos engañamos, reprimimos esa realidad y la cambiamos por un “ver para el otro lado” como si quienes mueren fueran otros y no nosotros mismos.

Una vez que nos contamos esa gran mentira, una vez que nos convencemos de que moriremos de viejos, o al menos que moriremos quién sabe cuándo, podemos seguir atados a trabajos castrantes, relaciones insatisfactorias, días aburridos y monótonos, buscando constantemente la seguridad del futuro sin vivir el presente. Un trabajo estable, un crédito hipotecario, una relación de pareja que no nos apasiona pero que está estructurada y no se va a mover… los personajes de esta película ven su área de confort hecha trizas y deciden sacarle el máximo provecho al tiempo que les queda. ¿Por qué necesitamos saber que nos vamos a morir para poder vivir con pasión y entrega?

La película es un grito a la audiencia, una exigencia de felicidad. Un “¡vive que estás vivo!” Ea nos enseña que por estar atendiendo a las preocupaciones que nos destruyen la vida como las deudas, los chismes, los cheques mensuales, el qué dirán, las posesiones, el estatus, el “deber ser” y otras necedades del estilo, dejamos de atender a la vida, al amor, a la libertad pero, sobre todo, a las enormes posibilidades que nos ofrece la existencia si sólo nos soltamos y aprendemos a ser, a sentir.

Testamento - Apóstoles

Pero la película no sólo hace una crítica a la forma en la que vivimos en este pobre nuevo siglo, también se queja (con justicia, diría yo) del Dios del Antiguo Testamento, el Dios de judíos, cristianos y musulmanes. Y no lo hace desde la Biblia, el Corán u otros libros sagrados, sino desde el funcionamiento mismo del mundo. Asomarse a ver la tristeza, la desolación, la guerra, el hambre, la injusticia, el desamor, el maltrato, la violencia… si este mundo está regido por un Dios y si todo pasa bajo su mirada omnisciente, entonces la conclusión es obvia: o  Dios es torpe e ineficiente… o a Dios no le importa… o Dios es un desgraciado.

Pero la película no es anti-religiosa, pues tambuén desarrolla sobre los elementos amorosos de la vida espiritual. Tenemos por un lado a Jesucristo, presentado como un tipo amoroso y entregado, siempre dispuesto a tender la mano; tenemos a Ea, que deja claro que adora a la humanidad y que cree que los seres humanos merecen un mundo mejor; tenemos a la esposa de Dios quien, finalmente, logra reconsturir una mejor existencia para todos (un mundo lleno de los símbolos del amor y paz hippie de los años sesenta). Quizá a drede, quizá no, la película aplaude la importancia de las religiones más antiguas, aquellas que seguían a la naturaleza, en donde los poderes divinos venían de la feminidad.

Para terminar: Los personajes son maravillosos porque nos representan a todos; la música es increíble, tanto la original como los autores clásicos tan bien usados; el sarcasmo y el humor son hilarantes (las aventuras de Dios en Bruselas o los intentos suicidas de un tipo que va a vivir muchos años arrancan bastantes risas). Si tan sólo pudiéramos escuchar el mesaje de esta película y gozar la vida antes de saber que vamos a morirmos… Porque, al final del día ¿tiene la vida reglas? Sólo las que nosotros mismos le ponemos, porque una vez que vemos que todas estas limitantes no valen la pena, somos libres como pájaros… nos atrevemos.

¡Buena suerte!

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