Libro. La Historiadora (The Historian) – Elizabeth Kostova, 2005.

Hace ya varios meses me recomendaron “La Historiadora”, una novela de la que honestamente nunca había escuchado hablar. Quien me lo recomendó tiene buenos gustos, así que me hice del texto sin siquiera saber de qué se trataba. Resulta que, para mi sorpresa, se trata de Drácula. No de vampiros, del mismísimo Drácula. La idea me atrapó al instante.

Historiadora - Portada Español

Este libro es tan amplio que resumirlo en unos cuantos párrafos es algo complicado, así que sean magnánimos si fallo en el intento. La novela tiene a dos personajes principales. Primero tenemos a la narradora, a quien podemos considerar “la historiadora”. Ella nos cuenta la historia de su padre Paul, que es el protagonista real de la novela.

La Historiadora encuentra entre las cosas de su padre un libro de apariencia antiguo con un dragón impreso en las páginas centrales. Cuando le pregunta a su padre qué es eso, éste le dice que es una larga historia. Paul encontró el libro cuando estaba terminando la universidad. Apareció de sorpresa un día, entre sus cosas. Lo primero que hizo fue llevarlo con su director de tesis, el Dr. Rossi. Curiosamente, Rossi tiene uno igual, que también se encontró un día de pura casualidad entre sus cosas.

Poco después de esa reunión, Rossi desaparece. Paul cree que la desaparición tiene que ver con esos libros del dragón, que están asociados con Vlad Tepes, el verdadero conde Drácula, príncipe de Valaquia. Como la policía no logra mucho, Paul y la hija de Rossi, Helena, se lanzan en una aventura para rastrear a Vlad Tepes, pues creen que encontrándolo a él, encontrarán a Rossi. La mayoría del libro narra las aventuras de Paul y Helena en su gesta por encontrar al director de tesis.

Castillo de Dracula

Mientras releo mi resumen me doy cuenta que, en realidad, la historia no es tan amplia. Sin embargo, el libro es gigante. ¿Por qué? Pues creo que ese es el primer problema de esta novela. Se toma decenas de páginas para comunicar algo que bien pudo decirnos en una sola. La historia pudo ser mucho más atractiva y entretenida si la autora no llevara a cabo descripciones tan largas y cansadas. Hay párrafos completos de diez líneas para describir el material del que está hecho un libro, o página y media para comunicar cómo es una canción que no vuelve a aparecer en la historia ni es importante para su desarrollo.

Yo leo rápido y esta novela me tomó ocho meses. ¿Por qué? Porque no regresaba a sus páginas todo el tiempo, leía un día sí y dos no. Eso me sucede sólo cuando una novela me aburre mucho o la considero cansada. Una vez que terminé de leerla me quedé confundido. No sé si la odio con todo mi corazón o me encantó. De verdad estoy confundido.

Por un lado, es un trabajo que nos dice a gritos que la autora se enamoró de su historia y de sus personajes. La novela está llena de datos históricos interesantes y lugares maravillosos. Es obvio que Kostova se la pasó investigando un muy buen rato antes y durante la escritura de “La Historiadora”. Leer esta novela es viajar por Europa hasta llegar a Estambul y de regreso.

Este es uno de sus grandes problemas y, al mismo tiempo, una de sus mayores riquezas. Por un lado, Kostova es extraordinaria describiendo lugares y hechos históricos. Por el otro… es extraordinaria describiendo lugares y hechos históricos. ¿Contradictorio? No. La novela está escrita como un libro turístico. Nos lleva de la mano por Hungría, Bulgaria, Turquía, Inglaterra y Estados Unidos. Pero, ciertamente, el libro no es un texto turístico y cuando interrumpe la historia para hablar durante páginas y páginas sin parar sobre las montañas, los arrecifes, las capillas situadas sobre salientes rocosas… Sí llega un punto que como lector pensaba: “ya entendí, ¡sigue adelante!”

Historiadora - Elizabeth Kostova, la autora

Elizabeth Kostova, la autora

Lo mismo sucede con los hechos históricos. En medio de una escena emocionante, un personaje se detiene a leer un pergamino y Kostova nos habla de su contenido durante páginas y páginas. La historia es maravillosa, es interesante, ¡pero no estamos leyendo un libro de historia, estamos leyendo una novela! Si quiero saber la historia de los monasterios destruidos durante la invasión turca de los Balcanes con tanto detalle, leo un libro de historia al respecto. Pero tengo que aceptarlo, mi corazón se dividió en dos. Como amante de la historia estaba enamorado de la investigación, del realismo con que la autora pone en papel la redacción del historiador y la investigación histórica. Al mismo tiempo, me urgía que terminara con ello para seguir adelante.

Quizá esta novela sufre de demasiado realismo. Si un documento histórico está en latín, entonces no sólo la autora nos dice lo que está en el documento, sino que además describe cómo un conocedor del latín lo leyó, qué caras puso y cómo lo empezó a traducir, con las pausas y gestos que hizo durante la traducción y el acento que usó durante la lectura.

Del mismo modo, en el viaje de Paul y Helena por el mundo se encuentran con un montón de personajes y la autora se encarga de convertir a todos y cada uno de ellos en un ser humano complejo y bien construido. ¿No es esto una grandiosa capacidad y cualidad de Kostova como escritora? Sí y no. ¿Por qué no? Porque en un texto que ya es largo, no necesito que cada mesero y bibliotecario que sale en un solo capítulo tenga toda una historia, personalidad, manierismos, etcétera. Hay personajes que encontramos una sola vez en toda la novela, pero Kostova se lleva páginas mostrándonos su vida, sus costumbres, sus cantos, qué toman, cómo leen, cuáles son sus hobbies… ¡Adelante, por favor!

Porque, además, si los protagonistas se encuentran con un personaje tan maravillosamente bien delineado, yo espero que ese personaje aparezca y sea importante más adelante. Pero no, nos enamoramos de él o ella para que nunca más vuelva a salir. ¿Entonces? ¿Para qué tanto detalle? Pues para ser realista. Eso es genial… y horrible. Para cuando pasamos más allá de medio libro la novela nos ha presentado tantos personajes que Kostova de repente trae a uno o dos de vuelta esperando a que los reconozcamos. ¿Y los lectores qué hacemos? Pues soltar un “¿y éste quién era?” Entonces hay que regresar por sobre la novela a buscar por qué ese personaje específico puso a todos a llorar… Suerte encontrando a ESE personaje en una novela de miles de páginas. Ah, resulta que fue importante en el capítulo nueve… Por otro lado, hay personajes con los que Paul conversa durante páginas y páginas y páginas y esa conversación ni llega a nada ni vuelve a ser importante en el resto de la novela. ¡Madre mía!

Historiadora - Vlad Tepes

A partir de aquí voy a soltar información básica sobre el argumento y desarrollo de la novela. Si no la has leído, detente porque te la puedo echar a perder.

Esta novela tiene tantas casualidades que parece telenovela. Paul y Helena van viajando por el mundo y cada que llegan a un lugar resulta que se encuentran a alguien que tiene un libro con el Dragón impreso en las hojas centrales, como el de Paul y el de Rossi. Y ojo, no es que se encuentren a estas personas en una conferencia de Drácula. No. Un buen día se van a tomar un café y su vecino de mesa resulta tener uno. Otro día van a una universidad y el primer tío con el que platican tiene otro. Toda la novela Kostova nos convence de que el tema de Drácula no es tomado en serio y que no hay en el mundo quien crea que Vlad Tepes sigue vivo como un verdadero vampiro… sin embargo, en cada ciudad que pisan se encuentran, de casualidad, a un experto en Drácula y el vampirismo.

También me parece que la novela pone a los personajes a hacer cosas que no llegan con su desarrollo, algo que los personajes no harían cuando uno los termina de conocer bien. De repente Helena decide dejar a su familia y saltar a un acantilado por razones que no son convincentes. Paul, que había perdido durante muchos años a su esposa, de repente decide buscarla de nuevo por evidencia pobre que pudo haber encontrado antes. No sé, en ocasiones me rascaba la cabeza intentando saber por qué diantres los personajes hacían lo que hacían. La única respuesta es: “porque la escritora así lo está forzando”.

Una de las cosas que creo que lastima a la novela es la manera en la que está narrada. No sé si por hacer honor a “Drácula” de Bram Stoker; no sé si por intentar hacerla más “histórica” pero toda está escrita a través de cartas. Toda la aventura de Paul con Helena es una narración del viejo Paul a su hija o cartas en donde Paul le cuenta a su hija sus aventuras. Esto hace que, por el formato de narrativa en inglés, el asunto de las comillas se vuelva muy confuso, por un lado. Por otro… ¿dije arriba que busca ser realista? Claro, pero aquí se pierde. Porque no hay nadie que escriba cartas como si fueran novelas y las misivas de Paul a su hija son largas y con descripciones tan amplias que resultan sencillamente irreales y forzadas. Si Kostova hubiera decidido hacer una narración tradicional creo que la novela sería mucho más entretenida y ligera.

Historiadora - Balcanes

El clímax me sacó de quicio por dos razones. La primera es que la motivación de Drácula, el misterio detrás de los libros con el dragón impreso en sus páginas centrales, es una necedad. Drácula le dejó el libro a todos aquellos que podían ser los administradores de su biblioteca personal. Todo el misterio de la novela, el que empieza desde la página uno, termina en Drácula dejando pistas para que académicos lo busquen y, de encontrarlo, los pondrá a ordenar sus textos. ¿De verdad? ¿Eso es? Todo ese libro iba a llegar… ¿a eso?

Drácula es otro personaje que actúa sin que entendamos por qué. Va por el mundo dejando su libro a académicos renombrados con la esperanza de que éstos lo busquen. Si son buenos investigadores lo van a encontrar. Si lo encuentran entonces son lo suficientemente buenos para manejar su biblioteca. Pero el único que termina manejando su biblioteca es Rossi y éste JAMÁS lo encontró, fue Drácula quien por sus pistolas y, con razones demasiado dudosas, lo secuestró para obligarlo a ordenar su colección. Si iba a secuestrar al que más le gusta, ¿para qué diablos ir dejando por la vida pistitas que servían para probar a otros?

Además, Drácula dice todo el tiempo que ordenar su colección URGE, pero no tiene problema en dejar las pistitas y luego esperar a que sus académicos selectos se tomen todo el tiempo del mundo en buscarlo, encontrarlo y etcétera. No tiene sentido. El núcleo de la novela, la razón del misterio y de la aventura, nada más no me parece convincente ni bien construido.

La segunda razón que me sacó de quicio durante el clímax es la muerte de Drácula como tal. La autora se pasa miles de páginas con cartas y cartas y cartas que describen de forma cansada cada techo de cada monasterio, la hoja de cada árbol y la gesticulación de cada personaje que lee un mismo texto en tres idiomas. Sin embargo, el enfrentamiento final con Drácula y la forma en que lo matan está más sosa que pan mojado en agua. Todo se termina en menos de cinco párrafos. ¿Miles de páginas para esto? El monstruo más famoso de la literatura muere… ¿así? Me sentí estafado.

Historiadora - Portada

Entonces, ¿recomiendo el libro? Sí y no. Ya sé, ya sé, es terrible mi postura tan confusa, pero es honesta. Por un lado, es un libro escrito con maestría, bien investigado, realista y con una tremenda capacidad de hacernos viajar por el mundo… nos transporta a las playas de Europa y las montañas de Bulgaria de una forma que parece fácil. Nos enseña un montón de historia medieval, de la historia de Hungría, Bulgaria, de las guerras entre cristianos ortodoxos y musulmanes turcos… es una joya en ese sentido.

Por otro lado, como novela, es demasiado larga para la historia que cuenta, se vuelve cansada muy rápido y uno tiene que arrastrarse por las páginas para ir avanzando. Sucede algo importante cada veinte capítulos y los conflictos están en textos antiguos, es decir, las partes emocionantes llegan cuando Paul o Helena leen algo que, se supone, debe ser emocionante. Para cuando la autora nos explica por qué es emocionante ya estamos en otra cosa.

No me arrepiento de haberlo leído, pero no volvería a leerlo. Lo recomiendo sólo para los amantes de la historia, por un lado, o de Drácula y/o los vampiros, por el otro. Ciertamente no es una novela para cualquiera.

¡Buena suerte!

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