Película. “Emojis: La Película” (The Emoji Movie) – Tony Leondis, 2017.

Cuando uno tiene una hija de cuatro años es necesario, de vez en vez, ir al cine a ver una película que normalmente no pagaría por ver, mucho menos en la pantalla grande… vaya, una película de esas que se antojan tan poco que ni pirata piensa uno en conseguirla. Pero bueno, ya la vi y aquí mi punto de vista sobre “Emojis: La Película”.

Emoji - Poster

El teléfono celular de cada persona guarda todo un universo dentro de sí. La película se desarrolla dentro del teléfono móvil de Alex, un adolescente tímido que lo único que quiere es invitar al baile a Addie, su chica de los sueños.

Cada una de las aplicaciones que Alex tiene instaladas es un mundo completo. La aplicación protagónica es el chat, Textópolis. En este mundo viven todos los emojis, desde la carita feliz, hasta la carita enojada pasando por la mano “high five”, la bailarina de flamenco, la popó, el diablo, etcétera. El único objetivo en la vida de todo emoji es ser usado por Alex en sus textos. Los emojis más usados y más populares tienen preferencia social en Textópolis.

El protagonista de la película, Greg, es un emoji de cara “meh” que no puede estar desinteresado, sencillamente tiene todas las caras posibles. Se pone feliz, triste, enamorado, cansado, llora de la risa… Esto en el mundo de los emojis no es bueno. Cuando llega la gran oportunidad de Greg, no pone cara de “meh” sino que hace muchas caras al mismo tiempo. Esto hace que Alex piense que su celular está descompuesto y quiera llevarlo a un centro de servicio para que lo formateen.

Sólo Greg puede evitarlo, pero para ello deberá llegar a la nube con ayuda de una emoji hacker y su amigo la manita del “high five”. Se supone que en la nube podrán reprogramarlo para no poder ser más que la carita de “meh”, lo que traerá el futuro que tanto ha deseado y, de ese modo, también evitará que el teléfono sea formateado. Pero la gesta no será fácil, detrás de él vienen unos bots con la misión de destruirlo y no todas las aplicaciones son tan amigables como Textópolis.

Emoji - Corriendo

Primero que nada, déjenme decirles algo: aunque entré a ver esta película con el prejuicio del tamaño de un complejo cinematográfico de veinticinco salas, a medida que la película avanzaba me intentaba convencer a mí mismo de verla con la mente más abierta posible. Y la verdad es que hay ideas dentro de la película que me gustaron mucho.

El director y guionista, Tony Leondis, dijo que se inspiró en “Toy Story”, quería una historia en donde pudiéramos ver cómo se comportan los elementos de nuestro teléfono celular que no vemos. Se supone que debería tener el mismo espíritu de “Ralph el Demoledor” en el sentido de ver el mundo interno de las apps digitales, así como aquella nos presentó el mundo de los juegos de video.

¿Lo logra? Sí y no. Por un lado, hubo cosas que me parecieron muy interesantes y novedosas. Como perfecto adicto al teléfono celular, me encantó ver que cada app fuera un mundo. Me fascinó que entraran a Dropbox, a Spotify, a Facebook, Youtube e Instagram.  Quería ver cómo eran los mundos de esas aplicaciones. Y aquí está la cosa. Algunas me resultaron increíbles (como Spotify), otras me parecieron limitadas (como Just Dance) y en otras siento que los guionistas no quisieron siquiera tomarse dos minutos para ponerse creativos (como Facebook o Youtube). “La Papelera” del celular me pareció una buena idea pero escrita con tanta emoción como pan mojado en agua.

Emoji

La película es un viaje interesante, está lleno de detalles divertidos que se asocian con los teléfonos celulares y su funcionamiento. Sin embargo, todo el tiempo me pregunté ¿por qué no me está divirtiendo? ¿Por qué no me estoy emocionando? ¿Por qué esta aventura se siente tan plana? ¿Qué tiene esta película que, aunque sigue los pasos de “Toy Story” y “Ralph el Demoledor” nada más no me está haciendo sentir nada? Diablos, tiene música de Patrick Doyle (primero uno se pregunta qué hace ese hombre en este tipo de película, luego uno se pregunta por qué demonios su música entra por un oído y sale por el otro sin más).

¿Son los personajes, completamente cliché? Alex es un cliché, Greg también, la emoji hacker también… Pero, por otro lado, un montón de películas de animación que no son de Pixar están atascadas de estos personajes una y otra vez. Que la finalidad del protagonista sea ser quien los demás quieren que sea para que en el camino descubra el valor de ser quien es está visto hasta el hartazgo en cine animado. ¿La emoji hacker, escondiendo quién es en realidad? Ya lo vimos. El “high five”, gordito, simpático, el comic relieve por excelencia… ya lo vimos un millón de veces.

Pero también habíamos visto a todos los de “Ralph el Demoledor”, ¿entonces? ¿No comúnmente el cine animado, al menos que sea verdaderamente novedoso, nos repite hasta el hartazgo a los mismos personajes y los mismos conflictos? Sí. ¿Entonces qué estaba pasando?

Emoji - Tony Leondis, el director

Tony Leondis, el director

¿Serían los riesgos? ¿Qué pasa si Alex lleva el celular a formatear? Mueren todos los personajes que… ¿amamos? No. En realidad, no damos un centavo por Textópolis. Por los padres de Greg, dos emojis “meh”, damos exactamente eso. ¿Debemos sentir afecto por el emoji diablo, el emoji popó o el emoji de dona? No en realidad. ¿Entonces? ¿Por qué debería preocuparme que se destruya el mundo entero de un solo celular lleno de personajes por los que no doy un bledo? Si a eso le sumamos que los conflictos se resuelven de la forma más facilista del mundo, que nunca sentimos a los personajes en riesgo y que no les cuesta trabajo NADA en la vida, pues peor.

Ahora, algo que tampoco ayudó es que la vi en español y los dobladores hicieron cosas que me sacaron de quicio. El papá de Greg habla como López Obrador… ¿por qué? Quién sabe. Su mamá es una mujer fresa desinteresada… ¿por qué? Menos sé. Algunos personajes hablan como costeños, otros como puertorriqueños, otros como cubanos. ¿Por qué? Entiendo que el emoji camarón hable como costeño, pero la elección de acento de los demás nada más se me escapó de las manos y se volvió un distractor odioso.

¿La historia de Alex es interesante? No. De vez en cuando la historia de los emojis corta a Alex, furioso porque su celular hace cosas raras. La chica que le gusta, que no tiene razón alguna para hacerle caso, es un cliché horrendo. Alex es un cliché horrendo. El final de esa historia es un cliché horrendo. La historia de los padres de Greg es un cliché horrendo y la historia de Greg y su gesta es un cliché horrendo.

Emoji - Mamada

“Oye”, podrían decirme, “es una película sobre emojis, ¿qué esperabas? ¿Michael Haneke?” No, ciertamente no. Pero esta película suena a muchos detalles a los que le buscaron una historia y no una historia llena de detalles. Esa, aunque no lo parezca, es una enorme diferencia, si no me creen vean “Intensa-Mente”. El guionista de esa película, desesperado porque el guion no le quedaba, se puso tan triste que dio con la respuesta. Ah, que bonito, el escritor concluye en su película lo que concluyó en la vida para poder hacer la película: la tristeza es necesaria y, en ocasiones, puede salvarte la vida.

Este es el director queriendo hacer de nuevo “Toy Story” o “Ralph el Demoledor” pero terminando con lo mismo que “La Vida Secreta de las Mascotas”. Por querer ser demasiado otra película, pierden originalidad y no tienen qué contar. ¿Por qué? Porque no quieren contar una historia, quieren re-contar aquella que les gustó y que fue exitosa, pero desde otro ángulo. Aunque es justo decir que “La Vida Secreta de las Mascotas” lo logró mejor que ésta, no mucho, pero mejor.

“Emoji: La película” es un desastre. La animación es común, la historia es común, los conflictos son los de siempre, los chistes están forzados y en ocasiones malos como soltarse un plomazo en la sien. Todo lo que ofrece lo hemos visto idéntico en otros lados. Aquí y allá pretende hacer una crítica al uso excesivo del celular y durante toda la película intenta desarrollar el tema de que no necesitas “likes” o ser popular para ser tu mismo… pero acaba con Greg siendo muy popular y feliz por ello. Madre mía, ¿por qué están produciendo estas historias mal hechas hasta en sus elementos básicos? Ah, pues porque Instagram, Youtube, Spotify y todos esos tíos tienen mucho dinero que desperdiciar, ciertamente.

Emoji - Malvada

Absolutamente todo cae en saco roto, incluso la intención de mensajes positivos no pasa de ser a través de diálogos perdidos en una inmensidad de “lo mismo de siempre” y lo único que es verdaderamente novedoso, el mundo de las apps, queda mal en la mayoría de las ocasiones. Además, eso nos llama la atención a quienes usamos esas apps. ¿De verdad debe emocionarme que los personajes entren a YouTube sólo porque a mí me gusta Youtube? Que flojera que el guionista se base en un hábito de consumo previo para tener un asidero del interés del público en su aventura tan poco emocionante.

Eviten esta película a toda costa, al menos que tengan un hijo menor de cinco años que adore las figuritas brillantes… De todos modos, eso no es garantía, mi hija de cuatro perdió el interés en varios momentos. Así de mala es la cosa.

¡Buena suerte!

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Un pensamiento en “Película. “Emojis: La Película” (The Emoji Movie) – Tony Leondis, 2017.

  1. Linette

    Híjole… pobre Santi, yo creo lo voy a mandar a verla con su abuelita o algo, yo cero ganas tenía de ver esta película, ahora menos 🙂

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