Libro. Ready Player One – Ernest Cline, 2011.

Spielberg está a punto de entregarnos una adaptación de la novela “Ready Player One” de Ernest Cline y la verdad es que no quería ver la película sin leer la novela, sobre todo porque Spielberg a veces echa a perder las cosas bien y bonito. Además, fue una recomendación insistente y apasionada de mi “recomienda-novelas” de cabecera, así que no podía perdérmela. Aquí mi punto de vista.

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2044, el mundo entero está en caos. Los países se caen a pedazos, la pobreza reina en todas las naciones, la cosa está muy complicada. Sin embargo, la gente escapa de la terrible realidad a través de un programa de realidad virtual llamado el Oasis, creado por James Halliday, un magnate de la industria de la tecnología y los videojuegos.

Dentro del Oasis hay millones de planetas y toda la gente que está conectada puede interactuar como en el mundo real. Hay lugares que recrean películas, juegos de video, novelas… hasta hay colegios gratuitos para estudiantes de pocos recursos. Vaya es un mundo completo fuera del mundo real.

Antes de morir, Halliday creó un concurso en el que todos los usuarios del Oasis podían participar. El ganador heredaría toda su fortuna, incluyendo la posesión y control del sistema de realidad virtual.

Wade Owen Watts es un geek adolescente huérfano y sin dinero que vive con una tía en un barrio pobre de Oklahoma. Sin embargo, tiene una conexión a Internet y acceso al Oasis. Cinco años después de la muerte de Halliday, Wade es el primero que logra descifrar uno de los acertijos. El mundo entero enloquece, pues son millones los que durante años han participado en el concurso sin siquiera lograr dar un paso adelante.

IOI, una compañía transnacional corrupta, quiere ser la que gane el concurso y hará todo lo posible para lograrlo. Intentan contratar a Wade para que juegue por ellos, pero él no accede. Ahora, Wade tendrá que seguir intentando ganar el concurso mientras IOI hace todo lo posible para detenerlo, tanto en el mundo virtual como en el real.

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Es obvio que el autor de este libro es un geek hecho y derecho. Lo cual es genial, porque “Ready Player One” es, sin el menor atisbo de pena, el libro de un geek escrito para geeks. Ojo, no digo que la novela no sea para todo el público, pero los geeks seguramente la disfrutamos más.

Digo que es para todo público porque el autor sabe que no todos sus lectores son geeks y se toma el tiempo necesario para explicar qué es cada cosa, describir cada juego de video, explicar cada película, vaya… el hombre describe todas sus referencias al mundo del cine, los videojuegos y la música de los años ochenta. Si eres geek las explicaciones son innecesarias, si no, ahí las tienes.

Porque ese es un punto brillante de esta novela: el autor nos habla de una historia del futuro que parece que se desarrolla en el pasado. Logró narrar una historia de ciencia ficción que parece estar desarrollándose en los años ochenta. En pocas palabras: nos cuenta una historia del futuro en el pasado.

Las descripciones sobre el futuro (en el mundo real) son muy escuetas, no se mete a hablar largamente sobre él, como la mayoría de las historias futuristas, sólo describe algunos elementos de la tecnología del 2044 cuando ello es importante para el desarrollo de la historia. Y la tecnología que nos describe, no sobra decir, no está sacada de la manga, sino que es el resultado obvio del camino que la tecnología de hoy está construyendo (realidad virtual, simulación de movimiento, conexiones muy veloces a Internet, etcétera).

RPO - Ernest Cline, el autor

Ernest Cline, el autor

Las descripciones del mundo virtual, sin embargo, son más detalladas. Pero el mundo virtual no es el futuro, es el pasado. Un planeta de Oasis está diseñado para parecer un campus universitario; otro planeta es medieval; otro representa las maquinitas de juego de principios de los ochenta, etcétera. La simulación del futuro es un viaje al pasado.

El autor domina los videojuegos, las películas y la música de los años ochenta y nos pide que lo acompañemos a disfrutar de su pasión con una historia atractiva y emocionante. No sobra decir que, como geek, no sólo me dio gusto (y orgullo, quizá) reconocer la gran mayoría de las referencias, sino que me emocionó haber estado en contacto con muchos de esos juegos, películas y música en el tiempo en que llegaron al mundo y no como una reliquia de hace treinta años (diablos, sí… estoy viejo).

“Ready Player One” es uno de los mejores ejemplos de aquella máxima que dice “escribe sobre lo que te apasiona”. Ernest Cline se presenta como un apasionado de los ochenta y un gamer obsesivo sin la menor vergüenza. Y lo hace con orgullo porque además nos demuestra, sin usar nombres, que los geeks del pasado son los visionarios del presente y los que logran verdaderos avances para la humanidad (si no le creen vean a Gates, a Musk, a Zuckerberg o a Jobs, por poner algunos ejemplos).

Y ya que estoy en los grandes nombres de la tecnología del presente, Cline también les da a ellos su lugar. Halliday y su socio, Ogden Morrow, son demasiado parecidos a Steve Jobs y Steve Wozniak para que ello resulte una casualidad, aunque el autor haya dicho en entrevista que su inspiración para crear a Halliday no fuera Jobs.

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Lo que más le aplaudo al libro es algo muy personal. Yo, prejuicioso como soy, pensé que estaría clavado en la música ochentera. Pero Cline me demostró que los ochenta no sólo fueron maravillosos en la música. Hay un montón de elementos de la cultura ochentera que me hicieron quien soy hoy y que nunca había considerado hasta leer esta novela. “Ready Player One” fue un reencuentro con mi pasado casi olvidado. No cualquier libro puede lograr eso.

“No es para tanto”, podrían decirme, “es una novela de ciencia ficción para geeks”. Sí. Justamente.

Para terminar, sólo quiero mencionar dos cosas que, si bien no me sacaron de quicio ni destruyeron la experiencia, sí me parece que pueden corregirse.

La primera de ellas es que en ocasiones la novela se siente apresurada. Como está escrito en primera persona con punto de vista limitado, todo lo tiene que saber Wade todo el tiempo y hay veces que, sencillamente, no me lo creí. Wade está haciendo algo importante, pero al mismo tiempo tiene una ventana abierta con las noticias del momento y al mismo tiempo un chat con un amigo. Y puede ponerle atención a todo. ¿Porque puede? No, porque el autor necesita que Wade esté enterado de las tres cosas ya que no puede cortar e irse a otro lado, la novela se fuerza a sí misma a quedarse en Wade todo el tiempo.

RPO - Primer reto

La segunda es que en ocasiones el autor debió mostrar las cosas mucho antes y no decirlas en el momento, pues resulta demasiado conveniente y, en ocasiones, facilista. Wade está en un conflicto y resulta que tiene lo necesario para resolverlo en el momento. ¿Porque lo vimos dos o tres capítulos antes? No, sino porque el autor nos lo dice en el momento.

Cosas como: “llegué a la puerta y logré abrirla con facilidad gracias a que ya tenía la clave que abría ese cerrojo (y que había comprado un mes antes en una subasta en línea a la que entré por casualidad mientras perdía el tiempo caminando en el planeta X)”. No… a ver, cuéntame cuatro capítulos antes tu camino por ese planeta y tu entrada a la subasta, no me digas que estuviste en la subasta justo cuando me insertas, como lector, en lo que creo que será un conflicto y que tú, como autor, resuelves acordándote que tu personaje ya tenía cómo resolverlo.

Fuera de esas dos cosas, no tengo nada de qué quejarme sobre el libro, que también es una representación maravillosa de las irreales relaciones on-line y de lo mucho que el Internet nos protege de nuestros propios miedos e inseguridades a través de la anonimidad del mundo digital.

RPO - Otra portada

Es un libro que se lee rápido, es emocionante, es como ver una película. Hace mucho que una novela no me ocasionaba este asunto de querer terminarlo y sentarme dos horas a leer el clímax hasta el final, sin poder parar ni para ir al baño.

Ya sólo me queda rezar a todos los ángeles del cielo para que Spielberg no la eche a perder, que no nos entregue sólo efectos especiales maravillosos y que deje olvidados a los personajes, sus inseguridades, sus relaciones personales… todas esas cosas que hacen de este libro más que una historia de ciencia ficción.

¡Buena suerte!

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Un pensamiento en “Libro. Ready Player One – Ernest Cline, 2011.

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