Película. “Hasta el Hueso” (To The Bone) – Marti Noxon, 2017

Hace un buen rato que tenía ganas de ver esta película, que se anuncia como un retrato fiel y poderoso sobre la anorexia nerviosa, además de colocar a Lily Collins como una actriz que es más que una cara bonita. Aquí mi comentario sobre esta historia.

TTB - Poster

Ellen es una joven de veinte años que sufre de anorexia nerviosa. Los tratamientos médicos y psicológicos hasta ahora no la han ayudado. Es hija de padres divorciados. Su madre es homosexual y vive con su novia en otro estado. Su padre ni siquiera le hace caso.

La vida de Ellen está en manos de su madrastra y su media hermana, quienes, sin perder la esperanza, la llevan con el Dr. Beckham, con fama de ser el mejor médico para resolver temas de anorexia. Éste le pide a Ellen que se interne en una casa especial que tiene para pacientes con anorexia. Ellen, que es sarcástica y tiene una visión muy oscura de la existencia, acepta a regañadientes.

En la casa, conoce a otros pacientes que sufren del mismo mal. A través del tratamiento, se verá obligada a enfrentarse a sí misma y ver sin tapujos, al reflejarse en otros, la profunda realidad de su mal.

TTB - Ellen

A ver, primero vamos a lo obvio: Lily Collins está extraordinaria. Logra comunicarnos el sufrimiento de una paciente con anorexia nerviosa. No sólo por su delgadez extrema, sino por su actitud, la forma de ver la vida, los chispazos de alegría que se pierden en un mar de oscuridad.

Algo que le agradezco a esta película es la forma en que se deshace de las simplezas de las enfermedades psíquicas. Comúnmente las películas adoran mostrar el pasado del personaje para definir qué fue lo que causó su problema mental. Esta película se niega a ello. De hecho, deja muy claro, primero, que este tipo de problemas son multifactoriales; segundo, que dichos factores no son sencillos de rastrear y reconocer; tercero, que aún si pudieran reconocerse y señalarse, esto no haría ninguna diferencia.

También le aplaudo la forma en que comunica la perentoriedad de la enfermedad mental. La casa del doctor Beckham está llena de pacientes que, a pesar de ver lo difícil de la situación, a pesar de ver el dolor y la enfermedad de otros, no pueden dejar la anorexia a un lado. Entre ellos se cubren las prácticas prohibidas, se comunican técnicas para purgarse, vomitar, o hacer ejercicio en secreto para gastar las pocas calorías consumidas. La película dice, sin tapujos, que estos pacientes, a pesar del deseo de dejar a un lado la enfermedad, no pueden.

TTB - Ellen y Beckham

Esto resulta tan frustrante como en la vida real y es un reflejo muy bien logrado de ello. Las enfermedades psicológicas no desaparecen de un día para otro. En muchas ocasiones, apenas pueden controlarse durante años de tratamiento sin siquiera ceder ni un poco. Los pacientes en la casa del Dr. Beckham han sufrido, han estado cerca de la muerte y, sin embargo, su miedo a las calorías es mucho mayor que eso.

La paciencia del espectador se va adelgazando al ver cómo Ellen (o sus compañeros de casa) van mejorando poco a poco para, repentinamente, volver a caer en la tristeza, la depresión, la ansiedad y la autodestrucción. El doctor y las enfermeras, con paciencia y entrega, están ahí para levantar a los muchachos en cada una de sus caídas, pero la cinta no deja de comunicar, de manera eficiente, la impotencia ante una enfermedad que no cede y que es más poderosa que el amor y los intentos de curarla.

Aún así, la película no es tan intensa como ella misma presume. Al inicio hay una advertencia en pantalla: la película puede ser demasiado fuerte para algunas sensibilidades. Sin embargo, sentí que los creadores no fueron tan duros como para que la película mereciera la advertencia. Todo lo que puede ser realmente duro queda implícito. Esto, si bien hace que la película se sostenga menos del morbo, no ayuda a que veamos de frente la gravedad psicopatológica que genera la anorexia nerviosa.

TTB - Flaca

Ellen recae cuando su médico le dice, de frente, que no hay palabra mágica que corrija su problema, que todo lo que necesita es “tener huevos”. Ella se enfurece. Es comprensible, todo problema psicopatológico requiere de ser enfrentado día a día. No se va a ningún lado. Las psicoterapias lo reducen y apoyan su comprensión y el enfrentamiento, pero la realidad es que, hasta el momento, no se ha encontrado en el campo de la ciencia ni medicamento ni tratamiento que lidie de forma eficiente con los padecimientos mentales. El enfrentamiento diario, paciente y el soportar la frustración que viene con ello es la única manera de sobrellevar (o con suerte vencer) este tipo de problemáticas.

“Ten Huevos” es algo que la mayoría de los médicos psiquiatras y psicoterapeutas medianamente decentes dirían en una situación similar. Y esa es una de mis quejas de la película. Te dicen que el Dr. Beckham es una eminencia, el mejor que existe y, sin embargo, no es un psiquiatra muy diferente al psiquiatra promedio. Mismos tratamientos, mismas técnicas, mismas intervenciones en los encuentros con sus pacientes.

Incluso hay momentos en los que el Dr. Beckham se comporta más como un conferencista de la autoestima que como un psiquiatra duro y disciplinado, a pesar de que a estas alturas todos sabemos que decirle a alguien “eres excelente, sé feliz, el sol salió esta mañana” no logra absolutamente nada contra la depresión o la ansiedad.

La película cae en una falta de coherencia tremenda cuando te da a entender que el doctor es el mejor del mundo en su campo, tiene una lista de espera de meses para atender pacientes con anorexia y, sin embargo, en su casa de tratamientos sólo tiene a seis pacientes. ¿Y los demás? ¿Qué hace con los pacientes en su enorme lista de espera? ¿Son pacientes especiales? ¿Por qué son especiales? Nunca nos responden a estas interrogantes.

TTB - Directora

Marti Noxon, guionista y directora

Mi mayor queja está con el final y con ello advierto SPOLERS. En vez de ser realista y matar a la protagonista, la película se pone idealista y la salva. De repente el doctor se vuelve un oráculo y jura que Ellen va a tocar fondo, pero no cree que haya peligro alguno. Y así funciona, Ellen se desmaya y tiene una alucinación en donde se da cuenta lo enferma que está. Luego de esto, decide regresar a la casa de internamiento y volverlo a intentar. ¿En serio? Por favor… Ellen seguramente tuvo mil crisis así antes, ¿por qué ahora sí se va a esforzar y antes no? ¿Por qué no se murió en esta última crisis, la peor de todas?

La película durante una hora y media nos dice que la anorexia es el síntoma de algo que es mucho peor, mucho más oscuro, mucho más desesperanzador. Nos muestra a personajes que no pueden cambiar a pesar de sus esfuerzos. Nos muestra a una Ellen que está ne constante camino de autodestrucción (se levanta de vez en cuando, pero la constante es que vuelve a caer).

Luego nos fuerza el final feliz para dejarnos con un buen sabor de boca: Ellen se dio cuenta y ahora sí va a salir adelante. No. Falso. Se dio cuenta, lo va a intentar dos semanas y volverá a caer. Creo que era importante comunicar eso. No porque quiera yo una película amargada, sino porque quiero una película que refleje la realidad: un amplio porcentaje de las pacientes jóvenes con anorexia mueren, viven internadas o luchan para siempre con su padecimiento. Sí, algunas lo superan, pero su vida siempre es complicada. La película no nos quiere enseñar esto y lo lamento mucho.

Al final del día, “Hasta los Huesos” es una buena película sobre la realidad de la anorexia que pudo ser mucho más dura y realista pero que, en lugar de eso, toca todos los puntos de la feelgood movie.

¡Buena Suerte!

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