Película. “¡Madre!” (Mother!) – Darren Aronofsky, 2017.

Soy fan de Darren Aronofsky desde que vi “Réquiem por un Sueño”. Desde entonces he visto todas sus películas y me ha parecido una carrera con un solo tropiezo. Luego de tres años desde su última película, regresa a los cines con “¡Madre!” y aquí está mi punto de vista al respecto.

Madre - Poster

La película comienza con una casa completamente quemada. Un objeto de cristal con pequeñas luces rojas es colocado en un estante y la casa se transforma. Entonces conocemos a la Esposa (Jennifer Lawrence). Ella es la que se ha encargado de reconstruir la casa luego del incendio, poco a poco, pared por pared, sólo por amor a su esposo el Poeta (Javier Bardem).

Ella está preocupada porque su esposo lleva un buen rato sin escribir nada que valga la pena. En el pasado fue un gran escritor y sus poesías inspiraron a millones. Sin embargo, dice que no le llega la inspiración y deja cuadernos vacíos, con una pluma que baila en sus dedos sin poner tinta en papel.

Una noche, de la nada, llega un desconocido a la casa, un hombre que dice ser médico. A pesar de que la esposa del poeta le pide que no lo deje quedarse, su esposo le abre las puertas. A partir de este momento la vida de la pareja comienza a venirse abajo, a pesar de que el poeta logra nueva inspiración para escribir de nuevo.

Madre - Escena 02

Antes de entrar a la historia, vamos a los aspectos técnicos. Primero: se ve que Aronofsky es un director que domina el lenguaje y la técnica. Ya sé, no es la primera vez que lo demuestra, pero caramba, qué forma de narrar la película.

La historia comienza sin prisa, con planos larguísimos y pocos cortes, con paneos alrededor de toda la casa y travellings que no se detienen hasta que es necesario. Los planos se van acortando a medida que avanza la historia. Literalmente sentimos la urgencia no sólo en el argumento, sino en el lenguaje audiovisual. Se va acabando el tiempo.

El sonido está maravillosamente bien utilizado y hay pequeños momentos en donde uno se pregunta si hubiera notado la ausencia de determinado efecto. ¿Pudo no estar? Sin duda, pero su presencia le añade riqueza al filme de la forma en que sólo el audio bien usado lo logra. Lo mismo puedo decir de los efectos visuales, no de los que son obvios, sino de los que son tan sutiles que no se notan, pero su desaparición mermaría el producto final.

Esta película, creo, no se puede comentar sin tocar aspectos esenciales de su desarrollo, así que a partir de aquí habrá SPOILERS.

Madre - Escena

¿El resumen que hice de la historia suena simplón? Es posible, pero estamos hablando de Aronofsky y, con él, las cosas nunca son lo que parecen. Este director tiene tres tipos de películas: las que son una historia directa y clara (como “Réquiem por un Sueño” o “El Luchador”), las que son una metáfora completa (como “La Fuente de la Vida”) y “Noé”, que es una cosa que ya mejor ni acordarnos.

Desde que “¡Madre!” comenzó, esperaba ver uno de estos dos primeros estilos en pantalla. Pero lo que vi fueron los dos combinados y hasta un elemento básico del tercero. Esta película nos cuenta tres historias al mismo tiempo. Por un lado, es una película de suspenso inquietante en donde no sabemos nunca en dónde estamos parados y hay uno que otro jump scare para distraer al público.

Por otro, es una queja amarga pero necesaria ante lo que el ser humano está haciendo con el planeta, un grito de auxilio para salvar la tierra que, ahora más que nunca, está demostrando la furia ante su maltrato. Finalmente, es una adaptación muy libre, aunque por momentos obvia, de las historias de la Biblia sobre la creación del hombre.

Primero, como historia de suspenso está muy bien lograda. No entendemos del todo por qué la esposa del poeta odia que haya gente en la casa. Al principio pensé que podía deberse a algún tipo de trastorno esquizoide, pues el personaje se medica cada que parece que va a tener un ataque de ansiedad. Los extraños que están en la casa, además, son maleducados, confianzudos, gente desagradable. Por un lado, nos desespera la necedad con que la mujer los quiere fuera, por el otro, también sentimos que son horribles y deben irse.

Madre - Adán y Eva

Además, la historia toca temas interesantes. El poeta es incapaz de escribir un nuevo poema real, un nuevo poema verdaderamente valioso. ¿Por qué? Tiene una mujer que lo ama y que adora su trabajo, sin embargo, él no se siente admirado por ella, necesita el aplauso de otros… y adora el aplauso. Que ella lo lea no le es suficiente y llega a rechazarla hasta el punto de no tener con ella más relaciones sexuales.

¿Pero es por eso? La esposa del doctor, que llega poco después, nos hace pensar que quizá el poeta es homosexual y por eso no se le viene encima a una mujer joven, hermosa y con fuertes deseos sexuales… sin contar que tiene una relación demasiado estrecha con el médico, una relación de la que su esposa llega a mostrar temor y celos. Entonces como espectadores el asunto nos atrapa, ¿puede ser que el poeta sea realmente un homosexual más reprimido de lo que él mismo es capaz de ver?

Si le queremos dar esta lectura a la pelí cula podemos disfrutarla como tal, hasta que empiezan a suceder hechos demasiado extremos para ser reales. Comenzamos a dudar de la estabilidad mental de la mujer y, dado que en un punto de la película decide dejar de medicarse, la idea de que todo sea una alucinación al estilo de “El Cisne Negro”, nos viene también a la mente.

Pero, además, el poeta ama el aplauso y el afecto de todos aquellos que no son su esposa. Es capaz de pasar por encima de los sentimientos de ella por escuchar a quienes no lo estiman, pero enriquecen su ego. La creación artística es compleja, es dolorosa, es la expresión del amor, pero también es capaz de ignorar el amor más grande cuando lo tiene enfrente. Ella quiere una paz que no alcanza. Él no la apoya y, con su venia, la casa se llena cada vez más de gente que toca sus cosas, se mete en sus habitaciones, gente que no escucha a su mujer y hasta la odia. Yo, como espectador, me llené con la misma ansiedad que ella.

mother! (2017) Movie Poster CR: Paramount Pictures

Es en esta parte en la que los símbolos bíblicos son tantos y se arremolinan de tal forma que ya no podemos sino replantear toda la película desde el principio. Todo inicia con la creación y con la madre tierra siendo feliz con Dios. Hasta que un día llega a la tierra el primer hombre. Un símbolo que es obvio hasta que releemos la película es la costilla ausente del hombre mientras se siente enfermo. Luego de la ausencia de la costilla, bum, aparece la primera mujer al día siguiente y, luego de que el hombre y la mujer tienen sexo, llegan los hijos.

¿Recuerdan el objeto de cristal que mencioné al inicio? Se le prohíbe al hombre tocarlo y obedece. Luego se le prohíbe a la mujer y no obedece, va con el hombre y juntos lo rompen, causando la ira de Dios, que los corre de la casa… pero luego los perdona. Y entonces llegan sus hijos (actores que son hermanos gemelos en la vida real) y uno mata al otro.

Sería largo resumir todos los símbolos bíblicos que aparecen en la película, pero están todos ahí: la forma en que el hombre cae, la admiración y maltrato por la divinidad, la credulidad humana, el pensamiento mágico, el nacimiento del Mesías, su crucifixión y hasta el acto de la comunión. El Dios que todo lo perdona, el diluvio universal y un nuevo inicio, la creación inicia de nuevo como un fénix de entre las cenizas.

Ya que pudimos disfrutar la película desde estas dos lecturas, no sobra la tercera, que a mí me parece quizá no la más interesante, pero sí la más urgente. La madre tierra, Jennifer Lawrence, le pide a Dios que no permita que el hombre la dañe. Aun cuando el hombre ensucia a la tierra con su sangre y con la muerte, ella es capaz de reparar lo destruido, reemplazar lo que ha sido mermado.

'Mother!' film premiere, New York, USA - 13 Sep 2017

Darren Aronofsky, el director, con Jennifer Lawrence, la protagonista

Pero el ser humano no escucha. En un punto, la tierra grita con desesperación: “¡no me obedecen!” porque les señala a los seres humanos el daño que van a causar con determinado comportamiento y ellos siguen, pues no ven consecuencias… hasta que éstas llegan. ¿Y los hombres se hacen responsables? No, es la tierra la que de nuevo corrige, pero los seres humanos destruimos el planeta más rápido de lo que éste se recupera y llega un punto en que la mujer es incapaz de lidiar con la destrucción.

Este mensaje es poderoso en días como éstos en donde el planeta se ha visto sacudido literal y simbólicamente, en donde nuestra tecnología y nuestra solidaridad, aunque admirables, no pueden vencer a un planeta que se viene abajo a causa de nuestros excesos. De ahí el final de la cinta, que es el camino que nosotros mismos estamos construyendo.

Montones de cineastas están insistiendo con esto y no es para menos. Desde Leonardo DiCaprio con su discurso en la entrega del Óscar, Al Gore con la secuela a su documental sobre el calentamiento global, “Tomorrowland” con su urgente mensaje de amor por el planeta e incluso “Moana”, que termina exactamente igual que “¡Madre!” sólo que con un tono mucho más positivo e idealista. O ponemos YA atención a las necesidades del planeta o vamos a pagar las consecuencias… y feo.

“¡Madre!” es una película que vale mucho la pena ver. Es todo un viaje, no hay forma de no quedar inmerso en el mundo que nos presenta, es imposible no vincularse con los sentimientos de la protagonista y no sentir todo lo que ella siente. Es una película en la que uno se pierde. Cuando aparecen los créditos el primer pensamiento es “¿qué fue eso?” pero luego le mente empieza a aclarar y los cabos se atan. En ese momento todas las historias tienen sentido, juntas o separadas.

La película exige al espectador un poco más de lo que pide la película norteamericana promedio de cine comercial. A algunos les parecerá imposible de entender, una mamarrachada de “cine de arte”. Por otro lado, si estás acostumbrado al cine de autor que va en serio, y dominas los filmes de Tarkovsky o Bergman, entonces “¡Madre!” te parecerá una mamarrachada extremadamente obvia, presuntuosa y sobrevalorada por sus mismos creadores. Yo me quedo con la calidad de su director, el nivel de sus actores y el deseo por contar tres historias dentro de una petición urgente.

¡Buena suerte!

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