Película. “Blade Runner 2049” – Denis Villeneuve, 2017.

En 1982 se estrenó “Blade Runner”, dirigida por Ridley Scott, basada en una novela de Philip K. Dick. Al poco tiempo se convirtió en un filme de culto, considerada quizá una de las mejores películas de cine negro de ciencia ficción. Treinta y cinco años después de su estreno, el director Denis Villeneuve nos entrega la secuela. ¿Es otro de esos intentos de Hollywood por seguir ordeñando la nostalgia o su director, después de maravillas como “La Llegada”, nos ofrece otra historia de calidad?

BR - Poster

Para quien no ha visto la primera parte, “Blade Runner” se desarrolla en un mundo en el que existen los Replicantes, androides creados sólo con material orgánico que, a simple vista, parecen y se comportan como humanos. Estos androides son ilegales en el planeta tierra y se fabrican para trabajar en colonias de otros planetas. Si se escapan y llegan a la tierra son perseguidos y destruidos por agentes especiales de policías conocidos como “Blade Runners”.

En esta secuela, una nueva empresa ha desarrollado un nuevo tipo de Replicante que es capaz de obedecer órdenes y no se revela contra los humanos. Estos replicantes no sólo son legales, sino que algunos de ellos trabajan como “Blade Runners”, es decir, se encargan de perseguir y asesinar a modelos antiguos de Replicantes.

“K” es un Replicante de nueva generación que se dedica a perseguir a modelos antiguos. Todo va bien hasta que encuentra posible evidencia de una replicante de antaño que tuvo un hijo. ¿Un replicante siendo capaz de dar a luz? Eso es demasiado peligroso para la raza humana, si los replicantes son capaces de reproducirse, el ser humano está en problemas.

La jefa de “K” lo envía en una misión de investigación y asesinato: debe encontrar al hijo de la replicante, sea quien sea, y deshacerse de él. Aquí nada pasó y todos contentos. Pero el camino de “K” estará plagado de descubrimientos y peligros que ni él mismo ha podido calcular, al igual que un frío enfrentamiento con su propio pasado y su naturaleza humana.

BR - Gosling

Primero que nada, tengo que decir que esta película se ve preciosa. La fotografía de Roger Deakins está espectacular. Cada encuadre podría imprimirse, enmarcarse y adornar una sala como obra de arte. Pero, además, respetan el diseño visual de la primera película. Aunque el equipo creativo es completamente diferente, se siente que es una secuela. Visualmente, Roger Deakins respeta el pasado y construye sobre él, lo amplía.

“Blade Runner 2049” no tiene ninguna prisa. Quiere explorar a sus personajes, quiere explorar otras locaciones del vasto mundo que Ridley Scott introdujo en la primera película sin moverse mucho de los mismos lugares. ¿Esto la hace una película lenta? Sí. ¿Esto la hace una película larga? También. No estoy diciendo que sea Tarkovsky, pero para la gente acostumbrada al cine de ciencia ficción de todos los días, esta película puede resultar un bodrio interminable. A mí en lo personal me gustó el ritmo, porque acompañamos a un Replicante sin tiempo y vamos descubriendo, con él, que está lejos de quien cree ser.

¿Es como un humano? Se ve como uno, pero se porta como un humano sin sentimientos. ¿Los tiene? Claro, pero es un Replicante, es un humano que no es un humano, aunque suene paradójico. Razón número uno por la que aplaudo a Ryan Gosling. Si lo vemos en otras películas sabemos que tiene un rango de actuación brutal y este personaje, siempre contemplativo, serio, como si no sintiera, está justo en el punto. Es un Replicante. Pero luego empieza a sentir. No entiende lo que siente. Está confundido, pero siente esperanza. Gosling comunica una gama de afectos tremenda sin grandes aspavientos, de forma muy sutil. La película sabe que entendemos, confía en el actor y el argumento para que comprendamos y no hace las cosas más obvias de lo que son. Y bueno, Es la primera actuación de Harrison Ford en veinte años en donde se siente que se está esforzando.

BR - Ford

“Blade Runner 2049” logra muy bien lo que falló estrepitosamente en las precuelas de “Star Wars”: adapta maravillosamente la tecnología. Todo lo que vimos en la primera película evolucionó de forma coherente. Todavía hay aparatos que leen los dispositivos del pasado y podemos ver una clara línea de mejora tecnológica. A esto hay que sumarle el futuro “usado”. Estas ciudades se ven como un lugar habitado, a diferencia de los pasillos extremadamente limpios y los templos inmaculados de Lucas. Esta película no nos presenta un futuro brillante para la tierra, pero nos presenta un futuro creíble.

Contestando a la pregunta con la que inicié este texto: no sé si la intención de esta película era sólo sacar dinero o realmente los guionistas un día despertaron con el sueño de hacer una secuela de “Blade Runner”, porque eso es lo que parece. No es una secuela forzada, no es una secuela que esté llena de nostalgia gratuita, no es una película que viva alimentándose de la anterior. Esta es una historia única, que puede vivir incluso sin la anterior y que construye sobre la primera parte en muchos sentidos.

¿Y su intención es impactarnos con efectos especiales? No. Es un gran ejemplo de que los efectos están para servir a la historia y no al revés, como es lamentablemente la inclinación del cine comercial actual. Tan no busca impactarnos con sus efectos especiales que el clímax sucede en el interior de una pequeña nave, lejos de las grandes ciudades, lejos de batallas o la presunción de CGI atascando cada esquina del encuadre.

ARRIVAL

Denis Villeneuve, el director

La música de Jóhann Jóhannsson, Hans Zimmer, Benjamin Wallfisch es mejor que la de Vangelis, ciertamente, pero respeta el estilo de aquella. De verdad que hasta en la música nos sentimos en el mismo universo, en el mismo mundo.

Finalmente, la película se pregunta cosas importantes sobre la vida, la existencia y el objetivo de cada persona. Se cuestiona qué es el amor, cuáles son sus límites y sus alcances. Humaniza a sus personajes sean o no humanos. Con algunos diálogos aquí y otros allá pone sobre la mesa la importancia de la memoria en quienes somos y cómo nos percibimos, el pasado como piedra angular no sólo de nuestro presente, sino de nuestro ser y nuestras decisiones futuras. La película hace esto dentro de su temática y si bien no es cine de Bergman, sí toca estos temas sin caer en obviedades como “Madre” de Aronofsky y, más importante, siempre sin dejar de contarnos la historia. Todo se desprende de la historia.

La recomiendo ampliamente. Pero eso sí, si te desesperan las películas lentas ni lo intentes. Si esperas escenas de acción constante y una presunción absoluta de efectos especiales, tampoco. Si te gustan las películas rápidas y emocionantes, menos. Y si no puedes poner atención por más de veinte minutos, esta película no es para ti, porque tiene partes muy lentas. Pero si puedes con todas estas cosas, entonces corre a verla, a mí me gustó mucho.

BR - En carro

¿Será un clásico como la primera parte? No lo sé. Esa tiene muchos años, las nuevas generaciones ya nacieron para encontrársela como un clásico, pero cuando se estrenó nadie salió del cine pegando de brincos. Esperemos a ver qué dice el tiempo de esta secuela.

¡Buena Suerte!

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