Libro. “Star Wars: La Amenaza Fantasma” (Star Wars: The Phantom Menace) – Terry Brooks, 1999.

Después de la enorme decepción que fue para mí “Los Últimos Jedi”, decidí comenzar a leer las novelas del nuevo canon de Star Wars. El primer paso, desde luego, fue la novelización de “La Amenaza Fantasma”. Aquí mi punto de vista.

LAF - Portada

En 1999 se estrenó la película de George Lucas, la primera de Star Wars desde 1983. Fue mayormente una decepción y criticada hasta el tuétano. El mismo año se publicó la novelización de la película, escrita por Terry Brooks.

Qui Gon Jinn y Obi Wan Kenobi, caballeros Jedi, son enviados en secreto por la gran cancillería de la República Galáctica a negociar el cese de hostilidades por parte de la Federación de Comercio, que mantiene al pacífico planeta de Naboo bajo un bloqueo económico como protesta ante la nueva ley que cobra impuestos por el uso de rutas comerciales. Sin embargo, las cosas resultan mucho peores de lo que esperaban. En un movimiento desesperado, la Federación Invade el planeta y aprisiona a sus habitantes.

La reina de Naboo escapa con los dos caballeros Jedi. Su destino es la capital de la República Galáctica, en donde buscará que el senado ponga las cosas en su lugar y castigue a la Federación de Comercio por el bloqueo e invasión de su planeta. Sin embargo, su nave averiada necesita reparaciones y se ven obligados a bajar a un remoto planeta desértico y olvidado de Dios llamado Tatooine. Ahí, conocen a Anakin, un pequeño que, al parecer, fue concebido por la mismísima Fuerza.

Qui Gin Jin asegura que es el destino el que los llevó a encontrar a ese niño. Luchará con todas sus fuerzas para que sea reconocido por el Consejo Jedi y aceptado entre sus filas, pues, a su decir, Anakin está destinado a traer el equilibro a la Fuerza. Mientras tanto, la reina de Naboo descubre que la invasión de su planeta fue en realidad orquestada por el líder de los Sith, enemigos milenarios de los Jedi.

TPM - Miedo

¿No sabes qué es la Fuerza? ¿No sabes qué son los Jedi? ¿No sabes qué es la República o el Senado Galácticos? Entonces llevas toda tu vida con la cabeza bajo una piedra y necesitas investigarlo antes de que puedas ver cualquiera de las películas de Star Wars o tengas algún interés en mi opinión sobre esta novela.

Cuando comencé esta novela, esperaba que corrigiera muchos errores del terrible guion de George Lucas. El resultado me dejó a medias. Por un lado, se deshace de muchísimas metidas de pata del creador de Star Wars. Por el otro, deja intactas muchas cosas que debieron cambiar. No lo digo de forma amargada y quejosa, pues sé que el autor estaba obligado a respetar el guion y que no podía desviarse sin meterse en problemas con su patrón. No dudo que el hombre quisiera reescribir la cosa, como muchos fans de la saga lo hemos fantaseado desde que salimos del cine en 1999, pero también sé que Brooks debió escribir esta novela con el peso de un contrato de piedra que seguro le prohibía desapegarse del guion original.

De este modo, las más flagrantes contradicciones entre Episodio IV y Episodio I se mantienen intactas: Anakin no es un joven piloto, es un niño que conduce vainas de carreras; Obi Wan no decide entrenarlo, sino que se ve obligado a hacerlo luego de prometerlo a su maestro moribundo; Obi Wan es alumno de Qui Gon, no de Yoda. Todo eso se quedó, tristemente. Por momentos pensé que el autor podría darle la vuelta al guion con cosas como: “Obi Wan se dio cuenta de la razón que tenía su maestro y decidió entrenarlo”, para que la cosa cuajara un poco mejor… pero no, no llegó.

Sin embargo, hay muchos diálogos de Lucas que el autor de la novela tuvo a bien modificar o eliminar por completo. Esto logra que los androides de combate no sean unos verdaderos imbéciles; Anakin no es un chamaco insulso e insoportable; Padmé Amidala no es un maldito tronco y la relación entre Obi Wan y Qui Gon Jinn es muchísimo más interesante. Hasta Boss Nass, el gobernante de la ciudad de los Gungans, resulta un personaje mucho mejor cuando no hay la necesidad de demostrar el CGI forzado de finales de los noventa.

LAF - Autor - Terry Brooks

Terry Brooks, el autor

Esta novela, además, profundiza en las relaciones y las intenciones de los personajes, lo que logra arcos mejor construidos e interesantes. Muchísimas escenas que no aparecen en la película tienen aquí un lugar primordial. Padmé se porta como la niña de catorce años que realmente es y, su relación con Anakin es mucho más cercana. Aquí no vemos a una adolescente de diecinueve relacionarse con un niño de diez, sino que percibimos cómo ella también está interesada en él. Que, a pesar de ser una reina con formación política, el niñito del desierto también le mueve el tapete. Esto logra una transición mucho mejor construida con la relación de amor que tendrán en el Episodio II.

Qui Gon Jinn, como personaje, también está mucho mejor construido. Los pensamientos de Obi Wan sobre él arrojan mucha luz hacia quién es su maestro y la importancia que tiene en la historia de Star Wars en general. Muy bien por el autor. Además, la relación entre maestro y alumno no es miel sobre hojuelas y logró sacarle mucho provecho a los conflictos ideológicos y las diferencias filosóficas entre ambos.

Gracias a esta novela nos enteramos de que Yoda jamás estuvo de acuerdo con que Anakin fuera entrenado como Jedi, y que no le quedó más que doblarse ante la mayoría de votos del consejo. Entendemos mucho mejor el conflicto intergaláctico que comenzó con toda la historia de Star Wars (aunque sigue siendo una necedad que Palpatine busque que Padmé firme un tratado, cuando que lo lógico sería intentar por todos los medios que no lo firmase), conocemos más a fondo la historia de los Sith, y hasta nos adentramos mejor en procesos de gobierno, del funcionamiento de la tecnología, las relaciones entre personajes, etcétera. Todo está mucho más claro y detallado.

TPM - Opiniones ajenas

Jar Jar Binks es mucho menos idiota en esta versión y si bien sigue haciendo las estupideces de la película (como meter la cabeza en los rayos paralizantes o pisar caca del desierto), también tiene diálogos que lo dejan mejor parado, eso sin contar que su papel en la batalla final entre androides y gungans es mucho menos ridícula.

Sin embargo, quien más gana de esta novela es sin duda Anakin. La película no tiene un protagonista claro, mucho menos un personaje-punto de vista eficiente. La novela utiliza muy bien a Anakin como el gran protagonista de esta historia y muchas escenas las vemos y comprendemos a través de su mirada. Hay secuencias completas de Anakin que no vemos en la película, incluyendo momentos increíbles con Padmé y comportamientos heroicos que nos hacen ver que es, en realidad, un gran ser humano lleno de bondad e inocencia. El autor se deshace de sus “yippis” y sus “girar es un buen truco”, además de revestir de mucha mayor profundidad lo que Lucas apenas pudo medio comunicar con un “ups” y que la novela convierte en el elemento que lleva al consejo Jedi decidir entrenarlo.

Recomiendo esta novela para los fans de Star Wars que quieran ponerle dos gramos más de interés a la tan fallida “Amenaza Fantasma” en su versión cinematográfica. Aunque la historia sigue haciendo agua por muchos lados, Terry Brooks logró tapar algunos de los orificios que hundieron el guion original. Sigue siendo el esqueleto de lo que pudo ser un mucho mejor inicio de Star Wars, pero es infinitamente mejor que ese guion que ya es hoy famoso por ser una de las más grandes decepciones en la historia del cine.

¡Buena Suerte!

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