Película. “Olé: El Viaje de Ferdinand” (Ferdinand) – Carlos Saldanha, 2017.

No soy muy fan del cine animado porque siento que las historias son repetitivas y formuláicas hasta el cansancio. Además, Saldanha ha dirigido cine animado que no me gusta nada, como “Robots”, “La Era del Hielo”, “Río”, otra de “La Era del Hielo” y otra más de “La Era del Hielo”… Aun así, terminé sentado en la sala frente a “Olé: El Viaje de Ferdinand” y aquí está mi punto de vista.

Ole - Poster

Ferdinand es un becerro que vive en un criadero de toros de lidia, pero que odia todo el asunto de las peleas, la violencia y el toreo en general. Sus compañeros lo rechazan por ello y lo consideran un cobarde. Un día, el padre de Ferdinand es seleccionado para participar en una corrida en la plaza de toros. Él se va orgulloso, pero nunca regresa. Desolado, Ferdinand decide huir de ahí y buscar una mejor vida.

La encuentra en una granja rodeada de flores en donde viven un español y su pequeña hija. Ambos adoptan a Ferdinand y lo hacen parte de la familia. Los problemas comienzan cuando Ferdinand crece y se convierte en un toro inmenso. Luego de generar el caos y asustar a los transeuntes durante un festival de flores, el gobierno lo captura y lo lleva de regreso al criadero de toros de donde escapó en la infancia.

Ahora, no sólo tendrá que reencontrarse con el pasado que creía haber dejado atrás, sino con el hecho de que, por más que esté a favor de la paz, por fuera se ve como un toro fornido y agesivo. Ferdinand deberá andar con cuidado si no quiere ser llevado a la plaza de toros a sangrar frente a los espectadores emocionados… pero tampoco morir en la carnicería a donde van a parar todos los animales que no tienen madera de luchadores. Los caminos son limitados en un país en donde la muerte es el destino del toro de lidia.

Ole - Ferdinand

Creo que primero tengo que hablar y quejarme de hecho de que el cine animado es cada vez más formuláico, cada vez más similar a sus predecesoras. Como si el cine animado no tuviera caminos por andar y tuviera que regresar sobre los mismos una y otra vez. Esta película está atascada de momentos que hemos visto, a la calca, en otras historias animadas. Los animales ponen las mismas caras, tienen los mismos objetivos, los arcos de personaje son idénticos. Cada personaje es una copia de la copia de la copia de doscientos que ya hemos visto antes.

A ver, entiendo que el cine comercial se construye sobre moldes de fórmulas probadas, sobre todo el cine animado que tiene (se dice equivocadamente) un público limitado. Pero que los personajes sean exactamente el mismo, que el villano sea igualito al de tantas otras, que el conflicto y la solución no salga de exactamente las mismas recetas comienza a cansar. Sí, lo sé, es cine enfocado a niños, pero deberían ir más allá de eso, no puede ser un pretexto. Pixar, por ejemplo, tiene películas que son valiosas para niños y para adultos a diferentes niveles y partiendo de diversas capas de contenido. Lo mismo hizo a “Shrek” una de las películas animadas más importantes de la historia.

“Olé: El Viaje de Ferdinand” no hace el menor intento por salir de la fórmula, no rechaza ni uno solo de los colores que el molde le exige. ¿Tenía cómo? Sí. Creo que tanto el libro en el que está inspirada como el tema que desarrolla daba para llevarla por lugares diferentes… ¿Nuevos? No, ciertamente, pero caramba, al menos no tan comunes.

Ole - Todos en el camión

Una de las primeras cosas que me sacaron de quicio es que la película no quiso sacarle jugo a su tema. Hablamos de toros de lidia en España. La película nos muestra las corridas de toros desde el punto de vista de los toros. En esta época en donde la opinión pública está cada vez más en contra del “arte taurino”, el guion tenía muchos lugares hacia donde caminar. Y ojo, no estoy diciendo que debía ser una película filosófica sobre el tema, pero caramba, arrojar un poco de luz al respecto, hacia la crueldad de esta actividad “deportiva”, pues hubiera venido bien.

A ver, no me voy a meter a debatir si el toreo es una tradición maravillosa o una actividad sangrienta desagradable, es obvio que creo que es la segunda, pero aún si fuera de los que cree que es la primera, el hecho es que los toros mueren en las plazas, es una actividad sangrienta en donde los animales no la pasan bien. Si la película está narrada desde el punto de vista de los animales, ¿por qué nunca vemos eso?

Hay UNA escena, UNA, en donde Ferdinand se encuentra con los trofeos del toreo y descubre que su especie muere en las plazas, que el destino de los toros no es el éxito en las corridas, ni la gloria deportiva. Sin importar lo fuerte o valiente que es un toro, tiene la muerte asegurada. Pero la escena es facilista, no es cruel.

Ole - Carlos Saldanha, director

Carlos Saldanha, el director

¿Que por qué me hubiera gustado una escena cruel? Primero, porque es real, porque ilumina lo que sucede en las plazas. No, no es hacer una película con un mensaje simplón sobre la protección animal, es hacer una película honesta sobre los roles en la plaza. Y no me digan que es “una película para niños” porque otras cintas del pasado, desde Bambi hasta el Rey León, han mostrado la pérdida de un padre de forma clara y directa. Los niños se ponen tristes, ¡pues sí, como deben! Se nos olvida que estos son los nuevos cuentos de hadas y los nuevos medios en los que el niño se vincula con la realidad externa y sus sentimientos al respecto.

Aquí, Ferdinand se entera de la muerte de su padre con una escena simplona que busca dejar implícita la muerte del padre sin imágenes fuertes, no vaya a ser que los niños se asusten. Y este es mi principal problema con la película: es facilista por todos lados, no se encarga de hacer las cosas ni un poco más complicadas para sí mismos ni para los espectadores. Es una película de inicio feliz, desarrollo feliz y final feliz en donde los problemas se resuelven con simpleza y ningún personaje nunca está en peligro. Todos se salvan, no hay dolor, no hay sacrificio.

Pero, sobre todo, no hay postura. Nunca supe si la película estaba en contra del toreo o a favor. A veces es crítico con la “fiesta brava” y hasta con la industria alimentaria. En ocasiones, aplaude el toreo y le brinda honor a los toreros. Los dos “villanos” de la película terminan dando honor a Ferdinand… de un plumazo dejan de ser estos asesinos de toros que han sido toda la vida para volverse, primero, chistosos y luego, comprensivos, bondadosos y partidarios de que el toro mantenga su vida al final de la corrida. ¿También estamos quitándole los villanos al cine infantil? ¿Tanto es el temor de que los niños puedan vincularse con las duras realidades de la vida? Porque “Pinocho” se enfrentó a un mundo lleno de personajes crueles y desgraciados, lo mismo que Simba, Quasimodo, y ya ni hablemos de “El Cementerio de las Luciérnagas”.

Ole - Toreo

Sí, claro que tiene sus mensajes positivos para los niños: seguir los sueños, mantener los ideales a pesar de las circunstancias negativas de la vida, la valentía, la bondad, la amistad y el respeto. Todo eso está muy bien, pero es importante que estos nuevos cuentos de hadas, estas historias que reemplazan a los Grimm y a los Andersens, también enseñen la parte dura. Es mucho más complicado mantener los ideales frente al dolor real y la pérdida que no desaparece. Las historias son más enriquecedoras en la medida en que enseñen moralejas más reales, por eso “La Sirenita” de Andersen está muy por encima del desarrollo facilistas, el final feliz y las soluciones torpes de “La Sirenita” de Allers, Ashman y Clements.

¡Buena suerte!

 

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