Película. “La Boda de Valentina” – Marco Polo Constandse, 2018.

Mis intentos continuos por ver “Pantera Negra”, aun luego de que ya pasó su primer fin de semana, siguen siendo infructuosos por un puñado de factores curiosos. Pero eso me dio la oportunidad de ver “La Boda de Valentina”, la última película del director Marco Polo Constandse. Aquí les presento mi punto de vista.

Valentina - Poster

Valentina Hidalgo es una joven mexicana que trabaja con su suegra en una fundación que apoya causas sociales en Haití. Es el amado rostro de la organización, así que poco le conviene vincularse con su familia, los temibles Hidalgo, una bola de criminales y corruptos metidos en la política mexicana. Su último intento por llegar al poder es el hipócrita “Partido de la Austeridad” desde el cual el padre de Valentina quiere convertirse en Jefe de Gobierno de la Ciudad de México.

Las cosa se pone terrible cuando el medio hermano de Valentina hace un escándalo mediático y la familia se ve obligada a cubrir su vida de lujos. ¿Cómo lo hacen? Dándole todo su dinero a Ángel, el exnovio de Valentina. Como no es nada de la familia, lo casan con ella sin que Valentina ni siquiera se entere. Ahora, la familia ya puede hacer su declaración patrimonial para comprobar su supuesta austeridad

Mientras tanto, en Estados Unidos, su novio Jason le pide matrimonio. Poco después, cuando ella intenta sacar la green card, se entera que está casada en México. Furiosa, corre a ver a su padre para exigirle que la divorcie para poderse casar con Jason. Pero el reencuentro con Ángel no será sencillo, mucho menos cuando su prometido llega a México para finalmente enterarse de qué diablos está pasando.

Boda - Gringo

La película me confundió mucho porque nunca supe del todo qué estaba intentando. Por momentos es una crítica a la política mexicana, por momentos es una crítica a los medios de comunicación, luego busca ser una película que bromea a partir del encuentro de dos culturas, pero luego lo olvida por completo para convertirse en una comedia convencionalista que nos lleva donde ya nos sabemos de memoria. Mientras todo esto pasa, vemos chispazos de comedia romántica y un triángulo amoroso cuyo desenlace conocemos desde el primer segundo.

No ayuda a la historia tener tantísimos momentos comunes, como el mexicano que pone borracho al gringo y lo ayuda a aprender groserías; los personajes de visiones opuestas de la vida hasta que se vuelven muy amigos luego de tomarse entera una botella de tequila; e incluso momentos que parecen copias textuales de otras películas… por ejemplo, Jason le pide matrimonio a Valentina igual que Gary Fucker lo hace en “El Padre de la Novia”, además de que el cierre del clímax es casi idéntico al que nos brinda Patrick Dempsey en “Sweet Home, Alabama”.

“La Boda de Valentina”, como es de esperarse, quiere eliminar algunos clichés de México y los mexicanos, mientras que buena parte de la película fortalece otros. Muchos de estos chistes del choque entre culturas logran hacer reír al público y resultan en buenos momentos (como el encuentro de Jason con un camotero), otros no son nada graciosos, pero los actores lo intentan con todas sus fuerzas, hacen todo lo que pueden con lo que tienen a la mano.

Boda - Todos

Al final del día, ese es uno de los grandes problemas de la historia: no creo que tenga una narrativa continua y bien organizada. Es una película de momentos. Sí, tiene momentos graciosos, momentos románticos, momentos tristes, incluso momentos que intentan arrojar luz sobre la política y la hipocresía de esa clase… pero eso son, momentos que en ocasiones afortunadas se conectan con la historia y, en el resto, parece que son sketches que siguen uno después del otro así sin más. No es una película buena, es una película con buenos momentos.

¿Entre momento y momento qué nos encontramos? Una crítica hacia la política que es profundamente superficial y que se debate entre el chiste y un muy pobre intento de análisis; la presentación innecesaria de figuras mediáticas importantes como Alejandro Cacho, Paola Rojas o Chumel Torres, este último exagerándose a sí mismo hasta el punto del hartazgo; la crítica a los medios de comunicación y cómo le sacan jugo a los “lords” y “ladys”… la película logra superficializar aún más lo que ya es superficial. La secuencia inicial donde colocan las bases del conflicto a través de un video del hermanastro de Valentina como “Lord Lagrimita” es larga, repetitiva y sin sentido, pero eso sí, busca el chiste fácil y la risa burda con la sagacidad de un sabueso. Muy lamentable.

Y luego tienen este asunto de poner, en su línea narrativa sobre política mexicana, a una tercera candidata que es una caricatura lamentable. Por un lado está Hidalgo, de un partido que presume pobreza mientras su candidato es trillonario. Por el otro está el candidato del partido azul, siempre bien vestido pero totalmente fuera de lugar, en los zapatos de un villano que está ahí sólo porque el guionista no encontró una mejor forma de continuar el conflicto inicial… vaya, el personaje estorba. La tercera candidata que menciono es la representación lamentable y superficial de las minorías en México… y gana la elección pues porque hay que dejar un mensaje positivo, feliz y políticamente correcto.

Valentina - Marco Polo Constandse

Marco Polo Constandse, el director

¿Qué me gustó de esta película? Como lo dije antes, las actuaciones. Aunque todos los personajes son unidimensionales y representantes profesionales del término “cliché burdo”, los actores se lo toman muy en serio y de verdad hacen su mayor esfuerzo por sacar las cosas adelante. Hasta el mismo Omar Chaparro, si bien no deja de ser el de siempre, se esfuerza y logra algunos buenos momentos… insisto, momentos. Es una película de momentos.

Técnicamente no me molesta. Tiene buena fotografía, una calidad de imagen bastante decente, el sonido es muy bueno… ¡pero no debería estar diciendo esto! Una película no debería recibir una felicitación por sonar bien o verse bien, es lo mínimo que debería hacer. Pero en ocasiones el cine mexicano se oye y se ve de formas que dejan tanto que desear, que uno subraya cuando encuentra un buen trabajo en este sentido.

Vayan a verla si están muy simples, borrachos, o si quieren apoyar el cine mexicano, que buena falta le hace. Pero si no es por eso, creo que esta película es la última a elegir entre las  demás opciones que se encuentran ahorita en cartelera.

¡Buena Suerte!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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