Libro. “Origen” (Origin) – Dan Brown, 2017.

Odié “El Código DaVinci” por muchísimas razones, pero “Inferno” me gustó bastante, así que decidí seguir leyendo las aventuras de Robert Langdon y darle más oportunidad a las películas literarias de Dan Brown. Además, este libro fue un regalo y no podía dejarlo de lado. Así que he aquí mi punto de vista sobre “Origen”.

Origin - Portada

Edmond Kirsch, un científico experto en computadoras, se encuentra con tres importantes líderes de las tres religiones monoteistas más influyentes: el islam, el catolicismo y el judaismo. Les enseña su último descubrimiento, información que responde finalmente y de forma innegable a las preguntas “¿de dónde venimos?” y “¿a dónde vamos?”. Pronto va a comunicar este descubrimiento al mundo entero. Los tres líderes le piden que no lo haga, pues su descubrimiento puede acabar por siempre con la fe en la existencia de Dios y el mundo espiritual.

Unos días después, el museo Guugenheim de Bilbao se llena con cientos de invitados que presenciarán el anuncuio del descubrimiento de Kirsch. Todo tiene que salir perfecto, el evento fue planeado durante meses por el mismo Edmond y la directora del museo, Ambra Vidal (que es la prometida del futuro rey de España). Antes de la presentación, Kirsch tiene una conversación privada con Robert Langdon, quien fuera su profesor durante la universiadad… está preocupado, siente que algo puede salir mal.

La presentación inicia sin eventualidades, pero poco antes de que Kirsch comunique su descubrimiento al mundo entero, recibe un balazo en la cabeza. ¡Caos! Mientras la policía y la guardia real intentan poner todo bajo control, Robert Langdon y Ambra Vidal logran escapar del lugar, pues son los únicos capaces de liberar al mundo el descubrimiento. ¿Quién es responsable del asesinato? Edmond tenía muchos enemigos y más de uno querría mantener la información en las sombras. Como en todas las novelas de Brown, Langdon tendrá que resolver enigmas y viajar de una ciudad española a otra en una carrera contra el tiempo en que la Iglesia Católica, el príncipe de España y una secta císmatica del catolicismo querrán asesinarlo.

Origin - Sagrada Familia

Algo que me sucedió en esta novela es que ya me la sabía. Entiendo que son historias que necesitan seguir un formato, y que Dan Brown ha construido su carrera con novelas de un Robert Langdon que siempre tiene que huir de alguien que quiere matarlo, siempre tiene que resolver un misterio asociado con obras de arte, siempre tiene que resolverlo contra reloj, siempre está acompañado de una mujer con la que nunca se vincula románticamente, etcétera. Todas tienen la misma estructura.

Pero lo que encontré en ésta es que pude ver, desde mucho antes, todo lo que iba a pasar en la página siguiente. Quizá algunos de ustedes pudieran decirme: “ay, claro, pero eso en todas”. Sí y no. En todas podemos saber el final, tenemos certeza de que Langdon va a resolver el asunto y sobrevivir, pero queremos ver cómo lo hace. Pero “Origen” tiene elementos idénticos al “Código DaVinci”. Allá el personaje misterioso que movía los hilos era “el maestro”, aquí es “el regente”. Allá un monje pálido del Opus Dei los seguia con pistola en mano, aquí un militar pálido de la Iglesia cismática los sigue con pistola en mano… Y entonces podemos ver a millas que el mismo personaje de aquella, va a resultar el mismo que en ésta.

Con dos enormes diferencias: en “El Código DaVinci” hay muchísimo análisis de obras de arte. Sí, mal hecho (no le perdono a Dan Brown que no se halla tomado el tiempo para cumplir su promesa de las “precisas” descripciones de obras de arte), pero hay un montón de DaVinci a lo largo de todo el libro, y el autor se pasa páginas y páginas describiendo pinturas, esculturas y arquitectura en París e Inglaterra. Aquí Dan Brown se interna en el arte moderno y hace un pésimo trabajo al respecto. Sí, podríamos decir que estamos viendo la historia desde el punto de vista de Langdon, que no sabe de arte moderno (ni le gusta), pero de todos modos la historia pierde mucho de lo que hace atractivas a las anteriores.

Origin 1

La otra diferencia es el secreto que Langdon intenta descubrir. En “El Código DaVinci” descubrir que María Magdalena fue la verdadera heredera del liderazgo de la Iglesia, que Jesús se casó y tuvo decendencia, y que el grial era un cadáver y no una copa… Vaya, eso sí es un escándalo, eso sí cambiaría la forma de entender la realidad y la religión. Tan es escandaloso que hubo muchísimas novelas que se trataron de lo mismo luego del éxito de Brown. Hubo documentales sobre María Magdalena, análisis bíblcos… la novela abrió todo un campo de investigación y hasta de teorías conspirativas.

En esta novela, el gran anuncio de Edmond es algo que ya se sabe. El fulano demuestra que la vida surgió de las mismas leyes de la física, en el proceso llamado abiogénesis. Yo he leído de ese proceso desde hace, al menos, diez o doce años. ¿Dónde está el descubrimiento? ¿Que Edmond lo demuestra? Hace una simulación virtual… eso es tan rechazable como las teorías actuales que afirman lo mismo. Así como hoy se rechaza la abiogénesis a pesar de lo bien construido de la teoría, también se rechazaría la simulación de Edmond a pesar de lo bien simulada que pudiera estar. Que los personajes religiosos entren en crisis es sencillamente incoherente. Al igual que después de Copérnico, Darwin y Freud, los creyentes sólo tienen que decir: “no creo en eso” y continuar su camino.

Pero Brown se toma toda la primera parte de la novela para convencernos de que el misterio, al decubrirse, va a terminar con la religión, con la visión que tenemos de la vida y la realidad, que esos descubrimientos nos contestarán con certeza de dónde vinimos. Pero eso ya está respondido mayormente. Además ni Edmond termina de demostrarlo. Porque, además, los argumentos en contra de la existencia de Dios son indemostrables. Cualquier fulano puede decir sobre el descubrimiento de Edmond: “sí, la vida surgió de la mezcla… ¿pero quién hizo los elementos de la mezcla?” Y, entonces, hay que dar más pasos hacia atrás, hacia el Big Bang. Edmond, en su necesidad de demostrar que Dios no es necesario, de hecho no lo demuestra pues… ¿quién ocasionó aquella explosión que le dio origen al universo?

Origin - Dan Brown

Dan Brown, el autor

Creo que Dan Brown no conoce de todo el ateismo ni está muy familiarizado con el movimiento mal llamado “nuevo ateismo”. Muchas de las palabras de Edmond son copiadas de ateos famosos como Sam Harris, Christopher Hitchens o Richard Dawkins, a quienes el autor también menciona como nombres famosos del ateismo. Una de las frases más celebradas de Edmond en el discurso que da previo a su muerte son palabras exactas de Dawkins. ¿Por qué no creó a su propio ateo? Entiendo que Edmond está basado en varios ateos famosos de la actualidad y, al mismo tiempo, en Elon Musk… ¿pero no pudo Dan Brown crear a su propio personaje? ¿Tuvo la necesidad de crear una criatura de Frankenstein tan clara y tan obvia?

Aquí pueden decirme: “no es tan obvio, lo que pasa es que tú conoces a todos esos nombres del nuevo ateismo” y tendrían razón. Así que vuelvo a mi queja de Dan Brown de toda la vida: por un lado, parece un autor que investiga profundamente, que se mete hasta el fondo en la novela que está contando y que su análisis del arte, de las ideas, de la historia son atinadas. Él mismo presume eso mismo en sus libros, pero luego llega alguien que conoce el tema y encuentra dos mil huecos. ¿Y los que no conocen del tema?

En “Inferno”, Brown llevó a que su “villano” triunfara al final. Lo humanizó al demostrar que su plan “malvado” fue en realidad un logro transhumanista. La versión cinematográfica se acobardó en este sentido, pero eso no quita que el personaje de aquella novela fuera, en realidad, una especie de salvador de la humanidad. ¿Y Edmond? Nada. Toda la novela nos presumen un gran escándalo que, sencillamente, nunca llega, pues dicho “misterio” se puede encontrar en cualquier página digital de ciencia, biología y abiogénesis en este mismo momento.

Origin 2

Y no me pongan a hablar del otro “misterio”, de aquél que el rey de España esconde durante toda la novela… Al final, cuando lo descubren resulta una cosa que hubiera sido un escandalazo en una novela de hace veinte años, pero Brown no se ha enterado que el tema ya no es importante, ya no es escandaloso. Cero y van dos “misterios” que este libro me presume como terribles, capaces de cambiar la faz de la humanidad y de la corona de España y que, al final, resultan demasiado apretados y necesitan a un lector de 1972 para espantarse.

Finalmente, una queja más es que la novela pierde un montón de tiempo en bobadas. Pareciera ser que Dan Brown estaba obligado a llenar un determinado número de páginas, pues hay capítulos completos que son totalmente innecesarios e inútiles. Sí, entiendo que hay cosas que se deben estirar para generar más suspenso y, en este sentido, Brown es muy bueno (aunque a mí me saque de quicio de vez en vez). Pero “Origen” tiene decenas de páginas de personajes que van en el carro, pensando. Y mientras Langdon y Ambra tienen mil aventuras, tenemos que soplarnos a un Obispo y el príncipe de España “pensando” en el carro. Una y otra vez sin llegar a mucho.

Otro ejemplo de lo mismo es que cada determinado número de capítulos, Brown interrumpe la acción para mostrarnos los textos de una página de Internet sobre teorías conspiracionistas. La página sólo repite información que la novela ya nos dio. ¿Para qué? Nunca pude vislumbrarlo y me pareció estorboso e innecesario. La poca información que hace necesarias esas interrupciones también se pudo brindar por otros medios.

Entonces, para cerrar, sólo tengo que decir que la novela me entretuvo, sin duda alguna, es un libro escrito para ser emocionante y trepidante. Sin embargo, no me atrapó tanto como “Infierno” y me pareció más errado. Langdon viaja menos, analiza menos arte y este libro, a diferencia de los demás, no tiene detalles tan vívidos. Langdon se detiene en descripciones de computadoras y otros artilugios tecnológicos que no son interesantes, que él no entiende y que nosotros nos tenemos que soplar como si fueran “La Mona Lisa”, “La Virgen Sobre las Rocas”, la Basílica de San Marcos o la tumba de Enrico Dándolo. Creo que Dan Brown tenía en España y el arte moderno mucho más de lo que supo utilizar.

¡Buena Suerte!

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