Película. “Ready Player One: Comienza el Juego” (Ready Player One) – Steven Spielberg, 2018.

Leí la novela de “Ready Player One” en algún momento del año pasado y escribí mi punto de vista en este mismo blog. Adoré el libro, así que no pude esperar para ver la versión cinematográfica, menos cuando supe que la dirigiría un Spielberg que, al decir de los medios, había logrado volver a su magia de los años ochenta y noventa. Aquí tienen mi punto de vista de esta aventura.

RPO - Portada

En el 2045 la vida real es una porquería, hay pobreza por todos lados y el mundo está de cabeza. Por ello la gente se la pasa todo el día conectada a Internet, en un mundo virtual conocida como “El Oasis”. Ahí, pueden hacer lo que quieran y ser quien quieran. Es el mundo virtual del siglo XXI en esteroides, con redes sociales que no son pantallas, sino mundos virtuales que pueden tocarse y (con el equipo adecuado) incluso sentirse. El dinero virtual tiene tanto dinero como el real y la línea divisoria entre virtualidad y realidad es cada vez más delgada.

Al morir, el creador de Oasis, Halliday, dejó activo un juego, una especie de concurso que consiste en resolver varios acertijos que tienen que ver con su vida, su pasado y sus gustos. Cada acertijo resuelto entrega una llave que, a su vez, entrega una pista para descubrir la siguiente llave. Quien junte las tres llaves se quedará con la empresa de Halliday así como el control completo del mundo virtual. El protagonista de la historia, Wade Watts, es quizá uno de los mayores expertos en el creador del Oasis y si bien en el mundo real es un joven que vive en uno de los barrios más pobres de Ohio, en el mundo virtual sabe manejarse muy bien y es el primero en descubrir la primera llave.

Esto no le viene bien a Nolan Sorrento, cabeza de IOI, una empresa que de videojuegos que crea equipo profesional para conectarse a Oasis. Sorrento quiere adueñarse de Oasis y hará lo necesario para evitar que cualquiera que no pertenezca a su empresa encuentre las tres llaves antes que él. Será capaz de asesinar en el mundo virutal (y el real) antes de darse por vencido. Solo Wade y sus amigos podrán detenerlo, pero para ello deberán usar de toda su astucia para encontrar primero las tres llaves.

RPO - Wade

La novela en que está basada esta película me gusta muchísimo, así que las comparaciones serán inevitables. ¿Es justo? Sí y no. Por un lado cine y literatura son dos medios diferentes, por lo que compararlos es ciertamente un despropósito. Por el otro, me parece siempre un ejercicio interesante comentar mis opiniones sobre la adaptación y dar un juicio personal sobre qué opino no sólo de ese proceso, sino del resultado. Si quieren leer mi punto de vista sobre la novela, pueden encontrarlo acá.

Creo que lo primero que tengo que decir es que me molestó bastante que Spielberg “enluqueciera” la película. Es un término que me inventé (si bien no es el epítome de la creatividad) para indicar que copia (o sigue) una mala costumbre de George Lucas: atascar cada esquina de la pantalla con millones de detalles. Cuando leí a algunos críticos decir que esta película era “mágia clásica de Spielberg” me emocioné. No, a ver, no es para nada mágica clásica de Spielberg. Atascar cada centímetro de la pantalla de cosas que se mueven para todos lados para que se vea “cool” no es el Spielberg clásico.

El Spielberg clásico le hubiera venido muy bien a esta película. ¿Por qué? Porque en la novela, Ernest Cline se toma el tiempo de mostrar con lupa, al centro de cada escena, todas las referencias al mundo de los juegos de video, a las películas de los años ochenta, a la cultura pop, etcétera. Quiere que las veamos todas. Spielberg las mete todas en escenas con UN elemento que podemos ver y millones que se nos van. Entonces hay que esperar a que Internet se llene de obsesivos que se pongan a ver la película cuadro por cuadro para encontrarlos todos. Y entonces, se supone, nos toca orgasmarnos porque una espada Jedi aparece durante tres cuadros en la esquina superior izquierda de una secuencia de acción con millones de objetos más en pantalla. ¡Que cosa hermosa, miren, miren, ahí está la referencia! Mala cosa si no podemos verla.

RPO - Mago

¿Quieren que la película sea “cool”? ¡Háganla cool por su contenido, no fuercen lo “cool” a través de atascar en pantalla tantas cosas como los ojos no pueden ver, ni disfrutar, ni entender ni nada de nada. La novela de Ernest Cline es un tributo amoroso a los años ochenta y ello se ve en los detalles claros. Sé que una película de dos horas no puede meter tantas referencias como una novela, aunque sea de pocas páginas, pero caramba, prefiero diez referencias que se puedan ver que un millón que necesiten de un microscopio.

Lo que sí no puedo dejar de decir, es que la película respeta el tono de la novela respecto a su respeto y tributo a la cultura Pop. Muchas referencias de juegos de video se mantienen, aunque con menos atención que la novela. Lo que en el texto eran referencias a películas que no muchas generaciones actuales conocen, aquí se convierten en escenas de cine más conocido en la actualidad. No sólo Spielberg escogió cultura Pop, sino aquella que logró sobrevivir hasta el conocimiento de las nuevas generaciones. Algo que por un lado me parece un error, pero que entiendo, “Ready Player One” no podía ser sólo un filme para los ochenteros y noventeros (eso sí, los ochenteros y noventeros nos reímos primero e, incluso, nos reimos de cosas que nadie más).

Como buen Spielberg, todo es felicidad y hermosura. Todas las partes álgidas de la novela son mandadas a la basura. Cuando vuelan en mil pedazos la casa de Wade, ni siquiera teníamos conexión alguna con la anciana que muere en el fuego (y que es una verdadera pérdida para el personaje). ¿Vemos morir a alguien más? Ninguno. La novela es mucho más eficiente demostrando la crueldad de Sorrento e IOI, pero aquí el villano es más chistoso que peligroso y nunca realmente sentimos que haya riesgo. El segundo villano, la “mano derecha” de Sorrento, genera TODAS las risas entre el público. No lo voy a negar, sus chistes son muy buenos y bien puestos, pero se sacrifica el verdadero sentimiento de peligro. A diferencia de la novela, la película nunca hizo ni el menor intento de hacerme creer que el villano podría resultar vencedor. ¡Hombre, sabemos que no, pero al menos que haya una duda!

RPO - Artemis

Podría parecer que no me gustó y quizá es la parte de mi cerebro que extraña al Spielberg mágico, aquél que sin tantos efectos especiales lograba transportarnos con más eficacia, aquél de “E.T.”, “La Última Cruzada” o “Jurassic Park”. Vemos el “enluquecimiento” también en “Jurassic World”, que no logra la misma magia que la primera película por más elementos que atasque al mismo tiempo en el mismo cuadro. En este caso, Spielberg quiso meter tantas referencias de la forma más rápida posible que la película en ocasiones se siente demasiado rápida, llena de prisa.

Lo entiendo, insisto, necesitaba meter mucho contenido en poco espacio. ¡Entonces adapta! La secuencia de “El Resplandor” es muy buena. Toma una película popular de los ochenta que es famosa hoy y juega con ella. Además, es un lindo guiño de Spielberg a su amigo Stanley, sobre todo porque “El Resplandor” y el pozo de las almas de “Los Cazadores del Arca Perdida” se filmaron en el mismo set. Esa secuencia funciona muy bien. Pero otras se sienten con prisa. El climax no es ni medianamente tan bueno como el de la novela… no sólo porque está contado demasiado rápido, no sólo porque cada centímetro de pantalla está atascado de elementos que no podemos ver, sino porque sabemos que no hay un solo personaje en riesgo.

Aún así, la película es fiel al alma de la novela. No sólo porque el autor del libro fue co-guionista, sino porque el amor por la cultura Pop está ahí. Vemos a Voltron, al Gigante de Acero, al DeLorean de “Volver al Futuro”, vemos varias armas que todo geek identificaría, al T-Rex de “Jurassic Park”, a King Kong, juegos de video de Atari en pantallas, camisas y consolas… sigue siendo un placer para los geeks, sobre todo si crecimos en los años ochenta. Era llamativo escuchar risitas o risotadas de los treintañeros y cuarentañeros de la sala mientras los más jóvenes ni se inmutaban.

RPO - Spielberg

Steven Spielberg, el director

¿Recomiendo la película? Sí, mucho. Está muy entretenida, muy divertida. No es tan buena como la novela, pero eso es lo común en las adaptaciones. ¿Es una adaptación decente? Sí. Dista mucho de ser la adaptación que esperaba, pero no por eso deja de ser buena. Eso sí, ni de chiste es “mágia clásica de Spielberg”, de hecho, hay ocasiones en que ni siquiera parece película de este director… es más, la música no es de John Williams, colaborador de Spielberg de toda la vida, así que ni por ahí podemos ver al gran director. ¿Pudo haberla hecho igualita cualquier otro que sepa trabajar con CGI? Sin duda alguna. Yo quería ver a Spielberg y no lo encontré.

Ya para terminar, aplaudo las actuaciones. Como siempre, Ben Mendelsohn está increíble. Olivia Cooke y Tye Sheridan hacen bien su trabajo, aunque quizá el más notable es T. J. Miller, su personaje es gracioso en cada momento (lo cual me conflictúa, porque se supone que debería ser más temible que chistoso, pero en fin). Bien por Mark Rylance y Simon Pegg que, aunque salen poco, lo hacen muy bien y son buena analogía para Steve Jobs y Steve Wozniak. Vayan a ver “Ready Player One” y, si les gusta, échense la novela, pero en cuanto antes, ahora que se consigue en todos lados por la llegada de la película.

¡Buena Suerte!

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