Película. “Yo Soy Simón” (Love, Simon) – Greg Berlanti, 2018.

¿Qué pasa cuando llegas al cine con el tiempo justo y sólo hay un par de opciones que se ajusten a tu horario? Pues entras a ver la que más te suena de las pocas opciones. En este caso, “Yo Soy Simón” me llamó la atención por su reparto (caras conocidas de otros lugares, como “Por Trece Razones” y “Todo Todo”. Así que, con ganas de algo ligero, me la eché y he aquí mi punto de vista.

Simon - Poster

Simón es un adolescente norteamericano que dice tener una vida “normal” pero que es en realidad una vida perfecta. Sus padres tienen dinero, son guapos y se adoran. Su hermana es apasionada e inteligente. Viven en una casa gigante. ¿Eso es una vida normal? Ya quisieran muchísimos ese nivel de vida “normal”. No. El tipo es afortunado y con una vida afortunada.

Pero guarda un secreto: es gay. Ni él mismo tiene claro por qué diablos no ha salido del clóset. Su mamá es una psicóloga liberal y su papá es comprensivo hasta el tuétano, sus amigos lo quieren y vive en Estados Unidos en el siglo XXI, ¿qué diantres lo detiene? Ni el mismo lo sabe. Pero un día, se encuentra en el blog de chismes de la preparatoria a otro homosexual que también tiene miedo de salir del clóset.

Los dos inician una relación a través de correos electrónicos. Primero, los une el compartir su secreto, pero poco a poco el intercambio construye una amistad que con el tiempo se convierte en amor. Pero un compañero de la preparatoria descubre el secreto de Simón y comienza a chantajearlo: o le ayuda a conquistar a la chica más hermosa de la escuela o suelta la sopa. Simón romperá todas las reglas y mentirá tanto como sea necesario para que su secreto no salga a la luz.

Simon - Familia

La película se parece a absolutamente todas las cintas sobre preparatorianos que hemos visto. Visualmente es muy similar a “Chicas Pesadas” y está llena de los mismos elementos y momentos igualitos: los grupitos que se forman en el comedor, las charlas entre charolas, los alumnos sentados en el pasto, los juegos de fútbol americano con mascota simpática, el alumno raro, el alumno estudioso, la alumna sexy, las declaraciones de amor veladas, los amigos cantando a coro, las fiestas con vasos rojos llenos de cerveza, la obra de teatro de la preparatoria, el profesor sabio-simpático, el profesor frustrado, el prefecto del que todos se burlan… ya lo hemos visto un millón de veces.

Pero que ya lo hayamos visto no significa que no sea disfrutable. La verdad es que me divertí mucho viendo esta película. Es bastante sencilla y no pretende ser más que lo que es: un filme de adolescentes para pasarse un rato agradable. Sí, tiene mensajes obvios como el respeto a la diversidad, el rechazo a la discriminación y la aceptación de uno mismo, pero sus protagonistas la hacen atractiva.

Todos los jóvenes actores le ponen un montón de esfuerzo y se nota su entrega y compromiso. Se toman tan en serio su papel que el público se vincula con ellos y sus problemáticas. Creo que es una película completamente sostenida por el talento de sus jóvenes y también de los otros actores que son el satélite de los protagonistas. Jennifer Garner me gustó y Josh Duhamel ya merecía estar en una película tantito respetable.

Simon - Greg Berlanti

Greg Berlanti, el director.

Aunque el guion quiere que la película se sostenga del misterio (¿quién es “Blue”?) y se esfuerza mucho en ese sentido, en realidad lo que nos mantiene entretenidos son las diferentes personalidades de sus personajes. Podemos vincularnos con ellos completamente, nos caen bien y nos divierten. Nos hablan de un lado más limpio y amable de la adolescencia que no encontramos en otras películas de jóvenes corruptos o chistes que no cesan en su escatología.

Si estás buscando ver una película franca y analítica sobre la homosexualidad de clóset, ésta no es. Si estás buscando una película romántica que te haga sentir maripositas en el estómago, ésta tampoco es. “Yo Soy Simón” es una película ligera, tan ligera como una película puede llegar a ser. Y el director lo sabe, por ello no pretende otra cosa. Esta historia no siente ser más de lo que es y así se desarrolla en pantalla. Está para pasar un rato agradable y funciona, es el epítome de “voy al cine para distraerme y olvidarme de mis problemas”. El final es feliz, todo se resuelve bien para absolutamente todos. Entonces sentimos bonito y todas esas cosas que el cine fácil hace con los ojos del público.

¡Buena suerte!

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