Película. “Las Estafadoras” (Ocean’s Eight) – Gary Ross, 2018.

La primera película de “Ocean’s Eleven” salió en el cine hace cincuenta y ocho años y fue un exitaso del famoso “Rat Pack”. Luego, el 2001 llegó el remake, con un reparto de estrellas fuera de lo común que logró con éxito dos secuelas. Hoy llega a los cines la cuarta, que promete no ser un remake femenino de la primera de Soderbergh, sino una especie de continuación. Aquí mi punto de vista al respecto.

O8 - Portada

Debbie Ocean (Sandra Bullock), la hermana de Danny Ocean de la primera trilogía, acaba de salir de la cárcel por libertad condicional. Lo primero que hace con un pie afuera de la prisión es demostrar lo buena estafadora que es y lo dispuesta que está a seguir adelante con ese tipo de vida. Pero luego de eso llama a su amiga de toda la vida, Lou (Cate Blanchett), otra tramposa que adultera vodka para sacar ganancias.

Debbie le dice a Lou que durante sus años de cárcel planeó un atraco a prueba de errores, el robo de un collar de diamantes de Cartier con un valor de 150 millones de dólares, pero que necesitan de otras chicas para poderlo llevar a cabo. En menos de lo que canta un gallo consiguen a otros seis elementos con habilidades especiales. Rose (Helena Bonham Carter) es una diseñadora de modas venida a menos que le debe una fortuna a Hacienda. Amita es una joyera a la que le urge independizarse. Constance es una carterista bastante eficiente. Tammy vive una doble vida: esposa y madre perfecta al mismo tiempo que roba mercancía para venderla por su lado. Finalmente, Nine Ball es la típica hacker perfecta que no podía faltar.

Juntas, intentarán lograr ese robo tan jugoso, pero necesitan engañar a la actriz de moda, Daphne Kluger (Anne Hathaway), para que todo salga como está planeado. Kluger, empero,  no es una boba y, si no se andan con cuidado, podrá echarles a perder el plan. Si la cosa no sale, las ocho terminarán en la cárcel por muchos años.

O8 - Tres ladronas

¿Les suena familiar? Pues es que “Ocean’s Eight” es una versión simplificada y facilista de “Ocean’s Eleven”. Es como lo mismo pero con mucho menos detalle, como una versión de la misma película pero sin el mismo presupuesto. El robo es menos emocionante y las vueltas de tuerca bastante más obvias. Los personajes se quedan atrás si los comparamos con los de las versiones anteriores y sus habilidades no están tan bien construidas ni se les pone mejor uso.

¿Es entretenida? Pues sí, por momentos, porque empieza bastante lento. Al igual que las tres anteriores, la película está hecha para presumir a sus actrices. Como ya es esperable en Hollywood, todas las razas se tienen que retratar en la historia, por eso hay una rubia, una morena, una asiática, una negra, una hindú, etcétera. Y, aunque me lluevan jitomatazos, la verdad es que esta película no es otra cosa que “hay que hacer la versión femenina de otra que ya hay” ¿Lo triste? ¿Por qué la versión con mujeres tiene que ser peor que la masculina? Como si la tuvieran que hacer por obligación y no porque hay un deseo real de contar una historia o ganar dinero, cualquiera de las dos.

Esta película no es una copia fotostática de “Ocean’s Eleven”, es peor que eso: es una copia fotostática deslavada, sin chiste, como copiarle la tarea a un amigo y, para que no se den cuenta que es la misma, quitarle varias páginas. Muy triste. Algunas de las mejores cosas están ausentes, mientras que otras son idénticas (Sandra Bullock incluye a su ex-pareja en el plan –igual que Danny– y Cate Blanchett la amenaza con dejar el robo si esa es la intención básica del proyecto –igual que Rusty–).

O8 - Gary Ross, el director

Gary Ross, el director

Pero eso sí, lo que es innegable es que estas actrices son buenísimas, le echan muchas ganas y se nota que se divirtieron de lo lindo haciéndola. Sobre todo Cate Blanchett y Sandra Bullock, que tienen una química en pantalla tan buena como en su tiempo George Clooney y Brad Pitt. Todas se ven guapísimas durante toda la película y aquí hay tanto dulce visual para los espectadores hombres como en su tiempo Brad Pitt, George Clooney, Matt Damon y Andy García lo fueron para las mujeres.

La verdad es que quizá este es el texto más breve que he escrito en este blog en mucho tiempo, pero es que ya no tengo nada que decir. Esta película no es mucho por ningún lado. Es una copia deslavada de la trilogía anterior, el segundo remake de una cinta mucho más inteligente de 1960, con relaciones interesantes entre grandes actrices a las que casi no se les saca jugo… mismo diseño visual, mismo diseño musical…

Un grito fortísimo a la falta de creatividad en Hollywood y la necesidad de poner mujeres en pantalla no porque sea mejor, más interesante, o porque sea enriquecedor para la historia, sino sólo por una especie de obligación social. Además, como siempre, con mucho cuidado de considerar la inclusión racial por encima de las necesidades de la historia. De verdad que no encuentro nada más que decir de esta cinta y creo que hay muchas más opciones en cartelera en este momento. Eviten “Ocean’s Eight” y vayan a casa a ver la original o la trilogía de Steven Soderbergh.

¡Buena Suerte!

 

 

 

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