Película. “Hotel Transilvania 3: Unas Vacaciones Monstruosas” (Hotel Transylvania 3: Summer Vacation) – Genndy Tartakovsky, 2018.

Nunca he sido fan de las películas de Hotel Transilvania. La primera me pareció muy linda, maravillosa en los detalles, aunque la historia no me pareció lo mejor del mundo. La segunda es una continuación obligada para seguir sacando dinero de la franquicia, pero tampoco me pareció buena. Ahora llega la tercera y, prejuicioso, me imaginaba que sería una historia sin chiste creada para seguir exprimiendo a Drácula. ¿Lo fue?

HT3 - Poster

En la primera parte la hija de Drácula se enamoró de un ser humano y el Conde aprendió a no juzgar a la humanidad, a pesar de sus traumáticas vivencias de su pasado. En la segunda parte, tiene que lidiar con la posibilidad de que su nieto sea humano y no tenga poderes vampíricos. Ahora, el Conde Drácula y su hija Mavis reportan un montón de cansancio por su interminable trabajo en el Hotel y deciden tomar unas vacaciones.

Convenientemente, Mavis se encuentra con un crucero para monstruos, así que todos los personajes que ya son tradición dejan lo que están haciendo y zarpan en el crucero hacia el reino perdido de la Atlántida. En el camino, Drácula se enamora de la capitana del navío, una humana llamada Ericka. Como no sabe cuál será la reacción de su hija, que ha crecido con el amor de sus padres como la base de lo que una relación debe ser, le oculta sus sentimientos y el hecho de haber hecho “click” con una mujer desde haber perdido a su esposa hace cientos de años.

Sin embargo, Ericka no es una chica cualquiera, es la bisnieta de Abraham Van Helsing, el famoso cazador de vampiros que durante siglos quiso acabar con la vida del Conde. En el presente, apenas vivo con medio cuerpo robotizado, ha jurado vengarse y tiene a Ericka haciendo lo necesario para destruir al vampiro. ¿Cómo? Con el “Instrumento de la Destrucción”, un artilugio que se encuentra hundido junto con toda la ciudad de la Atlántida. Para eso es el viaje. Una vez que la capitana se haga con el instrumento, podrá destruir a Drácula y todos los monstruos que lo acompañan.

HT3 - Todos

Igual que las primeras dos, la película está llena de chistes muy divertidos, sobre todo los que son visuales y, comúnmente, suceden detrás de la acción principal. No sólo la película hace bromas sobre nuestro uso de la tecnología y la dependencia en redes sociales, también responde a un montón de fantasías que tenemos sobre cómo funcionarían los monstruos. La secuencia del vuelo en un avión monstruoso manejado y administrado por Gremlins me hizo reír mucho.

Pero luego de eso, la película no es mucho. Me van a decir: “es divertida, ¿querías más?” Y no sé porque me preguntan eso a mí si saben que sí, que “entretenido” es lo menos que una película de cine comercial puede ofrecer. La historia es como para un cortometraje y está sobre-inflada para llenar su hora y media de duración. ¿Cómo es el relleno? Con chistes, chistes y chistes, algunos de los que ni siquiera están vinculados con la historia principal. Por un lado, tenemos la relación de Drácula con la capitana Ericka, con ella dividida entre su odio heredado por los monstruos y los sentimientos que comienza a generar por quien debiera ser su enemigo. Por el otro, la culpa de Drácula por amar de nuevo y tener que dejar el recuerdo de su esposa, con lo que ello causará en el corazón de su hija. Pero todo esto aderezado con el conflicto de los Van-Helsing y su venganza, que no funciona sin la necesidad del McGuffin inútil del aparato atlántico de destrucción. Por si fuera poco, el hijo de Melvis lleva un perro gigante al crucero y toda la película busca ocultarlo ya que el viaje no permitía mascotas.

¿Demasiados conflictos? Sí. Peor si agregamos otros que son graciosos, aunque no necesariamente se vinculan con la historia, como la dificultad del Hombre Lobo y su esposa para lidiar con sus cientos de hijos, o el problema de Frankenstein con su adicción a las apuestas. Y al final del día ese es uno de los grandes problemas de esta película, es una cinta de viñetas. Pasan de un momento gracioso a otro, a otro, a otro… en momentos no se siente que haya una historia que contar, sino pequeños momentos que son como sketches de televisión. Un chiste, nos reímos y a lo que sigue. Otro chiste, nos reímos y a lo que sigue.

HT3 - Cenita

La película está atascada de momentos musicales. Los monstruos bailando a ritmo de canciones que están de moda o que la película busca traer de vuelta, como “La Macarena”. El clímax, en donde los monstruos luchan con el villano en un encuentro de DJ’s es lamentable. Drácula baila, su capa baila, Val Helsing toca música electrónica que destruye a los monstruos… Los monstruos se defienden bailando en una coreografía compleja y que se supone que debe ser visualmente atractiva. Yo no dejaba de preguntarme qué diablos estaba viendo.

Los personajes más importantes de las dos primeras, Johnny y Dennis, están olvidados en el fondo. Dennis no hace otra cosa más que cuidar que nadie se dé cuenta de que el perro gigante es un perro y Johnny está totalmente olvidado. Tiene un diálogo de vez en cuando para que no se nos olvide que existe y que fue la base de la primera película… ah, y es el DJ de la secuencia final. ¿Por qué menciono esto? Porque la película se siente muy forzada. No es la continuación de una historia, sino la necesidad de ver qué se puede contar para seguir sacando dinero de una franquicia que ya no tiene mucho que decir y que echa mano de un montón de artilugios sintéticos para poder convertirse en un largometraje y no llegar directo a video.

¿Significa que la odié? No, la realidad es que me reí. No tanto como en la primera, pero sí tiene detalles muy graciosos. Los administradores y empleados del crucero son peces que hablan, pero que están forzados a comportarse y moverse como peces, lo que le da a la película momentos muy graciosos. Lo mismo sucede con el resto de los personajes. Porque esta película no es otra cosa más que un chiste detrás de otro, detrás de otro y detrás de otro, con personajes en pantalla que son famosos desde siempre, pero adorables en sus versiones animadas. Y no está mal… pero tampoco está bien, porque el cine debe hacernos reír a través de una historia, no intentar construir una historia a partir de los seiscientos veinte chistes que nos está contando.

HT3 - Genndy Tartakovsky

Genndy Tartakovsky, el director

Ahora, no olvidemos que la película es para niños… se supone. Así que ellos podrán divertirse con la animación colorida y los movimientos sorprendentes. Hay chistes muy bobos que son para ellos, ciertamente, pero no se puede obviar todo el contenido adulto que en la primera funcionó (la queja ante la discriminación era interesante y bien construida) y que en ésta sencillamente está ausente.

¡Buena suerte!

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