Película. “Los Adioses” – Natalia Beristáin, 2018.

Luego de ver que el cine mexicano estrena, una tras otra, puras comedias románticas, me pareció muy atractivo ver una película que no siguiera esta misma línea. No tengo nada en contra de las comedias románticas, simplemente quería ver un trabajo mexicano que saliera de lo que hoy ya es lo común. Aquí mi punto de vista sobre la segunda película de Natalia Beristáin, “Los Adioses”.

Adioses - Póster

La película inicia con un texto en pantalla que advierte que la cinta no es una biografía sobre la escritora mexicana Rosario Castellanos, sino una especie de historia imaginada alrededor de hechos reales en la vida de la autora. De ese modo, iniciamos con una narración partida en dos que salta del presente al pasado entre dos Rosarios Castellanos, la joven estudiante y la encumbrada escritora en sus treinta.

Ambas historias, la del pasado y la del presente, giran alrededor de la relación amorosa que Castellanos tuvo con el filósofo Ricardo Guerra. Lo conoció cuando era apenas una joven estudiante y tuvieron una intensa relación de amor. Cuando ella se fue a estudiar a España, no dejó de comunicarse con Ricardo, enviándole sendas cartas de amor que se mantienen hasta la fecha como evidencia de su genialidad como escritora.

Unos años después, vuelve a México y se reencuentra con un Ricardo que cortó comunicación con ella, pero al que sigue amando profundamente. Como él está a punto de divorciarse, reinician su relación y se casan. Una parte de la película nos habla de su juventud y la forma en que se enamoraron; la otra nos narra cómo su relación se vio destruida por la monotonía, la llegada de un hijo, los celos profesionales, el adulterio y la depresión de la autora.

Adioses - Castellanos

En una entrevista, la directora Natalia Beristáin dijo que quería hacer una película sobre la intimidad de pareja, la maternidad y la independencia de la mujer. Creo que este es el mayor problema de la historia: quiere estar en demasiados lados al mismo tiempo. Para cuando llegaron los créditos no sabía si había visto una película biográfica, una película sobre la lucha social del feminismo, una película sobre la depresión, una película sobre la monotonía de pareja, una película sobre la poesía y la literatura, una poesía sobre las dificultades de la maternidad. No se trata de hablar de varios temas, se trata de no saber dónde está el acento.

Por ello, siento que es una película que quiso abarcar muchísimo sin que todo ello tenga una línea continua. Más bien la historia está contada en viñetas. Nos hablan de amor acá, de maternidad acá, de feminismo acá… Cuando Rosario Castellanos habla de feminismo, la película no se trata de otra cosa. Cuando Rosario y Ricardo se conocen no se trata más que de la ilusión de una relación que inicia. Cuando empiezan los problemas con la maternidad, no se trata de otra cosa. Los conflictos no se extienden de manera natural, sino que llegan, son tratados y desaparecen.

Por ejemplo, la película nos habla en una parte de los celos profesionales de Ricardo hacia Rosario. Mientras ella escribe incansablemente en su máquina y goza aquello que escribe, él no puede siquiera poner tres palabras juntas. Primero intenta boicotear el trabajo de ella distrayéndola, besándola… luego la hace sentir culpable, pues estar escribiendo la aleja de él. Luego incluso le hace daño a la máquina de escribir en una noche de borrachera. El tema se deja de tocar… sin mayor análisis se deja de lado y se pasa a lo que sigue.

Adioses - Natalia Beristain

Natalia Beristáin, la directora

Cuando Rosario Castellanos tiene un aborto (en la vida real tuvo más, en la película vemos uno solo) entra en una fea depresión que la lleva a escribir, entre lágrimas, todo lo que está sintiendo. Cuando por fin tiene un hijo, éste parece estorbarle, le quita tiempo para escribir. La contradicción no me molesta, existe en muchísimas madres que no tenían del todo claro el rol de la maternidad, pero la historia se trata de eso un rato hasta que ello se termina y pasamos a otra cosa. Insisto: cada uno de los temas que Beristáin quiso tratar no están hilados, sino que termina uno y empieza el otro, como si fueran capítulos desvinculados de una vida.

Esto no quiere decir que la película sea mala, no, pero sí que el ritmo se cae en muchos momentos porque los momentos se terminan y resuelven para comenzar otros. El conflicto no se extiende durante la película, sino que hay varios pequeños conflictos que se siguen unos de otros sin uno en particular donde esté el acento. Ya sé, podrían decirme que la película es biográfica y que así funciona en ocasiones la vida. Pero, entonces, no le digas al público con tal claridad que no es una biografía. Una vez que aseguras que no vas a respetar al 100% la vida de la autora en pro de la construcción de una historia más dramática, pues oye, ¡construye una historia más dramática!

Cae bien como ejemplo un momento de la película que salió de mi comprensión. Es sabido que la autora murió mientras fungía como embajadora de Israel en México debido a un accidente que tuvo al salir de bañarse. La directora nos pone la escena, pero no nos muestra la muerte. Hace una elipsis de varios años en donde corta todo conflicto y deja sin resolver sus problemas matrimoniales, maternales y depresivos, para llevarnos al día de la muerte de la autora. No nos muestra la muerte… es más, quienes no sepan cómo murió Rosario Castellanos sencillamente no entenderá esos últimos cinco minutos de película. Entonces… ¿es biográfica o no es biográfica?

Adioses - Castellanos joven

La historia está aderezada con la lectura de algunos poemas de Rosario Castellanos aquí y allá a modo de voice overs (a veces) o de algún personaje leyendo los textos (otras veces). Esto se agradece porque, más allá de lo dicho anteriormente, le da valor narrativo a la obra de la mujer que es considerada la primera escritora de Chiapas, una de las plumas más importantes de México y uno de los nombres más representativos en la lucha por la igualdad entre los géneros y los derechos de las mujeres.

Las actuaciones están todas muy bien. Como siempre Giménez Cacho está de aplausos, Karina Gidi hace un gran trabajo para comunicar la tristeza, la depresión, el conflicto, la creatividad y la genialidad de una artista llena de contradicciones. Tessa Ia muy bien con el retrato de una Castellanos inocente que poco sabe de lo que le espera con el dolor de la vida, una joven que ante todo decide ser escritora, que está dispuesta a dejarlo todo por su sueño. Pedro De Tavira es el menos aplaudible y no porque no lo haga bien, sino porque su versión joven de Ricardo es un cliché de varón seguro de sí mismo y cínico hasta los ojos. Lo hemos visto mil veces, pero, aun así, pude disfrutarlo de vez en vez.

La dirección está muy bien. No puedo decir que la película me fascinó, pues el ritmo no es constante, tiene momentos muy aburridos y el insistente salto de un tema a otro, de un conflicto a otro, la hace pasar por una historia de viñetas. Sin embargo, es el segundo trabajo de una joven directora y hay muchísimas películas mexicanas que querrían verse o desarrollarse como ésta. La carrera de Beristáin me llena de interés hacia el futuro, así que ya les estaré llenando este espacio con mi punto de vista sobre lo que nos entregue después de “Los Adioses”.

¡Buena Suerte!

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