Opinión. “Star Wars” o la saga de las oportunidades desperdiciadas.

Soy fan de “Star Wars” desde que tengo uso de memoria. La primera película que vi en el cine, aunque tales recuerdos son sólo flashazos, fue “El Regreso del Jedi”. Es por esta saga que empecé a apasionarme por el mundo del cine y una de las primeras razones que tuve para contar historias. Sin embargo, luego de sus cuarenta años de existencia, la mayoría de las películas de la saga son oportunidades desperdiciadas.

SWS - Portada

¿Qué quiero decir con “oportunidades desperdiciadas”? “Star Wars” tiene (hasta el momento) diez películas. ¿Cuántas de ellas son buenas? Depende… Como películas unitarias, varias. Como partes de la historia completa, no muchas. En realidad, es una saga que lleva muchísimos años asiéndose de las tres primeras películas a las que no ha podido superar. Las precuelas están llenas de referencias a esas, las secuelas están llenas de referencias a esas… detrás del deseo de contar nuevos capítulos está una necesidad imperiosa de referenciar los tres más longevos.

Eso es un problema porque tenemos un constante re-hacer las que funcionaron. Las precuelas intentaron contar historias nuevas, pero Lucas cayó en la tentación de atascarlas de referencias y vínculos innecesarios a las originales. Las secuelas son historias que copian, reescriben o recuentan las originales. “El Despertar de la Fuerza” tiene todos los puntos básicos de “Una Nueva Esperanza” y “Los Últimos Jedi” cae en algo peor que mencionaré más adelante y aunque lo nieguen sus fans y sus creadores, está atascada de imágenes completamente copiadas de “El Imperio Contraataca” y “El Regreso del Jedi”.

Entonces, uno de los grandes problemas de “Star Wars” es lo mucho que las seis nuevas se han querido colgar del éxito de las tres originales en lugar de generar éxito nuevo. Todavía en las precuelas se intentó contar historias nuevas… pero en el caso de las secuelas, no sólo están atascadas de referencias a las originales (como los primeros tres episodios) sino que, además, es tal su necesidad de ser como las originales que una es paso a paso el episodio IV y la otra desquició todo al querer ser la V y la VI al mismo tiempo que quiso ir en contra de todo lo que se esperaba. Entonces, en su deseo de no ser el Episodio VII, terminó siendo un monstruo de Frankenstein que decepcionó a los fans y los enfureció como ni la peor de las precuelas lo había logrado (y eso ya es mucho decir).

Pero vamos por partes, ¿por qué digo que son oportunidades desperdiciadas? Porque todas las películas de “Star Wars” tienen en su núcleo una historia que podría ser buenísima de estar bien contada. Todas son grandes películas en potencia, pero hay elementos que las detienen, ya sea la necesidad de pasar de lo sublime a lo trivial (el bathos de la lengua inglesa); el uso de la comedia fácil; las situaciones que van contra la consistencia interna; los diálogos mal escritos; el drama mal desarrollado; los personajes sobrados; los personajes sub-utilizados…

¿Son problemas sólo de las precuelas y las secuelas? No, hubo algunos detalles de ello en las originales (como una banda de ositos del bosque venciendo a un ejército fascista con piedras y palos), pero en “El Regreso del Jedi” se buscaba comunicar un mensaje (aunque la simbología fuera asquerosamente obvia) y era la primera vez que sucedía. Ya dos veces no se perdonan, tres menos y cuatro son un mal chiste. Si a eso le sumamos las contradicciones internas entre una película y otra, entre una trilogía y otra… Bueno, la cosa se convierte en un desastre sin pies ni cabeza.

¿Entonces por qué seguimos siendo fans? ¿Por qué es la saga cinematográfica más popular? ¿Por qué es un fenómeno mundial y no sólo un fenómeno de los Estados Unidos? Porque creo que los fans la queremos tanto que somos selectivos. Vemos sus logros y no sus tropiezos. Nos enfocamos en lo que funciona y miramos hacia otro lado con todo lo demás. Nos contamos a nosotros mismos estas grandes historias en potencia que están ahí, debajo de todo lo que quedó. Y casi todos los fans que yo conozco tienen en el corazón algo que no se genera con otras historias fílmicas: un fuerte deseo de reescribir la historia. Algunos de forma literal, otros sólo en su mente, pero la realidad es que nos contamos una “Star Wars” que no se puede encontrar en ningún lado.

SWS - Ewoks

¿A qué me refiero con “de forma literal”? Canales de YouTube con fans narrando cómo “debieron ser” tales o cuales episodios; Iván Ortega reeditando “Los Últimos Jedi” para que quede lo menos lamentable posible; las novelas y series de televisión que intentan corregir y parchar (a veces de forma muy inteligente y a veces de la menos burda posible) los huecos, contradicciones, errores y necedades de las películas. Hasta en las conversaciones entre fanáticos es común que se hable de cómo debieron ser o que se toquen sólo las partes que funcionan. Hasta los juegos de video, novelas y cómics cuentan historias con más coherencia y una mejor construcción narrativa que las películas y no faltan los fanáticos que ante la mínima metida de pata de los filmes lo mandan a uno a leer tres libros y revisar cuatro cómics, en donde “todo se resuelve” y se explica con claridad.

A ver, entiendo que “Star Wars” es un universo expandido y que todo lo que sucede en cómics, novelas y juegos de video es parte de una misma continuidad y una misma historia. Pero el fenómeno inició en el cine y es, ante todo, una saga cinematográfica. Buena parte de la humanidad ni siquiera se entera de otra cosa. Los libros, juegos, cómics y esas cosas deberían estar ahí para complementar a las películas, no para darles sentido, no para corregirlas, no para tapar huecos argumentales, no para revivir personajes sub-utilizados, o para deshacerse de otros que están por capricho de guionistas, directores y productores.

Obviamente todo empezó con “La Amenaza Fantasma” que hoy es (sorpresivamente) la segunda mayor decepción en el mundo de “Star Wars”. Los efectos prácticos se abandonaron en favor del CGI que aún se veía falso; se incluyó a un niño pesado; un argumento innecesariamente complicado; chistes de pastelazo; un personaje dirigido a niños que resultó odioso para las audiencias en general; una película que por un lado está dirigida a los niños y por otra tiene secuencias lentísimas sobre discusiones políticas de rutas comerciales en el Senado Galáctico; todo ello aderezado con un George Lucas que pensó que podía darle una estructura mítica a su nueva trilogía convirtiendo a Darth Vader en un Jesús-Moisés que nunca fue y que tampoco era necesario.

SWS - Ivan Ortega - FilmFix

Ivan Ortega está reeditando “Los Últimos Jedi” desde su canal FilmFix de Youtube.

La novelización del Episodio I arregla muchos de estos errores. Al menos, corrige profundamente al personaje de Anakin, pero es incapaz de deshacerse de las inherentes contradicciones. A mí hasta la fecha me sorprende cómo un autor puede escribir mal el camino si ya sabe cuál es el destino. “Un joven piloto” no es lo mismo que “un niño piloto de carreras”. “Yoda me entrenó” no es igual que “Qui Gon Jinn me entrenó”. “Sentí que la Fuerza era fuerte con Vader y decidí entrenarlo” no es igual que “no quería entrenarlo, pero mi maestro moribundo me hizo prometerlo”. Y los fans más dogmáticos llegaron como una tromba creando malabares argumentales para explicar en qué sentido no había contradicciones. Pero coño, es obvio que ahí están y lo demás es pensar que Lucas es el buen escritor que ciertamente no es.

Basta leer la pesadilla que fue la filmación de “Una Nueva Esperanza” para ver que no es el mejor escritor del mundo. La película fue corregida (mejor dicho: salvada) en post-producción, en donde la atascaron de elementos dramáticos que ni siquiera figuraban en el guion, muchos de ellos ideas de la entonces esposa de Lucas, Marcia Griffin. Los actores no daban un peso por la película porque la historia que estaba en las páginas no era la que terminó proyectada en los cines. La historia del guion era una cosa aburrida y poco dramática.

Lucas es un tipo con buenas ideas, pero si algo demuestran las precuelas es que alguien tiene que ayudarle a poner sus buenas ideas en orden y fortalecerlas con elementos dramáticos básicos de la narrativa. No por nada la que es considerada la mejor película de la saga tuvo otro guionista, otro director y muchos miembros del equipo de Lucas le dijeron “NO” a cientos de sus peticiones (incluyendo que Yoda fuera actuado por un chango en lugar de una marioneta, por poner un ejemplo). Y no creo que “Star Wars” sea la única evidencia de que Lucas no puede convertir sus buenas ideas en buenas historias, “THX-1138” es infumable, lenta, desesperante y sin chiste. Se nota a leguas que es un cortometraje (una buena idea) alargado de forma sintética.

SWS - THX

“THX-1138” otra buena idea que es la base de una mala historia

Cuando llegan las precuelas, Lucas ya no era un joven cineasta sin experiencia, sino el grandioso magnate de Hollywood que pagó todo y al que nadie le podía decir que no. Y así fue que nos llegaron las contradicciones, las profecías, los niños odiosos, los efectos sobrados con CGI, el Yoda que salta como Bruce Lee, los abuelos que luchan como si tuvieran quince años para, una vez guardada la espada, volver a tener achaques, el Anakin berrinchudo, Jar Jar Binks, robots de guerra que son “graciosos”, una Padme que llora porque Anakin mata niños en la tres, pero que no tuvo menor problema de que hiciera exactamente lo mismo en la dos, Jedis que logran defenderse de cien robots de guerra aquí mientras que tres robots de guerra los matan allá, maestros Jedi que pueden o no defenderse según convenga, pueden o no sentir lo que va a pasar según convenga y pueden o no usar sus poderes según convenga.

Detrás de ese terrible caos hay una historia trágica de amor y predestinación griega en donde Anakin, para salvar la vida de su amada, termina ocasionando su muerte. Lo mismo sucede en el senado, donde el gobierno, con tal de evitar la separación y el totalitarismo, termina ocasionándolo. Una orden religiosa que se convierte en una orden militar y paga el precio igual que sucedió con los Caballeros Templarios en 1307. Un conflicto sencillo que pudo corregirse de un plumazo termina quebrando al Estado debido a la ineficiencia gubernamental. La historia está ahí, los vínculos históricos también. El mito, el símbolo, el camino del Héroe… ¡Pero para encontrarlo hay que ignorar 70% de lo demás!

Las secuelas son una respuesta excesiva a las precuelas. Mientras Lucas llenó I, II y III de política y discusiones gubernamentales, el VII y el VIII las ignoró por completo hasta el punto de que nunca nos enteramos de dónde salió la Primera Orden, dónde anda la República, quiénes son la Resistencia, por qué la Resistencia no tiene del todo el apoyo de la República, por qué el gobierno galáctico permitió el surgimiento de la Primera Orden… ¿Es la Primera Orden una reorganización de los remanentes del Imperio? Porque absolutamente todo (armas, soldados y organización) son igualitas al Imperio, pero ellos nunca hacen el vínculo. Se entiende que el Imperio (que era el gobierno) tuviera los medios para construir Estrellas de la Muerte, ¿pero de dónde una organización rebelde saca dinero para construir la Base Starkiller? En el VII destruyen todos los planetas donde está el Senado, pero ninguno de ellos es Corouscant. ¿Cuándo dejó de ser Corouscant el centro de gobierno? Absolutamente nada de esto se explica y los espectadores tenemos que ver cómo el estado de la Galaxia es exactamente el mismo cuarenta años después.

 

Luego el episodio VIII, que no quiso ser las precuelas, pero tampoco quiso ser el VII, entonces aplicó aquello que hoy está en la lápida de “Star Wars”: hay que subvertir las expectativas. Por eso todos los misterios del episodio anterior se echan por la borda. Rian Johnson aseguró que los fans odiaron su película porque no nos dio gusto con las respuestas que dio a las preguntas puestas sobre la mesa por “El Despertar de la Fuerza”. Mentira, odiamos su película (entre otras cosas) porque NO DIO respuestas a las preguntas. O peor, se burló de la pregunta, se burló de la respuesta y nos lo cambió por chistes fuera de lugar. Yo no quería que Rey fuera hija de nadie en especial, pero quería una explicación de por qué es tan buena en TODO… pensé que algo había, sobre todo luego de lo que sucedió cuando tocó la espada de Anakin. Ah, pero no, no era nada, no es nadie, nada importante ahí… ¡Por favor! Y detalles como ese se encuentran en toda la película.

Supongo que el Episodio IX va a intentar corregir algunos de los errores del VIII, aunque el guion de Rian Johnson es tan malo que dañó toda la saga como ningún otro. El director y guionista fue tan eficiente que no sólo rompió la nueva trilogía, sino que algunas de sus propuestas afectan la historia desde el Episodio I y dejan sin lógica decisiones argumentales de películas, libros, cómics y juegos de video por igual. El tipo sencillamente hizo cosas que quebraron toda la estructura interna del mundo de “Star Wars” (como el funcionamiento de La Fuerza, la naturaleza de los viajes hiperespaciales, o el uso de gasolina —que luego “Solo” intentó reparchar-, entre otras cosas).

¿Hay una mejor historia ahí también? Sí, aunque menos interesante que las precuelas, desde mi punto de vista. La guerra interminable, la ineficacia gubernamental, la búsqueda de la propia identidad y el fracaso como maestro de vida. Pero no hay mitología, no hay pasión, no hay continuidad, no hay construcción de arcos narrativos (que en las precuelas estaban, vulnerables como eran, pero presentes). “Los Últimos Jedi” logró lo impensable: ser peor que “La Amenaza Fantasma” y “El Ataque de los Clones” en muchísimos niveles.

SWS - Abrams

J.J. Abrams, director de los episodios VII y IX

Después de ver “El Despertar de la Fuerza” y “Rogue One”, agradecí que Disney se encargara de continuar la historia, pensé que lo llevaría por un mejor camino. Pero no. “Los Últimos Jedi” y “Han Solo” demostraron que Star Wars está aún en peores manos que las de Lucas: las de Kathleen Kennedy, con su necesidad de forzar mensajes feministas, pro-ambientalistas y de justicia social simplista de forma obvia y superficial. ¿Ahora resulta que Lando tiene sexo con robots? ¿Androides armando rebeliones que exigen la igualdad? ¿El único héroe de la película maltratado sin razón por una militar con vestido de cóctel? ¿Una misión fallida que “vale la pena” porque lograste liberar (momentáneamente) a un montón de caballos de hipódromo? ¿Qué carajos es esto?

Al final de todo esto, el estado de los fans es el que comentaba al principio: la atención en lo bueno, los ojos cerrados ante lo malo y diez mil formas en nuestra mente de cómo nuestra saga favorita podría ser mejor. Hoy no espero el Episodio IX con la misma emoción que esperé todos los demás, porque luego del VIII y de “Han Solo” estoy apático como universitario en el último semestre. Sé que J.J. Abrams va intentar cerrar de la mejor forma una historia de veinte horas, pero Johnson no le dejó muchas herramientas para lograrlo, el último episodio no tendrá los elementos necesarios para ser bueno. Y mientras escribo esto, la verdad es que espero equivocarme.

¡Buena Suerte!

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