Película. “Ralph Rompe Internet” (WiFi Ralph) – Rich Moore, Phil Johnston, 2018

­­Hace seis años Disney estrenó “Ralph el Demoledor”, una película con una historia atractiva y un montón de referencias al mundo de los videojuegos. La película fue un éxito y la disfruté enormemente. Este fin de semana pude ver la secuela y he aquí mi punto de vista al respecto.

WFR - Poster

La amistad entre Ralph y Vanellope se ha fortalecido desde la primera película. Se la pasan juntos todo el tiempo y aman su rutina del día a día. Bueno, no… Ralph la ama. Ella, en cambio, ya se está cansando de su juego, de correr siempre las mismas tres aburridas pistas de carreras.

Ralph, queriendo alegrar a Vanellope, crea una nueva pista dentro del juego “Sugar Rush” que termina ocasionando que el volante de la maquinita real se rompa. El juego es viejo y la refacción muy cara, así que el dueño decide mejor deshacerse de la cosa por completo. Vanellope y todos los habitantes están que no los calienta ni el sol.

Hasta que a Ralph y Vanellope se les ocurre la idea de ir a buscar la pieza a Internet. Creen que es cosa fácil: conectarse, visitar e-bay, comprar la pieza y luego volver a la normalidad. Pero el Internet no es un lugar sencillo y está lleno de nuevas aventuras que llevarán a Vanellope a cuestionarse su vida, sus sueños y su destino.

WFR - En Internet

Vamos a quitar del medio lo que es muy obvio: la animación es extraordinaria. La gente de Disney cada vez se vuelve mejor en el asunto. En este sentido no hay queja posible. El detalle es extraordinario y cada encuadre en el mundo de Internet está tan plagado de detalles y elementos como lo está el verdadero mundo de las redes.

Esta película, como buena secuela, transporta a los personajes que ya conocemos, y los coloca en un mundo mucho más complicado. Al final del día, Ralph y Vanellope son personajes de maquinita, una forma de juego que hoy es arcaica (los salones de arcade casi no tienen ya juegos, sino deportes, bailes y esas cosas). Junto con ellos conocemos y reconocemos la complejidad de Internet.

Algo que me encantó es cómo el mismo humor con el que se trató a los juegos ochenteros de la primera parte es utilizado aquí para mirar el Internet. El buscador de Google se convierte en un personaje, los algoritmos de YouTube son otro, cada ventana emergente de los navegadores web son vendedores callejeros. Los guionistas supieron antropomorfizar muy bien la experiencia en línea, incluyendo a los usuarios, su comportamiento y sus preferencias.

WFR - Llegando

De hecho, aquí no me queda sino recordar a la lamentable “Emoji Movie” y la forma en que intentó hacer una mezcla entre “Toy Story” y el Internet. Pues “WiFi Ralph” lo hace mucho mejor. Aquí, cada elemento del Internet tiene una intención dentro de la historia. Claro, hay marcas que salen de fondo nada más porque tienen que estar, pero todo tiene una intención. En la película de los emojis las apps estaban metidas con calzador en una historia que no las necesitaba.

La película es, además, una celebración y una crítica del Internet al mismo tiempo. Sí, hace una crítica social sobre el uso del Internet (aunque no tan dura como la de “Wall-E”), pero también ilumina las bondades del Internet sin vestirlo de Satanás. Aunque de forma muy breve, toca sobre el tema de la violencia emocional que se puede hallar en las redes, la superficialidad de algunos de sus contenidos y la forma en que idiotiza a los usuarios. Pero también los vínculos, el conocimiento y la información a las que nos da acceso. Todo ello con chistes que funcionan en la mayoría de las ocasiones.

Otra cosa que le aplaudí a la película es cómo Disney hace uso de todas las marcas que están bajo su poder para crear una experiencia más completa, como ver a las princesas de Disney, los Stormtroopers de Star Wars o la presencia de Stan Lee y sus personajes de Marvel. Pero, además, Disney se burla de sus propias historias y logra algunos de los mejores chistes de la película. A eso hay que sumar detalles de aplauso, como que la canción inspirada de Vanellope sea de Alan Menken, el gran autor de las canciones de la época del Renacimiento de Disney, o que a Mérida ninguna otra princesa le entienda no sólo por hablar inglés de Escocia, sin por ser “del otro estudio”.

WFR - Princesas

Las princesas de Disney, que han pasado a la fama (entre otras cosas) por ser dependientes y estar en espera de que las salve el hombre fuerte, tienen al final su escena de heroísmo en donde muestran que las mujeres también pueden rescatar a un hombre y los guionistas usan sus “poderes” de forma bastante atractiva y visualmente poderosa. Así que Disney se burla de sus personajes, por un lado, pero los renueva por el otro. Mientras todo esto pasa, los adultos que vivimos el renacimiento de Disney nos sentimos satisfechos y los niños que conocen a todas esas princesas se emocionan al verlas y aplauden también con gusto.

Ahora… sobre la historia. ¡Es exactamente la misma que la primera película! En la primera fue Ralph quien no estaba satisfecho con su vida, aquí es Vanellope quien no está satisfecha con su vida. Los dos se lanzan a una aventura para poder cambiar su circunstancia y, en el camino, descubren que lo que deseaban era otra cosa. Ralph hace algo bueno que parece malo, hace enfurecer a Vanellope y luego hace otra cosa para volverse a ganar su confianza. Como si los personajes no hubieran aprendido nada desde la primera película.

¿Esto es una queja? Pues sí y no. Sí, porque Disney ya está abusando de repetir historias, de volver a usar arcos, de fotocopiar desarrollo de personajes (sí, “Toy Story 3 y “Los Increíbles 2” son buenos ejemplos). Por el otro, es una fotocopia colocada en un fondo muy bien construido, lleno de bromas y referencias que chicos y grandes entienden, haciendo (ahora sí) una mezcla mucho mejor lograda de “Toy Story” con el mundo del Internet. En donde falló “Emoji Movie” triunfa “WiFi Ralph”.

WFR - Directores

Rich Moore y Phil Johnston, los directores

Si nos ponemos menos exigentes e ignoramos que es una recreación de la primera parte, la película tiene personajes interesantes y divertidos. La historia comunica a los niños una relación de amistad muy bonita y les enseña que sus actos tienen consecuencias, la responsabilidad y todos esos valores que son importantes para las nuevas generaciones. Ralph y Vanellope no podrían ser más diferentes en todos los sentidos y, sin embargo, eso no limita la fortaleza de su amistad.

Vayan a ver “WiFi Ralph”. Si la comparamos con la anterior, me parece una secuela decente. Si la vemos de forma unitaria, es una maravilla llena de risas de principio a fin. Las referencias al Internet y las bromas que hace a costillas del funcionamiento de las redes y sus usuarios son suficiente para gozar de esta historia y que se vaya como agua.

¡Buena Suerte!

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