Película. “Robin Hood” – Otto Bathurst, 2018.

He sido fanático de Robin Hood desde hace muchísimo tiempo. Desde el mito, la leyenda, el cuento, las películas, las caricaturas… siempre me han gustado las diferentes versiones del famoso ladrón que roba a los ricos para darle a los pobres. Tan sólo ocho años después de la fallida versión de Ridley Scott, llega una nueva adaptación que promete una historia más fresca…

Robin - Poster

Robin, señor de Locksley, es un riquillo de Nottingham en plena Edad Media. Señor de su castillo y un montón de tierras, tiene una vida llena de comodidades al lado de Marian, una plebeya a la que conoció mientras ella intentó robarle un caballo. Su vida es feliz y perfecta, hasta que el Sheriff de Nottingham lo envía a las Cruzadas. Sin poder hacer nada al respecto, Robin promete volver y se va para Arabia.

En medio de su lucha contra los musulmanes, intenta salvar al hijo de un sarraceno y es enviado de vuelta a Inglaterra por problemático y traidor. Al volver, se da cuenta que el Sheriff se apropió de todos sus bienes y que Marian, creyéndolo muerto, se enamoró de un popular líder social. Cuando no sabe qué hacer con su furia se topa con Juan, un musulmán que se vino de polizón desde Arabia y que ahora quiere ayudar a Robin a vengarse del Sheriff por todo lo que le ha hecho sufrir.

A partir de entonces, Robin se convierte en “El Encapuchado”, un ladrón que le quita al Sheriff todo el oro que invierte en las Cruzadas y se lo entrega a los pobres. El Sheriff está furioso y, con el apoyo de un poderoso Cardenal y un grupo de mercenarios, hará todo lo que está en sus manos por detener al molesto forajido y llevarlo finalmente a la justicia.

Robin - Los dos

Antes de llegar al cine me topé con un montón de críticos que deshicieron esta película, así que mis expectativas no podían estar más abajo. ¿Tuvieron razón? Sí y no. La crítica destruyó la película, principalmente, en tres campos: los efectos especiales (que calificaron como fuera de moda), el vestuario (que se ve actual y poco tiene que ver con el periodo histórico) y la historia (que no bajaron de una simplonada sin sentido). Pero eso es lo que dicen los críticos, y estoy de acuerdo con algunas cosas.

Lo primero en lo que estoy completamente de acuerdo es en el asunto del vestuario. Sí, es una basura. ¿Por qué? Porque es moderno. El Sheriff tiene un abrigo que parece sacado de las pasarelas actuales y a Lady Marian no se le puede distinguir de una universitaria en su día de graduación. Y antes de que me digan “es que así es el diseño de la película…” no, no me vengan con eso, porque el resto es medieval. Castillos, caballos, carruajes… Esta película no es “Titus” de Julie Taymor. Si le vas a dar un diseño visual moderno, dáselo a todo, o deja muy clara la línea entre lo que quieres modernizar y lo que no y, muy importante, que haya una coherencia, una constancia a lo largo de toda la película.

Porque en muchos momentos parece que el director quería hacer una película actual, y con seguridad una de balazos y carreras de auto, porque aquí los arcos se comportan como pistolas, las ballestas como metralletas, existen las bombas molotov mil años antes de ser inventadas y los carruajes parecen Ferraris disfrazados. Literalmente las flechas rompen las columnas de piedra como si fueran balas de alto calibre y las ballestas pesadas pueden disparar rondas y rondas sin parar. En un momento de la película hay una persecución entre carruajes en los que faltaron las chispas en el piso y los acelerones antes de la luz verde. 

Robin - Marian

¿Estoy criticando a la película por ello? Sí… y no. Sí, porque desde el punto de vista visual la película está por todos lados, es un caos, el equipo creativo no sabía si estaba aquí, allá o acullá. Pero mentiría si no digo que esos disparos de ballestas todopoderosas y arcos como Berettas no son muy divertidos. Entonces me encontré frente a una película que estaba divirtiendo mucho a la mitad de mi cerebro, como niño en una feria; mientras tanto, la otra mitad no podía creer que una película tuviera tal nivel de desinterés, desconocimiento y caos en su manufactura. 

¿Desconocimiento? Sí. Esta película se sitúa en la Edad Media nada más porque los guionistas quisieron colgarse de los personajes de la leyenda de Robin Hood, pero fuera de eso hay un desinterés histórico que raya en la locura. Y ojo, sé que el cine de ficción no es historia, no quiero una película que retrate la Europa Medieval del tiempo de la Tercera Cruzada como si fuera el documental de un historiador. Pero cuando la voz que narra la introducción de la película dice algo como “no te voy a hablar de historia porque te voy a aburrir”, sabes que los cineastas se tomaron muy en serio aquello de “hay que divertir al público y lo demás importa poco”.

Cosas como que el feudo de Locksley esté adentro de Nottingham… que el sheriff pueda enviar gente a las cruzadas (sobre todo a nobles) como si fuera el servicio militar… que Nottingham sea el lugar de donde sale el financiamiento para las Cruzadas… que el sheriff y el Cardenal tengan un plan secreto para derrocar al rey de Inglaterra con apoyo de los musulmanes, que nadie en toda Inglaterra se espante al ver entre las calles a un obvio musulmán. ¿Qué estás haciendo, película?

Robin - Otto Bathurst, director

Otto Bathurst, el director

Aquí el pequeño Juan es un árabe islámico que, como dije antes, puede pasearse por las calles de la ciudad sin que la gente lo señale. Por algo el “Robin Hood” de Kevin Reynolds mantuvo a Azeem, el musulmán de aquella historia, guardado en el bosque de Sherwood, de donde sólo salía disfrazado. Un personaje que los demás, fueran “buenos” o “malos” no dejaban de rechazar y en el que desconfiaban sólo por ser musulmán. ¡Pues sí! Estamos hablando de la Europa del tiempo de las cruzadas, obvio que los “salvajes sarracenos” eran unos ogros temidos como la peste. Un hecho que a esta versión de Robin Hood se le olvida tanto como ignora lo estúpido que es que un fraile se sienta “liberado” cuando la Iglesia lo excomulga.

Y con esto llegamos a una de las cosas que más me desquiciaron: la historia está escrita de una forma políticamente correcta. De nuevo Hollywood cree que puede ser políticamente correcto contando historias que se sitúan durante conflictos durísimos entre cristianos y musulmanes. Aquí, como es la moda, los católicos son malos malos malísimos y los musulmanes son buenos e inocentes seres humanos que sufren las invasiones y conquistas europeas, que la película no baja de injustas, imperialistas y malévolas… Porque a la corrección política moderna se le olvida que fueron los musulmanes los primeros que le cayeron encima al imperio romano y que las cruzadas no fueron una invasión colonialista inmerecida.

La película es demasiado actual para que la historia sea convincente. Desde los “war efforts” hasta las conflictivas sociales que se muestran salpicadas por todo el desarrollo, las analogías con el mundo actual y la crítica a gobiernos occidentales, todo es demasiado obvio para ser medieval y esto corta constantemente con la suspensión de la inverosimilitud. “Robin Hood” no termina de asumirse como una peliculita entretenida de acción y escenas cool, así que intenta ser analítica y actual de forma que termina siendo obvia y desagradable. Con esto, el tono salta de un lado a otro, con momentos de acción en cámara lenta a “La Matrix” y momentos de discursos de igualdad social que están muy lejos de la leyenda y la historia que queremos ver de Robin Hood… Un Robin Hood que entra al bosque de Sherwood, por primera vez, dos minutos antes de los créditos finales.

Robin - Sheriff

¿Y las actuaciones? Pues todos le hacen de lo mismo. Egerton es el mismo de Kingsman, Foxx es el mismo de todos lados y Ben Mendelsohn es exactamente el mismo villano de “Rogue One” y “Ready Player One”… ¡el tipo tiene talento! Por piedad pónganle otro personaje, coño. Y bueno, es lamentable ver al grandioso F. Murray Abraham en el triste personaje del Cardenal. ¿Se acuerdan de Bernardo Gui en “El Nombre de la Rosa”? Ah, pues exageren todo lo malo, desnúdenlo de lo que funcionó y ahí está.

Lo que sí está de aplausos es la música. Nunca había escuchado una banda sonora de Joseph Trapanese y me quedé enamorado, voy a buscar otros trabajos del muchacho para ver si son igual de épicos. Porque eso sí, la película tiene momentos épicos, momentos emocionantes… vaya, la maldita cosa está divertida, sólo que toene demasiadas cosa que se la pasan distrayéndonos cuando que no tenían razón alguna de ser, caramba. ¿Por qué a Hollywood le cuesta tantísimo trabajo hacer una buena película de “Robin Hood”?

Si me preguntan, yo me quedo con la de Kevin Reynolds. Sí, sus errores son evidentes, pero creo que, de las versiones modernas, es la más loable. Es divertida, está llena de aventuras y entiende la linea entre ser pura diversión burda (como ésta) e intentar ser realista, seria y depresiva (como la de Ridley Scott). Además, tiene personajes entrañables, como Azeem, el Fraile Tuk y el maravilloso Sheriff de Alan Rickman.  Vayan a ver “Robin Hood” siempre y cuando tengan presente que tienen que apagar el cerebro por completo si pretenden disfrutarla.

¡Buena Suerte!

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