Película. “Creed II: Defendiendo el Legado” (Creed II) – Steven Caple Jr., 2018.

He sido fan de las películas de “Rocky” desde que tengo uso de memoria. Algunas han sido muy buenas y otras han apestado con ganas, pero el personaje no deja de ser atractivo y por eso ha funcionado durante tantos años. Hoy se estrenó en México “Creed II: Defendiendo el Legado” y he aquí mi punto de vista al respecto.

Creed 2 - Poster

Iniciamos con Adonis Creed, hijo de Apollo Creed, ya con una importante carrera en el boxeo profesional, a punto de enfrentarse con el campeón de los pesos pesados para quitarle el título. Pero mientras esto sucede, en Ucrania, Ivan Drago, aquél soviético asesino que casi mata a Rocky en “Rocky IV”, está preparando a su hijo para que le deshaga la cara al hijo de Apollo.

Para ambos boxeadores la cosa es personal. Del lado de Viktor, la derrota de su padre llevó a que su mamá los abandonara y el apellido familiar fuera sinónimo de vergüenza. Del lado de Adonis, Ivan Drago asesinó a su padre en el cuadrilátero treinta años antes. Los dos hijos van por una venganza que ni siquiera les corresponde, pero todo a su alrededor (sobre todo los medios de comunicación) los lleva a pensar que es su destino y su obligación.

De eso se trata la que es ya la octava película de “Rocky” si nos ponemos técnicos e ignoramos que “Creed” es sólo una herramienta para seguir llevando adelante la misma fórmula. Después de “Rocky Balboa”, que es en realidad “Rocky VI”, ya el viejo Stallone no podía seguir subiéndose al cuadrilátero, así que no quedó más que cambiar al boxeador y lograron vincularlo bien al poner al hijo olvidado de Creed.

Creed 2 - Tessa Thompson

Lo que me gusta mucho de estas dos películas es que se alejan del tono ya simpático e incluso fársico que habían alcanzado las películas de “Rocky”. Después de que la primera fuera considerada de las mejores películas del año, la tres y la cuatro resultaron exageradas, melodramáticas e incluso cómicas. Sí, la cuatro se estrenó en plena Guerra Fría y eso la hace un producto necesario de su tiempo, hasta el punto de que verla hoy la hace una de las más incomprendidas… vaya, los millenials y centenials ya no tienen la menor idea de que existió una cosa que se llamó la Unión Soviética.

La quinta quiso alejarse de la fórmula típica de las cuatro primeras (pensando que ya hacía falta variarle) y se encontró con el escupitajo del público, que vomitó la idea de una película de “Rocky” con una estructura nueva. Intentaron hacerla más dramática y un poco más realista, una crítica al mundo del boxeo y la corrupción de los manejadores, y el experimento no les salió. La franquicia tuvo que descansar durante años y, al volver, ya con un Rocky Balboa de sesenta y tantos años, la fórmula se repitió igualita.

Y se vuelve a repetir en la de “Creed II” como se repitió en la de “Creed I”. Lo único que cambia (más o menos) son las relaciones de los personajes entre una pelea y otra, pero el resto es el mismo. Mismos montajes de entrenamiento con música inspiradora, misma primera pelea en la que gana el villano y segunda pelea en la que gana el protagonista… “levántate”, grita la mujer amada entre el público que ruge; “no lo dejes”, grita el entrenador, quienquiera que sea el personaje, desde abajo de las cuerdas. Ya lo vimos, ya nos lo sabemos… y nos encanta.

Creed 2 - Malosos

“Nos encanta” es una afirmación segura porque ya van ocho. Y para como terminó ésta, posiblemente haya una nueve. Y casi todas son igualitas, pero corremos a verlas de todos modos. Pero ésta, además de repetir la fórmula con personajes nuevos, se alimenta de la nostalgia. Como buena película de finales de la segunda década del siglo XXI, necesita mostrarnos cosas de los ochenta para que nos sintamos contentos. Por eso Viktor Drago, por eso Ivan Drago y por eso una casi irreconocible Bridgiette Nielsen repitiendo el papel de rusa que representó en los ochenta.

¿Es “Creed II” una copia de “Rocky IV”? Sí y no. Sí, porque hay cosas que están copiadas tal cual… la pelea contra un ruso, que la pelea tenga que ser en Rusia y no en Estados Unidos, que el protagonista no entrene en un gimnasio sino en un ambiente mucho más álgido, sin equipo profesional… Todo pintado de otro color para que no parezca una copia de la otra, pero ahí está y hay que ser idiota para no verlo detrás de la máscara de papel de China.

Pero no, porque aquí las relaciones entre personajes son más interesantes, más humanas y mucho menos satisfactorias y exitosas. Sí, Creed logra reencontrarse con su pasado, pero no todo le sale bien (y no diré qué porque spoilers). La relación con su novia no siempre resulta miel sobre hojuelas. Las cosas son más complicadas, pero son, sobre todo, más humanas. Mientras la de “Rocky IV” se siente exagerada y con personajes salidos de una caricatura, aquí todos ellos son humanizados. Ivan Drago ya no es un monstruo rubio que se porta como Frankenstein… es un ser humano con sentimientos, necesidades, culpas… Vaya, se siente real a diferencia de quien fue hace treinta años. Sí, de acuerdo, sigue siendo un monstruo rubio y malvado, pero tiene muchas más capas que eso.

The Variety Shutterstock Sundance Portrait Studio, Park City, Utah, America - 26 Jan 2016

Steven Caple Jr, el director

Además, la película también llega en un buen momento. Actualmente Rusia no es el peligroso enemigo del mundo que era en tiempos de la Unión Soviética y el conflicto entre ambos boxeadores no es una micro-representación de una guerra que sí amenazó al mundo durante décadas, pero eso no significa que Rusia sea hoy el mejor amigo de los Estados Unidos. Con todo este asunto de Trump y sus lazos con Rusia para manipular las elecciones del 2016, Rusia no es visto con buenos ojos y que Creed se ponga una golpiza con un ruso en el cuadrilátero sigue siendo satisfactorio… menos que en aquél entonces, pero de todos modos divertido.

Eso sí… esta película va a envejecer mucho mejor que “Rocky IV”. Aquí hay mucho más en juego (narrativamente hablando) que una pelea que surge de la Guerra Fría. Las nuevas generaciones ven aquella película y sí, entienden que el soviético es malo porque mató a Apollo Creed y que por ello Rocky quiere vengarse, pero no hay una comprensión real sobre la representación de la historia, o quién era Gorbachov (menos lo que significa que al final se levante a aplaudirle al boxeador gringo), o el tipo de Unión Soviética que el cine norteamericano quería plasmar, mucho menos aquello de que es mejor que se maten en el cuadrilátero dos fulanos y no millones.

“Creed II” me gustó mucho, está emocionante, está divertida y es mucho más humana que sus predecesoras (al menos de la III en adelante). ¿Es la misma fórmula de siempre? Sí, lo es. Ya sabemos qué va a pasar desde que empieza, pero queremos verlo, como lo quisimos ver en tantas otras de Rocky. Tiene muchos vínculos con las originales, pero no se sostiene de ellas. Si viste “Rocky IV” ésta si es un festival de nostalgia, pero no necesitas de haber visto aquella para disfrutar ésta. Además, aquí la nostalgia está bien puesta, una historia continúa desde aquella otra línea, no es una nostalgia que se sienta metida con calzador, como se está haciendo costumbre.

¡Buena Suerte!

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