Película. “Glass” – M. Night Shyamalan, 2019.

Hace diecinueve años mi universidad me invitó a ver una presentación especial de “El Protegido” (Unbreakable), la segunda película de un director que prometía una grandiosa carrera luego de su nominada “El Sexto Sentido”. A mí me encantó, pero el resto de mi generación la encontró risible por su vinculación con las historias de cómics. Este año la tercera parte llega a los cines, luego de que “Fragmentado” (Split) resultara una especie de secuela forzada.

glass - póster

La historia comienza justo donde terminó “Fragmentado”. Kevin, el muchachón de las personalidades múltiples, sigue secuestrando muchachas de vidas perfectas para dárselas a comer a su personalidad animal conocida como “La Bestia”. Por otro lado, el héroe de “El Protegido”, David Dunn, está intentando dar con el fulano para terminar con la amenaza que representa. Dunn lleva diecinueve años siendo un justiciero callejero con la ayuda de su hijo, al que vimos orgulloso de los superpoderes su padre desde la primera película. Pero la policía no lo deja trabajar en paz y lo busca por actuar por sobre la ley.

A poco de iniciar la película Dunn logra encontrar a Kevin y el encontronazo no se deja esperar. “La Bestia” está impactada por los poderes de su enemigo, que no se ve ni siquiera un poco afectado por su fuerza y su violencia. Pero a media lucha la policía les cae encima y los mete a ambos a un hospital psiquiátrico, en donde se encuentran a Elijah (Mr. Glass), aquél que resultó ser el súper villano de la primera entrega. Una psiquiatra cuadrada y necia, la Dra. Staple, intentará convencerlos de que tienen una psicopatología y que no son, en realidad, súper héroes ni nada por el estilo.

A ver, primero necesito hablar un poco de historia. A mí me gustó “El Protegido”. Me pareció una forma realista (hasta donde es posible) de ver a un súper héroe. Es una película sobre un hombre que no le encuentra sentido a su vida porque no puede ver sus propias habilidades. Más allá de su profesión o su familia, un súper héroe necesita usar sus poderes para ayudar a los demás. Sólo así encuentra la paz interior. La película tiene la esperada vuelta de tuerca del cine de Shyamalan y nos habla con respeto sobre el arte de las tiras cómicas y su historia.

glass - lo tres

Luego de eso, Shyamalan filmó “Señales”, que ya tropezó horrible en varios sentidos y dio señales de que el director no era tan bueno como parecía y que, con tal de darnos un mensaje, era capaz de comprometer la lógica y los elementos de la narrativa. Pero fue hasta después, con “La Aldea” (The Village) cuando ya demostró que estos elementos le importan un cuerno y que todo (personajes, argumento, diálogo, etcétera) está siempre al servicio de la vuelta de tuerca, vuelta que empezó a estar forzada. A partir de ahí hizo una película mala después de otra. Creo que “El Fin de los Tiempos” (The Happening) es lo más terrible, pero está en cruenta lucha con “El Último Maestro del Aire” por el primer sitio… quizá esta última es más desagradable porque destruyó una historia maravillosa y profunda que ni siquiera era suya.

Con “Fragmentado” recuperó el visto bueno de muchos espectadores. Tardé en verla, porque, a decir verdad, me alejé del cine de este fulano como si me fuera a contagiar de lepra. Pero leí y escuché comentarios muy positivos, al parecer el señor había recuperado la magia. Un buen día, pude encontrarla en televisión y me encontré con una película normal. ¿Buenísima? No. De hecho no se trata de mucho. Kevin es un fulano con personalidad múltiple que se pasa toda la película metido en una especie de sótano del zoológico de la ciudad con tres adolescentes encerradas en un cuarto. Las espanta, les presume todas sus personalidades y les jura y perjura que “La Bestia” se las va a comer, pero carajo, ¿por qué ha de tomarse tanto tiempo? Al final del día, creo que la película es la buena actuación de James McAvoy forzada en dos horas de nada. Lo más interesante es ver al actor transformarse en varios personajes (presumen como veinte pero en realidad son cinco – una mujer, un niño, un obsesivo compulsivo, Kevin y la Bestia).

Y ya, terminada la historia, les cuento que me senté en una sala de cine atascada a ver “Glass” con la esperanza de que Shyamalan le sacara jugo a estos tres personajes que me parecen interesantes, metáforas de la vida, de las emociones y el sueño dorado de que la vida, en cierto sentido, fuera como en los cómics. Además, Bruce Willis, James McAvoy y Samuel L. Jackson están encantados con el director desde hace casi dos décadas y seguro iban a entregarse de lleno a su trabajo. No confío nada en Shyamalan y la amada “Fragmentado” tampoco me gustó, pero a ver…

glass - glass

¡Qué pedazo de película horrenda! La maldita cosa cuenta una historia de veinte minutos y lo demás es el director engordándola y engordándola con escenas de diálogos poco interesantes, artilugios sobre-complicados, personajes haciendo cosas ilógicas para que el maldito tiempo siga corriendo, moneditas lanzadas hacia la nostalgia, líneas narrativas que no llegan a nada y que ni siquiera son necesarias… Esta película es otra evidencia más de que este director no sabe escribir y de que no le aprendió nadita a Spielberg, al que siempre enmarca como su ejemplo a seguir y su mayor influencia.

Aunque la película se llama “Glass”, este personaje aparece hasta el clímax de la historia, el resto del tiempo es Samuel L. Jackson haciéndole de Robert DeNiro en “Despertares”. El Protegido tampoco sale, aunque lo vemos de vez en cuando en su celda. Entonces el 80% de la película es ponerle la cámara enfrente a James McAvoy para que nos vuelva a endulzar el ojo con su personaje de personalidad múltiple. Esto es una segunda parte de “Fragmentado”. Se ve que el director dijo: “De todas mis películas, ‘Fragmentado’ es la que más gustó, así que vamos a meter a Kevin con calzador por todos lados”.

¿Y cuál es la motivación de Kevin? Media película se obsesiona con David Dunn y quiere enfrentarse de nuevo a él. Luego cambia y quiere presentarse ante el mundo. Sí, Mr. Glass lo manipula en este sentido, pero coño, ponte de acuerdo, película. Vemos que en la celda de Kevin hay un montón de luces que se activan cuando intenta escaparse. Las luces lo obligan a cambiar de personalidad, de forma que cualquier intento de escape se vea frustrado… pero al tipo nunca se le ocurre cerrar los ojos. Por otro lado, la celda de David Dunn está atascada de mangueras listas para soltar chorros de agua si intenta escaparse… y que se activan en un punto de la película en donde él no movió un solo dedo. Odio a Shyamalan. Nos pone una celda llena de salidas de agua para calmar a un personaje que no se alebresta, activa las mangueras en un momento innecesario, pero ni siquiera nos enseña las mangueras funcionando. ¿Qué estás haciendo, hombre?

glass - director

M. Night Shyamalan, el director

La necesidad de poner a James McAvoy a lucirse es tal, que hay una escena más larga de lo que es decente de un enfermero activando las luces una y otra vez, una y otra vez. El actor seguro estuvo encantado y divertido, actuando una y otra y otra personalidad. ¿Y el guion? Derritiéndose en algún lado por el maldito sinsentido narrativo de toda la escena. ¡Deja al prisionero y salte! Ah, no, vamos a echarle lucecitas diez veces para ver a diez diferentes personalidades porque el público, que seguro es idiota de nacimiento, no viene a ver otra cosa.

Lo único que vale la pena de este bodrio de película son los últimos veinte minutos, en donde vemos (¡finalmente!) el enfrentamiento que nos prometen desde el inicio: Dunn y Kevin frente a frente. Pero hasta esto está lleno no de tropiezos, sino de caída en barrancos. Shyamalan nos promete insistentemente, desde que la película empieza, necio y constante, que la pelea final será en un rascacielos. Nada más de pensar los minutos y minutos y minutos de película que se van en darle al rascacielos importancia dentro de la historia se me sube la sangre a las cejas. Porque al final, el edificio no termina en nada, la pelea es en el pastito frente al hospital psiquiátrico. Estos truquitos narrativos se están haciendo comunes en Hollywood y me desquician. Este asunto de “ah, ¿esperabas blanco, verdad? Pues ahí te va verde… qué creativo y genial soy, te llevé a donde no esperabas”. ¡Pues sí, patán, porque me prometiste llevarme a Disneylandia toda la película y al final me llevaste a los columpios del jardín de mi abuelita! Desde luego que estoy sorprendido, pero no de forma positiva, no te veas al espejo pensando que escribiste un “Luke, yo soy tu padre”.

Pero bueno, ya… quitando ese detalle, ¿el final es bueno? No. O sea… la pelea final entre Glass, Dunn y Kevin es interesante, pero se ve interrumpida y echada a perder por la necesidad de Shyamalan de terminar todas sus malditas películas con vueltas de tuerca. En este caso, una después de la otra. Y cuando creemos que ESA fue la vuelta de tuerca, llega otra. Y cuando pensamos que esa fue, llega otra. Y todo para terminar con un final que es una necedad absoluta, un final que quiere hacernos creer que se logró algo sin que se lograra nada. Un final que no tiene sentido por ningún lado, pero eso sí, con música épica para ver si somos tan tontos de creernos que cosas épicas están sucediendo.

Pero eso me pasa a mí por volver a pagar un boleto de cine para ver el trabajo de este hombre que lleva más de una década sacándome de quicio. La culpa es mía. Y me destroza el corazón que haya en Estados Unidos (y México, para ese caso) narradores talentosos, guionistas maravillosos y directores chulísimos buscando trabajo mientras este pelado hace mierda tras mierda sin que nadie piense: “mmmh… ¿y si le damos el presupuesto a alguien más en lo que a este dude se le ocurre una historia buena?” Ni siquiera es que sus malas películas ganen millones y millones (como le pasa a Michael Bay). ¿Qué demonios sucede?

Pero ya, me voy. No se la recomiendo a nadie. Bueno, sí, a los fanáticos de James McAvoy. Si te encantó “Split” y te orgasmas con el personaje del niño zipizapo diciendo “etcétera” o el personaje de la señora con la mano extendida debajo del cuello, entonces “Glass” te va a hacer la semana. De otro modo, no tiene sentido alguno.

¡Buena Suerte!

 

Un pensamiento en “Película. “Glass” – M. Night Shyamalan, 2019.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s