Película. “Green Book: Una Amistad Sin Fronteras” (Green Book) – Peter Farrelly, 2018.

A punto de la entrega de los Premios de la Academia Norteamericana, quiero echarme algunas de las películas nominadas para no llegar a los premios completamente ciego al respecto. Aunque esta película no se me antojaba mucho, la encontré en buen horario y está nominada en varias categorías, así que aquí les dejo mi punto de vista al respecto.

GB - Portada

Tony Vallelonga es un italo-americano que tiene varias funciones en el bar “Copacabana”, entre ellas, sacar a golpes a los borrachos que se ponen difíciles. Pero el lugar cierra por remodelaciones y Tony se ve obligado a buscar trabajo en otros lados. El más atractivo es ser chofer y asistente de un pianista exitoso en el norte de los Estados Unidos, Don Shirley. Si acepta el trabajo, tiene que llevar al músico por todo el sur del país durante dos meses.

El problema es que Tony es un racista de hueso colorado que es capaz de tirar a la basura un par de vasos de cristal porque dos negros bebieron de ellos. No sería problema si no resultara que Don Shirley es negro. Para Tony será todo un reto lidiar por dos meses con un hombre al que considera inferior, sobre todo cuando es mucho más culto que él. Shirley no sólo es un gran músico, sino que tiene estudios en psicología y literatura. El tipo es una lumbrera.

La cosa se pone todavía más difícil si consideramos que en los años sesenta, tiempo en que se desarrolla la película, el sur de los Estados Unidos era profundamente racista. Don y Tony se enfrentan a una sociedad que un segundo ovaciona al músico y al siguiente no le permite sentarse a la mesa o usar los mismos baños que las personas blancas. La humullación y el maltrato son cosa de todos los días y los dos tendrán que mantenerse unidos si quieren salir adelante.

GB - Carteando

El racismo no es algo que yo haya experimentado personalmente, ni tampoco es algo que haya vivido de cerca en mi familia o mi círculo social. Principalmente porque nunca he discriminado a nadie ni he sufrido discriminación alguna debido al color de la piel. Sin embargo, esta película deja muy claro lo que es vivir el racismo. El protagonista, un racista hecho y derecho, se ve forzado a cambiar su forma de pensar a través de la experiencia, de vivir con una persona de raza negra y reconocer, a través de la convivencia diaria, no sólo su normalidad… no, mucho peor (para el racista) sino su superioridad en tantísimos sentidos.

Tony empieza como el convencionalismo de un italiano y nos recuerda a mil personajes que hemos visto en películas sobre el tema. Desde “El Padrino” hasta “Buenos Muchachos”, el tipo habla, se mueve y piensa como cualquier personaje de estas cintas. Lo sorprendente es que el actor es Viggo Mortensen y se transforma por completo para ese papel. Aquí vuelvo a lo mismo con lo que he insistido durante años. Es relativamente sencillo que Nicole Kidman se transformara en Virginia Woolf con doce capas de maquillaje encima, lo mismo sucedía con Johnny Depp cuando podía hacer más personajes que Jack Sparrow. Lo complicado es tener la misma cara y que la actuación por sí misma te transforme. Eso hace Viggo en este personaje.

Pero divago… Lo que decía es que Tony comienza como el convencionalismo del italiano y poco a poco se va convirtiendo en un personaje mucho más interesante. Hace una mancuerna preciosa con Don Shirley, pues lo que uno tiene le falta al otro y viceversa. El músico es refinado, culto, profundo mientras que el chofer es todo lo contrario. Por ello Tony le enseña a vivir la vida con más alegría mientras Don le enseña a escribir mejor y comportarse. Es una historia en donde ambos son una fuerte influencia para el otro y eso en sólo dos meses de convivir y sin que ninguno de los dos esté del todo consciente de lo que está pasando.

Green Book

Una cosa que me gustó de la película es la vulnerabilidad del personaje de Don respecto a su propio ser. En un momento muy breve que pudo ser sobre-dramático de haber durado dos segundos más, el músico explica porque su vida está llena de soledad, de un día a día de vivirse ajeno a todo lo que lo rodea. No es lo suficientemente blanco para ser aceptado por los blancos ni se comporta como los negros esperarían. Se siente perdido.

La película juega con los estereotipos racistas de ambos lados del espectro, no sólo de lo que los blancos creen que deben ser los negros, sino de lo que los negros creen que deben ser los blancos. De cómo dichos estereotipos ofenden o no a partir de cómo se les considere. Al final, los prejuicios parten de ambos lados, pero es el lado negro el que lo sufre como más que una opinión negativa. Pero la película no se queda ahí, sino que también nos muestra los prejuicios de una raza hacia sí misma. De cómo los blancos prejuzgan a los blancos y los mismos negros son crueles con otros negros que “no se portan como negros”. ¿Es que acaso la raza nos indica cuáles deben ser nuestras visiones de la vida, nuestros comportamientos, nuestras inclinaciones o incluso nuestros gustos artísticos y musicales?

Esta es una película que arroja luz sobre lo irracional que es el racismo y los prejuicios hacia personas con un color de piel que no sea el blanco. Es ridículo ver a Don Shirley aplaudido en lugares que luego le prohíben ir al baño. Mientras Tony no entiende como Don soporta tantas humillaciones, el músico las recibe con la frente en alto. Es él quien baja a tocar al sur en lugar de quedarse en el norte, en donde no vive ninguno de estos problemas. Porque sabe que con su música y su simple presencia puede comunicar un mensaje social que con las palabras no alcanza. Aunque ya no estamos en los años sesenta, la película sabe que estos comportamientos y actitudes racistas continúan hasta nuestros días… y siguen siendo tan imbéciles hoy como lo eran entonces.

GB - Peter Farrelly

Peter Farrelly el director

El director de esta película es Peter Farrelly… ¿Por qué eso es importante de mencionar? Porque el tipo hizo una película con cinco nominaciones al Óscar que, además, ha estado nominada a más de cien premios, de los cuales ha ganado casi cuarenta. Sí, sí, no es la única tan nominada este año, pero si la única que tiene como director a un fulano que, antes de “Green Book” dirigió puras comedias… y no sólo eso, comedias que son consideradas superficiales e idiotas. “Una Pareja de Idiotas”, “Una Pareja de Idiotas 2”, “Loco por Mary”, “Amor Ciego” e “Irene, Yo y mi otro Yo” son algunos ejemplos. Sin embargo, el tipo sabe hacer su trabajo. Me recordó a cuando “Ghost” cayó en las manos de Jerry Zucker, director de “Top Secret” y “¿Y Dónde Está el Piloto?” Estos directores expertos en comedias tontas que, de repente, demuestran que conocen su labor y que pueden trabajar también con un guion dramático.

Porque sí, esta película es un drama. En los “Globos de Oro” la nominaron a todo como si fuera Comedia o Musical. ¿De dónde? Sí, tiene música, pero no es una película musical per se. Sí, tiene bromas y hay momentos muy simpáticos, ¡pero por favor! ¿De dónde sacan que es una comedia? Ni siquiera es una comedia-drama como “Juno” o “Little Miss Sunshine”. Es un drama hecho y derecho que explora temas como hermandad, soledad, homosexualidad (aunque de forma muy breve), racismo, prejuicios y convencionalismos raciales y culturales. Una película que arroja luz sobre un país que se consume en violencia. ¿Comedia? ¡No me fastidien!

¿Qué más puedo decir? La actuación de Mahershala Ali también ha recibido mil nominaciones, aunque no me parece tan buena. Es el mismo Ali de siempre, no hay una transformación como la de Viggo Mortensen. Lo que sí es de aplaudirse son las horas y horas que el tipo le metió a aprender a tocar el piano con los movimientos y la capacidad con la que lo hacía el verdadero Don Shirley. Bravo por ese nivel de dedicación a crear un personaje brutal cuando que pudieron resolver esas escenas con cortes inteligentes y un “doble de manos”. Este es un actor que hace bien su trabajo (y sí, te estoy mirando a ti, Halle Berry, que cobraste millones por hacerle de “Gatúbela” y no se te pegó la gana aprender a usar el látigo).

GB - Riendo

Termino con dos cosas más: la música es maravillosa, por un lado y, por el otro, le pido a quienes la vean que recuerden que es una película. No es, ni pretende ser, un documental ni un retrato biográfico exacto del músico. Lo digo porque ya la familia de Don Shirley salió a decir que media película es una vil mentira y la familia de Tony Villalonga (su hijo es uno de los guionistas) salió a decir que la película es atinada y que sienten mucho que la familia de Don no estuviera enterada de estas cosas. Me parece que fue el mismo músico quien no quiso que los guionistas entrevistaran a sus familiares, así que todo lo que tenemos en “Green Book” viene del punto de vista y las historias relatadas por Tony, principalmente.

Sin embargo, respete o no respete los hechos tal y como sucedieron, la película sigue mostrándonos una amistad entrañable que se construyó en tan solo dos meses y los temas que sirven de hilo conductor se mantienen intactos. Podría ser una película sobre dos hombres que jamás existieron y eso no cambiaría en nada la importancia de su mensaje ni la realidad de sus reclamos. Así que vayan a verla y disfrútenla, que está por encima del cine superficial y burdo del que se están llenando las pantallas en estos meses.

¡Buena Suerte!

 

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