Película. “Vida Privada” (Private Life) – Tamara Jenkins, 2018.

De vez en cuando le echo un ojo a las películas originales de Netflix, sobre todo si tienen guionistas, directores o actores que me gustan mucho. Soy un fanático de Paul Giamatti y siempre me ha gustado ver películas dirigidas por mujeres, que le ponen al cine un punto de vista poco común. Así que me eché “Vida Privada” y aquí dejo mi punto de vista al respecto.

PL - Poster

Richard y Rachel son un matrimonio de clase media que está a punto de cumplir cincuenta y no han podido tener hijos. Para cuando inicia la película están en un intento más para embarazarse por medio de la fertilización in vitro, y se ve que lo han buscado por años sin lograrlo. Además de eso, también han intentado la adopción (que se les dificulta debido a la burocracia institucional) e incluso adoptar al hijo no deseado de madres adolescentes.

Luego de que falla el último intento, un proceso médico en que tenían puestas todas sus esperanzas, el doctor les recomienda usar el óvulo de alguien más. Al principio, Rachel se niega rotundamente, no está dispuesta a cargar nueve meses al hijo de otra mujer. Sin embargo, Richard la convence y juntos comienzan a buscar a una chica dispuesta a realizar la donación. Aunque en Internet hay un montón de adolescentes que venden sus óvulos, ninguno de los dos está convencido.

Hasta que se les ocurre pedirle el favor a su sobrina Sadie, de veinticinco años. Ella es una estudiante que aspira a ser escritora y que tiene idealizados a sus dos tíos por ser escritores y profesionales del mundo del teatro. Pero la decisión no es sólo de la joven, pues tiene una madre bastante rígida que cree que la idea es una salvajada e incluso se enfada con su hermana y su marido por hacerle tal propuesta a su hija. Richard y Rachel no pueden permitirse perder la oportunidad, ya no son unos jóvenes y el proceso va contra reloj.

PL - Matrimonio

Amo a Paul Giamatti en todo lo que hace, el tipo es de los mejores actores que tiene Estados Unidos ahorita. Es lo único que se le puede sacar a películas como “La Dama del Agua” y sostiene el valor de muchísimas historias, desde “Sideways” hasta los momentos mejor construidos de “El Ilusionista”. Pues en esta película está también maravilloso. Aplaudo la forma que tiene el fulano de manejar la comunicación no-verbal para comunicar mensajes. Sus reacciones físicas y gestuales a lo que sucede a su alrededor son de aplausos.

Esta película no se aleja de la manera tradicional de contar historias, pero sí de la historia que se ha de contar y, sobre todo, de los convencionalismos de lo que son las relaciones de pareja idealizadas. Richard y Rachel se aman, ciertamente y su relación funciona en general. Sí, tienen los problemas de cualquier pareja estable, pero salen de los baches más fácil que otras parejas de su edad. Su único problema es que tener un hijo ya se les ha convertido en una obsesión.

El problema no es que sea una obsesión, sino que la obsesión esté tan llena de dolor, de frustración y de ira. No sólo el cuerpo de ella no responde a los tratamientos más efectivos que para otras mujeres son un trámite, sino que cada uno de esos tratamientos representan dolor físico y psicológico. Inyecciones, horarios específicos, dolores abdominales, visitas interminables al médico y, sobre todo, la constante expectativa que, en todas las ocasiones anteriores, ha resultado una negativa flagrante.

PL - Sobrina+

En una de las escenas más poderosas de la película, que la directora Tarmara Jenkins nos comunica con sobriedad y sin música exagerada que subraye lo obvio, Richard se quiebra y dice lo que todos los espectadores ya estábamos pensando: toda la vida gira alrededor de su hijo. Ha sido tanto el dolor, la decepción y la frustración que ya no sabe si quiere tenerlo. La película le hace a uno cuestionarse ese tipo de cosas. En la civilización occidental con influencias judeo-cristianas tan fuertes, la maternidad y la paternidad son sagradas, y que una madre o un padre digan ese tipo de cosas es cosa juzgada.

Sin embargo, entendemos perfectamente a Richard. Para cuando la película empieza, ya han tenido muchos tratamientos para intentar un embarazo. También han querido quedarse con el hijo de madres adolescentes que no desean a su bebé, pero por ahí han encontrado también engaños y decepciones. ¿Adoptar? El “eficiente” sistema de adopciones de Estados Unidos lleva un montonal de tiempo haciéndoles entrevistas sin que se llegue a nada y, mientras tanto, cualquier salida a la calle, llena de parejas rodeados de hijos es el recordatorio de que ellos están atorados, metidos en tratamientos eternos que no funcionan.

Pero la directora sabe comunicarnos esto de forma muy escueta. No exagera, no sobre-dramatiza nada. Vemos el dolor de Rachel mucho más a flor de piel que el de Richard. Pero la frustración está en las miradas, en las acciones cotidianas. Ésta es una película muy humana sobre los vínculos y la realidad del dolor del día a día. Los seres humanos sufrimos todos los días, la vida es, en muchas ocasiones, un constante penar y el ir saltando de resistencia en resistencia. La verdad nos duele, así que le damos la espalda. Esta película está llena de seres humanos que no quieren ver la verdad.

PL - Tamara Jenkins, directora

Tamara Jenkins, la directora

Pero, también, está llena de personas que, por sobre la mentira que se cuentan a sí mismos, le tienden la mano al otro. También es una película que nos dice un mensaje que es un cliché, pero uno que ha surgido de la realidad de la experiencia: necesitamos a los otros. Los seres queridos forman una red de apoyo que nos hace fuertes, nos dan la energía para salir adelante y son quienes nos inspiran a levantarnos cuando queremos quedarnos en el piso. Sadie es ese personaje que vive su mentira de mil formas, pero en medio de ello tiende una mano sin esperar nada a cambio. Una nueva esperanza y, si Richard y Rachel sa abocan a la experiencia, quizá una nueva tristeza. Pero la esperanza muere al último.

Si te gusta el cine humano, que se trata de personas normales que luchan contra sus frustraciones y el dolor que viene incluido en la vida, entonces esta película va a gustarte. Los personajes están muy bien actuados, el guion es muy interesante y la historia arroja luz  sobre el difícil proceso de tener un bebé cuando el cuerpo se niega a ello. El amor entre dos personas, por fuerte que sea, se ve desafiado por las circunstancias, la frustración y la dificultad de resignarse. No es una película de mensajes bonitos ni respuestas fáciles, así que no los esperes.

¡Buena Suerte!

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