Libro. “Kitchen” – Banana Yoshimoto, 1988.

Después de leer un libro sobre el uso de la física cuántica para cambiar mi vida y otro sobre arcos de personaje en la narrativa literaria, pensé que era tiempo de volver a las novelas, pues no he leído una en todo lo que va del año. Una amiga me recomendó esta pequeña historia, de una autora japonesa que ganó varios premios en los años ochenta por su publicación. Sin saber nada de este libro, más allá de la recomendación, me lo eché y aquí les dejo mis comentarios.

Kitchen - Portada.jpg

Aunque compré la novela “Kitchen”, en realidad el libro contiene dos historias. La pequeña novela (”Kitchen”) y otra historia tipo noveleta que se llama “Sombra de Luz de Luna” (por su traducción textual). Vayamos primero con “Kitchen”. La historia empieza cuando Mikage, una jovencita amante de la cocina, pierde a su abuela, el único familiar que le quedaba. Deprimida y triste, decide dejar la enorme casona de la abuela para buscar seguir adelante con su vida en un espacio más adecuado para ella, a pesar de que la cocina de casa de su abuela le parecía el mejor lugar del mundo. Sin embargo, un joven amigo de su abuela, el florista Yuichi, se presenta un buen día en la casa y le ofrece que venga a vivir con él y con su madre, “en lo que busca un departamento”.

Mikage no está segura de ello, pero Yuichi le dice que su madre y él estarán felices de tenerla y que también puede vivírsela en su cocina si así le place. Aunque no muy cómoda con ello, Mikage se muda un rato a la casa de Yuichi y su madre Eriko. Los dos son fanáticos de los electrodomésticos y les gusta gastar en cosas nuevas. Lo que sorprende a Mikage durísimo es que Eriko es, en realidad, el padre de Yuichi. Actualmente se lee como si nada, pero que una novela de los ochenta nos presentara, así sin nada, a un transexual… no es poca cosa. Poco a poco, la protagonista se vincula más y más con sus nuevos familiares postizos, a pesar de que la muerte y el abandono de su pasado y presente continúan en su corazón.

La segunda historia, “Sombra de Luz de Luna”, se trata de una chica llamada Satsuki, que acaba de perder a su novio y a la novia de su cuñado en un accidente automovilístico. La relación de pareja, aunque con problemas, era el sostén en la vida de Satsuki. La noveleta se desarrolla a partir del dolor de la pérdida y de cómo comparte, con su cuñado, la tristeza de haber perdido, ambos, al amor de su vida. Sin embargo, un buen día, una chica misteriosa llamada Urara se acerca a Satsuki y le pide que la acompañe al Fenómeno de Tanabata. Es algo misterioso, no se sabe de qué va, pero Satsuki siente que puede ayudarla a superar el dolor y la tristeza.

Kitchen - Frase dos

Ambas historias lidian con el proceso de duelo, con personajes que han tenido pérdidas importantes en su vida y con las que tienen que lidiar les guste o no. Pero las historias no son dramáticas y mucho menos melodramáticas, no vemos a Mikage ni a Satsuki golpeándose el pecho ni en eternas escenas de nado en lágrimas o golpes en el pecho, escandalosos berridos y diálogos de dolor y resignación. Al contrario, la autora es muy escueta en la forma en que comunica el dolor de sus protagonistas. Mikage se mete todo el tiempo a la cocina porque la ama, pero también porque es el símbolo de su abuela y la única forma que, en su corazón, puede estar con ella. Satsuki se apega mucho a su cuñado, que no sólo le representa a su amor perdido, sino que comparte con él la ausencia del amor sesgado por la tragedia.

Aunque podría parcer que “Kitchen” es una historia de amor, es en realidad una historia de dos seres humanos que son unidos por la muerte. Cada quién ha vivido un duelo durísimo, la pérdida de todos y cuando uso esa palabra es literal. Ambos personajes están solos en el mundo. Una mirada simplona podría pensar que es una historia de amor en donde la muerte es el escenario, cuando que en realidad es una historia de muerte en donde el amor es una respuesta al dolor. Los personajes no se conocen bajo circunstancias comunes, se conocen debido a la muerte, su relación se estrecha debido a la muerte y su amor termina desarrollándose no porque sean el uno para el otro, sino porque sólo se tienen mutuamente y sólo entre ellos pueden comprender el dolor de la pérdida absoluta.

“Sombra de Luz de Luna” sí es, absolutamente, una historia sobre la muerte. La muerte dolorosa porque terminó con el amor que fue. Aunque cuando arranca el primer párrafo ya el novio de Satsuki está muerto, a través de sus reflexiones conocemos al chico y la relación de pareja que se desarrolló entre ellos. La noveleta no pretende ser idealista ni mucho menos, habla del amor real, con sus días maravillosos y sus peleas inevitables. Y habla también de algo que yo siempre he valorado mucho: la vida local de la pareja, sus símbolos, aquello que es importante para ellos dos porque sólo para ellos dos tiene un significado específico. En este caso es un pequeño cascabel que guarda en sí todas las representaciones de una relación de amor verdadera y profunda.

Kitchen - Frase uno

En ambas historias, el estilo de la escritora es sencillo, muy sencillo, de hecho. No hay juegos de palabras ni pretende escribir con un lenguaje poético tremendo. Sus analogías y metáforas son sencillas, no distraen. La realidad es que uno llega a la mitad del libro en una sentada no sólo porque son historias cortas, sino porque son historias que se pasan como el agua. Y no debido a que sean simplonas, sino porque están escritas con humildad. Aquí tenemos a una autora que quiere comunicarnos afectos, sentimientos y emociones muy específicas, asidas de experiencias humanas comunes diarias. Nos presenta la tristeza de la forma más realista posible, a saber, sin exageraciones. La escritora no es insegura, no siente que el lector no va a entenderla, sino que prefiere usar escenas de todos los días (el taxi, la cocina, los restaurantes, las plantas de la sala, los electrodomésticos nuevos) para comunicar cómo, aun cuando algunos se van, siempre hay quien se queda… pero lo que rodea a quien se queda se muere un poco.

No tiene que decirlo así, porque no es una autora obvia. No dice cosas como “caminar por el mercado dejó de ser lo mismo desde su muerte”. No. El personaje camina por el mercado y yo, como lector, sentía que ya no era lo mismo. Sentía la tristeza, la pesadez y el nudo en la garganta que está a punto de convertirse en lágrimas sin llegar a ello. Ese es el gran logro de este texto, que no sé bien en dónde puedo encontrar o subrayar la tristeza, sólo se siente en la forma en que se resbalan las palabras, página con página.

Sí, hay esperanza después de la muerte. Las dos historias terminan con finales llenos de esperanza, pero no idealistas. No es un “aunque perdamos a seres queridos, podemos seguir siendo felices”. Más bien es un “cuando perdemos a seres queridos podemos volver a ser felices, pero algo dentro de nosotros ha cambiado profundamente y no volverá a ser igual”. El futuro en las vidas de Mikage y Satsuki estará pintado de muerte, seguramente y, aunque yo como lector ya no me enteré qué sucederá después del punto final, sé que todo en su futuro, desde sus relaciones de pareja hasta su desarrollo profesional, se verá siempre ensombrecido por las experiencias pasadas de la pérdida.

Kitchen - Banana Yoshimoto, la autora

Banana Yoshimoto, la autora

Finalmente, no puedo terminar sin una pequeña queja. “Sombra de Luz de Luna” tiene un inicio bien definido, un desarrollo y un final claro. “Kitchen” no. La hisotria inicia muy bien, todo claro. Llega a una segunda parte y todo sigue adelante de forma clara. Pero de repente llega el final y no se siente como un final. Por un momento pensé que “Sombra de Luz de Luna” era la tercera parte de “Kitchen”, y hasta que me encontré con personajes totalmente ajenos es que me di cuenta que estaba leyendo otra historia. Volví sobre mis pasos, releí los últimos párrafos de “Kitchen”, me cercioré de que a mi libro electrónico no le faltaran páginas o hubiese un error en el archivo digital…

Nada, resulta que “Kitchen” tiene un final que no se siente como un final. Y no porque deje cosas abiertas, no porque después del punto final le corresponda al lector llenar los huecos, eso es normal y hasta común, sino porque por la misma estructura narrativa, sinceramente no me di cuenta que estaba ante el climax y, mucho menos, en la última página de la historia. Se siente cerrada a fuerza, se siente terminada como si la autora no hubiera podido terminarlo antes del tiempo límite que la editorial le impuso. Me hubiese gustado que el final, cerrado o abierto (eso es lo de menos) se sintiera como un final y no como un cuento cortado abruptamente.

Con esto termino. Recomiendo este libro. Son dos historias de amor y del duelo sobre la muerte que se pueden leer en una sentada y que se van como agua por lo bien escritos y por la relación casi instantánea que uno genera con sus protagonistas. Además, se consigue en todos lados, así que vayan por él y échenselo cuanto antes.

¡Buena Suerte!

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