Serie. “Juego de Tronos” (Game of Thrones) – David Benioff y D.B. Weiss, 2019.

Por fin terminó “Juego de Tronos”. Después de nueve años y ocho temporadas, la serie medieval basada en “La Canción de Hielo y Fuego” del autor norteamericano George R.R. Martin, ha llegado a su fin. Esta última temporada fue tan controversial que hasta se reunieron firmas en una petición para que todos los episodios se volvieran a producir, ya que muchos fanáticos la odiaron de principio a fin. Yo también soy fan, así que les dejo aquí mi opinión y algunas reflexiones respecto a la serie completa.

GOT - Poster

Voy a ir hablando de varios temas respecto a la serie a como vayan llegando según el desarrollo del texto. Así que es importante que sepas que hay spoilers de la serie completa aquí y allá. Si no has visto la serie completa, mejor ve a verla y luego regresa a este texto, porque de todos modos no vas a entender nada. Si no has visto la última temporada completa, entonces regresa después, porque quizá este texto te la eche a perder. Vaya, es una entrada del blog para quien ya vio la serie completa. Ahora sí comienzo…

La primera temporada de esta serie me sorprendió, me pareció una chulada no sólo por lo bien escrita que estaba, por su mundo maravilloso y sus interesantes personajes, sino también porque tenía frente a mis ojos una mezcla muy bien construida de fantasía con realismo. Sí, es una serie con magia, dragones y profecías, pero también con personajes de una moralidad alejada del blanco y negro que encontramos en las historias fantásticas, desde “El Señor de los Anillos” hasta “La Guerra de las Galaxias”. No existen el bien y el mal, sólo las motivaciones humanas… muy humanas, tan humanas que no pude sino vincularme con varios de los personajes, entenderlos y sentirme identificado, así pelearan para bandos opuestos.

Terminé la primera temporada y leí los cuatro libros de la colección lo más rápido que pude. Pueden encontrar reseña de todos ellos en este blog. Poco después de que terminé los primeros cuatro, por ahí de 2011, George R.R. Martin publicó el quinto, “Un Baile con Dragones”. Mientras tanto, la serie siguió con una segunda temporada maravillosa, una tercera aún mejor y una cuarta muy buena. Y aquí fue donde empezaron los problemas. ¿Por qué? Porque la serie alcanzó el cuarto libro (la tercera y la cuarta temporadas son adaptaciones sólo del tercer volumen).

GOT - Todos

¿Y qué tiene el cuarto libro? Que, desde mi punto de vista, el autor perdió por completo la brújula de su historia. Los tres primeros libros tienen un conflicto claro y bien divididas a las fuerzas en oposición. Sin embargo, R. R. Martin mató a muchos de los principales personajes en el trascurso del tercer libro. ¿A qué llevó eso? A que en el cuarto tuviera que introducir personajes nuevos, líneas narrativas nuevas, conflictos nuevos. Muchos de éstos se vinculan con las aventuras de los tres primeros, otros no. De repente, el autor se dio cuenta que su mundo era mucho más grande de lo que él mismo había planeado y se le comenzó a salir de las manos.

¿Esto significa que el libro cuatro es un caos? Sí y no. No, porque el autor sabe lo que hace y la historia tiene una continuidad bien construida. Sí, porque al quererle dar un espacio a cada familia, cada reino y cada personaje de la historia, se siente una historia demasiado compleja, difícil de seguir y sí llegó un momento en que pensé “¿Y esto para qué?” Ahora bien, si el lector puede confundirse o hacerse este tipo de preguntas, si puede perderse entre las líneas de una historia tan compleja que necesita de dos libros completos (el cuarto y el quinto) para contar una sola época a través de los ojos de tantos personajes, ¿la pobre televisión que va a hacer?

La televisión necesita comunicar lo más posible en el menor espacio. Diez episiodios de una hora por temporada son muy poco para contarnos toda la complejidad de las historias que Martin estaba tejiendo en sus dos últimos volúmenes. Por eso es que los autores se quedaron sin espacio y empezaron a cometer dos grandes errores: primero, se deshicieron de líneas narrativas de la novela que en los libros llevaban a cosas que en la serie terminaron siendo callejones sin salida (como el asesinato del príncipe de Dorne de un plumazo, para evitar el desarrollo complejísimo de esa línea narrativa en la novela). Segundo, comenzaron a aplicar lo que hoy los fans llaman con ironía “la teletransportación” de personajes. Dado que ya no había tiempo para aquellos realistas traslados de un mes entre un reino y otro, un personaje tardaba medio capítulo en cruzar medio mundo. Esto, a su vez, generó problemas narrativos que creo que los guionistas de la serie no vieron venir.

GOT - Tywin

¿Estoy defendiendo a los guionistas? En parte. Porque es famoso el argumento de “la serie empezó a ponerse mal cuando se les acabaron los libros”. Yo creo que la serie empezó a tropezar no cuando se le acabaron los libros, sino cuando llegaron al libro cuarto y tuvieron que adaptar también el quinto. No sé si lectores de las novelas compartan esta idea, pero incluso la historia original, las novelas, se caen en la cuarta. Las tres primeras son brutales, la tercera es brillante… la cuarta no me gustó y la quinta es una mezcla del desarrollo de la cuarta y una corrección a partir de la trecera. No había forma de que los guionistas salieran del todo limpios de ello.

¿O la había? Una opción era ignorar lo escrito por Martin y crear sus propias líneas narrativas, el propio desarrollo de historias y personajes, aunque siguiendo un mapa más o menos bien estructurado de a qué se tenía que llegar. La otra opción era intentar ser Martin. Los guionistas intentaron ambas y fallaron brutalmente en las dos. ¿Cómo?

Pues cuando intentaron ignorar lo escrito por Martin rompieron historias que más adelante serían importantes (como la importancia política del príncipe de Dorne, la relación de Tyrion con una mujer enana como actores de circo, la intención de que Myrcella Lannister heredara la corona después de Jeoffrey, etcetera). Todo eso se tiró al caño. Por un lado lo entiendo, pues sobre-complicaba la historia de forma que un libro puede aguantar, pero una serie de televisión con un espacio específico y una producción carísima definitivamente no. Por el otro lado, la historia se sentía rota, se sentía sin razón de ser. En la serie, pusieron la línea narrativa de “Dorne” y luego la fueron mermando hasta desaparecerla sin llegar a nada. Y como ese ejemplo, otros tantos.

Pero cuando intentaron parecerse a Martin, intentar ser Martin, se equivocaron todavía peor. George R. R. Martin tomó el género de fantasía y se preguntó, “¿cómo sería esto en el mundo real, si el mundo real estuviera lleno de magia y dragones?” No sólo los personajes tienen motivaciones humanas contradictorias, sino que no existe la justicia literaria. Rob no mata al asesino de su padre, como se esperaría. La justicia no siempre triunfa. El bien no siempre gana. Aquí vence el que la lógica de la narrativa indica que debe vencer. Y así, el autor asesina al protagonista del primer libro con una mano en la cintura, porque su personalidad y su honor lo llevan a una posición vulnerable de la que es incapaz de escapar.

GOT - Ned Stark

Los guionistas en la serie no entendieron la forma en que Martin le dio realidad a la historia y, en lugar de esto, pensaron que lo que estaba haciendo era subvertir las expectativas. Entonces ellos empezaron a hacer lo mismo (sobre todo en la última temporada). No como Martin lo hace en sus novelas, con un desarrollo claro que lo lleva a uno a decir “ah, claro”, sino de una forma que lo lleva a uno a decir “¿y eso de dónde diablos salió?” La última temporada de esta serie (y un poco la anteror) cayeron en el mismo mal que está aquejando a tantas historias actuales: los escritores toman algo conocido y quieren hacerlo nuevo, quieren sorprender al espectador. Para ello, se ponen a hacer lo que el espectador no espera. Pero no lo hacen con cuidado, no construyen las fundaciones en piedra de esa sorpresa, sólo se la sacan de la manga. Desde “El Mandarín” de “Iron Man 3” y la lamentable “Los Últimos Jedi”, sorprender por sorprender ha demostrado ser un negocio con poquísimos dividendos. Sólo los más simplones son atrapados en este truquito de mago de fiesta infantil.

Y entonces, durante siete temporadas se habla de la amenaza de los Caminantes Blancos (son la primera amenaza de la historia completa, el primer peligro de la primera escena de la primera temporada). Se promete un conflicto mayúsculo con ellos. Se dice que el mundo se va a derrumbar bajo su paso. Pero, además, se nos empuja en la cara desde la segunda temporada la profecía de la reencarnación de Azor Ahai, quien terminaría con la oscuridad. Y ahí tenemos a Melissendre duro y dale durante toda la serie buscando al reencarnado que lucha bajo el nombre del señor de la Luz y tal. Pero pues no. Es Arya. Una Arya que aparece de la nada para matar al villano máximo de la serie después de una batalla que se prometió como la más severa de la serie y que termino siendo como cualquier otra, igual de cruenta que la de la Bahía de Blackwater o la de los Bastardos. “¿Viste venir que era Arya? ¡No! Jejejeje, subvertí tus expectativas, que brillante soy”.

Pues no, eso no es escribir de forma brillante, es hacer trampa. ¿Quieres ser brillante? Haz lo que hace Martin, haz lo que hace Rowling y ya hablando de los grandes maestros, haz lo que hacía Christie… pónmelo en la cara desde el principio sin que pueda verlo, de forma que, cuando me lo enseñes, pueda decir: “diablos, ¡ahí estuvo todo el tiempo!” Pero, para crear escenas atractivas, Arya pasa en esa batalla de ser una ninja que mata a veinte zombies… a estar petrificada de miedo debajo de una mesa… a meterse entre los caminantes blancos más desgraciados y caerle al jefe de los muertos con una daga asesina. ¿Arya? ¿Por qué Arya? Pues no tiene ningún sentido narrativo ni de ninguna otra clase, más allá de “¿A que no te esperabas que fuera Arya? ¿Eh? ¿Eh? ¿Eh?”.

GOT - creadores

David Benioff y D.B. Weiss, guionistas y creadores

Y luego de eso, pues resulta que Danny Targaryen se vuelve loca de la nada. Algunos amigos defienden que “lo vimos venir” porque asesinó a gente sin tocarse el corazón de arriba a abajo toda la serie. No. Perdón. No. Mató asesinos, mató esclavistas, mató dictadores y encerró a sus dragones en un calabozo luego de que uno de ellos mató a UN niño. UN NIÑO. Luego ella, de la nada, masacra a MILES de niños. El argumento de “mató dictadores y por eso mata niños” es el peor non-sequitur de la historia de la defensa de una serie televisiva. ¿Quieres enloquecer a Danny? Hazlo bien. Y para hacerlo bien necesitaban, de menos, otros tres episodios, si no una temporada completa. Necesitaban a Danny en el trono. No sé. Pero la subversión de expectativas a lo burdo llevó a que los escritores se pusieran a sí mismos en una posición terrible para la llegada del último episodio.

¿Me gustó el final? Sí y no. No, porque para el desarrollo completo de la serie es un final terrible, una cosa subversiva sólo por ser subversiva. Un final al que se llega ignorando la lógica mil veces, lógica que hizo a esta serie lo que fue durante sus primeros años. Un final que no podría existir si se hubiera respetado a los personajes, sus arcos y su crecimiento. Un final al que no se llegaría con saltos temporales tan burdos, con personajes haciendo lo que nunca harían, pero que la historia exige. Con los nuevos autores rechazando las profecías que eran texto sobre piedra en las primeras temporadas. Pero no puedo decir que, partiendo de los hechos del penúltimo episodio y en dónde éste dejó el desarrollo de todo… Pues el final no estuvo tan mal. Es un parche bien hecho. ¿Parche? Claro. Pero el mejor parche que pudieron encontrar.

Termino “Game of Thrones” con sentimientos encontrados. Cuatro temporadas brillantes seguidas de dos muy buenas y coronadas por dos bastante decepcionantes. Las últimas dos ya no se sienten como las primeras, ni en desarrollo, ni en diálogos ni en lo brillante del mundo ficcional que Martin construyó desde los cimientos. Al igual que otras series, no logró mantener la intensidad y el poder de sus guiones durante los nueve años seguidos. Al igual que “Lost”, comenzó cambiando la forma en la que vemos televisión para darnos un cierre barato, con prisa, sin creatividad. En “Lost” todo el conflicto giraba alrededor de un tapón que se quita y se pone; en “GoT” todo el conflicto se solucionó con las palabras de un prisionero que, en el mundo de George R.R. Martin, no habría tenido voz ni voto (y que se volvió listo luego de dos temporadas de volverse forzadamente idiota).

Baile con Dragones - George Martin, Autor

George R. R. Martin, autor de las novelas

No puedo despedirme sin decir que si bien el guion de la serie fue perdiendo fuerza con cada temporada, todos los demás elementos son envidiables. La música fue brutal durante toda la serie, la producción, los efectos especiales y visuales, la fotografía fue una maravilla. Los últimos dos episodios tienen tan mal guion como tienen extraordinaria fotografía. Bravo a todos los profesionales que llevaron el mundo de Martin a la pantalla con un profesionalismo de esta escala. Hitchcock dijo: “para hacer una gran película se necesitan sólo tres cosas: el guion, el guion y el guion”. Olivia Coleman dijo: “Si el guion es bueno, todo lo que necesitas está ahí”. “Game of Thrones” es evidencia de cómo, sin una buena historia, todo el esfuerzo, toda esa maravilla, cada cuadro construido con maestría en todos los sentidos, se derrumba como las torres de King’s Landing.

¡Buena Suerte!

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