Película. “X-Men: Dark Phoenix” – Simon Kinberg, 2019.

Vi esta película casi por obligación, por lealtad a la franquicia. Pero, la verdad, es que desde que X-Men se pasó de la trilogía original a la de “first-class”, ha tenido una de problemas que me desquician. Dicen que ésta ya fue la última de toda esa saga que comenzó en el año dos mil y que terminó con diez películas encima, pero yo ya no sé. Y como no hemos tenido diecinueve años de X-Men, Disney amenaza con hacer su propia saga con los mismos personajes. Diablos… Bueno, esto es “Dark Phoenix”.

X10 - Poster

Esta película se desarrolla en los años noventa, cuando Magneto y Charles Xavier deberían ya tener como sesenta (aunque siguen usando actores de menos de cincuenta). Pero bueno, es lo de menos. Los X-Men ya son una fuerza de la justicia y tienen contacto directo con el Presidente de Estados Unidos. Se encargan de salvar a la humanidad aquí y allá, la única forma de que la opinión pública no los considere una amenaza, según Xavier. Pero Mystique no está de acuerdo, siente que los mutantes sólo se ponen en riesgo para que Xavier fortalezca su narcisismo y su imagen pública.

Un buen día, los astronautas de una misión de la Nasa pierden el control de la nave y los X-Men van a salvar el día. El problema es que, durante la misión, Jean Grey absorbe una nube espacial, una especie de fuerza creadora. A partir de aquí se vuelve súper poderosa. No sólo sus poderes mentales se triplican, sino que se vuelve una especie de ser superespacial todopoderoso. Una parte de ella no quiere dañar a las personas con ese nuevo poder, otra parte de ella disfruta toda esa falta de control, toda esa capacidad destructiva.

Charles Xavier lanza a todos sus mutantes para intentar controlar a Jean Grey, pues su destructividad puede lastimar a mucha gente y poner en riesgo todo lo que han logrado respecto a la nueva idea positiva que hay de los mutantes. Pero eso no es todo, una raza de marcianos muy poderosos llegó a la tierra buscando los poderes de Jean Grey, así que los X-Men tendrán que elegir entre defender a Jean o dejarla morir para defender a la humanidad… aunque dejarla morir es entregar ese poder a los invasores del espacio…

X10 - Phoenix

Nunca he leído los comics de “X-Men”, pero sé de muchísimas fuentes que “Dark Phoenix” es amada por los fans de ese medio. En todos lados se leen alabanzas para los escritores y todos los elementos de esa historia. De hecho, una de las grandes quejas de “X-Men 3: The Last Stand” fue justamente que no aprovechó el maravilloso material de origen. Es por ello que muchos pensamos que, si iban a hacer una película completa sobre el tema (y no un sub-argumento, como sucedió en el primer intento), la cosa iba a quedar bien, finalmente. Sobre todo porque “X-Men” de Fox ya va para afuera y tenían que cerrar con un peliculón, alejándose de lo terrible que fue “X-Men: Apocalipsis” en 2017.

Pues no. Al parecer, la película no logró alcanzar la historia original. De nuevo le hicieron cambios para “mejorar” el material del cómic o, de menos, adaptarlo y lograron, otra vez, quedar muy por detrás del asunto. Sólo que, a diferencia de “X-Men 3”, aquí tampoco lograron contar una historia que nos atrapara. Lo que sí lograron es un montón de necedades, como destruir al personaje de Charles Xavier, crear aún más errores de continuidad y, sobre todo, intentar echar por delante mensajes feministas forzados, como está tan de moda en estos tiempos.

Vamos viendo cada uno de estos puntos por partes. Primero que nada, creo que mi queja más fuerte está en las actuaciones. Aqui hay tres tipos de actores: los que son buenos, pero se nota que ya les vale (como James McAvoy), los que son buenos y le echan muchas ganas a un guion que no ofrece mucho (como Michael Fassbender) y los que no son buenos. Sí, aunque me tiren de jitomatazos, Sophie Turner no es buena en lo absoluto. Está en la saga de X-Men por dos razones: porque es pelirroja y porque es protagonista de “Juego de Tronos” y ya sabemos que a Hollywood le encanta robarse talentos de la televisión. Sin embargo, no tiene la fuerza para representar a “Dark Phoenix”. Aún con la carra atascada de maquillaje y efectos no le creemos. Bueno, yo en lo personal nunca le he creído nada, ni en ésta, ni en las anteriores, ni en “Juego de Tronos”, pero eso quizá es cosa mía.

X10 - Azulosa

Lo que no es cosa mía, porque todo el mundo lo anda diciendo en cada plataforma habida y por haber, es que a Sophie Turner el papel de Jean Grey le quedó muy grande, sobre todo cuando se tiene que convertir en “Dark Phoenix”. Simplemente no le creemos. A Famke Janessen le creí sin problemas, la mujer puede pasar de ser dulce a ser una hija del mal, sin duda. De hecho, no entiendo porque la gente vomita “X-Men 3”. Desde que salió leí críticas horribles sobre ella y hasta la fecha sigue siendo de las más rechazadas de la saga. Sin embargo, a mí me parece que fuera de un par de personajes sobrados que están ahí nada más porque son famosos en los cómics (como Ángel, obviamente), la película es una analogía increíble sobre el rechazo de la homosexualidad.

¿Se acuerdan de ella? De repente el gobierno genera una “cura” para los mutantes. Y entonces se arma una polémica durísima sobre por qué habríamos de curar lo que es normal. Otros personajes desean “curarse” de sus mutaciones para dejar de ser perseguidos en una sociedad que rechaza las mutaciones, o porque sus mutaciones les generan demasiados problemas en su vida (como a Rogue). Y entonces las implciaciones simbólicas de la película, a mí, me parecen muy ricas. Incluso el final, con Wolverine matando a Jean Grey entre lágrimas me pareció muy bueno. Pero vale, que la gente la odió y ni modo.

Volvamos a la última, pues. ¿Qué más mencioné? Ah, sí, la agenda feminista. De nuevo tengo que aclarar (porque nunca sobra): no soy antifeminista. Lo que soy es un fanático absoluto de construir buenos personajes. Y un personaje va más allá de su género. ¿Es importante? ¡Claro que lo es! Como que sea alto, gordo, azul o verde. Un personaje bien construido es un personaje bien construido sea hombre o mujer. Pero que de repente se le brinde un montón de peso a la narrativa a partir del género del personaje, y de forma forzada… bueno, ya he discutido en este blog el gran daño que le está haciendo al cine en particular y a la ficción en general.

Pues aquí hay un montón de guiños feministas innecesarios y forzados. Mystique (que de Mystique sólo le queda el color, porque es el personaje más deslavado de toda la película) le dice a Charles Xavier que para todo lo que las mujeres hacen por el equipo, ya debería llamarse “X-Women”. No sólo el comentario es forzadísimo respecto a todo (tema, narrativa, historia), sino que, además, la misión en la que las mujeres “salvaron el día” requirió del apoyo de un montón de hombres que también salvaron el día. Los elementos más importantes de la misión fueron, de hecho, Nightcrawler y Quicksilver. Así que la cosa no viene al caso, al menos que el escritor lo meta con calzador, como sucede en esta instancia (y en tantas y lamentables otras).

X10 - Malosa

Y, como suele suceder últimamente, para que el mensaje feminista funcione mejor, no sólo hay que fortalecer a las mujeres, sino también disminuir a los hombres. Yo no sé de dónde, pero ahora Charles Xavier es un ególatra, narcisista y desagradable amante de las cámaras y los micrófonos. ¿Se acuerdan del señor que fundó una escuela para proteger a los mutantes, de aquél que dio su vida por llevar adelante la causa? Pues ahora termina sin escuela, y a la escuela le ponen otro nombre. El nombre de una mujer. “Escuela Jean Grey”. ¿Le ponen el nombre de Mystique, que durante ESTA saga hizo tanto por la causa? No. Le ponen el nombre de la protagonista de la película porque… ¿por qué? ¿Porque luego de una misión en donde TODOS arriesgaron sus vidas ella fue fulminada por una fuerza espacial que la hizo malvada? ¿Porque luego de que todos la protegieran de la amenaza extraterrestre ella misma acabó con la amenaza (porque nadie más era capaz de ello? ¿Y no todos los demás X-Men han terminado con un montón de muy diversas amenazas a lo largo de la historia del grupo? ¿Por qué le ponen su nombre a la escuela?

Además, retiran de forma forzada a Xavier, que termina triste y deprimido jugando ajedrez con Magneto en un café parisino luego de que otro personaje toma su lugar como director de la escuela. ¿Se va por su propio pie? No. Se va luego de que la mitad de los personajes lo señalan y lo acusan de incapaz, de manipulador y de ególatra. ¿Por qué? Porque intentó proteger a Jean Grey del dolor de ser abandonada por su padre, del dolor de ser la culpable de la muerte de su madre. ¿Mal hecho? Sí, sin duda, una maravillosa metáfora de la sobreprotección en la infancia y las terribles consecuencias psicológicas. ¿Pero mal intencionado? De ninguna manera.

Quienes me hayan leído previamente saben la importancia que yo le doy a la continuidad. A la forma en que un escritor debe prestar atención a que las cosas cuadren en el tiempo y el espacio. En este sentido, toda la saga de “X-Men” es un caos. Caos que incició con “X-Men First Class”. Ese director hizo pomada la continuidad de la saga en más de un sentido. Ya luego “Days of Future Past” decidió medio corregir la continuidad (y destruir de un plumazo los hechos de “X-Men 3”), pero aquí de nuevo siguen diciéndonos que no importa, que la gente es estúpida y verá las películas aunque no cuadren unas con otras.

X10 - Simon Kinberg

Simon Kinberg, el director.

A ver, a estas alturas ya Xavier y Magneto deberían tener como sesenta o cincuenta y tantos. Sin embargo, siguen usando a los mismos actores de cuarenta sin siquiera molestarse en ponerles arrugas o algo (maquilladas o con efectos visuales). Se supone que son éstos personajes los que van a terminar (ocho años después) siendo los que aparecen en “X-Men” (la original). Sin embargo, pues ahora resulta que no, que Xavier ya está retirado y nada que ver con la escuela. Mystique está muerta. Hank McCoy es director de la escuela. Nightcrawler ya es un X-Men. Y ya sé, me van a decir que ésta es “una realidad alterna” a la original de los X-Men luego de lo que sucedió en “Days of Future Past” lo cual sería una patraña, porque en el final de aquella vemos a los personajes de la trilogía original. Deberían estar muertos y ahora están vivos, pero son los mismos. Y Xavier es director de la escuela. Y eso si no contamos “Logan”, en donde Xavier llegó a anciano siendo director de la escuela, ¿se supone que éste Xavier retirado va a terminar siendo el mismo Xavier de “Logan”? ¿Cuál realidad alterna de todas las que crearon? Más bien es poco interés por lo que pasó antes con tal de contar su propia historia. Flojera de los escritores, desinterés… ¿qué se yo?

Y luego, pues Dark Phoenix. ¿Se acuerdan que en “Apocalipsis” ya Jean Grey había demostrado su enorme poder cuando le daba por tocar ese lado oscuro en sí misma? De hecho, sin ella no habrían podido destruir al villano. Aún recuerdo cómo me molestó ese detalle cuando vi aquella película, y en mi texto de este blog dije claramente: Cuando Jean Grey se libera de sus diques mentales y logra ser el Fénix, todo se vuelve un caos, ella no controla los poderes de Fénix, ¿por qué cojones destruye a Apocalipsis con ese enorme poder sin poner al mundo entero en riesgo? Ah, pues a los creadores de esta nueva película les importa un bledo la trilogía original, en donde Grey es muy poderosa pero Xavier tiene que ponerle diques mentales… pero también les importa un bledo ¡la película anterior! Y ahora resulta que Jean Grey se vuelve “Dark Phoenix” no por ser una mutante poderosa, sino porque absorbe una energía espacial creadora de bla bla bla. Coño, ¡pónganse de acuerdo!

Los actores que le quieren echar ganas le echan muchas ganas, a pesar de que el guion apeste. Es tan malo, que se quita de encima a personajes que le estorbarían para su desarrollo sin media explicación. Quicksilver, como bien podría haber resuelto un montón de situaciones del clímax que necesitaban una resolución más complicada, sencillamente deja de salir. ¿Por qué? Porque Jean Grey le pega. Pero no le pega más fuerte que a todos los demás a los que golpea con aventones mágicos. Sin embargo, los demás se mantienen en pie y de Quicksilver no volvemos a saber nada… ni en el hospital de la escuela lo vemos al fulano. Fassbender, como ya dije, le sigue echando ganas a un Magneto que repite su historia como por vigésima vez. ¿Ubican al Magneto que ya está lejos y aislado intentando tener una vida tranquila para que luego venga cualquier otro a meterlo de nuevo en el conflicto? Ah, ¿ya lo vieron otras veces? ¡Pues tenga! Una vez más, para que no lo extrañen.

X10 - Poderosa

Antes de irme, sí quiero decir un par de cosas buenas. La primera es que los efectos especiales están muy bien. Parte de mí odia ese hecho y parte de mí lo ama. La parte que lo ama tiene que desconectarse del hecho de que es la décima película de una saga, y entonces, una vez logrado eso, qué hermoso se ve todo, que bien hecha y qué gran esfuerzo por parte del departamento de producción. La parte que lo odia es la que adora la continuidad y perdón, pero no me cabe en la cabeza que un Magneto pase de hacer ese nivel de proezas a los sesenta y a los setenta (en “X-Men”) haga cosas tan pequeñitas. Sí, sí, ya sé, las películas tienen diecinueve años de diferencia en cuanto a tecnología de efectos especiales, pero… Continuidad.

Finalmente, durante toda la película estuve extasiado por la música. Aunque siempre me quedo a los créditos, en esta ocasión moría por saber quién era el músico. Y fue Hans Zimmer. Obvio. Tipazo. Brutal. Curioso, porque luego de hacer música para las películas del universo de DC había declarado que ya no quería hacer música de Súper héroes. Pero helo aquí y que bueno, porque la banda sonora es verdaderamente sobresaliente. Una chulada.

Entonces… podría decirte que la vayas a ver, pero no sé ni para qué. Es una historia maravillosa de cómic que fue un poquito mejor contada antes convertida en una historia hecha sin pasión, con actores poco convencidos, líneas narrativas repetidas, un montón de efectos especiales preciosos que ya hemos visto antes, y todo el peso de la historia puesto en los hombros de una actriz que no da el ancho, aderezado con confusiones argumentales y faltas de coherencia interna que te llevan hasta las lágrimas; eso sin contar los errores de continuidad que pueden o no ser si nos quedamos asidos del argumento de las “realidades alternas”. Los “X-Men” de Fox decidieron despedirse no con la brillante “Logan”, sino con este pedazo de… no sé… película.

¡Buena Suerte!

 

 

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