Película: “Hotel Mumbai: El Atentado” (Hotel Mumbai), Anthony Maras, 2019.

Desde que vi los avances de esta película me dieron ganas de verla. No sólo porque está basada en hechos reales, sino porque se notaba desde el segundo uno que iba a ser cruenta, clara, directa. Nada de azúcar sobre lo sucedido en la India en 2008. Un par de actores de renombre, un actor de cine comercial de acción y listo, lo demás, una historia digna de contarse. Aquí mi punto de vista.

HM - Portada

La historia, como ya dije, está basada en hechos reales, específicamente en el ataque terrorista al hotel Mumbai, en India. Varios fulanos armados llegaron a la ciudad de Mumbai con armas largas y granadas. Por órdenes de un líder misterioso al que nunca vemos y que se hace llamar “El Toro”, un puñado de jóvenes musulmanes atacan varios objetivos civiles en la ciudad. Según ellos, hacen el trabajo de Alá, deshaciéndose de los infieles que tienen al Islam sometido alrededor del mundo, específicamente los norteamericanos, los europeos y los ricos de la India. Sin miramientos y sin límites, asesinan con granadas y sueltan ráfagas de balas contra quien se cruce en su camino. Su objetivo es el terror, las lágrimas y la sangre.

Pero como buena película, por más que lloremos a los cientos de personajes sin nombre que lloran en pantalla, no nos vincularíamos emocionalmente con la historia sin algunos personajes específicos de quienes nos encariñamos desde el primer momento que salen en pantalla. Un norteamericano casado con una millonaria musulmana (y con un hijo recién nacido); un ex-militar ruso amante del alcohol y las prostitutas; una pareja que anda viajando de a mochila por Asia; pero, principalmente, un mesero hindú que está dedicado a su trabajo y que arriesgará su vida una y otra vez por salvar a los huéspedes del hotel en donde trabaja.

Los terroristas son imparables y no se detendrán ante nada hasta masacrar a los huéspedes del hotel para luego, según la Yihad musulmana, acabar con su propia vida. El mensaje estará enviado, llegará al mundo entero a través de las cámaras de los medios internacionales que cubren la tragedia. La policía no es eficiente contra el entrenamiento terrorista y las fuerzas especiales del gobierno hindú parecen no poder responder a tiempo, por ello, los huéspedes y los empleados del hotel deberán hacer un desesperado intento por escapar de la muerte.

HM - Meseros

Esta película tiene muchas cosas buenas. Empecemos por lo políticamente incorrecta que es. Los musulmanes fueron los villanos elegidos por occidente durante toda la primera década del siglo XXI luego de los ataques terroristas a las Torres Gemelas (y otros ataques posteriores, como los de España y otros, incluidos los que se ven en esta película). Actualmente, con la llegada del anti-islamista Trump a la presidencia de Estados Unidos, los medios han intentado sacar al Islam del sitio de villanía. Los recientes ataques terroristas a Mezquitas han apoyado este tipo de cambio de idea.

Pero, a ver… hay una realidad bien fuerte: primero, que el Islam ha sido a lo largo de la historia moderna la fe que realiza actos terroristas. Sí, sí, la Biblia y los libros santos judíos piden también muerte, asesinato y todo eso, pero es mucho más complicado que un cristiano realice actos de terrorismo por religión que por locura. Lo que no sucede en el Islam, en donde la Yihad es una realidad y en donde buena parte de los musulmanes, incluso los más “moderados” no rechazan la imposición de la ley Sharía. Es esta época Trumpiana en donde el Islam vuelve a ser la religión “de la paz”, una película que nos recuerde el terror que el Islam ha traído al mundo no viene mal. Y la película es clara, no se anda por entre las ramas, juzga y señala directamente al Islam.

Antes de pasar a algo que se vincula con esto, y antes de que un montón de lectores me digan que soy un occidentalista asqueroso y me pongan una lista de los crímenes que Estados Unidos ha cometido contra la humanidad, aclaro que sí, que tienen razón. Estados Unidos no es, en lo absoluto, inocente de masacres, sangre y sufrimiento. Pero el Islam tampoco y no es, en lo absoluto, la “religión de la paz” que tanto presumen. No defiendes a los asesinos diciendo que hay otros que asesinan también. Y esta película lo deja más que claro. Pero, ahora sí sigo adelante, la película tampoco es simplista en sus nociones del “bien” y el “mal”. Los terroristas islámicos son asesinos, matan a sangre fría, pero también son humanos.

HM - El Guapo

Uno de los terroristas, ante el dolor de un balazo en la pierna, llama a su papá y llora al teléfono. Su padre lo cree en un campo de entrenamiento y está seguro que hará orgullosa a su familia, mientras el joven, de no más de veinticinco años, está masacrando gente en un hotel, volando habitaciones con granadas y prendiendo fuego a sus estructuras. La película no hace juicios fáciles, nos deja más que claro que los terroristas han sido manipulados, entrenados, convencidos desde su más tierna infancia del daño que todas las demás naciones han infringido sobre el Islam. Vemos jóvenes que han crecido con el corazón lleno de odio, un odio inequívoco e instalado por autoridades militares y religiosas que manipulan a otros para morir por causas de las que ellos son sólo una voz misteriosa que da órdenes y luego desaparece entre las sombras.

¿No llora por sus asesinatos? No. Llora por el dolor de verse él también lastimado. Estos son jóvenes preparados a morir por una religión en la que creen sin el menor atisbo de duda. Pero eso no los convierte en robots. Son humanos con dolor, miedo, sueños y frustraciones. La cosa es que tienen la religión metida hasta el fondo de su ser y de esto hay varias evidencias a lo largo de la película. Uno de los terroristas se niega a matar a una turista que es musulmana, aunque recibe la orden directa de su comandante. También se niega a verle los senos a una mujer muerta, porque esto va en contra de los mandamientos sexuales de Alá. Y entonces, al joven que no le tiemblan las manos para oprimir el gatillo a quemarropa, le tiemblan para hacer de lado un sostén y enfrentarse al riesgo de ver o tocar un pezón femenino.

La película, afortunadamente, usa muchísimo los efectos especiales prácticos. Cada disparo, cada herida sangrante, es un efecto especial presente, creado durante la filmación con maquillaje o sacos de disparos a control remoto. Y esto hace las cosas mucho más realistas y cruentas. Son mucho más impactantes que los disparos generados con programas de efectos visuales en postproducción. Los disparos que no se detienen, las granadas que no dejan de estallar y los gritos y plegarias entre lágrimas son la banda sonora de esta película de pocos diálogos, todos ellos entre susurros.

Hotel Mumbai

Bravo por los actores. Dev Patel está de aplausos, aunque en su caso no es ninguna novedad. Armie Hammer también está muy bien, aunque su rol sea muy simple… lo mismo se puede decir de Jason Isaacs. Los aplausos también para Anupam Kher, el chef del restaurante del hotel que se convirtió en un verdadero líder durante la crisis y supo mantenerse como una estatua de piedra mientras los demás desfallecían. Pero también los actores que representan a los terroristas hacen un maravilloso trabajo. Mucho más escueto, pero vemos su representación en las miradas, en las posturas, el movimiento honesto y sereno del profesionalismo militar y en las sonrisas y los chistes (sí, sonríen y hacen bromas durante la masacre).

Pero ojo, si bien la película señala honestamente al Islam como una de las religiones que inspira con mayor ahínco actos terroristas, ello no significa que no tenga también muchos momentos en donde avoca a favor del respeto a las diversas creencias religiosas y, sobre todo, no deja decirnos con insistencia que, detrás de la fe, hay seres humanos. Hay un momento increíble en que Arjun, el mesero, le explica su religión a una turista norteamericana que cree que puede estar aliado a los terroristas sólo porque viste un turbante. Con todo el cariño del mundo, se acerca a la turista y le demuestra que, antes que otra cosa, es un ser humano y que se muere de miedo igual que ella. También hay una turista musulmana que tiembla de terror ante lo que está sucediendo y que no condona los actos de sus correligionarios en lo absoluto. Podría decir que la película es objetiva, pero prefiero decir que es humana.

Antes de irme, también quisiera decir que adoro que una película nos deje muy claro desde el inicio que ningún personaje está a salvo. Ésta no es la película de acción norteamericana a la que estamos acostumbrados. Aquí los terroristas donde ponen el ojo ponen la bala, no se distraen, no se les puede llegar por la espalda para desarmarlos. Aquí no hay John McClanes o hermanos Toretto que con una sola escuadra eliminen a soldados profesionales con AK-47 completamente cargados. Aquí cualquier movimiento en falso te lleva a la muerte, aunque seas un actor importante, aunque seas el papel protagónico. Eso, vivir la tensión de no saber, de verdad, quién vive y quién muere a partir de su rol en la película, es algo que está demasiado ausente del cine y que a mí me viene muy bien cuando llego a encontrármelo. Miedo real, tensión real, la sensación honesta de no saber qué va a suceder.

HM - Anthony Maras, el director

Anthony Maras, el director

Corran a verla antes de que la quiten de los cines, porque con “Toy Story 4” ocupando el 70% de las salas de todos los complejos cinematográficos, no dudo que una película como “Hotel Mumbai” vaya para afuera muy pronto. Espero equivocarme, pero entre que sí y entre que no, es mejor que la vean en cuanto antes.

¡Buena Suerte!

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