Película. “Conectados” (Feed) – Tommy Bertelsen, 2017

Este fin de semana tenía muchas ganas de ir al cine, pero me encontré con que nueve de cada diez salas están presentando “El Rey León”. Otras tantas exhiben “Toy Story 4” y las pocas películas que caben entre las ranuras de esas dos no estaban en un horario decente. Así que me eché “Feed”, una película de 2017 de la que leí una recomendación que me convenció de verla. Más abajo dejo el vínculo a tan bien escrita recomendación. Mientras tanto, aquí les dejo mi punto de vista.

Feed - Poster

Olivia Grey es una chica exitosa que está a punto de terminar la preparatoria con un promedio que la puede convertir en la estudiante valedictorian de su generación. Su hermano gemelo, Matt, es el presidente de la asociación de alumnos de la preparatoria, un tipo carismático y popular. Olivia y Matt se adoran y lo hacen todo juntos: van a la misma escuela, van a las mismas fiestas y tienen a los mismos amigos. Son tan cercanos que casi casi viven pegados.

Esto es, hasta que un día, saliendo de una fiesta, tienen una pelea fuerte. Matt está enojado porque se encontró a Olivia a punto de tener relaciones sexuales con su novio y, como hermano sobreprotector, la regaña por ello. Ella se molesta, ya está grandecita para vivir su propia vida y todo eso. En la distracción de la pelea, Matt choca el carro y muere. Sus padres están destrozados, pero pueden ir lidiando con ello poco a poco. Olivia no. Empieza a bajar de calificaciones, le dan crisis nerviosas y, lo peor de todo, empieza a dejar de comer. Su novio, sus amigos y sus padres creen que está dejando de comer nada más porque sí, pero las cosas son más complicadas en la mente de Olivia. En realidad, está tan triste, que una noche le pide a su hermano que vuelva… y Matt vuelve. Pero obviamente no es su verdadero hermano, ni un fantasma. Es una alucinación.

Al principio es lindo y protector, pero poco a poco se vuelve cruel, insensible y persecutorio. La comida que ella no se está comiendo es para él, pues la voz de Matt le dice que él si necesita comer para seguir a su lado. De ese modo, todo lo que ella deja es para alimentar a ese hermano que le llena la cabeza de cosas terribles, desde odio a sus padres hasta el mismo deseo de suicidarse. “Prometimos que moriríamos juntos”, le dice él y ella no puede con la culpa. Pronto, los seres queridos de Olivia se dan cuenta que su problema ha rebasado los límites y la llevan a una clínica, en donde el psiquiatra a cargo hará todo lo posible por ayudarla.

Feed - Ella

Lo primero que quiero decir es que yo no conocía a Troian Bellisario, la actriz que le da vida a Olivia. Sé que es protagonista de una exitosa serie que se llama “Pretty Little Liars”, pero nunca la vi. Me sorprendí mucho. Me parece que hace un papel extraordinario. Podemos ver sólo en sus ojos cómo va cayendo en un pozo de tristeza y desesperación. Sí, el maquillaje y su delgadez ayudan a pasar el mensaje sobre aquellos padecimientos que se vinculan con la alimentación, pero es su mirada lo que nos comunica lo verdaderamente importante: lo que está pasando adentro.

Comúnmente, los amigos, familiares y en ocasiones hasta los profesionales, se preocupan por el estado físico de las personas con padecimientos como la anorexia o la bulimia, pero no le dan mucha importancia a que todo ello es causado por un conflicto mental durísimo. Y a ver, lo entiendo, no digo que no. Claro que lo entiendo, lo primero que espanta en personas con casos graves de estos problemas es su estado físico y, sobre todo, que es lo que los puede llevar a la muerte. Como le dice el psiquiatra a Olivia: si no comes te vas a morir, simplemente tu corazón va a dejar de responder. Lo que mata a los enfermos de anorexia o bulimia son los problemas que se desprenden de no comer. Pero, en realidad, el no comer se desprende, a su vez, de conflictos mentales que deben ser tratados con mayor ahínco, mientras se ayuda a la persona a comer para no morirse.

Como lo muestra la película, en ocasiones esta ayuda tiene que ser violenta. En las clínicas que apoyan a personas con estos problemas, las enfermeras y los médicos tienen que estar pendientes de que los pacientes coman, pues ellos harán hasta lo imposible por fingir que están ingiriendo alimentos cuando que, en realidad, los esconden o, como en el caso de la bulimia, los expulsan. Olivia lucha por no comer, a pesar de la insistencia del psiquiatra, los médicos y las enfermeras, así que tienen que forzarla a ello con un tubo nasogástrico y otras técnicas que pueden parecernos odiosas, pero que buscan el bienestar de esas personas que, de otro modo, terminarían muertas.

Feed - Director

Tommy Bertelsen, el director

El problema con la anorexia y la bulimia es que son, como ya lo dije, padecimientos psicológicos. Las enfermeras pueden forzar a los pacientes a comer, pero eso no será de ayuda mientras no solucionen los conflictos psicológicos. Aquí es donde entran las sesiones de psiquiatría y psicoterapia. Lamentablemente, la psicología clínica no es tan veloz como un medicamento para la bronquitis, ni soluciona el problema como un trasplante. Se requiere del apoyo de la persona, que debe desear la mejora, debe desear el cambio. ¿Pero por qué un enfermo de este tipo de males desearía un cambio? Son personas que viven vidas caóticas y que todo lo que quieren es un poco de control y la única forma de lograrlo es, justamente, controlando lo que comen.

El problema con estos padecimientos no es que las mujeres quieran parecer modelos, o que busquen adecuarse a los estándares de belleza, ser amadas, atractivas y esas cosas. Esa es la forma en la que otros medios nos han presentado estas enfermedades. En realidad, es un problema de control. Lo otro son medios a través de los cuales la persona desea tener el control. Y eso es algo que aplaudo muchísimo de “Feed”. La película no se quedó atorada en el cliché de los padecimientos alimenticios, nunca nos pasa escenas de Olivia traumada por no estar flaca, ni nos dice que se ve en el espejo más gorda de lo que realmente está, nunca la vemos vomitando ni nada de eso. Ella sólo guarda la comida para su hermano o lo que ella cree que es su hermano y, además, tiene otros comportamientos que nos hablan de una obsesiva necesidad de control (como volver a sacar diez en todas sus materias, obsesionarse con el estudio hasta altas horas de la noche, tener sus papeles en perfecto orden o, incluso, enojarse con compañeros que tienen mejores resultados que ella).

Porque esa es otra cosa que la película retrata muy bien. Cuando alguien tiene problemas obsesivos de control, los demás lo felicitan. El orden, la limpieza, los puros dieces y todas esas cosas reciben aplausos. Cuando Olivia, a dos meses de haber perdido a su hermano gemelo, empieza a sacar dieces otra vez, los profesores lo aplauden, la felicitan, “bienvenida de vuelta”, le dicen. Tontos. Una persona que acaba de perder a su hermano adolescente de forma tan trágica no debería estar sacando puros dieces. Pero se piensa que eso es “estar bien”, porque el convencionalismo dice que la gente con padecimientos mentales es siempre desorganizada… y no, en los síntomas compulsivos también hay enfermedad y la película lo muestra de forma clara y directa, sin llegar a ser obvia.

Feed - Los Hermanos

¿Y quién es es la escritora de esta película? Pues la mismísima Troian Bellisario, que se echó el guion basada en sus propias experiencias. Por eso la película es tan real en la expresión del conflicto, porque es una experiencia de primera mano y por eso se aleja del convencionalismo, porque nos habla de un caso específico y no de lo que se espera estadísticamente hablando. También por eso me queda claro que las escenas tan bien actuadas de Troian frente a su hermano alucinado o frente a su psiquiatra vienen desde la memoria y las experiencias reales de la actriz. Bravo por eso. Digo, no le quito honor a Tom Felton, que se esfuerza mucho por sacudirse el papel de Draco Malfoy, pero sí se queda muy por debajo de ella. La mujer carga toda la película ella solita y lo hace maravillosamente bien.

Finalmente, no quiero cerrar sin hablar del final, así que SPOILERS si sigues leyendo. Una queja que siempre he tenido con películas sobre los padecimientos mentales es que los resuelven rapidito. Luego del clímax, en donde la protagonista enferma toca fondo y se da cuenta de lo mal que está, todo es miel sobre hojuelas, vuelve a comer y su vida mejora. Eso dije de “To The Bone”, cuando escribí mi reseña. Pero no lo puedo decir de “Feed”. La película tiene su clímax, Olivia toca fondo, se da cuenta que en realidad su hermano es una alucinación y que debe volver a comer. Pero las cosas no cambian a partir de aquí. La película termina con Olivia en un restaurante viendo de nuevo a su hermano y mirando su ensalada (sí, una ensalada) con unos ojos de miedo que no dejan lugar a dudas. Ella no está curada. Ella está luchando. Y su lucha se va a extender por muchos años más. Los padecimientos psicológicos no se curan del todo, se controlan. Y debemos vivir la vida entera controlándolos.

El final de la película nos dice que el futuro no será fácil para Olivia, pero que tiene todo el apoyo necesario para ir caminando un día a la vez. Ciertamente este tipo de padecimientos no se curan del todo, no en todos los casos. Pero ser humanos es luchar por seguir adelante, seguir vivos y buscar momentos de felicidad a pesar de todas las dificultades que nos pueden fastidiar el intento. Por cierto, la recomendación de esta película la leí en este blog, síganlo, es de una escritora talentosa con contenido que vale mucho la pena.

¡Buena Suerte!

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