Película. “Rápidos y Furiosos: Hobbs y Shaw” (Fast & Furious: Hobbs & Shaw) – David Leitch, 2019.

Okey, lo voy a decir de entrada, esperando los jitomatazos que muchos pueden pensar como merecidos: nunca he visto una sola de las películas de “Rápido y Furioso”. Bueno, hasta ahora, que vi la que sería la… décima, si no me equivoco (considerando los spinoffs y tal). Sé que por un lado eso me pone fuera de contexto, pero por el otro puedo decir que es una película que no necesita de las anteriores para entenderle, ni tampoco arrastra líneas argumentales de las otras nueve. Por ello, creo que puedo pronunciarme de forma decente y, mientras tengo el tiempo de echarme todas las anteriores, aquí dejo mi punto de vista sobre ésta.

HyS - Poster

Todo empieza cuando todo el equipo de agentes de Hattie Shaw son asesinados por un fulano super misterioso llamado Brixton que, al parecer, es una mezcla de hombre y máquina, como una especie de Terminator, pero más humano que robótico. ¿Por qué asesinar al equipo? Ah, pues porque Hattie y su gente iban a poner bajo control un peligroso virus llamado “Snowflake”, creado por un científico ruso. La gente de Brixton quiere liberar el virus para matar a los seres humanos “más débiles” del planeta y, con ello, mejorar la vida humana y tal.

La cosa es que Hattie se inyecta el virus para evitar que Brixton y sus desgraciados lo obtengan. Ahora tiene unos pocos días para que la cosa esa viva dentro de ella sin infectarla. Una vez que el virus la contagie, ella contagiará al mundo entero y habrá millones de muertos y será el final del mundo como se le conoce. Así que la CIA consigue a los dos mejores hombres para encargarse del problema, a saber, encontrar a Hattie, poner el virus en un lugar seguro y lidiar con el peligro que Brixton representa para la misión. Esos hombres son Luke Hobbs y Deckard Shaw.

El gran problema es que se odian. Los tipos no pueden verse ni en pintura. Los dos quieren hacer solos el trabajo, que les quiten al otro de encima. Sin embargo, poco a poco, la misión les va demostrando que tienen que trabajar juntos les guste o no. A eso hay que sumarle otro problema: Hattie es hermana de Deckard Shaw, así que para él ya hay otra motivación que, en momentos, seguramente va a interferir con el deber. Ah, pero no es todo, también resulta que Brixton fue amigo (y luego enemigo) de Shaw, así que también hay una historia personal ahí. De todos modos, con todas esas dificultades, el mundo necesitará ser salvado.

HyS - Preparados

Desde siempre he sabido que las películas de “Rápidos y Furiosos” son exageradas. Es lo primero que se dice de ellas en cualquier reseña, crítica o conversación amigable. Son historias llenas de acción imposible en la que los héroes soportan todo tipo de penurias y los automóviles se comportan con una física completamente irreal. Pero eso sí, no conozco a nadie que diga que no se divierte viéndolas. Así que entré a la sala ya sabiendo que tendría que hacer un negocio con el director: yo me creería todo lo que él me pusiera en pantalla siempre y cuando tuviera consistencia interna. Brixton es una especie de Terminator y los otros dos son los agentes más suertudos y eficaces del mundo. Empecemos, pues.

¿Y cómo resultó? Pues la verdad es que sólo en DOS ocasiones el director me hizo salirme de la exagerada magia de la película. La primera vez por un asunto de conveniencia argumental que nada tiene que ver con lo extremo que puede ser el asunto y la segunda porque sí se brincó la línea. Ya sé, ya sé, ustedes me dirán: “por favor, pero si se saltó la línea seiscientas veces antes” y estoy de acuerdo, pero sólo con ese detalle mi corazón saltó y no puedo dejar de mencionarlo. Así que vamos primero a lo primero: el asunto de conveniencia. Las armas de los villanos necesitan activarse. ¿Por qué? No está del todo claro, pero pistolas y metralletas están vinculadas con el centro de actividades de Eteon, la organización terrorista para la que trabaja Brixton. Hattie logra hackear la conexión para que los villanos se queden sin metralletas durante seis minutos.

A ver… ¿Las armas son electrónicas? No. Son metralletas. Usan balas. ¿Por qué deben estar activadas para funcionar? No tiene ningún sentido. Lo que pasa es que en la pelea final, los buenos sólo tienen armas tradicionales polinesias y hubiera resultado demasiado ilógico (lo que para esta saga ya es mucho decir), que la batalla se diera con metralletas de un lado y armas tradicionales del otro. Así que para poder tener una linda escena (forzadísima) de tecnología contra tradición, hasta con una especie de intimidante Haka incluida, se sacan todo el asunto de “desactivar las metralletas”. Así, los villanos son presa fácil de los buenos, que los deshacen con hachas, palos y garrotes. Todo para que la escena final se desarrollara en Samoa, el lugar de origen de Hobbes.

'Atomic Blonde' film premiere, Arrivals, Los Angeles, USA - 24 Jul 2017

David Leitch, el director

Y no es lo único que hacen para meter a todos los personajes de forma forzada a la Isla del Pacífico durante el clímax. Esta película está llena de “los únicos que pueden”. Sólo UNA persona tiene un aparato para sacarle a Hattie los virus del cuerpo, nadie más en el mundo puede suponer o inventar un aparato que lo logre. Y cuando el aparato se rompe, sólo UNA persona en el mundo puede arreglarlo. Nadie más es capaz. ¿La CÍA y la FBI enteros no tienen a nadie? No. La ÚNICA persona del universo es el hermano de Hobbes, que vive en Samoa y que modifica automóviles para clientes millonarios exigentes. ¿Pudo haberlo hecho cualquier otro? Sí, pero había que terminar la película en Samoa. ¿Por qué? No lo sé y no lo he investigado, pero debió ser importante para el equipo de producción si hubo que tomarse esas licencias narrativas nada más para llevarlos a todos ahí.

La película es una caricatura, sin duda alguna, desde la caracterización hasta las grandes secuencias de efectos especiales en donde los héroes no reciben ni un rasguño luego de caer de tres pisos o de mantenerse dentro de un auto que gira por el aire y golpea edificios y columnas de concreto. Sin importar los puñetazos directos que hombres y mujeres reciben directamente en el rostro, todo sigue adelante, ni se marean siquiera. ¿Es tonto? Sí, hombre, pero no estamos viendo una película de Gaspar Noé, ¡por favor! Quien vaya a ver “Hobbes & Shaw” para otra cosa que no sea divertirse está perdiendo su tiempo durísimo. Estamos hablando de una película en donde Dwayne Johnson sostiene con una mano una cadena de la que está tirando un helicóptero de guerra. Y sí… eso fue lo único en donde se me escapó un “ay, ¡no me jodan!”. Digo que se me escapó porque mi fuerza debió soportar también la tentación de decirlo, pensarlo o gritarlo luego de haberla soportado doscientas veces antes.

Dije “Dwayne Johnson” en lugar de Hobbes. Pues sí, porque esta película no tiene personajes, tiene actores. Ninguno actúa, todos le hacen de quienes son en la vida real. No lo digo como una queja, porque ciertamente son personas divertidas y sus personalidades es todo lo que la película necesita. Es cine de acción superficial, lo más innecesario es la caracterización. No necesitamos más que clichés para disfrutar de las escenas de efectos especiales. Sin embargo, a mí me divirtió terriblemente la película también cuando no había momentos de acción y explosiones, aquellas en donde Hobbes y Shaw se insultan de formas que me parecieron hilarantes. Pero, insisto, siguen siendo ellos. Hasta Kevin Hart y Ryan Reynolds, en sus pequeños personajes, le hacen de ellos mismos. Ah, y no olvidemos a Eiza González, que a fuerza tuvo que sacar una frase mexicana como “hijos de puta” o algo así para que sepamos que es mexicana porque… quien sabe, supongo que no hay mexicanos hablando inglés que no se vean obligados a sacar una frase en español aquí y allá.

HyS - Con ella

Pero bueno, fuera de eso, y de que le echa a perder a la humanidad entera el final de “Game of Thrones”, la película está muy divertida. Los efectos especiales están muy bien hechos. Es como una película de acción ochentera pero súper mejorada con la tecnología actual. Bravo al director por hacer una película tan divertida. Pero déjenme insistir, por si no quedó claro: esta película te exige que apagues el cerebro y que te entretengas, te emociones y veas movimientos de carro y artes marciales que te hagan sentir “¡qué cool!” Si no estás dispuesto a apagar el cerebro ni te pares por el cine, porque esta película no pretende absolutamente nada más.

¡Un abrazo!

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