Película. “La Vida Secreta de tus Mascotas 2” (The Secret Life of Pets 2) – Chris Renaud, 2019.

Hace tres años, “Illumination Animation” estrenó una película que suponía ser una especie de “Toy Story” pero con animales. ¿Qué hacen los animales cuando no estamos? ¿Qué hacen cuando no los vemos? La idea fue muy exitosa y a la película le fue muy bien en taquilla, así que la segunda parte no se hizo esperar. Aunque no me encanta ninguna de las historias de esta productora, pues me la eché y aquí les dejo mi punto de vista al respecto.

Mascotas2 - Poster

La película empieza cuando Max y Duke, los perros protagonistas de la primera película, ven su vida cambiada para siempre. Su dueña se casa y tiene un hijo. Los dos animales se enamoran del niño al instante. Aunque Duke tiene una relación más sana con el pequeño, Max se vuelve muy sobre protector y comienza a tener crisis nerviosas, pues imagina todas las cosas terribles que pudieran pasarle a “su niño” en el mundo, lleno de riesgos y peligros.

Por otro lado, Copo de Nieve, el conejo malvado de la primera película, ya está de lo más acostumbrado a ser una mascota consentida y hasta se cree súper héroe. Es por ello que una perrita llamada Daisy le pide ayuda para rescatar a un tigre bebé que está siendo maltratado por el malvado dueño de un circo. Copo de Nieve se compromete completamente con la misión y ambos enfrentan a los peligrosos lobos que el dueño del circo utiliza para cuidar al temeroso tigre.

Por otro lado, Gidget, la perrita blanca que terminó de novia de Max en la película anterior, tiene que cuidar al juguete favorito de Max mientras él se va de vacaciones a un rancho con toda su familia. Por un descuido, el juguete termina en el departamento de una anciana con cientos de gatos poco amables. Los gatos, que no ven con buenos ojos a los perros, ya se hicieron del juguete y rescatarlo va a ser de lo más complicado.

Mascotas2 - Segunda historia

¿Suena a que son tres películas diferentes? Creo que es mucho peor que eso. Obviamente a la primera parte le fue muy bien y eso necesita siempre de una secuela para seguir sacando dinero con personajes que ya son favoritos del público. A diferencia de “Toy Story”, que nos cuenta muchas veces lo mismo pero con intenciones y fondos diferentes y siempre aumentando la apuesta respecto a todo lo que los juguetes pueden hacer lejos de nuestra presencia, aquí las ideas se terminaron en la primera parte. Esta segunda, por ende, es un caos de temática y contenido.

Primero que nada, no hay una historia con cohesión. Las tres sub-tramas no tienen que ver la una con la otra, aunque al final se unan de la forma más forzada posible. Pero esto no es tan terrible como el hecho de que, muchas veces, el punto más importante de cada una de las tramas se vea abandonado de golpe para pasar a otra cosa, para retomarlo poco después, cuando el guion se acuerda de que había por ahí algún hilo que quedó suelto. Mientras tanto, la película sufre de un triste síndrome del cine actual: viñetas.

No es una historia continua. Son viñetas una después de la otra. Momentitos. Chistes. Presentación de personajes populares de la película anterior que aquí no caben, pero que tienen que salir (aparentemente a la fuerza, supongo que es importante vender juguetes con cajas de la dos y no de la uno). Y entonces, más que una historia con una línea clara y coherente, tenemos capitulitos, casi podría decir que sketches televisivos. Un chiste y a lo que sigue, un chiste y a lo que sigue, un chiste y a lo que sigue.

Mascotas2 - Tigre

El conflicto de Max es igual al de Marlin con su hijo en “Buscando a Nemo”. Max jura y perjura que su niño está en peligro, pero no son los miedos del niño, que va por la vida como si nada, son los miedos del perro, es él quien está asustadísimo y necesita aprender cómo superarlo. “Buscando a Nemo” se trata sólo de eso y no necesita de más para hacer una grandiosa aventura con un tema muy claro y bien desarrollado. Aquí, el tema es sólo un pretexto para medio contar una de las tres historias. En cuanto Max y Duke llegan al rancho, se olvidan casi por completo del niño (que se queda fuera de cámara por mucho tiempo) y entonces la cosa se trata de lo incómoda que es la vida para Max fuera de la comodidad del departamento.

Gallardo, el perro ovejero del rancho, le enseña a Max a dejar de tener miedo obligándolo a enfrentar sus temores. Le demuestra que la vida no es tan complicada, sólo tenemos que hacer las cosas aunque nos den miedo y actuar como si no estuviéramos asustados. Con ello, Max confía en sí mismo, se vuelve valiente y deja de estar asustado de las cosas que le puedan suceder al niño. En una escena graciosa se resuelven dos conflictos de la película. Fácil, rápido, con enseñanzas facilistas que ni a los niños les quedan del todo claras. A ver, entiendo que la película es para niños y los mensajes y enseñanzas deben ser sencillas y superficiales. ¡Pero coño, tampoco tan sencillas ni tan superficiales!

La historia del tigre maltratado no tiene absolutamente ningún mensaje más allá de sus viñetas simpáticas. No, no llegó el moderno mensaje anti-circos que se espera de la narrativa hollywoodense actual. Así que ni por ahí. Y bueno, el sub-argumento del juguete atorado en el departamento de la anciana no tiene nada que ofrecer más que un falso-conflicto que se resuelve de forma simplona. Sí, graciosa, pero simplona de todos modos. Los “peligros” resultan una necedad y todo se vuelve bonito de un segundo a otro.

Mascotas2 - Chris Renaud

Chris Renaud, el director

Ya sé, me podrán decir: “es una comedia, tiene la intención de ser graciosa, no exijas”. Pero como lo he dicho desde hace mil años, estas películas no van dirigidas a los niños más chiquitos de la familia, van dirigidas a todos los miembros de la familia. Sí, los niños son su público principal, pero es obvio que también tienen contenido para adolescentes y adultos. Caramba, no son ni “Peppa Pig” o los “Teletubbies”. Además, mi queja no es sobre ser graciosa, sino sobre ser forzada. Es tal la necesidad de hacer una película para vender juguetes y hacerse del éxito de la primera que se nota que no tenían nada que contar y cosieron pedazos cual monstruo de Frankenstein.

Pero, eso sí, no puedo irme sin decir que está divertida. ¿O sea que me he quejado amargamente de una película que me gustó? No. Me estoy quejando amargamente de una película que me divirtió. Pero hoy en día es muy difícil no divertirse con el cine comercial. Algunos detalles me hicieron reír mucho (la escena en el psiquiátrico de animales es hilarante) y la sala entera estaba muerta de risa (en específico un fulano que, a mi lado, se estaba divirtiendo mucho más que sus hijos). Pero debemos exigirle más al cine, debemos exigirle que nos haga reír con una historia coherente y bien escrita, bien estructurada, que se sienta como UNA historia.

Si les gustó la primera, vayan a ver ésta. Si les gustan los perros, por favor corran a verla. Si tienen niños chicos en casa, a los que pocos les interesa la cohesión narrativa, pues corran también. Y si son adultos que gozan cualquier tipo de película sin exigir mucho más allá de diversión y de que los saquen de la realidad durante hora y media… Pues va, corran también. Está divertida, te pasas un buen rato, sólo creo que está muy alejada de otras películas animadas de su estilo.

¡Buena Suerte!

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