Película. “Historias de Miedo para Contar en la Oscuridad” (Scary Stories to Tell in the Dark) – André Ovredal, 2019.

Desde que vi los avances de esta película me dieron ganas de verla. Historias de terror sobre cosas que atemorizan a los jóvenes en sus pesadillas… un espantapájaros que vuelve a la vida, una niña a la que le nacen arañas desde el rostro y un hombre pálido, entre otras cosas horrendas. Se me antojó como una versión más horrible de “Escalofríos”. Además, tuvo metido en su producción a Guillermo del Toro, el maestro de los monstruos. Aquí dejo mi punto de vista.

HDM - Poster

Stella es una adolescente llena de culpa porque, a su decir, su madre los abandonó a ella y a su padre por algo que ella hizo. Aunque nunca nos dicen qué pudo haber hecho para “ahuyentar” a su madre, sí nos dejan claro que ella se culpa por completo. Su padre, deprimido por el abandono, intenta convencerla todos los días de su inocencia, pero es poco lo que logra. Deprimida y triste, Stella se la pasa con sus dos únicos amigos: August y Chuck.

Un buen día, en la noche de Halloween, le hacen una travesura muy agresiva al abusón del pueblo, Tommy. Huyendo de su venganza, terminan en el carro de Ramón, un joven que, por alguna razón, anda huyendo de la policía y está en ese pueblo escondiéndose más que de visita. Una cosa lleva a la otra y todos los muchachos terminan en la casa abandonada de la familia Bellows, en donde, según dice la leyenda, tuvieron encerrada durante años a Sarah Bellows, la hija menor. La jovencita terminó suicidándose y, luego de eso, todos los miembros de su familia desaparecieron uno a uno.

Stella, antes de huir de la casa junto con sus amigos, se roba el cuaderno en donde Sarah escribía sus historias de terror, la única actividad que la entretenía en la soledad del desván en donde estaba aislada. El problema es que el cuaderno está maldito y todo lo que aparece en sus páginas sucede en la vida real. Ese libro no se lee, sino que es el libro el que lee a sus víctimas. Cada noche, un cuento nuevo aparece en sus páginas y, en él, uno de los chicos que estuvo en la casa encuentra la muerte a manos de sus peores pesadillas. ¿Podrá Stella encontrar la forma de detener la venganza de Sarah?

HDM - Niños

La película es exactamente lo que pensé que sería: una versión más seria de “Goosebumps” (Escalofríos). Los protagonistas son adolescentes y, a decir verdad, la película me sacó bastantes sustos. No es que sea una película de terror para adolescentes (que es como la describen muchos críticos), más bien creo que es una película de terror para quien sea. Los adultos podemos perfectamente vincularnos con los conflictos de los personajes en la pantalla, aunque tengan quince años. Los miedos, además, son universales y no requieren de una determinada edad. Creo que todo está en cómo se cuenta. Los monstruos de “Goosebumps” se ven falsos, infantiles. ¿Temibles? Claro, pero se nota que están hechos para espantar a los niños lo menos posible. Aquí no. Estos monstruos están feos y a mí me asustaron igual que a muchos adultos de la sala de cine, que se la pasaron pegando de brincos.

Sí, muchos de estos brincos son de esos que ocasiona el susto fácil, pero también la película logra generar un ambiente de miedo y suspenso. De hecho, eso es lo que más me gustó. El director construye el suspenso con maestría. Silencios eternos antes del susto y el momento del grito, que te hace saltar aunque lo veas venir. Pero, insisto, no es un “jumpscare” barato, está mucho mejor construido que eso. Las imágenes, además, son bastante inquietantes. Los monstruos más eficientes, para mi gusto, son aquellos que no tendrían por qué espantar, pero que de todos modos espantan por lo que su existencia significa.

Ahora bien… tengo que poner sobre la mesa algunas quejas que, si bien no descomponen la experiencia de la película en su totalidad, sí me parecieron oportunidades desperdiciadas, por un lado, o flojera de los guionistas, por el otro. Vamos primero a las oportunidades desperdiciadas.

HDM - André Ovredal

André Ovredal, el director

Sarah escribe en el cuaderno, con sangre, las historias que van a ir pasando. Al mismo momento que las escribe suceden, aunque las víctimas estén lejos del cuaderno. Y entonces vemos como Ramón le tiene miedo a un hombre despedazado, cómo August le tiene miedo a un cadáver buscando su dedo gordo del pie, cómo Chuck le tiene miedo a una mujer gorda, como Tommy le tiene miedo al espantapájaros que cuida los maizales de su familia, etcétera. Pero no sabemos esos miedos de dónde vienen. En el caso de August, parece que es una historia de miedo que le contaba su padre; en el caso de Ramón, el hombre descuartizado es una historia que escuchó en un campamento… Nunca sabemos de dónde salió el miedo de Chuck, ni lo que la señora gorda y pálida le significa. Tampoco el miedo de Ruth, más allá de que está obsesionada con estar bonita.

Quizá si hubieran usado más tiempo hablando de los miedos de los personajes, o si hubiéramos conocido esas historias de antemano, su materialización hubiese sido mucho más impactante, como sucede en la novela de Stephen King, “Eso”. Cada uno de los niños de esa historia es perseguido por sus miedos más profundos. Aquí es lo mismo, sólo que nunca nos lo dicen. El cadáver sin dedo gordo pudo perseguir a otro de los niños; la mujer pálida y gorda pudo perseguir a Ramón… vaya, no hace la diferencia porque sólo nos dicen que “ese monstruo” es la pesadilla o el miedo específico de “ese personaje”. Pero nos lo dicen cuando ya está sucediendo.

Eso sin contar que sólo uno de los monstruos se vincula personalmente con su víctima… o al menos es lo que vemos. Ramón está escondido porque está huyendo de pelear en la guerra de Vietnam, es un desertor, pues. Se negó a ir a pelear luego de que su hermano terminó hecho pedazos durante una batalla. ¿Quién persigue a Ramón? Un monstruo que en alguna ocasión fue un hombre y que hoy está hecho pedazos. Ya me confundí… ¿es una historia de campamento o es una forma de expresar su dolor oculto ante la muerte de su hermano? La película pierde la oportunidad de sacarle jugo a este elemento. Me hubiera gustado por qué Chuck le tiene miedo a ser consumido por una mujer gorda o cómo August se vincula personalmente con el cadáver sin dedo. Eso sin contar, desde luego, la historia de Stella, que no se vincula con ella en lo absoluto y no sólo es otra oportunidad perdida sino…. Ahora sí, flojera de los guionistas.

HDM - Gorda

Los guionistas, para llegar al clímax al momento que la película lo exige, rompen sus propias reglas. La historia nos dice claramente que uno de los muchachos enfrenta su miedo cada noche. La primera noche le toca a Tommy, luego a August, luego a Ruth, luego a Chuck y así sucesivamente. Sin embargo, la historia de Chuck, la historia de Ramón y la historia de Stella se llevan a cabo la misma noche. ¿Por qué? Quien sabe… bueno, en realidad es para hacer más dramático el clímax, pero eso apesta si va contra las propias reglas que antes estableciste. Y como, además, la historia debía tener un cierre, ahora resulta que la historia de Stella es la misma que la de Sarah. Stella, momentáneamente, se convierte en Sarah, de forma que puede ver los hechos desdes sus ojos.

¿Hay algo que una a ambos personajes? No. Stella fue abandonada por su madre sin que sepamos el porqué y su padre la ama profundamente. A Sarah sus padres la metieron en el desván por ser albina y porque podía incriminarlos en la muerte de varias personas del pueblo (eran productores de papel y su fábrica envenenó el agua). ¿Cómo entonces el maltrato de la familia de Sarah es el monstruo de Stella? No hay vínculo, no hay nada de nada. Lo único que hay es la necesidad de los guionistas de que Stella pudiera detener los crímenes para que la película tuviera algo así como un cierre feliz… o lo más feliz posible bajo las circunstancias en las que ellos mismos se pusieron.

Eso sin contar las otras licencias que los narradores se toman para alcanzar objetivos innecesarios. Como las historias hacen desaparecer a los personajes (nunca quedan cadáveres ni sangre ni nada por el estilo), los guionistas consideran importante que los personajes encuentren evidencia de dicha desaparición. La cosa es que dichas evidencias son siempre muy cómodas. Hay momentos en los que los personajes toman caminos tan divergentes que no hay forma de que unos sepan dónde estaban los otros cuando enfrentaron al monstruo, sin embargo, llegan JUSTO a ese lugar para encontrar la evidencia de la desaparición y, en una ocasión, hasta encuentran evidencia que no debería existir (como una pluma intacta que alguien rompió veinte minutos antes).

HDM - Espantapájaros

Entonces a mí, que le pongo mucha atención a esas cosas, dichos detalles me desquiciaron. Pero el resto de los espectadores estaba feliz. ¿Le exijo mucho a una película de miedo que se supone que es para adolescentes? No en realidad, le exijo lo mismo que a cualquier narración realizada con el mínimo cuidado. Pero bueno, como dije antes, aunque yo lo vi, tampoco es que me echara a perder la experiencia completa. Seguí asustándome, seguí sintiendo nervios ante el suspenso tan bien manejado y seguí sintiéndome identificado con los personajes. Por cierto, no puedo terminar sin felicitar a Zoe Colletti (quien interpreta a Stella), una actriz joven que lo hace verdaderamente bien.

¡Buena Suerte!

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