Película. “Había Una Vez en Hollywood (Once Upon a Time in Hollywood) – Quentin Tarantino, 2019.

Soy fan de Tarantino, así de sencillo. ¿Muy fan? No, pero lo suficiente para correr a ver todas sus películas en cuanto tocan el cine. Así que no pude dejar de ver ésta al día siguiente de su estreno. Luego de ver los avances, era claro que la película se trataría de tiempos difíciles de un actor que ya va de salida… Y que Sharon Tate iba a estar presente de alguna forma. Así que, sin más, aquí les dejo mi punto de vista.

OUATIH - Poster

Leonardo DiCaprio representa a Rick Dalton, un actor que está pasando por una mala época. Años antes fue una exitosa estrella de televisión, protagonista de una serie de vaqueros que terminó cancelada por su reticencia a seguir actuando en ella. Por buscar una carrera en el cine, abandonó la televisión y luego se quedó como el perro de las dos tortas. Y no fue el único afectado, pues su doble de riesgo, Cliff Booth, terminó como su chofer y su mandadero. De vez en cuando, si recibe algún papel nuevo, Cliff le hace de su doble otra vez, pero mientras uno no tiene trabajo, el otro se convierte en mil usos.

El representante de Rick Dalton le ofrece un trabajo como protagonista de películas de Spaguetti Western, pero Rick lo rechaza porque odia el cine de vaqueros que hacen en Italia y se niega a morir. Sin embargo, se la pasa actuando en episodios piloto para nuevas series televisivas y en todas sale de villano. El representante le advierte que, de seguir apareciendo como el malo que es vencido, pronto lo encasillarán y su carrera se vendrá abajo. Sin embargo, Rick no se rinde y sigue intentando e intentando. Más allá de la fama y los lujos de Hollywood, tiene que ponerse en contacto con su pasión por la actuación para intentar recobrar el lugar que tenía en el pasado.

Mientras esto sucede, Tarantino nos presenta también a Sharon Tate, una actriz que (a diferencia de Dalton y Booth) sí existió en la vida real. Fue esposa del director Roman Polanski y lamentable protagonista de los asesinatos de Beverly Hills en 1969, cuando un grupo de jóvenes pertenecientes a la “familia” del asesino en serie Charles Manson, entraron a su casa y la apuñalaron junto a otras cuatro personas. En la película de Tarantino la vemos de fiesta, yendo a verse a sí misma al cine y cenando con sus amigos… todo ello perfilándose al cierre de la película, que se desarrolla el fatídico día de los asesinatos.

OUATIH - Ellos dos

Quentin Tarantino ya llegó a ser de esos directores a los que es casi obligatorio subir a un pedestal y aplaudirles por cada palabra que ponen en una página y cada cuadro que presentan en una sala de cine. También es lo “adecuado” encontrarse con personas que le escupen a uno en la cara por decir cosas negativas de sus películas. Resulta que todo lo que hace el fulano merece aplausos, aunque en ocasiones no tenemos ni la menor idea de por qué diantres les estamos aplaudiendo. ¿Por qué digo esto? ¿Acaso la película no me gustó? Pues la verdad es que sí y no. Si la película se puede dividir en dos, puedo decir que una parte me gustó y la otra no es que no me haya gustado, sino que me pareció un estorbo innecesario. Déjenme explicarme.

Dalton y Booth son ambos personajes muy interesantes. El actor se está quedando sin trabajo, está siendo tragado por las sombras de la ignominia a pesar de sus tremendos esfuerzos por mantenerse vigente. Lo vemos no sólo odiando aquella fatídica decisión que lo llevó a dejar la televisión para intentar hacer cine sin lograrlo, sino esforzándose por volver a la televisión aunque sea en roles minúsculos, con tal de tener trabajo y no volverse obsoleto. A Leonardo DiCaprio esto le sale extraordinario. Bravo por su actuación, convincente hasta el tuétano, de un actor que no sabe bien dónde está parado.

¿Qué quiero decir con esto? Que Dalton no comunica del todo claro por qué quiere actuar. A lo largo de la película nunca conocí a fondo su corazón. Es claro que no lo hace por dinero, ciertamente, y tampoco por el afecto de otros (no lo vemos rodeado de mujeres ni lo presentan con pareja sino hasta poco antes de llegar al final). Lo que él quiere no es fama tampoco, es como… algo más profundo, elusivo. Sí, quiere fama, pero no de forma superficial, quiere fama y reconocimiento para poderse ver al espejo y saber quién es, darse valor a sí mismo. En una secuencia buenísima, lo vemos castigarse por equivocarse durante la filmación de algunas escenas. Luego, se pone de pie y se deja ir con su personaje, improvisa diálogos y reacciones. El director está feliz y una compañera actriz, una niña de once años, lo felicita por su trabajo. Y entonces vemos a Dalton llorar de alegría. No requiere el aplauso de las masas, sólo requiere saberse bueno, saberse que lo que hace lo hace bien.

OUATIH - Con Pacino

Y esa es la historia de Dalton. La búsqueda por mantenerse en el trabajo por sí mismo, por verse en el espejo y decirse que es bueno, que no necesita de nada más. Ahora bien, ¿me gustó cómo está contada? Pues sí y no, porque si bien el mensaje llega muy bien al público e incluso nos enamoramos del personaje porque podemos ver en sus altas y bajas nuestros propios problemas y dificultades en la vida, toda la historia está contada por pedacitos. No veo una línea clara. Igual que le sucede a muchas películas actuales, los directores nos están presentando viñetas. Momentos. ¿Buenos? Sin duda, pero sin la creación de una línea dramática clara con conflicto, acción y consecuencia. Muchas de las viñetas de la historia de Dalton podrían vivir sin las anteriores o sin las posteriores y eso no las cambia. De hecho, lo que detesta en el primer acto de la cinta lo termina haciendo en la tercera, y no vemos consecuencias dramáticas al respecto.

Lo mismo sucede con Booth. El personaje es mucho más desinteresado que su jefe y vive mucho más feliz por ello. Nada lo enoja, todo se lo toma con filosofía. Nunca lo vemos lloriquear por pasar de doble de riesgo en televisión a ser el chofer del actor que está siendo olvidado. Así como lo lleva de un lado a otro en plan chofer, le arregla la antena rota de televisión y hace otras cosas de mil usos. Y las hace con gusto. Nunca hay un acto de rebeldía ni furia, Booth es feliz. Pero, además, “le sirve” a Tarantino para meter en la línea narrativa la sub-trama del grupo de hippies seguidores de Charles Manson. ¿Por qué puse que “le sirve” entre comillas? Porque esa sub-trama era innecesaria. Cualquiera que no lleve la cabeza metida en una piedra los últimos cuarenta años conoce la historia de Tate y sus asesinos. Había la necesidad de conectar a Booth con “la Familia” de Manson antes del clímax de la película y yo, la verdad, no veo por qué era necesario.

Al final, la escena de Booth conociendo el campamento de hippies y a varios miembros de “La Familia” no lleva a nada. Sí, podrían decirme que es una introducción, pero era innecesaria. ¿Y por qué mi amargura ante una sola escena? Porque es laaaaaarga como la Cuaresma. Tarantino crea una secuencia de, al menos, quince minutos. Desde que Booth le da aventón a una de las adolescentes, rechaza que ella le haga sexo oral en el camino, luego llegan y le presentan a varios de los que viven en la comuna esa de hippies adolescentes, luego camina hacia la casa de un viejo al que quiere saludar… y se tarda un rato en llegar… luego se enfrenta a la que parece ser la líder de los jóvenes… luego finalmente llega con el viejo, que ni siquiera se acuerda de quién es.

OUATIH - Tarantino

Quentin Tarantino, el director

¡Por favor! Gracias Tarantino, ya me demostraste que sabes crear suspenso. Pero caramba, ve tus otras películas, el suspenso se creaba para algo. La secuencia de apertura de “Bastardos Sin Gloria”, la infame escena de la leche y los judíos ocultos bajo la duela, es una clase de cine, una clase de cómo crear suspenso… Y el final es muy satisfactorio. Conocemos al villano de una sentada y vemos lo peligroso que es en todos los sentidos. Aquí, todo ese suspenso no lleva a absolutamente a nada. No faltará quien me diga “es para que se entienda el final”. No, no es cierto, el final se hubiese entendido sin esta secuencia inútil. Otros me dirán: “es para que conozcamos mejor al personaje de Brad Pitt”. Tampoco, ya Tarantino se encargó de presentarnos a Booth… y con creces. A estas alturas ya sabemos que es feliz, que es desentendido, que es violento, que sabe pelear, que es sospechoso de haber matado a su esposa… La secuencia de los hippies de Manson no nos comunica nada que no supiéramos ni nada que necesitemos saber.

Pero es una de las viñetas del personaje de Brad Pitt. Una viñeta más de varias que le preceden y varias que le siguen y que parecen no tener un hilo conductor. Entonces “Érase Una Vez en Hollywood” se convierte en una película de momentitos. ¿Como momentitos son buenos? Sí, la mayoría lo son. La película es muy divertida, DiCaprio y Pitt hacen que la audiencia se desatornille de la risa todo el tiempo. Es más, es tal el compromiso de Tarantino con su humor, que prepara algunos chistes durante escenas de minutos… cinco o diez minutos de una escena que por sí misma es entretenida y/o llamativa, pero que tiene sentido hasta que llega el chiste. Sí… Tarantino nos hace soplarnos cinco minutos de introducción para lograr que un chiste aterrice de la manera más eficaz posible.

Se estarán preguntando a estas alturas en qué momento entra Sharon Tate en la historia de Dalton y Booth. La respuesta es fácil: durante 98% de la película no entra. Al principio del filme Dalton señala como uno de los elementos de su frustración ser vecino de Polanski, uno de los mejores directores del mundo y, sin embargo, no ser dirigido por él. Y entonces vemos a Sharon Tate. Y también sus historias se cruzan durante el clímax de la película. Clímax que, por cierto, podría vivir sin todo lo que pasó antes… el final no es el momento inevitable al que se llega luego de todos los hechos ocurridos, simplemente llega pues porque tiene que llegar y ya. No se vincula con el conflicto de Dalton ni con el de Tate, ¿saben por qué? ¡Porque el personaje de Sharon Tate no tiene conflicto!

OUATIH - Sharon tate

¿Dije que las historias de Dalton y Booth son viñetas, cuentitos que se presentan uno después del otro sin una línea narrativa que los una? Pues la historia de Sharon Tate está peor. 90% de su participación en la película es ella metida en un cine viéndose a sí misma en la pantalla grande y poniendo especial atención a las reacciones del público ante su actuación. Antes de meterse a ese cine la vemos en una escena de fiesta en donde nos explican un poco de su vida y su relación con Polanski. Ya que se sale del cine la vemos yendo a la fiesta que (si no tuvimos la cabeza metida debajo de una piedra) sabemos que fue aquella que precedió a los terribles asesinatos de 1969. Coño, el personaje de Sharon Tate ni siquiera tiene viñetitas, tiene interrupciones.

Pero si Margot Robbie aparece en todos los pósters de como protagonista y su participación es sólo esto… ¿qué diablos pasa? Ah, pues que su presencia en la novena de Tarantino tiene una sola intención… y creo que es la intención de toooooda la película completa: el director ama hacer películas, el director ama el cine y el director ama Hollywood. Tarantino hace, con esta película, una carta de amor a la Meca del cine. No soy el primero que lo dice ni seré el último, hay críticos que aseguran que no es otra cosa, que si se busca más que una carta de amor a Hollywood no se va a encontrar, porque todo lo demás (personajes, situaciones, lugares, y hasta el mismo clímax) son tributos puestos uno después del otro.

Ahí no puedo sino estar de acuerdo. Desde la recreación de lugares y personas (los actores elegidos para representar a sus contrapartes reales están maravillosamente bien escogidos), hasta los mensajes que nos manda el director sobre la creación mediática, se nota que el proceso lo tiene encantado, como lo ha tenido encantado por los últimos treinta años. Y ahí es donde viene al caso la presencia de Sharon Tate. Tarantino quiere que nos enamoremos del personaje porque la verdadera Tate, al decir de quienes la conocieron, era un ángel. Y lo hace porque quiere que el clímax, el ataque de los esbirros de Manson a la casa de Polanski, tenga un mayor impacto. Dentro de su carta de amor a Hollywood, Tarantino también mete una carta de amor a Sharon Tate y una queja amarga ante la injusticia de su destino y la vileza de sus asesinos.

OUATIH - Hippies

¿Pero esa carta de amor a Hollywood y ese tributo a Sharon Tate justifican que la película no tenga cohesión narrativa y que sean situaciones inconexas tras situaciones inconexas? No, yo creo que no. Me pasó un poco lo mismo que en el pasado con “El Artista” y “La Invención de Hugo”. Ambas son una carta de amor a la historia del cine. La primera, que ganó injustamente el Óscar (desde mi punto de vista), es una recreación de cómo se hacía el cine mudo. La segunda es un tributo a George Meliés, una historia de suspenso, una historia de amor infantil, una historia de salvación del arte. Sí, está muy bien hacer películas que sean “cartas de amor a…” pero creo que ser sólo eso no es suficiente. Está muy bien, puede llevar a los amantes del cine a lágrimas de nostalgia y amor, pero si se hace con una historia bien contada y con un desarrollo claro, creo que resulta mucho mejor.

La película es muy entretenida, de eso no cabe duda. Pero dura casi tres horas con una historia que pudo durar la mitad de eso. Eso sin contar que es la menos tarantinesca de las películas de Tarantino. No encontramos más que momentos muy breves de sus escenas de acción y la violencia esperada. Tampoco encontramos estos diálogos inteligentes que han sido su principal sello durante décadas. Me dirán: “que sea diferente no la hace mala”. No, no la hace mala, eso es verdad, pero cuando un director es un autor, él mismo, en su desarrollo profesional, nos lleva a esperar cosas de su cine, elementos que lo hacen único, que nos llevan al cine a verlo a ÉL, sin importar a las estrellas que representen sus palabras en el guion. Y si no me creen de la importancia de que un autor se presente en su película, vean lo que le pasó a Burton con “El Planeta de los Simios”. ¿Fue diferente? Sí. Y mucha gente no soportó que abandonara su estilo.

Otra vez queda claro que Tarantino es un grandioso director, sus capacidades están a tope, dirige maravillosamente. Pero es, desde mi punto de vista, la menos buena de sus películas porque está claro que quería demostrar algo, pero no termino de encontrar una historia que funcionara de marco a eso que quería demostrar. Construye el retrato apasionado de una época que se nos comunica con viñetas. Es quizá la más divertida de sus películas, la que más hace reír y eso la salva durísimo de ser una cosa extra-larga que se toma mil años para decir lo que pudo decir en cinco. Para quienes conocemos la historia de Sharon Tate y su cruel asesinato, el final está para ponerse de pie y aplaudir, eso es innegable. Pero no dejo de pensar que eso era todo lo que Tarantino quería y, a ese final, tuvo que ponerle una película.

¡Buena Suerte!

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