Libro. “El Viaje del Escritor” (The Writer’s Journey: Mythic Structure for Writers) – Christopher Vogler, 2007.

Hace ya más de diez años que leí “El Héroe de las Mil Caras, Psicoanálisis del Mito”, quizá uno de los libros más influyentes en mi vida. Aunque sabía de la existencia de “El Viaje del Escritor” desde hace al menos nueve años y si bien tenía mayormente claro su contenido, me decidí a leerlo para saber bien y a profundidad todas sus propuestas. Aquí dejo mi punto de vista al respecto.

WJ - Portada

Un poco de historia: Joseph Campbell, en 1949, publicó la primera versión de “El Héroe de las Mil Caras”. Con herramientas del psicoanálisis jungiano (más específicamente la idea del inconsciente colectivo y los arquetipos) se metió a investigar un montón de mitos, leyendas y religiones alrededor del mundo. Se encontró con un “monomito”, es decir, sin importar épocas o divisiones geográficas, todas las civilizaciones tenían historias con los mismos principios, los mismos protagonistas y los héroes nacionales vivían aventuras muy similares. Al instante se sintió intrigado y empezó a analizar los símbolos para saber de dónde surgen en realidad esas historias. Concluyó que todos los mitos, las religiones y las leyendas nos hablan de una verdad personal, del desarrollo psicológico de nuestra existencia y que, si se les lee como metáforas, son una guía para la vida (a diferencia de darles lectura literal, caso en el cual terminaríamos creyendo en arcas llenas de animales u hombres que convierten el agua en vino).

Años después, Christopher Vogler se encontró con la obra de Campbell y pensó que ello podía aplicarse a la narrativa en películas de Hollywood. Se convirtió en un asesor para creación de historias para cine, específicamente la aplicación de los principios de Joseph Campbell a las historias creadas para convertirse en películas. Cuando un escritor terminaba atorado o sin saber para dónde debía seguir, Vogler le ayudaba utilizando a Campbell y, de ese modo, si el “monomito”, también llamado “el camino del héroe” decía que a esas alturas de la historia debía pasar X cosa, entonces se lo ponían al guion y todos felices.

Un buen día, pensó que lo más mono sería poner todo eso en un libro. “El Viaje del Escritor” es el resultado. Básicamente es Vogler simplificando (en ocasiones hasta la majadería) las ideas de Campbell para que puedan ser usadas en un guion, un cuento o una novela. Al hacer más accesible “el camino del héroe”, los escritores pueden utilizarlo como una especie de base, una receta, una plantilla para escribir sus propias historias a partir de las necesidades arquetípicas de la narrativa. Para este fin, el libro se divide en tres: la primera parte nos describe a los arquetipos, la segunda parte nos describe los estadios del camino del héroe y la tercera parte son algunos anexos (la parte más nueva de la última edición del libro).

WJ - Pluma

La primera parte, los arquetipos, nos describen cada uno de los arquetipos identificados con Joseph Campbell, su objetivo en la historia y sus orígenes históricos, casi todos ellos basados en mitología griega, pero no confinados a ella. El héroe, el mentor, el cambia-formas, el bufón, la sombra… Hace una larga explicación de todos ellos, su significado metafórico y el papel que deben jugar en una novela o una película. Algo que me pareció un poco odioso es que Vogler pone ejemplos de películas ochenteras… lo que se entiende si sabemos que la primera edición del libro es de aquellos años. ¡Pero ya no es la primera edición! Los anexos, que fueron agregados en la edición de 2007, están atascados de ejemplos de cine actual (y con actual quiero decir de 2000 para adelante). ¿Por qué no agregó esos ejemplos en la parte original del libro? Porque, además, usa insistentemente ejemplos de películas que fueron exitosas en sus días, pero que ya no figuran (como “Un Detective Suelto en Hollywood”). No es lo mismo hablar de “El Padrino”, “Casablanca” o “Star Wars”, que esa de Eddie Murphy. ¿Por qué no revisó su texto desde cero y, aunque dejara todo intacto, agregó ejemplos nuevos, como “El Señor de los Anillos”, “Harry Potter”, u otras tantas películas (o sagas) nuevas que hacen uso profundo, claro y didáctico del camino del héroe.

En la segunda parte, la aventura como tal, habla (como ya dije) de todos los estadios por los que debe ir pasando el héroe y los vincula con la famoso estructura narrativa de los tres actos propuesta por Aristóteles y compilada para cine por Syd Field. Sin embargo, dice que la aplicación del camino del héroe no es tan rígida como el paradigma de los tres actos. Como los arquetipos y los estadios de la aventura son simbólicos, sólo deben existir, no necesitan existir en un orden específico ni en un momento específico del desarrollo de la historia. Esto me llamó la atención, porque en páginas asegura esto con pasión y, pocos párrafos después, hasta con imágenes hace comparativas de en qué partes de la división en tres actos debe ir cada punto del camino del héroe. Así que, supongo, la conclusión es que todo se vale. Si tiene que cuadrar y así ayuda… bien. Si no tiene que cuadrar, pero ayuda… también.

Este libro no es para obsesivos que quieren una estructura narrativa como “Save The Cat” que les dice en qué página debe pasar tal cosa y en qué página debe pasar tal otra. No. Aquí deben escribirse los elementos mitológicos de la historia sin que necesiten estar en un lugar específico. Es por eso que no entiendo del todo la intención de convertir el monomito campbellliano en “estructura” que no es estructura. Ojo, no digo que el libro no sea valioso, al contrario, creo que es una introducción muy buena al trabajo de Campbell y que explica para todo el público el asunto del monomito y los arquetipos. Sólo que un escritor, cualquier escritor, domina el asunto de los arquetipos y los estadios de la aventura por sí solo, aunque nunca haya leído ni a Campbell ni a Vogler. ¿Cómo lo sé? Porque lo único que hay que hacer para llenar las historias de arquetipos jungianos es a) existir en este mundo y b) leer cuentos y ver películas.

WJ - Vogler

Cristopher Vogler, el autor

Cualquier persona que haya estado en contacto básico con mitos, religiones y leyendas conoce (aunque no esté consciente de ello), el camino del héroe. Cualquier persona que lleve viendo películas desde niño, cualquiera que lea cuentos o novelas, conoce los arquetipos, aunque sea con otros nombres. Por eso los escritores terminan escribiendo, se den cuenta o no, los arquetipos y los estadios de Joseph Campbell. Y si esto es así, ¿por qué ponerlo en libro, por qué ofrecer una estructura que no es estructura? Supongo que porque Vogler pensó que sería monísimo hacer una guía más específica, pero ¿no es eso, en parte, matar el instinto del escritor? No es lo mismo poner un personaje que sirva como el arquetipo del mentor porque es lo que las agallas le dicen al narrador que ponerlo porque Vogler dice, porque la estructura lo aconseja. Y entonces, al hacer consciente un proceso inconsciente (que de todos modos debe mantenerse libre y sin ataduras, a diferencia de otras estructuras narrativas), se fuerza en el arte lo que debió transpirar de forma natural.

¿Significa que el libro me chocó? No, para nada, fue una lectura agradable, aunque mucho más amplia de lo que debería ser. El contenido de este libro pudo entrar en, al menos, trescientas páginas menos. En ocasiones Vogler se lleva páginas y páginas poniendo ejemplos innecesarios, que le siguen a una explicación obvia. Muchas veces, se lleva dos páginas contándonos a profundidad el argumento de una película para luego, en una sola línea, dejar claro, por ejemplo, que en ocasiones perdonan al villano al final de la película. Y hay mucho de eso, Vogler desarrolla cada posibilidad en cuanto a cómo puede desarrollarse cada uno de los estadios y, en ocasiones, no solo raya, sino que se introduce alegre y saltarín en la obviedad. La única forma de no conocer o reconocer esas posibilidades que él describe con tanto ahínco es nunca haber visto una película, nunca haber leído una novela, nunca haber escuchado un cuento.

Lo mismo sucede con los “Epílogos”, en donde nos dice en cuarenta páginas lo que nos podría decir en veinte. Por ejemplo, en el primer epílogo nos narra una aventura personal, cuando caminó por un sendero peligroso. Sabía que podía morir, se atoró a medio camino, su mente le decía que se rindiera, pero parte de sí mismo le rogaba que siguiera adelante. Y son varias páginas con este cuento de aquél día de su vida y todo para decir que el escritor debe seguir adelante, que aunque se sienta perdido, que aunque no tenga claro por dónde continuar, debe escuchar a su corazón y seguir adelante. Y al final yo me quedé con este sentimiento de “¡¿Eso era?! ¿Tanta cosa para eso? Pudiste decirlo como con diez mil palabras menos”.

WJ - Campbell

Joseph Campbell, autor de “El Héroe de las Mil Caras”

Al final del día, el libro es una bonita introducción a las ideas de Joseph Campbell y un buen manual sobre cómo las películas pueden aplicar elementos de la mitología dentro de su narrativa. Es un libro demasiado grande para lo verdaderamente valioso de su contenido (es quizá el libro más grueso sobre escribir que he leído en muchísimo tiempo) y en muchas ocasiones cansa que se tome taaaaanto tiempo para llegar a cosas tan sencillas. Sin embargo, no por eso dejo de recomendarlo a los fans de la mitología y de la narrativa. Arroja mucha luz sobre el origen histórico de términos como “Mentor” o “Catarsis” y está lleno de datos e información interesante que no es tan fácil de hallar en Campbell o los mitos como tal.

¡Buena Suerte!

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